"Autonomía de recursos y soberanía alimentaria en
América Latina" fue la consigna del Foro Social Cono Sur de la tierra y la
alimentación organizado por la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores
de la Universidad Nacional de Rosario - COAD, en el marco de la Federación
Nacional de Docentes Universitarios, CONADU - CTA, conjuntamente con la Facultad
de Humanidades y Artes de la UNR, que se realizó en Rosario entre el 21 y 23 de
octubre pasados.
Las actividades, repartidas entre la Facultad de Humanidades y Arte y la sede
de gobierno de la UNR, estuvieron organizadas en dos paneles: el panel Argentina
y el panel Cono Sur.
El jueves por la tarde, luego de la presentación
por parte de autoridades de la Universidad y representantes de la organización,
a sala llena se realizó el primer panel en el Salón del Actos de la Facultad
de Humanidades. Liliana de Luise, secretaria adjunta de COAD en nombre de
los organizadores definió, citando a Frei Betto, que "es el hambre el que mata
a más personas sobre la tierra", y que se trata de un hambre que "sí distingue
clases sociales, porque solo mueren los pobres". Mencionó además la dificultad
que presenta la difusión de "estos espacios de discusión, reflexión y alerta por
los recursos naturales".
El Panel Argentina comenzó con Miryam Kurganoff de Sorban,
nutricionista, secretaria general de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición
(FAGRAN) y especialista en soberanía alimentaria y subnutrición. Además es autora
del libro "Gordos pobres y flacos ricos" de reciente publicación. Kurganoff recordó
que el 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación
, en conmemoración de la
organización de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO) en 1945. Para Myriam "la alimentación es un derecho y
la soberanía alimentaria es el derecho del pueblo de desarrollar políticas en función
de sus necesidades primarias". Destacó que el hambre no está vinculado
con la disponibilidad de alimentos sino con la compra. "Mientras el producto
bruto aumentó, los índices de pobreza e indigencia también, y el consumo bajó. Como
se preguntaba Eduardo Galeano ¿Quién se quedará con mi producto bruto?
Porque yo no lo tengo" citó Miryam. En ese sentido cuestionó como se define la
canasta familiar. "No se debe reglar solo con alimentación. El costo de alimentación no
debe superar el cincuenta por ciento del salario".
En Argentina siete de cada diez niños son pobres, y tres son
indigentes. "Con una mortalidad infantil tres veces mayor que en Cuba, tenemos además
novedades epidemiológicas: la obesidad en la pobreza, a base de polenta fideos y arroz,
y los petisos sociales" señaló Miryam. Entre las estrategias
de sobrevivencia enumeró a los comedores comunitarios, las huertas y las
fábricas recuperadas que permiten ir sobrellevando el hambre. "Para combatir el hambre
existen además programas ofíciales y privados que no respetan nuestras
costumbres, y para ello utilizan argumentos engañosos, como los beneficios de no
consumir grasas por el colesterol. Nuestra vacas son aeróbicas, porque caminan
mucho y no engordan" ilustró. Este argumento es esgrimido para justificar el
consumo de soja. "La soja es un alimento prohibido para los niños porque inhibe
la absorción de hierro y calcio" informó. Para concluir destacó que " la
situación alimentaria solo se supera con políticas que aumenten el empleo, los
salarios y que garanticen el derecho humano a la alimentación".
Luego tomó la palabra Rolando Nuñez, miembro del Centro
de Estudios Nelson Mandela, especialista en derechos humanos, particularmente
en las consecuencias de la tala de bosques y la implantación de
modelos agropecuarios empresariales de exclusión en la población rural de la provincia del Chaco
y el Norte argentino. Nuñez hizo una descripción de los inolvidables 90 y
del proceso de desindustrialización que, de la mano del mandato de
que "Argentina debía convertirse en una usina de alimentos baratos", provocó un aumento feroz
de la desigualdad social. "Argentina contiene dentro de sus fronteras,
cinco países distintos, diversos, opuestos e incompatibles" graficó Nuñez
y destacó especialmente la situación del noreste argentino (NEA). "El Chaco
se africanizó social y económicamente. La desigualdad social, que es la madre de
todos los males, se ha duplicado y no hay posibilidad de recuperación. El
gobierno no puede ayudar. El chaqueño apetece la comida que es el producto que más
buscan y funciona cotidianamente la cultura de la pobreza y la
indigencia" describió. Para Nuñez esta situación requiere mucha planificación por parte
de la dirigencia, que no da señales de ocuparse del tema. En los 90 hubo
en Chaco además "un festival de entrega de tierras fiscales a amigos del
poder político. La Constitución Provincial y la Ley de Tierras dicen que deben
ser utilizadas para la producción y el arraigo" comentó. "Están tirando nuestros
algarrobos, que dan sus frutos en octubre y alimentan a los pobres y a los
pueblos originarios". Como una paradoja más señaló que el barrio toba más grande
del país se encuentro en Rosario. "Algunos funcionarios hasta les daban pasaje
gratis. El monte fue abandonado por estas personas que fueron echadas hacia los
conurbanos de Rosario y Buenos Aires".
