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América Latina

Miente miente que algo quedará

El año pasado, tres semanas antes del referéndum en Bolivia en donde el NO a la reelección de Evo Morales se impuso por un margen muy estrecho, hubo una campaña mediática de desprestigio que llegó a inventarle un hijo al Presidente. Conocido como el caso Zapata, el ataque mediático se inició con una denuncia de Carlos Valverde, ex Jefe Nacional de Inteligencia durante el gobierno de Jaime Paz Zamora, y se propagó como un incendio. Andrés Sal.lari es un periodista argentino que actualmente vive en La Paz. Es productor general del programa “Ojo con los Medios” que conduce a través del canal Abya Yala. Desde 2012 es corresponsal del canal iraní Hispan TV. Andrés presentó en Rosario su documental sobre la operación mediática: El cártel de la mentira*. En diálogo con enREDando, nos cuenta por qué hizo la película, cuál es la situación de los medios en Bolivia y su modus operandi. La comunicación carterizada, los consumos y el debate por la ética periodística. “Hay que defender al indio”, dice.    

Por Tomás Viú 

¿Cómo llegaste a filmar el documental?

Yo trabajo mucho el tema de los medios de comunicación. Tengo un programa de televisión que se llama “Ojo con los medios”. Siempre trabajo política internacional y el tema de los medios es algo que me apasiona. La campaña de desinformación que se montó en torno al caso Zapata me pareció muy bizarra y escandalosa. Era interesante sistematizar en un trabajo audiovisual todos los detalles de  esa manipulación que fueron los que llevaron al gobierno a caracterizar a este grupo de medios como un cártel de la mentira. Así nació el interés por la producción.

¿De qué manera impactó la campaña mediática del caso Zapata?

Impacta porque se lanza en un momento clave, tres semanas antes de un proceso electoral. Fue armado por Carlos Valverde, un pseudo periodista que es un agente de inteligencia, un peso pesado de muchos años, que incluso fue jefe de Inteligencia de uno de los gobiernos de la década de los noventa. Nada más y nada menos. Él tiene relaciones con la embajada de Estados Unidos. Impacta porque pone en duda la credibilidad del presidente Evo Morales. Siempre hubo casos de corrupción que mancharon a algún funcionario pero nunca se había afectado directamente la imagen presidencial. En este caso se pone en duda la honorabilidad del líder del proceso de cambio. Eso hace dudar a mucha gente. En el proceso electoral se impuso el ´no´ por un margen muy estrecho. Seguramente si no hubiera operado esta campaña el resultado podría haber sido diferente.

En muchos ataques mediáticos hay factores que se repiten y tienen que ver con apuntar a la vida privada de los funcionarios y a la presumida coartada libertad de expresión. ¿Se hace foco en la moral?

La denuncia es muy hábil y controversial. Dice que “el Presidente tuvo un hijo con la señora Zapata y que, si bien no interesa con quién tuvo o no hijos, lo cierto es que le facilitó a esta señora el acceso a determinados círculos de poder y a contratos millonarios simplemente por haber tenido un hijo con ella”. Esta afirmación es falsa. Desde un primer momento me pareció que Gabriela Zapata era la típica estafadora como tantos que hay dando vueltas, que tienen mucha habilidad para relacionarse. Evidentemente ella se benefició con su relación con Evo para acceder a una telaraña de relaciones sociales, económicas y políticas. Ahí reside el grado de verosimilitud que tiene la historia pero está claro que todo eso lo hizo sin el aval del Presidente.

Esa es la comunicación carterizada. Uno dice una cosa y todos la repiten como loros. Es sistemático.

Después, en torno a la primera denuncia, se van a ir desatando historias paralelas. Que el hijo vive, que no vive, que la chica era menor de edad, que no, que el Presidente le consiguió un departamento. A nivel mediático nadie se plantea que la mujer es una estafadora. Todas las denuncias que ella hace se las pone en grandes titulares como si fueran impresionantes revelaciones. El entorno de Zapata está conformado por otras personas con antecedentes penales y falsificación de títulos. Pero en ningún momento se cuestiona esa credibilidad. Cuando el gobierno desmiente se desmerecen las desmentidas. Titulan: “El vicepresidente denuncia sin pruebas”. Cuando ellos denuncian todo es irrefutable. Hay titulares todos los días, te bombardean y te bombardean. Es una operación mediática.

