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Foro Social de la tierra y la alimentación. Las penas son de nosotros... las vaquitas también

Entre el 21 y 23 de octubre pasados, Rosario fue sede del Foro Social Cono Sur de la tierra y la alimentación del que participaron analistas argentinos y latinoamericanos. Dos fueron los ejes de las ponencias: por un lado reveladoras y alarmantes estadísticas, y por el otro, la necesidad del abordaje político de estos problemas tanto en el plano nacional como internacional. Las cifras que dan cuenta de la desigualdad social de nuestra región se revertirían, según todos los analistas, con el involucramiento de la sociedad civil y la voluntad política de los gobiernos a través de reformas y programas que compensen lo abruptamente descompensado en los últimos veinte años. A partir de las ideas de autonomía y soberanía se discutió además, la gran fuente de recursos que ofrecen nuestros países, su atractivo para los capitales especulativos, el riesgo que implica la militarización y la necesidad de colaboración entre los países del Cono Sur.

Además de participar del Foro, enREDandoentrevistó a Selvino Heck, asesor del Programa Hambre Cero que coordina Frei Betto en Brasil (leer entrevista)

Nota relacionada: Boletín estadístico de la CTA: Pobreza e indigencia. Desempleo estructural. Distribución de los ingresos y ganancias empresariales extraordinarias



"Autonomía de recursos y soberanía alimentaria en América Latina" fue la consigna del Foro Social Cono Sur de la tierra y la alimentación organizado por la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario - COAD, en el marco de la Federación Nacional de Docentes Universitarios, CONADU - CTA, conjuntamente con la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, que se realizó en Rosario entre el 21 y 23 de octubre pasados.

Las actividades, repartidas entre la Facultad de Humanidades y Arte y la sede de gobierno de la UNR, estuvieron organizadas en dos paneles: el panel Argentina y el panel Cono Sur.
El jueves por la tarde, luego de la presentación por parte de autoridades de la Universidad y representantes de la organización, a sala llena se realizó el primer panel en el Salón del Actos de la Facultad de Humanidades. Liliana de Luise, secretaria adjunta de COAD en nombre de los organizadores definió, citando a Frei Betto,  que "es el hambre el que mata a más personas sobre la tierra", y que se trata de un hambre que "sí distingue clases sociales, porque solo mueren los pobres". Mencionó además la dificultad que presenta la difusión de "estos espacios de discusión, reflexión y alerta por los recursos naturales".

El Panel Argentina comenzó con Miryam Kurganoff de Sorban, nutricionista, secretaria general de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (FAGRAN) y especialista en soberanía alimentaria y subnutrición. Además es autora del libro "Gordos pobres y flacos ricos" de reciente publicación. Kurganoff recordó que el 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación , en conmemoración de la organización de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1945. Para Myriam "la alimentación es un derecho y  la soberanía alimentaria es el derecho del pueblo de desarrollar políticas en función de sus necesidades primarias". Destacó que el hambre no está vinculado con la disponibilidad de alimentos sino con la compra. "Mientras el producto bruto aumentó, los índices de pobreza e indigencia también, y el consumo bajó. Como se preguntaba Eduardo Galeano ¿Quién se quedará con mi producto bruto?  Porque yo no lo tengo" citó Miryam. En ese sentido cuestionó como se define la canasta familiar. "No se debe reglar solo con alimentación. El costo de alimentación no debe superar el cincuenta por ciento del salario".

En Argentina siete de cada diez niños son pobres, y tres son indigentes. "Con una mortalidad infantil tres veces mayor que en Cuba, tenemos además novedades epidemiológicas: la obesidad en la pobreza, a base de polenta fideos y arroz, y los petisos sociales" señaló Miryam. Entre  las estrategias de sobrevivencia enumeró a los comedores comunitarios, las huertas y las fábricas recuperadas que permiten ir sobrellevando el hambre. "Para combatir el hambre existen además programas ofíciales y privados que no respetan nuestras costumbres, y para ello utilizan argumentos engañosos, como los beneficios de no consumir grasas por el colesterol. Nuestra vacas son aeróbicas, porque caminan mucho y no engordan" ilustró. Este argumento es esgrimido para justificar el consumo de soja. "La soja es un alimento prohibido para los niños porque inhibe la absorción de hierro y calcio" informó. Para concluir destacó que " la situación alimentaria solo se supera con políticas que aumenten el empleo, los salarios y que garanticen el derecho humano a la alimentación".