El
Grupo de Reflexión Rural (GRR)
"viene denunciando el sistema de monocultivo del modelo agropecuario
cerealero como parte de una estrategia de colonización económica por parte de
mega empresas transnacionales" señaló Adolfo Boy, que participó del Foro
representando al GRR. "El monocultivo sojero no es un problema agroquímico. Es
un modelo impuesto. Ya nadie conoce el autoconsumo, desaparece la chacra y las
rotaciones de la Argentina que le dio de comer al mundo y a nosotros" inició Boy
y señaló que muchos productores y agricultores tomaron esto "como una
frustración, como un fracaso. Los muertos de pena, de angustia no figuran en
ninguna estadística".
En relación a la adopción casi
unánime del monocultivo, la reacción es "¿qué querés que haga? Es mucho más segura la
soja". Así fue que la soja se convirtió en una maleza, de la mano de las
mentiras en relación a la tecnología de punta y los nuevos agroquímicos para
conformar lo que Boy llamó "la República Unida de la Soja". "Hay una necesidad de que
reaccione la sociedad. Debe protegerse a esta gente. Es vital conservar nuestra
cultura, nuestro arte, nuestros valores".
Grandes rubros productivos fueron
desplazados. "El agricultor se va en canoa. La apicultura tiene que emigrar
acompañando la ganadería a lugares marginales. Hoy están en las islas porque
este modelo desplaza a la agricultura, los agricultores y los alimentos. Algunos
hablan de Reforma Agraria, pero la hicimos al revés".
"Este país
producía alimentos sanos y baratos pero fundamentalmente locales. Ahora nos
quieren cambiar los hábitos alimentarios. La soja nunca fue parte de nuestra
cultura. Y soberanía es cultura, el alimento es cultura. La sociedad argentina
de pediatría (SAP) recientemente hizo un descubrimiento muuuuy importante"
ironizó Boy. "No hagan más comedores, lo importante es que el chicos coman en
casa. ¡Qué descubrimiento! La importancia de una mesa, de la comida, de una mamá
que cocine" enumeró Boy. Desde el público no le perdonaron el descuido. "Una
madre o un padre" alguien exclamó. La ineludible mirada de género.
El panorama propuesto tanto por Boy como por Nuñez resultaba extremadamente
pesimista. La contundencia de las denuncia, de los datos no dejaban resquicios
al qué hacer. La audiencia se lo hizo saber. Boy argumentó que el tiempo no le
permitió desarrollar las propuestas. Entonces sí se explayó. "Debemos
desarrollar comunidades donde cada uno protagonice pequeñas experiencias
locales. El problema es la energía. Todo es petróleo. Tenemos que hacer una
agricultura con el menor consumo posible de energía. Esa es la agricultura
local, la agroecología, con mucha mano de obra, sin combustible, sin frío, sin
packaging. Pero tiene que ser comercializada por vías alternativas. El problema
ahora es cómo dar trabajo, porque empleo no creo que haya más" concluyó.
El último orador de la jornada fue Juan José Borrell, del comité organizador
del Foro, docente de la UNR y miembro de la Secretaría de Prensa de CONADU.
Borrell estudia la problemática de las estrategias imperiales para la
apropiación de los recursos naturales en América Latina, como es el caso del
ALCA y la militarización regional.
"Este es un genocidio de baja intensidad
que no aparece en la crónica amarilla" definió y lanzó como primera pregunta
"¿por qué en nuestra educación superior se forman técnicos sin conciencia
política? mientras se despliegan estrategias militares".
