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Territorios y Medio Ambiente

Contra todo el oro del mundo

Los hechos que aquí contamos ocurrieron en San Juan, en lo que fue el bloqueo durante 12 horas en el acceso a la mina Veladero en Jáchal. Un grupo de activistas de Rosario, con los que dialogó enREDando, participó del corte con una consigna clara. “Cierre, remediación y prohibición de la megaminería”. Fueron reprimidos, golpeados  y arrestados por la policía de San Juan. La Barrick Gold ya provocó al menos cinco derrames de cianuro. Viola la Ley de Glaciares y proyecta nuevos emprendimientos mineros en la provincia. 

Por María Cruz Ciarniello

Aunque los grandes medios apenas hayan difundido la noticia, que además fue tergirversada, lo que ocurrió en San Juan, más precisamente en Jáchal, da cuenta de una escalada represiva que tiene a los militantes sociales en el blanco de la escena. No sorprende que la represión y la persecución sea la respuesta de los gobiernos para quienes deciden poner el cuerpo contra el extractivismo. Lo ha sido siempre a lo largo de la historia. Lo es todavía más con un gobierno nacional de claro corte neoliberal, integrado por empresarios que además responden a las corporaciones mineras. La eliminación total de las retenciones como una de las primeras medidas de Mauricio Macri indica la profundización de un modelo que envenena la vida.

En Jáchal, provincia de San Juan, la minería a cielo abierto tiene a uno de las multinacionales más importantes operando de manera irrestricta. No hay límites para la Barrick Gold, ni siquiera la Ley nacional de Glaciares, que la Barrick viola impunemente (Ver nota en Revista MU 106). El agua de Jáchal está contaminada aunque oficialmente intenten ocultar los estudios que así lo determinan, como el de la Universidad Nacional de Cuyo. En los mismos pueblos, los métodos extorsivos de la empresa acallan conciencias. “Veladero no se toca” dicen algunas paredes, como si esa mina fuese todo para lxs vecinxs. Al menos ya ocurrieron cinco derrames de cianuro pero ni siquiera esto impide el trabajo extractivo que realiza la Barrick. Hay dos causas judiciales en curso; una en la justicia federal, que investiga las responsabilidades de funcionarios públicos por el derrame ocurrido en el 2015.

Todas están paralizadas.

Así y todo, Jáchal también cuenta con resistencias locales. Desde hace un año hay un acampe que denuncia los proyectos mineros que se ubican sobre zonas glaciares y periglaciares. Denuncian que el extractivismo no solo afecta a estos pueblos: el derrame también contamina los ríos de otras cinco provincias.

Iván Balmaceda integra la Asamblea Jáchal No Se Toca. Esto le decía a enREDando: “Desde hace unos meses se rumoreaba la creación de un nuevo valle de lixiviación al costado del que actualmente provocó estos derrames. Se va a encontrar mucho más cerca del rio Potrerillos. Cada proyecto minero que se quiere instalar tiene que hacer un informe de impacto socioambiental y al hacerlo saltarian que van  trabajar en zona glaciar y periglaciar y estas minas no podrían trabajar en estos lugares, por lo tanto no tendrían el derecho de explotación. La idea es crear este nuevo valle para instalar todos estos proyectos mineros sin tener el estudio de impacto ambiental y de lo que extraigan estas mineras, hacer el lixiviado en Veladero. Es decir, ya no habría una empresa sino varios proyectos operando en el lugar”.

“La Infraestructura de la devastación” es el nombre de un documental chileno que dá cuenta de lo que significa el llamado PLAN IIRSA.  “El mapa político que conocemos de Sudamérica está siendo silenciosa y constantemente redibujado a nuestras espaldas. Mega obras de infraestructura se construyen en estos momentos en cada rincón de nuestra Abya Yala (Sudamérica): Carreteras, túneles, puertos, hidroelectricas, hidrovías, con el fin de facilitar, intensificar, agilizar y encadenar la extracción de los bienes naturales, rediseñando la geografía del continente e imponiendo una territorialidad neoliberal total en función del saqueo capitalista. La IIRSA (Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) no es simplemente una adecuación técnica-material, sino que constituye más bien una avanzada colonizadora jamás imaginada –en términos económicos, políticos y culturales- sobre todo el subcontinente”, refiere el grupo de documentalistas que llevó adelante el audiovisual. Es imprescindible entender al modelo extractivista, que no solo impera en Argentina sino en muchos otros países de Sudamérica, en el marco de este plan continental.

