Belen Demagistris
Buenas Prácticas 0

Cuando el arte ataca

Modestia Aparte es una murga de mujeres de Rosario. Una murga feminista de estilo uruguayo que se planta y canta. Y te canta las cuarenta. Desde el 2012 vienen afinando las voces, los parches y las discusiones. No se morirá por dentro porque canta lo que siente. Están Desencantadas y por eso denuncian los femicidios y la violencia de género simbólica. Si este carnaval sigue así, toda murga es política.

Por Tomás Viú

Foto de portada: Belén Demagistris

Llegué a la sede local de Amsafé a las 20:40. La puerta está cerrada. La actividad gremial terminó por el día de hoy. Adentro está oscuro. Supongo que nadie que pase por la cuadra de Catamarca al 2300 imagina que en la cocina del sindicato, en este momento, se cocina un nuevo encuentro de Modestia Aparte. En un rato tal vez se escuche el canto desde la vereda. Por ahora, sólo se escucha el timbre que estoy tocando.

– ¿Qué sabés vos de nosotras?-. La primera pregunta no la hago yo. De hecho,  soy yo el que debe responder. Andrea, la directora de la murga, quiere saber qué conozco de Modestia Aparte. Dice que muchas veces les hacen notas. Y quiere entender por qué.

– Sólo sé que es una murga de mujeres.

Estamos sentados alrededor de la mesa de la cocina. Algunas murguistas llegaron temprano. Otras llegarán en un ratito. Cuando les comento que vi un video en donde les hicieron una nota, Vero (así se presenta) repara en que la reconocí a pesar de estar maquillada. – Me sacaste pero yo estaba maquillada. No sirve el maquillaje. Hay que cambiarlo-. Le pregunto si pretendía pasar de incógnito. – En nuestro imaginario nosotras creemos que cuando nos maquillamos no nos reconocen- dice Andrea. – ¿Creemos o queremos?- les pregunto. – Creemos que no nos reconocen. Y a veces también queremos-.

– Hay un juego con la cuestión de estar maquilladas y disfrazadas- dice Vero. – Eso nos ayuda a estar en personaje. Para nosotras es medio difícil porque estamos haciendo un espectáculo que habla de nuestra existencia como mujeres en esta sociedad. Hacés un personaje exagerado de algo pero en el interior sos esa mujer que estás representando.

– Yo siempre hago de mí- aclara Andrea.

– Yo también. Hago de la loca feminista, que soy yo. Pero la puesta en escena nos sirve. Y también nos sirve el maquillaje para ser todas la misma -. Mientras Vero está hablando suena el timbre. Otras modestas se suman a la charla. Ya son ocho sobre quince. – Lo digo también por el tema de las voces. Ser todas la misma es lo que necesitamos en momentos del espectáculo para ser esa voz que es Modestia Aparte-.

Las modestas que llegaron vienen del Tetazo. El saludo se extiende. Aparecen las anécdotas, los chistes y las risas. La entrevista desaparece. Deviene en una charla en donde por un rato soy testigo de la complicidad interna de la murga. Hay química. Se nota.

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Viento a favor

“El viento seca la ropa, te da un respiro en las tardes de verano, sacude las copas de los árboles, hace que los barcos se desplacen. Si te toca viento en contra en bici es un garrón, si te toca viento a favor, en este caso se forma una Murga”. Esta es la carta de presentación que tienen en las redes sociales.

– ¿Por qué una murga?

– Cada una de nosotras viene de vertientes distintas- dice Mara, y agrega: – Nos convoca un tema común que es el contenido. Lo que nos permite hacer este tipo de música es decir las cosas que pensamos. Hay gente que viene de un palo más musical. En mi caso yo vengo a aprender de música y me interesa mucho el espacio que da la murga para actuar como herramienta política y social a la hora de decir las cosas que nos pasan a las mujeres-. Mara define a la murga como una lucha atravesada por lo artístico. – De esa manera muchas veces se puede llegar mucho mejor. Cuando se cruza la música, lo cómico y los trajes es más escuchado. O se escucha desde otro lugar.

Inicialmente la murga empezó como un taller. Como parte de un ejercicio de ese taller había que preparar para cantar partes de distintos espectáculos de murgas tradicionales uruguayas. La consigna era hacer covers murgueros. En ese momento, las chicas se plantaron: ´no vamos a hacer covers. Modestia aparte, vamos a hacer algo escrito por nosotras´. De esa secuencia quedó el mito, el nombre y la mística. Hoy continúa el espíritu de cantar letras propias.

