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Crónicas y Reportajes 0

Hay que seguir rapeando

Se realizó la primera edición de La Vía Freestyle, una competencia de rimas improvisadas, organizada por La Vía Record´s y el Club San Martín. La idea es correr el eje del centro y multiplicar el rap en los barrios. Conocemos las historias que muestran los jóvenes que son el presente.  

Por Tomás Viú /  Foto: Club San Martin

El Rabia salía de la escuela en barrio Cerámica cuando escuchó a dos pibes que tocaban la guitarra y el cajón peruano. Se puso a rapear sobre la música que sonaba. En ese momento nadie podía saberlo pero unos años después terminarían organizando juntos la primera edición de ´La Vía Freestyle´, una competencia de rimas improvisadas. “Él salía de la escuela y nosotros estábamos difundiendo el taller de música. El loco se puso a rapear y nosotros a tocar. Empezó a venir  al taller de música y a las actividades”. El que habla es Santiago Dalleva, uno de los pibes que aquel día cualquiera estaba haciendo música a la salida de la escuela. Santiago forma parte del grupo que hace ya un tiempo se propuso reinventar el Club San Martín en la zona norte de Rosario, en el barrio La Florida. “Yo salí, los vi con los instrumentos y dije ya fue, yo quiero rapear arriba de eso. Nos pusimos a rapear y pegamos la mejor. Ahora llegamos a producir eventos y todo”. Mientras habla el Rabia, se escuchan muy fuerte los bajos de la pista sobre la que están rapeando.

El Rabia es de La Cerámica, tiene 19 años y dice que rapea desde hace mucho. “Cuando era pibito, nos juntábamos en mi casa y rapeábamos. Yo era el más gritón porque me re copaba”. De ahí le quedó Rabia. Santiago dice que dentro del grupo que empezó a reactivar el club hay muchos músicos y que vienen de distintos estilos: blues, jazz, tango, folklore y rock. Desde que conocieron al Rabia sumaron otra veta musical. Recuerda que cuando desde el Club San Martín hacían alguna actividad, él les pedía el micrófono para rapear un poco y que después los empezó a invitar cuando iba a las competencias. Hoy el Rabia lleva adelante un proyecto que se propone mover el rap en los barrios: La Vía Record´s. Santiago dice que la vía es una referencia muy simbólica de esta zona. La mayoría de los niños y jóvenes que van al club son de La Cerámica porque está dos cuadras más allá de la vía.

“Ahora estoy acompañando la competencia. Pero yo hago música en las villas, me dedico a eso. Lo que quiero hacer es llevar los escenarios y el rap a todas las villas y producir a los pibes que no tienen recursos”. Santiago cuenta que la movida del rap se da mucho en el centro y que los pibes son de los barrios. “Hay que empezar a agitar en los mismos barrios de donde son los pibes”, dice. Explica que la idea que tienen en el club es hacer una mixtura entre “las cosas que son de ahora y la lógica del club de barrio”. Habla de resignificar el espacio para que el “viejo” que está tomando una copa o jugando a las cartas se acerque y escuche al pibe que rapea, y al revés.

El Rabia ganó algunos estímulos de proyectos provinciales, se armó un estudio y compró una cámara. Se está equipando para tener una productora y poder difundir su trabajo y hacer surgir a otros pibes. “Venimos haciendo bastantes laburos. Yo tengo un disco y ahora sale un videoclip”. Dice que al disco no lo muestra porque es muy personal, lo hizo para él. “Ahora está saliendo el tema para afuera, está por salir el videoclip”.

Con el Rabia no puedo hablar mucho. Está atento a todo lo que pasa arriba y abajo del escenario del San Martín. Dice que tiene que seguir con “la movida”.

El hip hop es la cultura en general. Tiene cuatro ramas: el baile break dance, el graffiti, los Djs y los raperos. El rap es el sonido que crean los MC (se pronuncia emsi), nombre con el que se conoce a los artistas o intérpretes de rap. MC significa “maestro de ceremonias”.

– Grabamos un videoclip en la villa, en La Cerámica, con todos los pibes. Ahí están algunos pero son muchos más. Son una banda-. Ahora el Rabia habla desde arriba del escenario y señala a un grupo de personas que está a la izquierda. Son los protagonistas del videoclip. – Ahora voy a tirar un freestyle para calentar un poquito. Vos mandale cuando quieras-. Empieza a sonar la base musical sobre la que “tira” el freestyle. – Lo digo dos veces porque ese es mi orgullo. Mantenerme por abajo y por encima siempre fluyo-.