En relación al ALCA, lo que sucede es que "se socializan las
pérdidas y se privatizan las ganancias". El mismo espíritu se encuentra en el Plan
Dignidad, el Plan Colombia, el Pacto Andino, con la colaboración de gobiernos adictos
como los de Ecuador, Colombia y Perú enumeró Borrel. Esta estrategia
geopolítica consiste en "la criminalización de movimientos de protesta social, externa e interna, en
detrimento de propuestas regionales de integración para la liberación". En esa
línea se encuentran los ejercicios militares que se realizan en nuestro
territorio sin permiso del Congreso. Esto, sumado a las zonas liberadas para el
comercio, resulta en un control social y de recursos. "La militarización de las
zonas liberadas tiene un efecto tijera que concluye en un neocolonialismo
cultural y económico" definió Juan José.
La segunda jornada, el viernes 22 por la mañana, ya en la sede de gobierno de
la UNR, comenzó con la proyección de dos videos documentales y una conferencia
de Selvino Heck sobre el Programa Hambre Cero de Brasil. (link)
Por la tarde se presentó el segundo panel, denominado del Cono Sur, que
reunió a los representantes latinoamericanos. Iniciaron el panel el profesor
Nelsón González Rojas, presidente de la Federación de Trabajadores de Magisterio
de Venezuela y especialista en hidrocarburos y recursos naturales y el ingeniero
Marco Montoya Ribera, asesor técnico del líder campesino Evo Morales del
Movimiento Socialista de Bolivia y experto en recursos hídricos. Marco Montoya
Ribera denunció al ALCA como "un pacto con el Diablo. Con el ALCA estamos
condenados a desaparecer". Y recurriendo a la contundencia de los números
comentó que "en Estados Unidos existen 52000 empresas. Hoy solo el 1 %
viene por aquí. Imaginemos cuando vengan más" propuso. Y más números: los
indígenas viven con treinta centavos de dólar por día. Además el 30% son
indocumentados. Montoya Ribera describió el "Proyecto Cosecha de Agua en el
Techo del Mundo (puna boliviana)", y su impacto económico, social y ambiental.
"Para llevarlo adelante necesitamos una ley. El gobierno tiene un mes para
aprobarla, si no paramos toda Bolivia" determinó. Y regaló como mensaje final:
"Cuando se acabe la última gota de agua del mundo, o se tumbe el último árbol,
comiendo su dinero no podrán sobrevivir".
Continuó el uruguayo Sergio Rossi, representante de la Federación de
los Trabajadores de Obras Sanitarios del Estado y líder del frente
referencista para la no-privatización del acuífero guaraní. Este frente,
conformado por sindicatos y organizaciones sociales, intenta impedir la
privatización del agua mediante una reforma constitucional. Esta propuesta será
plebiscitada en las próximas elecciones presidenciales del Uruguay. Rossi señaló
que en Uruguay las privatizaciones han sido, en general, resistidas.
"Utilizamos recursos institucionales junto con la movilización. Aprovechamos el
orden jurídico para resistir", en el marco de lo que definió como una cultura de
la resistencia a través de mecanismos legales. La constitución uruguaya incluye
un inciso que permite que el diez por ciento de los ciudadanos puedan proponer
modificaciones. Esas propuestas luego se plebiscitan y allí deben obtener un
resultado del cincuenta por ciento más uno. "La Constitución tiene un mecanismo
directo de participación y las organizaciones y los sindicatos los aprovechamos"
agregó el uruguayo y describió la situación de su país como "una verdadera
democracia directa y participativa". Sin embargo destacó una contradicción de
los ciudadanos del país vecino. Mientras más del noventa por ciento se opone a
las políticas oficiales a través de estos mecanismos, en las elecciones
nacionales votan políticas liberales. Ante una pregunta del público Rossi
respondió que en estas situaciones son tan válidas las propuestas
institucionales como la confrontación en la calle.
En representación de Argentina participó del panel la antropóloga Patricia
Aguirre, docente e investigadora de la UBA, quien habló sobre estrategias
alimentarias de la población en crisis nutricional. "La seguridad
alimentaria tiene que ver con el derecho a una alimentación cultural y
nutricionalmente adecuada" sostuvo Aguirre. Para su análisis discriminó
dos niveles: el macroeconómico y microeconómico, que es el que transcurre en los
hogares, que "tiene que ver con estrategias de consumo y representaciones
culturales que le dan sentido a nuestras acciones" definió.
