Territorios y Medio Ambiente 1

Tambo la Resistencia: Aquí no se rinde nadie

El Tambo La Resistencia tiene fecha de desalojo para este jueves 8 de septiembre. Resistir pacíficamente es la consigna que desde el Frente Ciudad Futura impulsan para evitar que las últimas 250 hectáreas de tierras urbanizables y disponibles en la ciudad sean apropiadas con fines especulativos. La convocatoria es para este miércoles 7, donde se realizará un festival y vigilia en el lugar. 

Por Maria Cruz Ciarniello

Es el último tambo que hay en la ciudad. Son las últimas 250 hectáreas de tierras urbanizables que estan disponibles para pensar allí, un proyecto de viviendas accesibles para el conjunto de la población. Son 200 familias que podrían quedar a la deriva, sin sus viviendas, sin un lugar para habitar. Son las 7 hectáreas que Oscar Licera trabaja desde hace años, mañana tras mañana, bajo la lluvia, el frío, el calor. Se trata del Tambo la Resistencia pero también de la tierra que habitamos; de la lucha por los territorios que se disputan entre intereses especulativos y sueños colectivos. Se trata de resistir, de producir, de trabajar. Y frente a esto, el barrio privado, la vivienda de alta gama, la especulación inmobiliaria.

El largo conflicto por las tierras rurales de Nuevo Alberdi suma un nuevo capítulo con una fecha certera: la orden de desalojo está dictada para este jueves 8 de septiembre. En la última audiencia judicial, la Municipalidad presentó un potencial proyecto de urbanización y cuando todo parecía encaminarse para una solución definitiva, una vez más, el privado optó por la salida que le es más eficaz, la única que entiende: el negocio por sobre la vivienda social, el interés colectivo, el derecho a una ciudad para todos y todas.

El código para la empresa Cimar S.A es otro: el lucro de las tierras que pueden ser altamente cotizables en un futuro inmediato.

“Cuando se habían producido avances significativos por parte de la Municipalidad, que en 2 semanas enviará un proyecto al Concejo, pretenden por la fuerza hacer desaparecer el último tambo de la ciudad (en medio de la crisis lechera más grande de la historia) y mandar a la policía (en medio de una terrible crisis de seguridad pública) a ejecutar un desalojo violento”, sostienen desde el Frente Ciudad Futura.

En este contexto, la convocatoria es a resitir pacíficamente, entendiendo que la única manera de frenar un desalojo violento es habitando las tierras entre todos. Para ello se organizó un festival solidario y una vigilia en el lugar que tendrá seguramente a cientos de personas aguardando la mañana del jueves para hacer frente a lo que la justicia ya determinó: el desalojo del tambo.

El conflicto y la lucha por defender estas tierras data desde hace años. El punto de partida fue literalmente una estafa. Oscar Licera es el tambero que  firmó engañado un falso comodato por tres meses que le propuso la empresa Cimar S.A “En ese comodato trucho, el empresario supuestamente le da algo que el tambero ya tenía desde hace décadas y “se lo da” por solo 3 meses. El tambo existía desde antes que se firme el falso comodato, como muestra el acta de vacunación que es del año 2003 y el comodato de 2007. El único objetivo de ese comodato fue interrumpir la posesión con ánimo de dueño de Oscar y romperle los derechos que por ley lo amparan. Así, sin ser los dueños del terreno, logran una sentencia de desalojo a su favor. Una estafa jurídica muy bien estudiada por los poderosos. Como muestra del tamaño de la estafa, el comodato tiene una cláusula donde por cada día después de esos tres meses sin que el tambero se vaya tenía que pagar 50U$. Al día de hoy, producto de esa estafa, el tambero tiene una “deuda” de 167.000 dólares, más de 2 millones y medio de pesos.”

Detrás del conflicto, hay un trasfondo social y político que pone en el centro del debate al modelo de ciudad que se pretende y a una resistencia que no es aislada: la lucha por la tierra es una disputa vital, de sur a sur en toda América Latina. Tiene sus particularidades en cada territorio donde comunidades originarias, asambleas de vecinos/as y organizaciones sociales ponen el cuerpo para defender esas porciones de hectáreas que son pretendidas por grupos empresarios, mineras, corporaciones sojeras, petroleras y megaemprendimientos inmobiliarios. Los nombres varían pero el objetivo que persiguen es el mismo: la voracidad del capital en su expresión más especulativa, extractiva y sanguinárea. De un lado está la dignidad, del otro, los indignos.

En Nuevo Alberdi no solo corre peligro la permanencia de un proyecto productivo cooperativo como es el Tambo. Lo que está en juego son las últimas 250 hectáreas de tierras urbanizables que tiene disponible la ciudad. O son apropiadas para la especulación inmobiliaria o son destinadas a un proyecto social que contemple la urbanización y construcción de viviendas accesibles, frente al gran déficit habitacional que sufre Rosario.

En abril de este año, militantes de Ciudad Futura sufrieron una clara amenaza en el Tambo La Resistencia. Ese fue el llamado de atención para avanzar en una definiitva solución al conflicto que, tal como sostienen desde Ciudad Futura, no solo es judicial sino fundamentalmente política. En ese entonces, se logró posponer una fecha de desalojo prevista con el fin de lograr de que el Estado municipal intervenga en el conflicto y se pueda avanzar en un proyecto de expropiación. Pero el poder privado que detenta las tierras “rompió unilateralmente el proceso de diálogo que venía avanzando para una solución integral: no solamente del Tambo La Resistencia, no sólo de las 200 familias de Nuevo Alberdi, sino para toda la ciudad”.