– Guachos parensé. De onda, dale. Estuvimos toda la noche filmando el videoclip. Ahora al menos parensé-. El Rabia agita desde el escenario. Convoca, contagia, hace parar a la gente. Canta la canción que grabaron anoche. – Llegó su final. Tratan de tumbarme y se quedan en el intento. Yo no duermo, yo descanso, me quieren pasar por arriba y yo camino descalzo-. Cuando termina de rapear, todavía con la pista sonando de fondo, sigue multiplicando. -De la villa La Cerámica para todos los barrios, guacho. Vamos a hacer movidas en todos los barrios: en Empalme, en El Churrasco, en el Municipal, en Nuevo Alberdi, en todos lados. Vamos a mover la música donde podamos-.

Raperos anónimos

“Mi nombre es Emiliano, me dicen Skore. Vivo en Rosario. Soy productor y organizo eventos. Hoy estoy invitado como jurado”. Mientras se presenta, al lado suyo Matías siente la necesidad de aclarar cómo se escribe Skore: “Skore se escribe s, k, o…”. Después se presenta y vuelve a aclarar. “Mi nombre es Matías Caruso, me dicen Terro, como perro pero con t”. Terro es de Empalme y rapea hace 7 años. Al lado suyo está Agustín Alonso, apodado Tucker, graffitero y beat bóxer. El Beatboxing es una forma de ruido vocal que se basa en la habilidad de producir beats de batería, ritmos y sonidos musicales utilizando la propia boca, labios, lengua y voz. Puede incluir también canto, la simulación de viento, cuerdas y otros instrumentos musicales.

Terro, Skore y Tucker integran el jurado que esta tarde tiene la misión de evaluar a los competidores. En una primera instancia los participantes tienen un minuto libre para presentarse ante el jurado. De esas presentaciones eligen las ocho mejores que se suman a otros ocho participantes que ya estaban previamente seleccionados. Los que avanzan compiten en una batalla mano a mano y van pasando las ruedas hasta llegar a la semi y a la final. En la competencia hay un premio de mil pesos que se genera con las entradas que se cobran. Algunos se conocen del barrio. Otros se están conociendo en este momento, arriba y abajo del escenario. Ahora están haciendo piedra, papel o tijera para ver quién empieza a rapear en la batalla.

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“Se tiene en cuenta la lírica, el flow, las métricas, lo que se dice y las respuestas”, explica Skore. “Cuando se demuestra que es improvisado vale más puntos”. Terro explica que la competencia de freestyle consiste en improvisar respuestas. “Te dicen algo y al instante tu cerebro maquina una rima improvisada”. Skore aporta una comparación, dice que es como los payadores pero más urbano y más moderno.

“Uno de los competidores se llama Chinito y vive a la vuelta de mi casa. Es su primer evento y me pareció una locura”, cuenta emocionado Terro. Dice que hay mucho rap en Empalme y muchos raperos anónimos.

El flow es una palabra muy usada en el mundo del hip hop. La traducción literal es fluidez. Se usa para hacer referencia a la manera de fluir sobre la pista. Lucas Torres es de Empalme Graneros. Su apodo es Chinito Flow. Dice que le gusta rimar y que rapea desde hace seis años. Cuando le pregunto cómo empezó dice que fue “de repente”. “Sin querer salió rima y empezó a gustar. Y ahora estoy acá”.

El Chino tiene 18 años y trabaja en una fábrica de cercos para pileta. Va a la Biblioteca de Empalme Norte desde que abrió. Ahí conoció el rap a través de un taller. También iba al taller de murga. La diferencia está entre el rap y el trap. Dice que el trap es una moda y que lo que ellos hacen es repear, hip hop, improvisar, freestyle. El Chino vino con la familia y los amigos. Es la primera vez que se presenta en una competencia. “Tenía los nervios de venir a una compe pero siempre hay una primera vez ¿no?”. Dice que le gustó y lo disfrutó. Que el rap te da la posibilidad de expresarte y de desahogarte. “Me subí al escenario, canté y la gente me conoció”.

Durante la batalla, que dura un minuto, el objetivo es hacer la mayor cantidad posible de combinaciones del lenguaje que dejen derrotado al rival. Disparan las letras que forman palabras que forman las frases que forman las rimas. Cuando termina la batalla se abrazan. “Con la mejor. Está en el minuto nomás. Lo que se dice en el escenario queda en el escenario”, aclara el Chinito.