Luego tomó la palabra Rolando Nuñez, miembro del Centro de Estudios Nelson Mandela, especialista en derechos humanos, particularmente en las consecuencias de la tala de bosques y la implantación de modelos agropecuarios empresariales de exclusión en la población rural de la provincia del Chaco y el Norte argentino. Nuñez hizo una descripción de los inolvidables 90 y del proceso de desindustrialización que, de la mano del mandato de que "Argentina debía convertirse en una usina de alimentos baratos", provocó un aumento feroz de la desigualdad social. "Argentina contiene dentro de sus fronteras, cinco países distintos, diversos, opuestos e incompatibles" graficó Nuñez y destacó especialmente la situación del noreste argentino (NEA). "El Chaco se africanizó social y económicamente. La desigualdad social, que es la madre de todos los males, se ha duplicado y no hay posibilidad de recuperación. El gobierno no puede ayudar. El chaqueño apetece la comida que es el producto que más buscan y funciona cotidianamente la cultura de la pobreza y la indigencia" describió. Para Nuñez esta situación  requiere mucha planificación por parte de la dirigencia, que no da señales de ocuparse del tema. En los 90 hubo en Chaco además "un festival de entrega de tierras fiscales a amigos del poder político. La Constitución Provincial y la Ley de Tierras dicen que deben ser utilizadas para la producción y el arraigo" comentó. "Están tirando nuestros algarrobos, que dan sus frutos en octubre y alimentan a los pobres y a los pueblos originarios". Como una paradoja más señaló que el barrio toba más grande del país se encuentro en Rosario. "Algunos funcionarios hasta les daban pasaje gratis. El monte fue abandonado por estas personas que fueron echadas hacia los conurbanos de Rosario y Buenos Aires".
 
El Grupo de Reflexión Rural (GRR) "viene denunciando el sistema de monocultivo del modelo agropecuario cerealero como parte de una estrategia de colonización económica por parte de mega empresas transnacionales" señaló Adolfo Boy, que participó del Foro representando al GRR. "El monocultivo sojero no es un problema agroquímico. Es un modelo impuesto. Ya nadie conoce el autoconsumo, desaparece la chacra y las rotaciones de la Argentina que le dio de comer al mundo y a nosotros" inició Boy y señaló que muchos productores y agricultores tomaron esto "como una frustración, como un fracaso. Los muertos de pena, de angustia no figuran en ninguna estadística".
En relación a la adopción casi unánime del monocultivo, la reacción  es "¿qué querés que haga? Es mucho más segura la soja". Así fue que la soja se convirtió en una maleza, de la mano de las mentiras en relación a la tecnología de punta y los nuevos agroquímicos para conformar lo que Boy llamó "la República Unida de la Soja". "Hay una necesidad de que reaccione la sociedad. Debe protegerse a esta gente. Es vital conservar nuestra cultura, nuestro arte, nuestros valores".
Grandes rubros productivos fueron desplazados. "El agricultor se va en canoa. La apicultura tiene que emigrar acompañando la ganadería a lugares marginales. Hoy están en las islas porque este modelo desplaza a la agricultura, los agricultores y los alimentos. Algunos hablan de Reforma Agraria, pero la hicimos al revés".
 "Este país producía alimentos sanos y baratos pero fundamentalmente locales. Ahora nos quieren cambiar los hábitos alimentarios. La soja nunca fue parte de nuestra cultura. Y soberanía es cultura, el alimento es cultura. La sociedad argentina de pediatría (SAP) recientemente hizo un descubrimiento muuuuy importante" ironizó Boy. "No hagan más comedores, lo importante es que el chicos coman en casa. ¡Qué descubrimiento! La importancia de una mesa, de la comida, de una mamá que cocine" enumeró Boy. Desde el público no le perdonaron el descuido. "Una madre o un padre" alguien exclamó. La ineludible mirada de género.

El panorama propuesto tanto por Boy como por Nuñez resultaba extremadamente pesimista. La contundencia de las denuncia, de los datos no dejaban resquicios al qué hacer. La audiencia se lo hizo saber. Boy argumentó que el tiempo no le permitió desarrollar las propuestas. Entonces sí se explayó.  "Debemos desarrollar comunidades donde cada uno protagonice pequeñas experiencias locales. El problema es la energía. Todo es petróleo. Tenemos que hacer una agricultura con el menor consumo posible de energía. Esa es la agricultura local, la agroecología, con mucha mano de obra, sin combustible, sin frío, sin packaging. Pero tiene que ser comercializada por vías alternativas. El problema ahora es cómo dar trabajo, porque empleo no creo que haya más" concluyó.