La iniciativa IIRSA surge en 2000 en Brasilia, y es un trato entre doce países de América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Financiero de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).  “El plan de ejecución de IIRSA, elaborado y promocionado por instituciones financieras multilaterales de la región –la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata)–, propone en nombre de “la integración política, social y económica suramericana” un gigantesco conjunto de obras de alto impacto para los ecosistemas y los medios de subsistencia de los países de América del Sur. Se trata, en esencia, de una mirada de la región como unidad geoeconómica: una planificación del futuro productivo del subcontinente, según los preceptos de competitividad e integración del comercio global. El proyecto de IIRSA debe ser entendido como un proceso amplio que persigue, además del desarrollo de infraestructura, la flexibilización de la legislación social y la realización de reformas estructurales en los países, para facilitar la apertura de los mercados y la libre circulación del capital financiero. (…) Bosques, Ríos, Selvas, Humedales, Tierras fértiles, Comunidades Originarias, Estructuras institucionales pueden ser considerados por los planificadores de IIRSA o bien como recursos –naturales y humanos– para ser aprovechados, o bien como “obstáculos” que deben ser superados para desarrollo del comercio. Desde el surgimiento mismo de IIRSA, comunidades afectadas en forma directa y organizaciones ciudadanas locales, regionales e internacionales, comenzaron a identificar los proyectos –algunos de vieja data– y a cuestionar las obras priorizadas y el espíritu mismo de este “proceso de integración”, caracterizado por grandes represas, carreteras e hidrovías en zonas de riqueza natural y ubicación estratégica”, señala el documento IIRSA, el doble rostro de la integración, elaborado por la Fundación M´Bigua.

Pasar a la acción

Frente a esto se decidió realizar una acción directa el sábado 17 de diciembre. Para muchxs, lo sucedido quedará en el olvido. No así para una treintena de jóvenes que están imputados en una causa penal por violación a la propiedad privada y alterar el tránsito. El bloqueo jamás impidió el paso de los vecinos y el corte se realizó sobre un empalme que lleva al camino privado de la minera. Que estuvieron cerca de cinco horas “desaparecidos”, que fueron torturados psicológicamente, golpeados y expuestos a un maltrato constante. Que jamás tuvieron armas ni molotov, como indujeron los medios. Apenas unos mates para pasar el tiempo.

Su único delito: defender la vida.

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El bloqueo al acceso que conduce a la Mina Veladero comenzó bien temprano, a más de 40 kilómetros de Jáchal, en las primeras horas de la mañana del sábado 17 de diciembre. El corte fue decidido en el Encuentro Interterritorial de Jóvenes que tuvo lugar los días anteriores.

Cansados y artos de esperar respuestas que nunca llegan, cerca de treinta activistas de diferentes provincias subieron hasta la zona de precordillera en el Departamento de Iglesias. A los pocas horas, la Gendarmería ya estaba acechando el lugar, sin tener jurisdicción para intervenir. Los dos únicos caminos de acceso al corte fueron bloqueados por las fuerzas de seguridad, impidiendo que vecinos de Jáchal e Iglesias pudieran acercar bebida y comida a lxs compañerxs.

“En ese momento quedamos completamente aisladxs, ni siquiera nos pudieron traer agua, hasta eso nos negaron. Tampoco dejaron pasar a los medios de prensa”.

El relato del comunicado da cuenta del accionar represivo: “un vecino de Iglesia logró llegar a traernos agua fresca y luego fue perseguido y amedrentado por la policía, que lo amenazó y siguió hasta su domicilio. Otros dos se acercaron trayendo comida y agua, no pudieron llegar al bloqueo y fueron detenidos luego a kilómetros del corte y encarcelados. Hoy están imputados con las mismas causas que las personas que participaron efectivamente del bloqueo.”

“Acá si sos ambientalista estás en contra de la Barrick y si estás en contra de la Barrick, estás en contra del pueblo. Acá se tapan muchísimas cosas. No se puede hablar.”