¿Ese es el periodismo de guerra que se menciona en el documental?

Claro. Es lo mismo que se da en todos lados. ¿Hay corrupción en el kirchnerismo? Sí. ¿Y hay corrupción en el PT? Sí. Pero te meten diez denuncias de casos reales y cien o mil que son inventadas. Y uno no sabe. Investigando para el documental me di cuenta que yo también me confundí con algunas denuncias que hicieron creyendo que eran ciertas. Son hábiles para hacer las cosas y tienen mucho poder de influencia.

¿Cómo es el sistema de medios en Bolivia?

Hay muchos medios de comunicación. No hay un grupo como O Globo o Clarín. Fue cambiando durante el gobierno de Evo Morales. La televisión no es tan agresiva contra el gobierno. Los medios más agresivos son los que están sindicados como el Cártel de la mentira: la Agencia NF, el diario Página 7 y en un menor rango Erbol y El Deber. Cuando hice el documental me montaron a mí la campaña de desprestigio. La Agencia NF, a cargo de Peñaranda, actúa de forma sistemática. Ellos sacan una nota y al otro día Página 7, el periódico Correo del Sur, de Sucre, El Deber y todos los otros diarios sacan los titulares. Esa es la comunicación carterizada. Uno dice una cosa y todos la repiten como loros. Es sistemático.

¿Cómo te jugó la provocación de Peñaranda cuando al entrevistarlo para el documental te dijo que tus objetivos eran ofender y amedrentar a los periodistas de Bolivia?

Yo me esperaba que suceda una cosa así. Pero no es fácil porque tienen mucho poder de daño por la gran influencia y la gente que les cree. Ellos instalan sus matrices y mi tarea es denunciar lo que ellos hacen. El documental está financiado por el Estado. Si no, ¿quién va a financiar un documental así? ¿Coca-cola? Hay una cuestión con la comunicación contra-hegemónica. Yo trabajé antes en Venezuela, soy corresponsal de la televisión iraní y trabajo con el gobierno de Bolivia. A mí no me va a contratar CNN ni Fox News para pedirme un documental. Me contrata gente que tiene confianza o quiere difundir una línea política que es la que yo siempre manejé. Si le voy a pedir financiamiento a una empresa privada para un documental que denuncie estas cosas no me lo van a dar. Peñaranda se acaba de ir de ANF para hacer un curso en Washington financiado por la embajada de Estados Unidos.

Como todas las oligarquías latinoamericanas, ninguna soporta un proceso nacional y popular.

Ellos dicen que hicimos un documental para desprestigiar a los periodistas. Pero ellos se desprestigian solos por su trabajo. El objetivo es mostrar y denunciar una campaña de desprestigio que ellos hacen contra el gobierno. Si yo hiciera un documental para denunciar los crímenes del nazismo, sería una denuncia y no una campaña de desprestigio contra Adolfo Hitler. Una de mis búsquedas como profesional es que los grandes medios acepten que tienen una política editorial y una postura política. Pero tener una línea editorial no me habilita a inventarle un hijo al Presidente ni decir que se acostó con una menor de edad. Eso no es libertad de expresión, es un delirio.

¿Hay redes o tejidos de medios de comunicación que no reproduzcan la voz hegemónica?

El Estado tiene, como en la mayoría de los países donde hay procesos de cambio, un aparato estatal de comunicación. Es un debate que está bueno. No logramos establecer un sistema de medios estatales que sea más influyente que el de ellos. La gente sigue consumiendo masivamente su periodismo.

