No Olvidamos, Notas centrales

Una Mecha que arde por justicia

A dos años y siete meses del crimen de Mercedes Delgado, familiares y organizaciones sociales se reunieron frente a Tribunales Provinciales para recordarla. Una nueva muestra de la movilización popular como motor para la justicia.

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Por Martín Stoianovich

Mercedes Delgado fue durante más de veinte años cocinera en el Comedor San Cayetano del barrio Ludueña, donde creció como madre y militante social. Una noche de enero de 2013, una balacera entre bandas del barrio terminó con su vida. Pero a partir de entonces, su familia y sus compañeros de militancia la mantuvieron presente bajo el lema “La Mecha sigue encendida”. Más que palabras, esta bandera significó el empujón anímico para seguir adelante en un contexto social violento que continúa cobrándose vidas en los sectores populares. A partir de aquel trágico hecho hasta hoy, a dos años y siete meses, la lucha colectiva dio lugar a algo más que el reclamo de condena al asesino de Mercedes y sus cómplices. Este viernes, con el autor material del crimen en prisión y a la espera del juicio, sus familiares y organizaciones sociales se juntaron bajo la lluvia en la puerta de Tribunales Provinciales para recordar a Mecha a través de la llamada justicia popular, que supera a los estrados judiciales para ampliar el reclamo a nivel social.

En este tiempo transcurrido desde el hecho, los allegados de Mercedes atravesaron distintas etapas con muchos altibajos y amarguras en cuanto a la causa penal y todo el contexto que la rodea. Tiroteos a la propia casa de Mercedes por parte de familiares de su asesino, la extensa fuga del mismo que se prolongó hasta septiembre de 2014, reclamos sin recibimiento al gobernador Bonfatti, y muchos disgustos por los pocos avances que llevaba la causa. Pero en todo ese tiempo, un factor fundamental se hizo presente sin ningún tipo de pausa. Fue la movilización popular, hoy todavía vigente como herramienta principal para los avances de la causa.

Héctor Riquelme, el asesino de Mecha, está detenido a la espera del juicio. Es el resultado de las decenas de movilizaciones bajo la lluvia, bajo el sol, en verano, invierno y sobre todo con el apoyo de otras banderas compañeras: el triple crimen de Villa Moreno, el linchamiento de David Moreyra, la desaparición forzada y asesinato de Franco Casco, y los incesantes reclamos de esclarecimiento y justicia en el caso Paula Perassi, son tan solo algunas de las tantas luchas que se pusieron a la par de los familiares y compañeros de Mecha.

La justicia popular, entendida como un proceso paralelo a los tiempos de la justicia penal, se convirtió  en un pilar esencial para empujar aquellos estancamientos y decaídas en la causa. Pero también se consolidó como una forma de expresión del reclamo que entiende al crimen de Mercedes como el resultado de un contexto social violento producto de la indiferencia y la desigualdad padecida por los sectores populares. “No esperamos sólo la justicia de Tribunales, que es una justicia de elite y hegemónica, sino construir una justicia desde el pueblo, que luche visibilizando la causa de los pobres. Mercedes como luchadora social organizada en un colectivo de mujeres en un barrio fue asesinada como consecuencia del sistema capitalista”, decía un compañero de Mecha en septiembre pasado, mientras festejaban su cumpleaños en las puertas de la sede rosarina de Gobernación, por aquel entonces exigiendo avances en la causa días antes de la detención de Riquelme. “En esta lucha no sólo estamos para encarcelar, porque todo el contenido de la justicia se recubre desde la lucha popular. No creemos que en el Estado reside la justicia, porque la justicia reside en la sociedad, que debe intervenir para que el Estado cumpla sus funciones”, confirmaba aquel día otro militante social.

Este viernes, frente a Tribunales no faltaron las tortafritas ni los mates, tampoco el altavoz para seguir denunciando la lenta justicia penal en otros casos. Ahí estuvo Norberto Olivares, abogado de la familia de David Moreyra, recalcando la importancia de la movilización popular. También hubo lugar para los reclamos de familiares de Analía Rivero, asesinada en Capitán Bermúdez, y organizaciones que denuncian casos de gatillo fácil a manos de la Policía en Rosario. La necesidad de acompañarse ante la incertidumbre de la impunidad, se hizo fuerte como punto en común.

“Mujer, madre, compañera, amiga. Colaboradora durante más de 20 años del Comedor Comunitario San Cayetano del barrio Ludueña, Rosario, donde junto a sus compañeros luchaba contra el hambre y la violencia cotidiana. El 9 de enero de 2013 una bala asesina nos la quiso arrebatar. No lo logró. Lo único que consiguió esa bala fue endurecernos aún más, organizarnos, sin perder la ternura ni la alegría.

A más de dos años de su asesinato, con su asesino preso, estamos de pie y unidxs a la espera del juicio del que obtendremos seguramente una justa condena.

Para eso, es necesario hacer presión desde las calle. Para que el Poder Judicial vea que somos muchxs más quienes exigimos justicia por Mecha. Que somos muchxs más lxs que queremos un mundo mejor.

Desde el barrio Ludueña, familiares, compañeras del San Cayetano y el Colectivo El Caleidoscopio, seguimos andando”. (Documento repartido en las puertas de Tribunales este viernes 14/8/2015).

 

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