Ese vecino también cuenta lo que tuvo que padecer: “Me acerqué para llevar agua fresca, cuando vuelvo para mi casa, veo un movimiento raro de los policías. A 10 kilómetros me viene al encuentro un patrullero, bruscamente, se bajaron dos policías, uno con un arma en la mano y el otro a tratar de patearme para tirarme en la moto. No me frene porque me asuste cuando ví el arma, me siguieron por una calle principal hasta la casa de mis viejos. Me preguntan por qué iba tan rápido. Me insultaron, me dijeron que me iban a hacer una contravención, estuvimos unos 20 minutos discutiendo. Estuvieron unos 15 minutos en la entrada y despues se retiraron. Ellos tenían mucha bronca y me decían que yo me había dado a la fuga, eso no fue asi, nunca me hicieron seña de que frenara, me quisieron parar con un arma en la mano y otro intentando patearme. Yo simplemente fui a llevar agua fresca”. Y agrega: “acá si sos ambientalista estás en contra de la Barrick y si estás en contra de la Barrick, estás en contra del pueblo. Acá se tapan muchísimas cosas. No se puede hablar.” El mensaje de este vecino es un alerta: “hay gente que tiene mucho miedo. No nos dejen solo, eso es lo que pido.”

El camino que conduce a Veladero es sinuoso y alejado. “No hay nada, ni una sombra”.  La policía de San Juan lo sabía, por eso impidieron la provisión de alimentos y agua, indispensable para soportar la alta temperatura de ese día.

Ni armas ni molotov, represión

A las 19 de la tarde llegó la orden de desalojo dictada por el juez Oritja, el mismo magistrado que tiene paralizada la causa judicial por el derrame de miles de litros de agua cianurada a los afluentes del Río Jáchal por la Barrick Gold, ocurrida en el 2015. Fue el Subsecretario de Seguridad de la provincia, Gustavo Fariña, el que se apersonó con dicha orden cuya copia nunca entregó, denuncian los jóvenes “No hubo posibilidad de negociación. No nos dejaron ni resguardar a lxs niñxs. Directamente se procedió al violento desalojo sin miramientos. Intentaron separar violentamente a un menor de los brazos de su padre, obligándolxs a presenciar situaciones traumatizantes de todo lo acontecido”.

Esas situaciones es lo que llamamos represión: mujeres zamarreadas y arrastradas a la fuerza por personal policial masculino y golpes para los pibes. La brutalidad policial puesta al servicio de la corporación minera.

16 jóvenes varones fueron detenidos en un furgón con capacidad para solo 6 personas. Hacinados, sin agua, golpeados y bajo una temperatura infernal, algunos de ellos se descompensaron.

Las mujeres fueron llevadas a la Comisaría 22 de El Rodeo, luego a la comisaria 1 y 2da, pero jamás le informaron adonde las trasladaban. “En la Comisaría 22° de Rodeo las compañeras fueron requisadas y a algunas les realizaron un manoseo innecesario durante el procedimiento. Hubo un ensañamiento particular con una de ellas. Las madres que estaban con sus niñxs fueron amenazadas de separarlas de ellxs.”

Durante 5 horas estuvieron incomunicados. “A quiénes llamaban a las comisarías involucradas (22° de Rodeo, 21° de Jachal, 1°,2° y la central de policía de San Juan) les decían que no estaban ahí y no daban información.” Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia decían que ningún abogado reclamaba por ellos como si eso fuese excusa para justificar una flagrante violación a los derechos humanos.  24 horas después de lo sucedido, dos abogados pudieron tomar contacto con los jóvenes y las mamás detenidas que pasaron la noche presas en una comisaría junto a sus pequeños hijos.

“Queremos denunciar a los medios hegemónicos de comunicación junto a funcionarios del estado que tergiversaron y mintieron sobre nuestro accionar. Sus “noticias” sólo fueron estigmatizaciones hacia nosotrxs y repetición del relato de las fuerzas policiales y la minera. No hablaron sobre la causa legítima que había detrás del corte, fogonearon versiones irreales de los hechos con fotos de “molotov” que nunca hubo. Silenciaron todos los abusos que habían cometido las fuerzas represivas del estado argentino minero”.