 “Una vez que el tambo sea desalojado iran despues por las 200 familias que estan en las tierras de Nuevo Alberdi”, señaló Juan Monteverde en medios periodísticos.

Por eso, el llamado es a resistir pacíficamente a la espera de una respuesta política que pueda poner freno al avance especulativo. “El tambo hace 8 años que está y estas son las últimas instancias”, nos decía meses atrás Oscar Licera cuando enREDando dialogó con él. Su preocupación iba más allá del trabajo que realiza desde hace tanto tiempo, él y ahora su familia, su hija. El miedo es también por el futuro incierto de las 200 familias que podrían ser desalojadas si la voracidad empresarial y la especulación inmobiliaria gana por sobre la lucha de los proyectos solidarios y las organizaciones sociales, en este caso la del Movimiento Giros hoy representando en el Frente Ciudad Futura. El tambo se encuentra en un sector estratégico del territorio en disputa. Si avanzan contra él,  el desalojo de las familias será cuestión de tiempo. Y esto es lo que se teme, pueda ocurrir en las próximas 48 horas.

Las tierras en las que vive Oscar fueron las mismas que se inundaron en el 2007. Tierras para muchos improductivas que pueden cotizarse a otros valores con las obras de canalización que realiza el Estado. De allí deriva el lucro de especuladores que estafaron primero a Oscar Licera, para luego avanzar en juicios de desalojo aunque jamás hayan presentado los títulos de propiedad.

En el año 2012, la lucha tuvo su primer capítulo cuando la justicia dictó la primera orden. Se resistió con un acampe durante días frente a la Municipalidad de Rosario. Luego, la legislatura provincial sancionó una ley que ponía freno a los desalojos rurales por el lapso de 5 años y en ese entonces Giros logró que el Tambo sea amparado en dicha legislación.

Tres años antes, en el 2009, los militantes ya denunciaban aprietes y amenazas por parte de operadores inmobiliarios, los mismos que hoy -6 años después- siguen amenazando a punta de pistola. “Acá nadie va a dudar en pegar un par de tiros si pretenden sacarnos los terrenos,” decían en aquel entonces. El conflicto continuó porque las soluciones de fondo jamás llegaron por parte del Ejecutivo.

Los intereses por desarrollar emprendimientos inmobiliarios de alta gama pisan fuerte al momento de determinar el destino de estas últimas 250 hectáreas que tiene Rosario y que empezaron a ser codiciadas a partir de los anuncios de obras. Los operadores comenzaron a realizar desalojos silenciosos, presionando a las familias para que se retiren del territorio, comprando incluso las tierras a muy bajo precio. En el año 2010, Giros logra impulsar lo que fue la sanción de la histórica ordenanza Ya Basta! que prohibía la construcción de barrios privados en la ciudad. “Frenar la especulación para abordar con un fuerte sentido público la zona de Nuevo Alberdi fue la apuesta.”

“Al arrasar al tambo es mucho más fácil para los intereses privados llevarse puesto al resto de las familias. Los privados hicieron firmar de forma fraudulenta un comodato y a partir de ese comodato, incluso sin tener la propiedad de la tierra el empresario, inicia este juicio. No nos sorprende que este mismo mecanismo hayan utilizado con otras familias, engañandolas de la misma manera. De allí la necesidad de que esto no solo tenga una resolución judicial, sino una solución política”, explicaba Caren Tepp, concejala por Ciudad Futura, meses atrás.

El tambo produce 1000 litro de leche diaria y un porcentaje se destina a la elaboración de productos derivados, entre ellos, el dulce de leche Tan Violentamente Dulce y las diferentes variedad de quesos que se comercializan con la Misión Antiinflación. El valor social, productivo, cooperativo del proyecto es visible, de allí la defensa que hace una gran parte de la sociedad al funcionamiento de este emprendimiento productivo.

El litro de leche en el tambo cuesta 7 pesos cuando el valor en el mercado está a 15. “La gente se acerca y compra y creo que ayudamos. Para mí es algo muy lindo este lugar. Hemos pasado muchas situaciones feas, inundaciones, pero ahí estamos porque es lo que sabemos hacer. Esperemos que no se produzca el desalojo”, señalaba Licera.

La vida y la tierra en la zona rural de Nuevo Alberdi se defiende desde hace diez largos años. La respuesta urge frente a lo que en cuestión de horas podría ocurrir: un violento desalojo de un proyecto productivo que, de suceder, le abriría las puertas al negocio privado de unos pocos. Si la tierra es para quien la trabaja y la habita, entonces, es Oscar quien tiene la última palabra, las justas para defender el territorio: “si sacan el tambo, pueden desalojar a todas las otras familias. Funcionamos como cooperativa, y se produce dulces, quesos y la leche que se vende en el campo. Hace 25 años que vivo acá, pero conozco el lugar desde hace 40 años.”

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  • maria pehuenia says: 07/09/2016 at 11:49

    Cimar sigue peleando sin tener al menis escrituras sobre esas tierras…Fuerza aguante la Resistencia

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