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No se puede hablar de la aguja hipodérmica que actúa sobre los consumidores de los medios. Pero sí hay un estado de repetición continua que facilita algunos procesos…

Yo siempre pongo el ejemplo de la muerte de Néstor Kirchner. ¿Quién se imaginó que si Kirchner se moría iba a ir la cantidad de gente que fue masivamente a despedirlo? No lo imaginábamos porque construyeron un imaginario que parecía que no lo quería nadie. Y lo creímos todos. Y cuando se murió dijimos ´¿de dónde salió toda esta gente?´ Yo no creo que se puedan juntar tres tipos a decidir quién será presidente, hacerle la campaña y listo. No es tan así. En el momento en que Evo Morales tuvo la mayor y más agresiva campaña en su contra fue ratificado con el 67% de los votos. Con la teoría de que los medios digitan todo hubiera perdido.

Pero lo que creo es que estos medios trabajan sistemáticamente y van encontrando los puntos débiles. Y hay un punto clave que es la legitimidad de los gobiernos. Si tenés una alta legitimidad, las campañas que hagan en tu contra no van a tener efecto. Pero es distinto si vas perdiendo legitimidad y credibilidad. En este caso hay diez años de gestión, el gobierno se desgasta, comete sus errores, y ahí empiezan a tener mayor injerencia. Ellos no descansan nunca. Los procesos tenemos que trabajar sobre esa legitimidad para establecer un mecanismo de defensa contra estas campañas. Una cosa es que te hagan una oposición mediática y otra es que te inventen hijos o que digan que a Nisman lo mató un comando venezolano iraní con asistencia cubana. Los medios no pueden digitar todo pero te queman la cabeza todo el rato.

Hoy los consumidores de contenidos son a su vez productores…

Las redes sociales pegan mucho en la clase media. Yo digo en el guión del documental que no le podemos reclamar ética periodística a los trolls pero sí a los grandes medios. Hay un debate pendiente. Que no nos chamuyen más con la objetividad o la imparcialidad. Hay que democratizar y terminar con la hipocresía. En el documental vemos a uno de los editores diciendo que hicieron periodismo de guerra. En Bolivia nadie hizo una admisión como esa.

El debate sobre lo que dice el documental no está en ningún lado. Lo que debaten es si lo que yo digo es porque soy argentino, si me acuesto con la ministra de salud o si cobro cuarenta mil dólares de la ciudadanía para hacer el documental. Pero la operación mediática que montaron no la explica nadie.

¿Qué es lo que más molesta de Evo?

Como todas las oligarquías latinoamericanas, ninguna soporta un proceso nacional y popular. Llamémosle proceso de cambio, socialismo o como quieras. No toleran perder el poder. Hay una cuestión de clase. Menos van a tolerar perder el poder con un indio que se dio su primera ducha con agua caliente a los dieciocho años. Además el gobierno tiene una postura política muy definida, antiimperialista, y eso es intolerable para los sectores blancos y oligárquicos que siempre detentaron el poder en Bolivia.

Esos procesos políticos en Latinoamérica han ido mermando a fuerza de la derechización regional. ¿Es un estímulo para la derecha boliviana?

Por supuesto. Ellos quieren aprovechar la oleada conservadora a nivel regional para repetir los escenarios de restauración que hay en Argentina y Brasil. Hay que defender al indio por una cuestión de clase. Ellos lo quieren destruir por lo mismo. Son terribles las opciones que vienen y que se presentan como la revolución de la alegría o el progresismo light.

En 2002 en Venezuela intentaron dar un Golpe contra Chávez y en la televisión pasaban dibujitos animados…

Pero además de los dibujos decían por televisión que el chavismo había masacrado a los manifestantes de la oposición y mostraban a los que disparaban. Pero si corrían la cámara se veía que en realidad se estaban defendiendo de la policía. El documental quiere trabajar sobre eso. Que no te confundan. El abogado de Zapata es un operador político de la oposición y presentó diez denuncias sin ninguna prueba. Pero todas las denuncias salían en los titulares de los diarios. Le llegaron a pagar a una familia para que presente a un chico de cinco o seis años como el supuesto hijo del Presidente. Lo entrenaron al niño para que se presentara ante la CNN como el hijo de Evo. La CNN se dio cuenta de que era un invento y no dijo nada. Y los medios salieron a defender a los abogados que entrenaron al pibe para hacerse pasar por el supuesto hijo. Decían que el abogado era un perseguido político. Es muy grave. Por eso sentía que había que hacer el documental.

*La película está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=8exnt5xguUs

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