Lo primero que menciona cuando habla de la realidad de su barrio es la violencia pero un segundo después dice que “también hay talento en las villas”. “Hay gente que toca instrumentos, hay grupos. Y hay mucho rap también”.

Al Rabia lo conoció hace un año en el Parque España cuando se pusieron a improvisar en el escenario. Pero el Chino dice que no le gusta ir al centro porque no le llama la atención y que está bueno hacer las competencias y las actividades en los distintos barrios.

La poesía que batalla contra la hipocresía

– Dice que viene por los versos y yo vengo por los pasos, estoy a un paso de ganar la competencia. Haciendo rap tranquilo para sacarte cuando quiero, lo que pasa es que éste es un falso rapero. Por la plata baila el mono y yo con mis tracks hago bailar gorilas. Él abandona, qué pasa, está jugando pero siempre en esa lona. Está buscando la lana pero no juega en Barcelona-.

Snuk vive en San Lorenzo con su tía y en Puerto San Martín con su abuela. Básicamente, va y viene entre estas dos ciudades del cordón industrial que están pegadas. Dice que le gusta el rap desde chiquito pero que nunca se dio maña. Un día dijo ´ya fue, vamos a ver qué sale´. Se largó a escribir en una hoja las canciones de Porta y las rapeaba. Tenía trece años y no sabía que diez años después lo iban a invitar a las competencias de rap, iba a tener un canal de youtube con muchos seguidores y lo iban a convocar para hacer una escuelita de rap en el barrio.

Snuk dice que desde 2011 empezó a recorrer mucho gracias al freestyle. Se juntaba con Código, un rapero muy reconocido que antes vivía en Rosario y que después se mudó a Buenos Aires. “Él me ayudó mucho, me tiró muchas buenas. Antes subía un tema mío y no venía nadie a felicitarme. Ahora lo subo y me felicitan todos en San Lorenzo. Es una experiencia muy linda”. Dice que vino a la competencia porque lo invitaron, que la idea además de competir era tocar unos temas pero que al final no pudo porque la competencia se hizo más larga. Ahora Snuk no se está dedicando a las competencias ni a las batallas porque está “muy a full escribiendo canciones”. Explica la diferencia entre el rap y el trap. “El rap es conciencia. Podés escuchar rap y decir ´oh, mirá lo que dice este tipo´. Y podés escuchar trap y decir ´oh, mirá cómo se baila esto´. En el rap las letras se basan en vidas, experiencias, sueños, carreras”.

La ley de mi ciudad en estado crítico mientras que los políticos son títeres de narcos. En las marchas no aparecen, tienen un juez comprado que le da libertad a quien no la merece. Ellos no nos respetan pero tarde o temprano van a caerse sus caretas. Queremos tras las rejas a los asesinos de Paula Perassi, Mario Secondino y Rober Arrieta. Hoy decimos basta de tanta hipocresía tenemos esperanza a través de la poesía. El pueblo unido puede y aunque nos vean como locos ellos son unos pocos, nosotros la mayoría.

Snuk nombra dos casos de injusticias que sucedieron en San Lorenzo: la desaparición de Paula Perassi y el caso de gatillo fácil de Roberto Arrieta. “La Justicia se lavó las manos”, dice. A partir de esos hechos escribió un tema con su amigo Manteka. Se llama ´Sangre inocente´. Dice que el tema les dio mucha difusión. El audio de la canción, cuando todavía no estaba masterizado, se filtró por whatsapp y lo escucharon algunas personas. Entre esos primeros oyentes estuvo la familia Arrieta. Después de escuchar el tema se contactaron con ellos y les dieron la gorra y el buzo de su hijo para que apareciera en el videoclip.

En el 2015, aunque seguía escribiendo, Snuk dejó de grabar los temas. Dice que había encontrado trabajo y que “se despistó de la cultura”. Pero hubo un hecho que lo hizo volver a las pistas: tenía un amigo con el que hablaba todos los días y que le insistía que volviera a grabar. En un momento su amigo estuvo internado y se empezaron a hacer competencias a beneficio suyo. En esas competencias Snuk volvió al ruedo a pedido de su amigo. “Cuando falleció le dediqué un tema que se llama ´Te siento con vida´. Eso me hizo volver”, dice. Cuenta que desde ese momento lo convocan de todos lados para hacer sus shows.

– Siempre centro, centro, centro, centro- repite Snuk, como tildado. Se refiere a que las competencias de rap se concentran mucho en la zona del Parque España y que muchas veces no se hacen en los barrios. Por eso le gusta la idea del Rabia de llevar el rap por las distintas zonas de la ciudad.

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