La
alimentación en Argentina no es un problema de disponibilidad sino de
acceso. El acceso tiene que ver con el precio de los alimentos y con los
ingresos de los habitantes. "En la economía urbana, sobretodo, la capacidad de
compra es fundamental" señaló. "En los últimos veinte años los pobres se
empobrecieron y los ricos se enriquecieron por una transferencia de ingresos.
Esto no sucede si las políticas públicas intervienen. Pero aquí el Estado no fue
un compensador sino que actuó pro-cíclicamente, porque ideológicamente se pensó
más en las teorías de las capacidades, que en la teoría de la solidaridad"
describió Aguirre.
En esta coyuntura llamó la atención de la
investigadora que la cantidad de desnutridos permaneció estable. Aguirre se planteó
cuatro hipótesis para explicar el fenómeno: "la herramienta de medición no servía, la
muestra estadística se había diluido, las políticas, aunque malas y
cuestionadas, impactan, o la gente no es ni un ente ni es tonta y enfrenta los
avatares del mercado y del Estado con estrategias domésticas de consumo, que
tienen que ver con prácticas y representaciones. Acolcha la crisis aunque no la
puede revertir" graficó.
Para despejar la duda, analiza las prácticas de sectores
bajos en relación a la subsistencia. "Se diversificaron las fuentes
de recursos, en el mercado formal e informal; diversificaron fuentes de
abastecimiento, redes de amistad, gestionaron recursos y se autoexplotaron, es
decir trabajan más y comen menos" enumera Patricia. También investigó las
representaciones en relación a las maneras de concebir el cuerpo, los alimentos
y la comensabilidad. Para los pobres, el cuerpo debe ser fuerte, el alimento
rendidor y se come colectivamente. Para los sectores medios, el mandato es un
cuerpo lindo, la comida rica y la comensabilidad, familiar. La clase más alta
piensa a su cuerpo sano, elige comida light y la práctica es individual.
Para Aguirre de aquí podría preguntarse si "los pobres construyen un gusto de
lo necesario". La explicación es que se trata de un "aprendizaje social que
los protege de desear lo imposible". La asistencia social alimentaria,
además, refuerza patrones de consumo sesgado. "La comida sirve para pensar, en la
comida se incluyen categorías sociales" enfatiza antes de enumerar los
patrones alimentarios en relación a los sucesivos modelos de acumulación económica: en
el modelo colonial hay una alimentación sesgada; en el agroexportador
es diferenciada, en el industrialista es unificada, y en el aperturista
nuevamente diferenciada. Para concluir, enfatizando el aspecto político de su
análisis, Aguirre destacó que "las fuerzas unificadoras siempre vinieron de
abajo. Luchemos por mejorar la distribución del ingreso. El patrón alimentario
unificado será consecuencia de eso".
Propuestas artísticas. Otras formas de decir
El Foro incluyó propuestas artísticas en relación
a los temas convocantes. Durante la mañana del viernes se proyectaron los videos
documentales "Hambre de soja" de Marcelo Viñas y "Solo se escucha el viento" de
Alejandro Moujan. Ambos directores, luego de las proyecciones charlaron con el
público, que en esa mañana estaba conformada principalmente por alumnos del
Colegio Nacional de Rosario. En el debate se hizo hincapié en la difusión de
estos materiales en las escuelas. Entre el público se encontraba un grupo de
jóvenes de Tartagal, en la provincia de Salta, que comentaron que en su
provincia hay fuertes presiones gubernamentales para inhibir estas discusiones,
hecho que fue confirmado por los directores.
Además el auditorio de la sede de gobierno contenía diversas propuestas que
hacían alusión a los temas tratados en el Foro. Sobre el piso de madera se
encontraba un lote de tierra, con sus surcos prolijamente delimitados, sembrado
de jeringas perfectamente alineadas. En un rincón, sobre una mesa se encontraba
un frutero con unas frutillas, una manzana verde y una banana Detrás de la mesa,
un pie sostenía bolsitas de suero alimentaban a cada una de estas frutas con
líquidos de vivos colores. Además las paredes de la sala exhibían una muestra de
fotos cuyo tema eran los cuerpos y la situación de comer. Esta
propuesta estuvo coordinada por la artista rosarina Arminda
Ulloa.