El último orador de la jornada fue Juan José Borrell, del comité organizador del Foro, docente de la UNR y miembro de la Secretaría de Prensa de CONADU. Borrell estudia la problemática de las estrategias imperiales para la apropiación de los recursos naturales en América Latina, como es el caso del ALCA y la militarización regional. 
"Este es un genocidio de baja intensidad que no aparece en la crónica amarilla" definió y lanzó como primera pregunta "¿por qué en nuestra educación superior se forman técnicos sin conciencia política? mientras se despliegan estrategias militares".
En relación al ALCA, lo que sucede es que "se socializan las pérdidas y se privatizan las ganancias". El mismo espíritu se encuentra en el Plan Dignidad, el Plan Colombia, el Pacto Andino, con la colaboración de gobiernos adictos como los de Ecuador, Colombia y Perú enumeró Borrel. Esta estrategia geopolítica consiste en "la criminalización de movimientos de protesta social, externa e interna, en detrimento de propuestas regionales de integración para la liberación". En esa línea se encuentran los ejercicios militares que se realizan en nuestro territorio sin permiso del Congreso. Esto, sumado a las zonas liberadas para el comercio, resulta en un control social y de recursos. "La militarización de las zonas liberadas tiene un efecto tijera que concluye en un neocolonialismo cultural y económico" definió Juan José.

La segunda jornada, el viernes 22 por la mañana, ya en la sede de gobierno de la UNR, comenzó con la proyección de dos videos documentales y una conferencia de Selvino Heck sobre el Programa Hambre Cero de Brasil. (link)

Por la tarde se presentó el segundo panel, denominado del Cono Sur, que reunió a los representantes latinoamericanos. Iniciaron el panel el profesor Nelsón González Rojas, presidente de la Federación de Trabajadores de Magisterio de Venezuela y especialista en hidrocarburos y recursos naturales y el ingeniero Marco Montoya Ribera, asesor técnico del líder campesino Evo Morales del Movimiento Socialista de Bolivia y experto en recursos hídricos. Marco Montoya Ribera  denunció al ALCA como "un pacto con el Diablo. Con el ALCA estamos condenados a desaparecer". Y recurriendo a la contundencia de los números comentó que "en Estados Unidos existen  52000 empresas. Hoy solo el 1 % viene por aquí. Imaginemos cuando vengan más" propuso. Y más números: los indígenas viven con treinta centavos de dólar por día. Además el 30% son indocumentados. Montoya Ribera describió el "Proyecto Cosecha de Agua en el Techo del Mundo (puna boliviana)", y su impacto económico, social y ambiental. "Para llevarlo adelante necesitamos una ley. El gobierno tiene un mes para aprobarla, si no paramos toda Bolivia" determinó. Y regaló como mensaje final: "Cuando se acabe la última gota de agua del mundo, o se tumbe el último árbol, comiendo su dinero no podrán sobrevivir".

Continuó el uruguayo Sergio Rossi,  representante de la Federación de los Trabajadores de Obras Sanitarios del Estado  y líder del frente referencista para la no-privatización del acuífero guaraní. Este frente, conformado por sindicatos y organizaciones sociales, intenta impedir la privatización del agua mediante una reforma constitucional. Esta propuesta será plebiscitada en las próximas elecciones presidenciales del Uruguay. Rossi señaló que en Uruguay las privatizaciones han sido, en general, resistidas.  "Utilizamos recursos institucionales junto con la movilización. Aprovechamos el orden jurídico para resistir", en el marco de lo que definió como una cultura de la resistencia a través de mecanismos legales. La constitución uruguaya incluye un inciso que permite que el diez por ciento de los ciudadanos puedan proponer modificaciones. Esas propuestas luego se plebiscitan y allí deben obtener un resultado del cincuenta por ciento más uno. "La Constitución tiene un mecanismo directo de participación y las organizaciones y los sindicatos los aprovechamos" agregó el uruguayo y describió la situación de su país como "una verdadera democracia directa y participativa". Sin embargo destacó una contradicción de los ciudadanos del país vecino. Mientras más del noventa por ciento se opone a las políticas oficiales a través de estos mecanismos, en las elecciones nacionales votan políticas liberales. Ante una pregunta del público Rossi respondió que en estas situaciones son tan válidas las propuestas institucionales como la confrontación en la calle.