Las personas que participaron en el taller de murga inicial hoy ya no están. Las integrantes actuales dicen que hubo mucho recambio y que ellas tomaron la posta. Cuando Vero cuenta cómo se originó el nombre de la murga, aclara que es parte de la mitología, que ella no estuvo en ese momento ni en ese lugar. De todas maneras, siguen usando el nombre porque las representa. – Lo charlamos y nos lo vamos contando. Tiene que ver con la formación de murga. Es ese origen, esa identidad, junto a lo que va mutando y lo que vamos haciendo cada una de las que vamos pasando por este lugar.

La murga históricamente es un estilo patriarcal. Al menos eso aseguran algunas modestas. Al principio en esta murga también había varones.

 – Es como si hubiera habido dos murgas- explica Andrea, que entró a la formación en noviembre de 2013. – Hubo dos períodos totalmente diferentes. Cuando se armó la murga en 2012 el objetivo era otro. El director era un varón. Y hubo otro compañero que preguntó para entrar porque se sentía modesto. Por supuesto le dijimos que sí. Se vestía como mujer y cantaba.   En mayo de 2014 la murga no tocó más y se desintegró totalmente. Quedó una sola compañera con los tres instrumentos. En diciembre cinco compañeras fuimos a hablar con ella para que la murga volviera.

Andrea cuenta que antes de ser lo que es hoy, “la murga tenía un perfil más glamoroso, más parecido a la comedia musical, en donde la idea era cuidar sobre todo la estética”. Cuando la murga se desintegró y la volvieron a formar, empezaron a pensar en tener un equilibrio entre forma y contenido. Y en ese momento decidieron que sería una murga de mujeres.

Foto: La Brújula Comunicación

Foto: La Brújula Comunicación

Mejor hablar de ciertas cosas

Hoy son diez las compañeras que vinieron al ensayo y están alrededor de la mesa. En la murga en total son dieciséis pero dos fueron mamás hace poco y por eso no están ensayando. Dicen que están recalculando algunas formas de organización. – Durante bastante tiempo hubo comisiones pero no termina de funcionar de esa manera. Queremos que ahora sea más grupal, que todas podamos armar el espectáculo- dice Mandy, desde el otro lado de la mesa.

Mara se refiere a la forma de composición. – Hay veces que decimos ´necesitamos hablar de esto´. Empezamos a pensar canciones que tengan ritmos que nos interesen y después vamos pensando letras que puedan ir con esos ritmos, referidas a lo que queremos decir de determinado tema.

Cómo puedo verme bien sin usar botox,

cómo puede verme bien sin tanto plástico,

perfección, estatuto social,

los pepinos no son para cocinar,

en la farsa de la imagen no hay que ser real,

si tus genes no pudieron lo podés comprar*.

– El noventa por ciento del espectáculo de Desencantadas fue escrito por una compañera que ya no está. Nosotras lo fuimos re-trabajando-. Las palabras son de Andrea. Maga aporta las suyas. – Cuando nos invitaban para causas puntuales pensábamos en qué cosas del espectáculo podíamos agregar o cambiar para que tuvieran que ver con el lugar y el espacio al que nos invitaban-. Cuenta que cuando fueron a cantar por el caso de Jonathan Herrera cambiaron gran parte de la letra para ponerla en relación con el eje del que estaban hablando.

Mara vuelve a poner su voz. – Tratamos de escuchar la opinión de la otra. A veces una quiere decir algo pero eso tiene que representar al conjunto porque todas ponemos el cuerpo-.

Poner el cuerpo, la palabra, el canto, la bronca y la alegría.

Ser el personaje de una misma. Ser una misma en personaje.

Tejer, armar, tirar, decir.

– Durante un tiempo chocaban dos lógicas. La discusión era entre lo que se quería decir y cómo había que decirlo-. En la murga hay dos Andreas. Quien habla en este momento es Andre Segunda, por el orden de aparición en esta crónica pero sobre todo porque es la cuerda a la que pertenece. En una formación murguera las voces se dividen por cuerdas. Hay primas, sobre primas y segundas. Andre es segunda. – Algunas chicas ponían mucho énfasis en el cómo, en la metáfora, en el estilo de la murga uruguaya que sí o sí tiene que hacer reír. Y nosotras empezamos a virar para el lado de incorporar contenidos que son más de denuncia. A lo mejor no son graciosos pero los vamos a meter igual. Es una decisión. Es este momento político y social queremos decir esto-.

Durante la dictadura,

a la muchacha un milico la violó,

declaró contra los opresores,

en democracia se la asesinó.

fijate vos que estás haciendo,

para que esto no vuelva a suceder.

la niña se está desarrollando,

qué lindo le queda ese short,

el portero la miró con ganas,

y a la basura después la tiró*.

