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Educación y Cultura

El compromiso afectivo y político de hacer cine

La película sobre el triple crimen que conmovió a Rosario en la madrugada del primero de enero de 2012, se estrena en la ciudad. El documental nos sumerge en una trama de complicidades que estalla a partir de lo que significó la movilización y la lucha por justicia que emprenden familiares de Jere, Mono y Patom y militantes del Movimiento 26 de junio. Un film que recoge, de manera caleidoscópica, voces y relatos del hecho y da cuenta de un proceso histórico: el juicio oral y público, el primero en la provincia, que logró condenar a los asesinos de los pibes de Villa Moreno. 

Por María Cruz Ciarniello

Los vió marchar. Vió sus cuerpos en movimiento, abrazados, politizados, movilizados. Los vió llorar y reclamar por justicia. Escuchó a sus gargantas escupiendo bronca y dolor. Hablando de sus hijos: tres pibes acribillados en una canchita de fútbol de una villa de Rosario en la madrugada de un primero de enero del año 2012.

Entonces los miró. Los miró a los ojos, ahí donde todo punza.

No podría haber sido de otra manera: el cuerpo y la mirada de un cineasta ya no será la misma después de ver algo más de lo que otros ven: es que en esa particular percepción de las cosas, de la vida, de los cuerpos, la historia cambia. Y así empieza a escribirse, o a retratarse o a dibujarse en la imaginación de quien logrará, tiempo después, plasmar en un proyecto audiovisual todo ese nudo de relatos, de voces, de gritos y gargantas estallando en tiempo y espacio.

Rubén Plataneo lleva tiempo, mucho, haciendo documentales. Entre sus películas más destacadas se encuentra El Gran Río y Tanke Papi. Pero asegura que “Triple Crimen” marcó un antes y un después en su forma de hacer cine. Ese mismo punto de inflexión es el que traspasa la pantalla grande para hacerse carne en la dinámica de una ciudad que contemplaba, hasta esa fatídica madrugada de enero, atónica e indiferente, la muerte de pibes, jóvenes y de barrios populares. Balas policiales, gatillo fácil, ajuste de cuentas. Expedientes archivados y partes policiales replicados en los diarios. Una estadística que eriza la piel. “Rosario tenía la tasa de homicidios más alta de Latinoamérica y casi el 70 % de las víctimas de esos crímenes eran jóvenes menores de 25 años y de los barrios pobres de la ciudad. Eso estaba indicando algo muy profundo que estaba siendo ocultado sistemáticamente por una parte de la prensa y las instituciones implicadas, hasta que el accionar de los familiares hizo estallar todo por los aires. Ahí se supo lo que se venía ocultando. Decenas de expedientes judiciales eran archivados como ajustes de cuentas, peleas entre barras bravas, soldaditos, etc, cuando eran un montón de pibes que estaban muriendo entre balaceras, gatillo fácil, que había un mercado negro de armas impresionante provisto por la policía, que la policía estaba custodiando el bunker donde se vendía drogas y todo eso era bajo el precio de decenas de víctimas inocentes. Eso hizo estallar el triple crimen”, dice Rubén. Y también dirá que todo eso, así como suena, explosivo y doloroso, es lo que lo movilizó fuertemente.

Así fue como Plataneo pisó por primera vez y junto a familiares y amigos de Jere, Mono y Patom, la canchita de Villa Moreno. Era un día gris, recuerda. No lo olvidará jamás. Esa primera entrevista fue reveladora; el impulso para empezar a imaginar un escenario, un caleidoscopio de relatos, de tiempos, de testimonios. En ese primer e intenso encuentro, Triple Crimen comienza a tomar forma.

¿Cómo recordás ese día en Villa Moreno?, pregunto. La memoria es certera y precisa. “Todo cambió cuando entré ahí. Era de día, había algunos familiares, hermanos, primos, amigos, y empezaron a contarme… “yo venía de allá, yo de acá”. Entonces les pedí que me señalara cada uno desde qué lugar había empezado a llegar a la canchita, el trayecto que había recorrido. Ahí mismo empecé a graficar el lugar con sus relatos. Empecé a dibujar con ellos mismos la locación. Y pude imaginar la luz que había aquella noche, en la oscuridad, los destellos lejanos de las luces de la calle, las luces de los teléfonos, las luces de los disparos. Ahí recordé un cuento de Borges que para mí fue muy importante en todo este proceso que es “El jardín de los senderos que se bifurca” y empecé a recibir estímulos a partir del relato que cada uno tiene, con su particularidad. De ahí deriva también, el subtítulo de la película”.