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enREDando tuvo la oportunidad de dialogar con los jóvenes que viajaron desde Rosario. Ya en sus casas y con una causa judicial en curso, relatan lo que vivieron. “Viajamos al Encuentro de Jóvenes que fue totalmente autoconvocado. La idea era poder juntarse a debatir la problemática del extractivismo. Había gente de todas las provincias”. Al ser el primero, el encuentro tuvo un carácter más informal. El objetivo fundamentalmente fue trazar lazos y pensar acciones concretas de resistencia. Que las consignas como “el agua vale más que el oro” no sea solo una frase de pancarta. “Había que poner el cuerpo en la lucha, defendiendo la vida misma”, dicen. Y eso hicieron. A las 7 de la mañana partieron para el bloqueo. Bajo el sol furioso estuvieron cerca de 12 horas hasta que se produjo la represión. Durante todo el día fueron vigilados por policías de civil, camionetas, gente que filmaba desde adentro de la empresa.  También cuentan lo que se vive en la zona: “Hay paredes que dicen: “Veladero no se toca. La empresa incluso compra la producción de verduras a los pobladores para que no la tiren, porque esa producción no es apta para consumo”.

Fariña es un ex empleado de la Barrick Gold. Tiene formación en antiterrorismo e inteligencia. Es el Subsecretario de seguridad de la provincia de San Juan, el mismo que rompió la orden de desalojo dictada por el juez en la cara de lxs vocerxs del corte. El mismo que desoyó el pedido de los jóvenes para que no repriman y los permitan levantar sus cosas en paz. No hubo diálogo. Los rodearon y los reprimieron.  “En un video se ve a una de las voceras discutiendo con Fariña, pidiendo que no avancen porque había niños y familias. Fariña rompe la orden, no me dejaron acercarme para filmar”, dice una de las chicas de Rosario que hacía prensa en el lugar. “El procedimiento fue un asco.  Las policías mujeres fueron agarrar a los chicos, intentamos que eso no suceda. Después ya empezaron a llevarnos. Nos sacaban y empezó el forcejeo. Nos descompusimos, nos faltaba el aire adentro de la camioneta, uno de los chicos se empezó a descomponer, recién ahí nos empezaron a dar agua. Para que no se escuchen desde afuera nuestros gritos pusieron música. De a ratos abrían la puerta y después cerraban, nos querían llevar así hasta San Juan. No había forma de respirar ahí dentro”, apunta otro de los jóvenes cuyos nombres resguardamos por motivos de seguridad.

“Hay paredes que dicen: “Veladero no se toca. La empresa incluso compra la producción de verduras a los pobladores para que no la tiren, porque esa producción no es apta para consumo”.

“A las chicas también, las ponían en unas camionetas todas apretadas. Me llamaban para que me acerque a los patrulleros, y me decian que las amenazaban con que las iban a golpear y tenían miedo. Había una situación de pánico. Las chicas las dieron vuelta un rato, fueron al Rodeo, después a la 1 y a la 2da.”

El domingo al mediodía, el secretario de Derechos Humanos se acercó a la Central de San Juan. “Directamente fue a increparnos”, dicen los chicos. “Nos querían hacer firmar una declaración pero nos negamos”.

Durante el día lunes fueron liberados algunos de los detenidos y el día martes quienes habían viajado desde distintas provincias. Hubo movilizaciones de repudio en diferentes lugares del país, incluso en San Juan.

“En vez de asustarnos y debilitarnos, lo único que lograron fue demostrar los lazos de solidaridad y reafirmar la continuidad de estas luchas”, señalaron en un comunicado. Lejos de aminorar la lucha, estos hechos no hacen más que reafirmar las acciones globales de resistencia de quienes de forma totalmente autoconvocada y autogestiva, se enfrentan a los poderes económicos reales de la manera más desigual y descarnada que puede haber. “El actual gobierno es cómplices del ecocidio por la quita de retenciones y el anterior gobierno por vetar la ley de glaciares. Todos los gobiernos son empleados de las mineras y lobistas de los commodities (soja, petroleo, energia, etc)”, señalan los militantes que viajaron desde Rosario.

Saben que la Barrick es un monstruo demasiado grande.  Pero no dudan: “Monsanto también lo es y en Malvinas Argentinas lograron echarlo”.

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