Ser o no ser

Vero cuenta de qué forma llegó a la murga. – Me llamaba mucho el laburo entre mujeres que tiene que ver con el arte. Yo venía de la militancia feminista y pensaba que éste era el lugar donde debía estar-. Dice que el quiebre se dio cuando se enteraron que el 31º Encuentro Nacional de Mujeres iba a ser en Rosario. – Veníamos en un proceso de mutación tratando de enriquecer el espectáculo. Pero cuando nos enteramos eso dijimos ´nosotras queremos estar y cantar ahí´-. Los lugares a los que las invitaban empezaban a tener que ver con el movimiento de mujeres. El debate que se abrió en ese momento Vero lo resume con una pregunta: ¿Somos feministas o no? – Empezamos a discutir qué significaba ser feminista y a ver qué traía cada cual de esa representación. Se formó la amalgama de lo que hoy es Modestia Aparte: una murga de estilo uruguayo de mujeres, una murga feminista-.

Maga también se acuerda cómo y por qué se sumó – Yo hacía dos años que quería entrar a una murga. Cuando me preguntaron si me gustaría sumarme dije que sí solamente porque era una murga de mujeres. Siempre me consideré feminista, pero era bastante chica y no conocía mucho. Empecé a conocer con talleres y lecturas. Me sirvió desde ese punto de vista.

– ¿Qué es eso, un moretón?-. Durante la charla, alguien repara en una mancha que tiene en el brazo una de las modestas. – No, tengo escrito Milagro Sala-. La inscripción no se distingue y efectivamente lo que se ve es un manchón negro de tinta. Está escrita en el cuerpo. Se puede inferir que también viene del Tetazo.

– En la murga también hay crecimientos personales- dice Mandy. – Hubo chicas que pudieron sentirse libres y decir por primera vez que les gustaban las mujeres. Yo no sé si en otro momento me hubiera animado a ir al tetazo. Me hubiera quedado con todas las ganas. Pero hoy fui, y fui sola, porque sabía que a alguien me iba a encontrar-.

Mara dice que la murga “es un grupo de pertenencia”. – Cuando las conocí, el espectáculo ya estaba listo. Yo había ido a ver una obra de teatro y después estuvo la murga. Lo que escuché representaba un montón de cosas que yo pensaba. ´Yo quiero estar ahí arriba cantando eso´, pensé-.

Foto: Estudio Marcos López

Foto: Estudio Marcos López

Cuando pregunto si están armando un nuevo espectáculo, Andrea dice que tienen la ilusión de empezar a trabajar en otra cosa pero que el momento histórico las llama todo el tiempo a volver a Desencantadas.

– Nos costó mucho tomar conciencia real de lo que estábamos generando en el público- dice Maga. – Un montón de mujeres venían a decirnos que estaba bueno lo que hacíamos porque contábamos cosas que les pasaban a ellas-.

– Nosotras sabemos que el espectáculo incomoda. Pero lo quisimos hacer así- aclara Andrea. Es muy difícil decir algo, que sea lindo, que llegue, que puedas emocionar y que el otro se vaya pensando.

– Si son espacios en relación al movimiento de mujeres siempre cae bien. Pero cuando vamos a tocar a lugares que no necesariamente están motorizados por esa militancia es más heterogénea la recepción. Por ahí no es apto para todo público- explica Andre.

Me quedo pensando en la multiplicación y diversificación de las luchas contra la violencia de género. Hay un proceso de resistencia que intenta desnaturalizar lógicas muy arraigadas. Al mismo tiempo sigue muriendo una mujer cada treinta horas producto de la violencia machista.

– Hay una mayor puesta en escena de la problemática de la violencia de género que viene sembrándose desde hace mucho tiempo atrás- dice Vero.

Maga dice que es importante el cambio de carátula en los casos de violencia. – Es distinto cuando cambiamos la figura de un caso de “violencia familiar” o “crimen pasional” y decimos que fue un femicidio y que la mató por el hecho de ser mujer. No es lo mismo “me pega porque me quiere” que “me pega porque soy mujer”-.

– Últimamente cuando cualquier mujer es violentada no puedo dormir de noche- confiesa Andrea, y avisa: – Modestia Aparte siempre está en pie de guerra-.

– Es un espacio de disputa y de lucha. Nosotras avanzamos y el patriarcado también- agrega Andre Segunda.

Vero entiende que el femicidio empieza mucho antes de la muerte de la mujer. – Creemos que en el espectáculo necesitamos contar todos esos tipos de violencia de género que están absorbidas e invisibilizadas por la cultura. Lo que hacemos, más allá de pintarnos la cara, es tratar de accionar sobre ese cambio cultural-.

– ¿Quién resistirá cuando el arte ataque?

– Nosotras somos el arte que va a atacar.

*Fragmento del espectáculo Desencantadas de la murga Modestia Aparte.

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