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Una coincidencia trágica en un escenario trágico, dice Rubén. Eso sintió cuando conoció el lugar donde de manera brutal fueron asesinados tres pibes de 16, 19 y 20 años. Un lugar que ya no era el mismo: esa canchita es hoy un espacio de encuentro de decenas de niños que juegan y aprenden fútbol. Pero esa coincidencia es la que encontró a la banda de Sergio “El Quemado” Rodriguez queriendo vengar un ataque a su hijo y fusilando por error a Jeremías Trasante, Claudio Suarez y Adrián Rodriguez. “Fue como una especie de vórtice, incluso así se iba a llamar la película, es decir, un vórtice que engulle a los protagonistas de todo este crimen, a los padres, a los familiares, a los amigos y los devuelve 3 años después como parte de un caso emblemático. Tres años después estaban en un juicio oral y público, el primero en la provincia”.

El juicio por el triple crimen de Villa Moreno los sorprendió en pleno proceso de filmación. Por eso la película es coral y los testimonios recogidos dialogan también con el escenario donde se desarrolló lo que fue el primer juicio oral y público de la provincia. En los Tribunales Provinciales y por sus pasillos fríos, desolados a pesar del tumulto, iluminados con tubos fluorescentes, la cámara de Rubén Plataneo camina como también lo hace por los “cálidos y coloridos” pasillos de Villa Moreno.

Y así logra registrar los momentos más importantes del juicio, siendo la única cámara y el único micrófono dentro de la sala. El único registro documental de un proceso histórico en Santa Fe. “Estuvimos haciendo una película en tiempo real”, asegura Rubén. En ese “tiempo real”, el proceso de producción de todo un equipo de profesionales también incluyó, además de la acción, el pensamiento, la reflexión, las preguntas, los interrogantes y las dudas. “Nos fuimos preguntando sobre lo que significaba el documental, ¿podíamos nosotros con imágenes sonoras, visuales, dar cuenta de todo este proceso tan profundo?”.

Rubén Plataneo subraya algo esencial: el compromiso con lo que estaba aconteciendo; con el trabajo y con los vínculos. “Creo que el documental es una forma más de hacer cine, con locaciones y protagonistas reales, pero siempre hay una forma de estructurar el relato, una forma de poner en escena”, señala y agrega: “no nos interesa hacer una denuncia. El compromiso fue conmigo mismo y creo que eso es lo más importante: que como cineasta esté comprometido en una relación totalmente honesta con los protagonistas, sean los padres de los chicos o los abogados defensores de los narcos a los que también entrevistamos”.

Es que Triple Crimen recoge testimonios que, en palabras de Plataneo, intoxica saludablemente el documental. “Nos salimos de cualquier forma de estandarización y llegamos a reflexionar dentro de la película misma sobre el globo que rodea a todo esto: la economía delicuencial que domina al mundo,  las complicidades institucionales, los mecanismos de control social y el continuo flujo de dinero que garantiza la brutalidad y universalidad del narcotráfico”.

Cien minutos es el tiempo que dura la película. Cinco años después de ese triple crimen que movió los cimientos de toda una ciudad, se estrena en la pantalla grande de Rosario, aunque previamente se haya proyectado en festivales como el Bafici o en México donde fue aplaudida y celebrada. Triple Crimen habla de nuestro tiempo. Habla de los que nos pasa, de lo que no nos ha dejado de pasar. “Fue un proceso en el que estuvimos implicados de un modo político a través de un tema de conmoción social pero afectados particularmente”, resume el director de la película y probablemente sea esto mismo lo que atraviesa a cada uno de los integrantes del equipo que llevó adelante la producción del documental.

El estreno en Rosario abrigará a los familiares fundamentalmente, a los amigos de los pibes, a la militancia del Movimiento 26 de junio, a los vecinos de Villa Moreno. A funcionarios, abogados, periodistas, concejales y a un público que tendrá la posibilidad de ver una producción audiovisual que no siempre encuentra pantalla ni salas disponibles, sobretodo en estos difíciles tiempos de ajuste y recortes para la industria cinematográfica local. Será, entonces, un encuentro necesario, vital. “El que más nos interesa, dentro de la sala, frente a la pantalla, con una película donde pusimos todo nuestro esfuerzo”, cierra Rubén.

Triple Crime/n – Trailer Oficial from Ruben Plataneo on Vimeo.

Dirección, guión, producción: Rubén Plataneo.

Producción ejecutiva: Mónica Amarilla.

Jefa de Producción: Virginia Giacosa.

Cámara: Julián Alfano, Lionel Rius, Rubén Plataneo, Guillermo González.

Música: Charlie Egg.

Sonido: Tomás Viú, Claudio Logiúdice, Julia Orso.

Montaje: Alejandro Coscarelli, Rubén Plataneo.

Postproducción: Federico Actis, Santiago King.

………..

Estreno en Rosario, Cine Público El Cairo (Santa Fe 1120)

JUEVES 14 DE DICIEMBRE A LAS 20.30

Siguientes funciones a las 20.30 hs

SÁBADO 16/12
DOMINGO 17/12
VIERNES 22/12

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