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Crónicas y Reportajes 1

Aquí y ahora donde estremece la tierra

Por Fernando Mut, desde Chiapas

Primer día del año en Oventik.

Dos horas desde San Cristóbal de las Casas. Desde muy temprano, personas venidas de todos los confines del mundo se acercan a este lugar donde realmente puede sentirse algo de ese temblor de los centros de la tierra del que tanto nos han hablado los zapatistas. Hay alegría. Grupos de jóvenes con sus guitarras, sus jaranas, sus palmas, sus canciones. Empieza un nuevo año y tal vez una nueva fase de esta revolución indígena y campesina que viene sacudiendo desde hace veintidós años las conciencias de la humanidad.

Los zapatistas nos han enseñado a decir “Basta”. Frente al mal gobierno, Juntas de Buen Gobierno. Frente al despojo y la explotación, organización y lucha. Frente al silencio y la corrupción, la digna rabia.

Las expectativas son grandes. Hoy se realiza el plenario final del Quinto Congreso Nacional Indígena (CNI). Meses atrás se inició una consulta a los pueblos originarios de todo el país. En ese proceso cada una de las más de quinientas comunidades ha tomado una decisión sobre la conformación de un concejo que deberá elegir una candidata a las elecciones presidenciales. Hoy se conocerá el resultado.

Luego de algunas horas de espera la fila comienza a moverse. Primero ingresan los asistentes al CNI, las personas mayores, las niñas y los niños con sus madres y padres, luego el resto de las mujeres y finalmente los hombres. Todo está organizado. Los principios zapatistas no se declaman, se vivencian hasta en la más mínima acción, en cada gesto, en cada palabra. Obedecer y no mandar. Representar y no suplantar. Bajar y no subir. Servir y no servirse. Convencer y no vencer. Construir y no destruir. Proponer y no imponer. A ambos lados de la calle de acceso al caracol, los pobladores de Oventik reciben de pie la llegada de esa multitud de corazones abiertos que ingresan a conocer su casa liberada.

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El salón donde se realizará el plenario ya está colmado. Desde los diversos rincones van brotando las consignas. “Vivos se lo llevaron, vivos los queremos”. “Zapata vive, la lucha sigue”. “Chiapas nos da lección de dignidad”. “De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta lucha, cueste lo que cueste”. “Libertad, libertad, a los presos por luchar”. “País petrolero y el pueblo sin dinero”. “Autonomía, autogestión, autodefensa para la liberación”. Se anuncia la presencia de las madres y padres de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Cesan los cánticos. El silencio estremece. Ayotzinapa duele y duele en lo más profundo. Las madres. Los hijos. Según la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), en los últimos diez años han desaparecido más de 28.000 personas. El centro Fray Bartolomé de las Casas de Chiapas menciona cifras aún mayores y explica que el supuesto combate al crimen organizado es la excusa perfecta que tiene el estado nacional para implementar acciones que tienen como resultado el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de luchadores sociales. El principal objetivo de esta política represiva es el desplazamiento de aquellas poblaciones que se resisten a la instalación de los megaproyectos de muerte (minería, turismo, hidroeléctricas, monocultivos). Habla una madre de Ayotzinapa. “Aquí no hay miedo. Aquí vamos por todo. Aquí queremos lo mejor para nuestros pueblos. Siempre nos están golpeando. Pues ya basta. Aquí se termina toda la gente cobarde. Aquella gente que quiera luchar con nosotros pues adelante. Lo vamos a hacer. Vamos a seguir caminando con nuestros compañeros como dijo el sub. Nada pa’ tras. Padelante. Y que vean que aquí no hay quien se raje. Aquí hay mucha valentía, mucho coraje, mucha rabia”.

Cerca del mediodía se lee el documento final del Quinto Congreso. Informe desde el epicentro. Se profundiza la defensa de los territorios, la protección de la madre tierra y la construcción de la justicia negada por los malos gobiernos. En Michoacán, en Guerrero, en San Luis Potosí, en Sinaloa, en Veracruz, en Yucatán, nacen y se desarrollan más formas de consenso y asambleas, más escuelas y universidades autónomas que toman como base las artes, las ciencias y los saberes ancestrales, más medios libres al servicio de los pueblos y alejados de los intereses capitalistas.

“Nuestras resistencias y rebeldías constituyen el poder de abajo, no ofrecen promesas ni ocurrencias, sino procesos reales de transformación radical en la que participan todas y todos y que son tangibles en las diversas y enormes geografías indígenas de esta nación. Acordamos nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018”.

Primero de año en el caracol de Oventik. De aquí nadie regresa igual. La tierra se ha estremecido. También nuestros corazones. Somos uno con la naturaleza. La indignación, la resistencia y la rebeldía crecen por otras geografías del país y del mundo, desde abajo y a la izquierda, hasta la victoria siempre.

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Informe CNI – http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/01/01/y-retemblo-informe-desde-el-epicentro

Informe Frayba – http://www.frayba.org.mx/archivo/informes/161219_informe_frayba.pdf

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1 comentario

  • Liliana huljich says: 27/01/2017 at 13:47

    Hermosa crónica desde el sureste mexicano!! Impregnado de lucha zapatista y ” de aquí nadie regresa igual”!!! Tanta verdad!!!

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