En representación de Argentina participó del panel la antropóloga Patricia Aguirre, docente e investigadora de la UBA, quien habló sobre estrategias alimentarias de la población en crisis nutricional.  "La seguridad alimentaria tiene que ver con el derecho a una alimentación cultural y nutricionalmente adecuada" sostuvo Aguirre.  Para su análisis discriminó dos niveles: el macroeconómico y microeconómico, que es el que transcurre en los hogares,  que "tiene que ver con estrategias de consumo y representaciones culturales que le dan sentido a nuestras acciones" definió.
La alimentación  en Argentina no es un problema de disponibilidad sino de acceso. El acceso tiene que ver con el precio de los alimentos y con los ingresos de los habitantes. "En la economía urbana, sobretodo, la capacidad de compra es fundamental" señaló. "En los últimos veinte años los pobres se empobrecieron y los ricos se enriquecieron por una transferencia de ingresos. Esto no sucede si las políticas públicas intervienen. Pero aquí el Estado no fue un compensador sino que actuó pro-cíclicamente, porque ideológicamente se pensó más en las teorías de las capacidades, que en la teoría de la solidaridad" describió Aguirre.
En esta coyuntura llamó la atención de la investigadora que la cantidad de desnutridos permaneció estable. Aguirre se planteó cuatro hipótesis para explicar el fenómeno: "la herramienta de medición no servía, la muestra estadística se había diluido, las políticas, aunque malas y cuestionadas, impactan, o la gente no es ni un ente ni es tonta y enfrenta los avatares del mercado y del Estado con estrategias domésticas de consumo, que tienen que ver con prácticas y representaciones. Acolcha la crisis aunque no la puede revertir" graficó.
Para despejar la duda, analiza las prácticas de sectores bajos en relación a la subsistencia. "Se diversificaron las fuentes de recursos, en el mercado formal e informal; diversificaron fuentes de abastecimiento, redes de amistad, gestionaron recursos y se autoexplotaron, es decir trabajan más y comen menos" enumera Patricia. También investigó las representaciones en relación a las maneras de concebir el cuerpo, los alimentos y la comensabilidad. Para los pobres, el cuerpo debe ser fuerte, el alimento rendidor y se come colectivamente. Para los sectores medios, el mandato es un cuerpo lindo, la comida rica y la comensabilidad, familiar. La clase más alta piensa a su cuerpo sano, elige comida light y la práctica es individual.
Para Aguirre de aquí podría preguntarse si "los pobres construyen un gusto de lo necesario". La explicación es que se trata de un "aprendizaje social que los protege de desear lo imposible".  La asistencia social alimentaria, además, refuerza patrones de consumo sesgado. "La comida sirve para pensar, en la comida se incluyen categorías sociales" enfatiza antes de enumerar los patrones alimentarios en relación a los sucesivos modelos de acumulación económica: en el modelo colonial hay una alimentación sesgada; en el agroexportador es diferenciada, en el industrialista es unificada, y en el aperturista nuevamente diferenciada. Para concluir, enfatizando el aspecto político de su análisis, Aguirre destacó que "las fuerzas unificadoras siempre vinieron de abajo. Luchemos por mejorar la distribución del ingreso. El patrón alimentario unificado será consecuencia de eso".

Propuestas artísticas. Otras formas de decir
El Foro incluyó propuestas artísticas en relación a los temas convocantes. Durante la mañana del viernes se proyectaron los videos documentales "Hambre de soja" de Marcelo Viñas y "Solo se escucha el viento" de Alejandro Moujan. Ambos directores, luego de las proyecciones charlaron con el público, que en esa mañana estaba conformada principalmente por alumnos del Colegio Nacional de Rosario. En el debate se hizo hincapié en la difusión de estos materiales en las escuelas. Entre el público se encontraba un grupo de jóvenes de Tartagal, en la provincia de Salta, que comentaron que en su provincia hay fuertes presiones gubernamentales para inhibir estas discusiones, hecho que fue confirmado por los directores.

Además el auditorio de la sede de gobierno contenía diversas propuestas que hacían alusión a los temas tratados en el Foro. Sobre el piso de madera se encontraba un lote de tierra, con sus surcos prolijamente delimitados, sembrado de jeringas perfectamente alineadas. En un rincón, sobre una mesa se encontraba un frutero con unas frutillas, una manzana verde y una banana Detrás de la mesa, un pie sostenía bolsitas de suero alimentaban a cada una de estas frutas con líquidos de vivos colores. Además las paredes de la sala exhibían una muestra de fotos cuyo tema eran los cuerpos y la situación de comer. Esta  propuesta estuvo coordinada por la artista rosarina Arminda Ulloa.




 

Publicado el: 25/10/2004


Categorías:
Movimientos Sociales / Noticia

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