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Géneros y Diversidad Sexual

Resistencia ancestral feminista

El 32 Encuentro Nacional de Mujeres tuvo a las mujeres originarias del Chaco alzando sus voces en uno de los pocos talleres que no se desdobló. Por primera vez, muchas mujeres de comunidades qom, wichí, mocoví, del Impenetrable chaqueño, participaron de la potencia de los Encuentros Nacionales. Sus realidades, sus voces, sus lenguas. Además, se realizó una conferencia de prensa para repudiar el traslado ilegal de Milagro Sala al penal Alto Comedero en Jujuy. 

Por María Cruz Ciarniello

El 32 Encuentro Nacional de Mujeres acaba de terminar. Pero como siempre, esto recién empieza. Ya se siente el viento frío del sur sacudiendo las expectativas y la ansiedad de las miles y miles de encuentreras que cada año se organizan para viajar, adónde sea. Para esta ahí: en ese ritual feminista que todo lo puede.

La sede del próximo año será Chubut: el territorio donde las mujeres mapuches defienden la tierra, la identidad, sus cuerpos. El territorio en el que Santiago Maldonado fue desaparecido por la Gendarmería Nacional.

El mundo es otro. Son tres días en que las calles se caminan con libertad y felicidad. Plenas, gozosas, potentes. Somos tan diversas que esa diversidad nos hermana. Y en esa diversidad tan intensa se construyen los debates: ásperos, vitales, punzantes. Cada uno de los talleres de los Encuentros, las voces de mujeres, trans, travestis, lesbianas, bisexuales que participan se escuchan por igual. Cada una de ellxs, compartiendo su propia vivencia, sus dudas, sus historias de lucha, sus miradas. Y también, las preguntas que nos atraviesan ante cada una de las problemáticas que sufrimos, que enfrentamos.

Este año, en Resistencia, provincia de Chaco, el taller de Mujeres Originarias desbordó en capacidad. Es que fueron cientos las mujeres que viajaron desde el Impenetrable chaqueño para ser parte de su primer Encuentro Nacional: para que sus voces, sus saludos en lenguas originarias y sus realidades, sean potencia ante muchas otras mujeres de diferentes partes del país. Y eso se vivió en Chaco, y eso Chaco lo hizo posible. No podría haber sido de otra manera. Viajar, para las ancianas de las comunidades qom, wichi o mocoví, a otras provincias, por ejemplo, resulta prácticamente imposible.

En Chaco, ellas estuvieron allí: contando las dificultades enormes que tienen para acceder a su derecho a la salud; para evitar que sean despojadas del lugar donde toda la vida han estado, crecido, sembrado y criado a sus hijxs y nietxs.

“Soy del pueblo indígena qom. Es un orgullo estar aquí acompañando a muchas hermanas nuestres indígenas que por primera vez están pisando nuestro territorio de la Resistencia que es del Impenetrable. Era impensable que una mujer indígena pueda estar en uno de estos Encuentros, a veces por las propias dificultades. Hoy, más de 500 mujeres estaremos juntas en un taller donde cada mujer va a levantar su voz. Es tiempo de no callar más. Hay mujeres qom, wichi, mocovíes y también mujeres mapuches”, nos decía Elizabet González a pocos minutos de iniciar lo que fue el acto de apertura en el Estadio Sarmiento.

Elizabet fue quien coordinó el único taller que no se desdobló. Por eso, el Sum del Instituto Fernando Rey de Resistencia estaba colmado. En ronda, las cientos de mujeres que participamos escuchamos con atención, sobretodo a las mujeres originarias que en un delicado tono de voz, desnudaban la dura realidad que atraviesan en sus tierras. “Es que no queremos que nadie hable por nosotras”, volvía a decir Elizabet. “Vivir este momento nos llena el alma”. Además señaló: “queremos que quede plasmado en el documento toda la vulneración de derechos que sufrimos. Muchas mujeres hoy están en un hospital perrando por mala atención, simplemente por no ser de la misma cultura de quien nos atiende. No queremos llorar sobre cada muerte de una mujer hermana”.

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Y entonces, las voces de mujeres qom comenzaron a escucharse: “muchas mujeres sufrimos desde nuestras casas, desde el barrio. Nuestros esposos también nos marginan y muy pocas salimos a decir basta. Es la primera vez que estamos participando”. Desde Las Palmas, una de las ancianas de la comunidad habló en su lengua para denunciar los desalojos que sufren, el despojo de sus tierras. Para visibilizar que el único lugar que tienen para extraer agua está contaminado. Y que está cansada de reclamarle al gobierno porque el gobierno jamás la escucha.

Otro de los reclamos apuntó a la necesidad de que la prórroga de la ley 26.160 sea aprobada. “No están arrinconando a vivir en una villa miseria”, se escuchó decir en el Taller, durante el día sábado.

“Me reconozco como mapuche y como queer”. “Soy una de las pocas nietas que hoy se reivindica como mapuche. Soy mapuche y estoy orgullosa de serlo”. “Como mujer, lo importante es la autodeterminación”. Las voces siguieron colmando toda la jornada. Una tras otra, las protagonistas fueron las mujeres originarias en un Encuentro Nacional que por primera vez contó con la presencia de muchas de ellas, venidas de los rincones más olvidados de la tierra chaqueña, allí donde las mujeres no cuentan con acceso a la salud, con acceso a la justicia, con el derecho ancestral de ocupar sus tierras libremente.

El Encuentro en Chaco posibilitó esto: que sus voces, que su arte, que sus cantos, que sus tejidos, que su cultura y que toda su lucha nos sea visible, cercana, propia. “Como profesional de la salud, trabajé muchos años en el Impenetrable y he visto cómo se han vapuleado sus derechos y sus necesidades. Ellas necesitan levantar su voz y por suerte, pudimos hacer el Encuentro acá. Queremos que este Encuentro sea la plataforma para futuras leyes. Nuestras mujeres se mueren cuando están con una patología grave y está lloviendo porque no hay un sistema de salud que las respalde. Es una realidad: no tenemos caminos porque cuando llueve es intransitable”. Quien habla es Yudtih Almada, integrante de la Comisión Organizadora del 32 Encuentro Nacional de Mujeres.

A Elisabet se le corta la voz cuando relata la historia de una niña de 10 años que ya es mamá y que vive en condiciones inhóspitas, debajo de bolsas plásticas. Y entonces se pregunta: “¿Qué otra forma de pedir tenemos? ¿Haciendo denuncias?”.

El Encuentro de Mujeres es también eso: un espacio articulador de cientos de denuncias de violencia patriarcal, machista, misógina, heterosexista. Un espacio donde la alegría de encontrarnos se entrelaza también y sobretodo, con la rabia feminista que llevamos dentro; que crece con cada una de las injusticias que marcan nuestros cuerpos.

Y no es casual que el mismo día en que comenzaba el Encuentro en Chaco, en la provincia de Jujuy, a Milagro Sala se la estaban llevando intempestiva e ilegalmente al penal Alto Comedero. Mujer indígena y colla. Activista, militante. El Encuentro Nacional también denunció este atropello en una conferencia de prensa que se realizó la mañana del día domingo, el día de la madre.

Muchas fueron las oradoras que repudiaron a Gerardo Morales y reclamaron por la liberación de Milagro Sala. Marta Dillon, periodista, editora de Las 12 e integrante del colectivo Ni Una Menos fue contundente: “No es casual que este secuestro de Milagro haya sido cuando estábamos viajando todas para acá. No es casual que en estas provincias donde hay tantas mujeres originarias nos hayamos despertado con este avasallamiento de una mujer, india, a la que no se le perdona haberse organizado para hacer feliz a un pueblo. Creemos que es urgente ir a Jujuy, creemos que es urgente reponer al feminismo ahí donde esta Milagro expropiada de poder disfrutar del Día de la Madre con su familia. Tampoco es casual que sea en esta fecha, porque lo que le están quitando es su dignidad de mujer, de su posibilidad de estar en familia. No podemos decir ni una menos mientras haya presas políticas, mientras se reprime la protesta social. La misma Gendarmería que se llevó a Milagro es la que viajó pasivamente a Chaco para controlar la protesta social. El disciplinamiento a Milagro Sala es un disciplinamiento a la lucha de todas nosotras. Busquemos la fecha pero tenemos que viajar como movimiento de mujeres para exigir la liberación de Milagro Sala”.

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A Milagro Sala se la llevaron descalza, el día sábado 14 de octubre. “Lo de Milagro fue un secuestro”, declaró su abogada Elizabeth Gomez Alcorta. El traslado lo la dispuso el juez Pablo Pullen Llermanos, quien ordenó que se concretara sin notificar previamente a los abogados de Sala. En el punto V de su resolución justificó esa decisión con el argumento de que así evitó que Sala “perjudique el normal desarrollo y/o eficacia del procedimiento de traslado”. (Ver nota en Página 12)

“Morales la volvió a enviar al penal, y hacemos responsable al presidente Macri, al gobernador de la provincia de Jujuy. No respetan la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Hacemos responsable a la Corte Suprema de la Nación. Ellos también son el Estado Argentino que no cumplen con la ley vigente”, señaló Estela Díaz, secretaria de Género a nivel nacional de la CTA, desde el Encuentro Nacional de Mujeres. Y leyó las palabras de la hija de Milagro, Claudia Sala: “todavía no logro dormir, sin entender muchas cosas me cuesta expresarme. Pero hoy ví lo malvado que puede ser el ser humano. Habíamos planeado un día de la madre solo para nosotras. Pero en un abrir y cerrar los ojos nos cambiaron la felicidad por lágrimas que nos nacieron del dolor más profundo. Hoy les pido que no nos dejen solas, y que estas lágrimas se vuelvan alegría”.

Chaco, Resistencia. La ciudad en la que este año tuvo lugar el 32 Encuentro Nacional de Mujeres lleva el nombre de lo que el movimiento, el más poderoso y dinámico de Argentina, hace todos los días. Resistir, resistir en la alegría. Resistir en el dolor. Resistir ante la violencia machista organizada. Resistir ante los ataques de machos a los que siempre cuida la policía. Resistir ante el poder que todavía impide que se sancione una ley fundamental como es la de la legalización y despenalización del aborto. Resistir con nuestros cuerpos pintados, tatuados, escritos en la piel. Resistir en la disidencia; en la diversidad sexual, en el placer que elegimos, en las calles. En esos abrazos eternos que nos damos en la plaza feminista. En esa escucha sorora. En esos días en los que sabés que no estás sola. Que somos miles frente a todo. En la rebeldía de las pibas más jóvenes que ahí están, asumiendo el feminismo, revolucionandolo, potenciándolo, llenándolo de nuevas consignas.

En esa potencia que marcha 40 cuadras cantando. Frente a la heteronorma que no se banca la resistencia feminista, la trava, la originaria, la latinoamericana, la sudaca, la puta, la torta. Frente a esa mirada moralina que nos quiere llenas de miedo, nos organizamos, nos autocuidamos. Eso fue Chaco. Eso será Chubut.

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