“Empezamos a pedirles que paren, que no había porque pegarle ni empujarlo siendo que todes nos estábamos retirando de ahí.  En ese momento comienzan a amenazarnos: “apenas salgan los vamos a cagar a trompadas”. Dicho y hecho: puse un pie fuera de La Siberia y me dieron una trompada en la boca. Tuvimos miedo de que nos maten a patadas en la cabeza”, relata una de las integrantes de la Murga Les Chapitas de la República tras la agresión que sufrieron la noche del 4 de abril  por parte de personal de Resguardo Patrimonial de la UNR. Hay tres denuncias radicadas, y 15 días después de lo ocurrido, esperan respuestas del Rector Héctor Floriani. 

Foto: Edith Gauna

“El 4 de abril fuimos con un grupo de amigues al Festival en Defensa de la Educación Pública que se realizaba en La Siberia (ciudad universitaria de la UNR). Dicho evento lo organizaba el FEU (actual conducción del centro de estudiantes de estudiantes) y estábamos muy contentxs porque íbamos a bailar cumbia de la mano de Mala Fama, una banda que a toda la murga le gusta mucho. Tocó y fue una fiesta, como siempre. Luego nos quedamos tomando algo y bailando con música que pusieron les pibes del FEU.

Cuando integrantes de la seguridad de la UNR comenzaron a desalojar el predio, algunos lo hacían con la lógica del boliche, a los empujones y malos tratos. Esta “seguridad” (personal efectivo de la Universidad Nacional de Rosario) se da a conocer bajo el nombre de Resguardo Patrimonial. Algunos de ellos fueron amables con nosotras, a otros, en cambio, vimos cómo más adelante agredían a un pibe, eran unos ocho aproximadamente, y más adelante a una chica. Empezamos a pedirles que paren, que no había porque pegarle ni empujarlo siendo que todes nos estábamos retirando de ahí.  En ese momento comienzan a amenazarnos: apenas salgan los vamos a cagar a trompadas” y “quiero ver si se retoban defendiendo a un pibe en cinco cuadras cuando los agarren los pibes del barrio”. Dicho y hecho: puse un pie fuera de La Siberia y me dieron una trompada en la boca. Ni la vi. Me vinieron a pegar de atrás, mientras nos empujaban y veíamos como agredían a otro grupo de pibes.

Tratábamos de llevarnos a una chica que estaba gritándole porque la habían tirado de los pelos, agredido, empujado… Y justo pasan tres compañeros más y frenan al vernos porque había bardo.

Cuando estábamos logrando retirarnos de la entrada mientras nos arrojaban piedras desde adentro, salen aproximadamente 25 efectivos de Resguardo Patrimonial y nos empezaron a tirar al suelo y a pegarnos patadas en la cabeza y en el cuerpo. Mientras me tiraban ví como iban en busca de muchos pibes más en grupo de a 3. Cuando estaba en el suelo y me quise levantar, uno me vuelve a patear y veo como a mi amigo en cuclillas se protege la cara y la cabeza de las patadas que le daban entre cuatro hombres mientras les gritábamos que paren de golpearnos. Cuando logramos sacarlo a él pudimos irnos al hospital. Sinceramente tuve miedo de que nos maten a patadas”.

La denuncia 

Este testimonio pertenece a una de lxs tres integrantes de la murga barrial Les Chapitas de la República, quienes la noche del 4 de abril fueron brutalmente agredidos por personal de la UNR.  

Hay tres denuncias radicadas en el CTD ubicado en Mendoza y Caferatta pero ante la falta de respuestas, a nivel judicial y por parte de las autoridades de la Universidad, decidieron realizar una conferencia de prensa este miércoles 18 de abril, en las puertas de Rectorado. El objetivo: denunciar públicamente los hechos de violencia que sufrieron, adentro y afuera del predio de la Siberia, luego de que se realizara el Festival en Defensa de la Educación Pública organizado por el FEU. “Fuimos a bailar cumbia de la mano de Mala Fama y a hacer algo que es legado primordial en la murga: resistir con alegría entre compañeres”.  

Lo que ocurrió sobre el final nada tiene que ver con la alegría y el disfrute de lxs pibxs. “Fue una pesadilla”, cuentan. El relato estremece: lo que había sido una amenaza mientras se estaban retirando del predio, luego, afuera de la Siberia, se concretó con golpes, corridas y patadas en la cabeza. “Cuando nos pidieron que nos retiremos empezamos a caminar con estos señores, que habrán sido entre unos 20 y 30 empleados efectivos de la UNR. Charlábamos con ellos de buena forma, a excepción de unos pocos que empezaron a empujar a un pibe y a una piba. Nosotres les gritamos que paren. Eran 8 contra un pibe en bicicleta. En ese mismo momento comenzaron a amenazarnos diciendo que apenas salgamos de ahí nos iban a agarrar afuera y nos iban a cagar a trompadas”.  

Así fue. La primera piña en la boca ocurrió a metros de la salida del predio. “Nos decían que éramos una negras de mierda, que nos vayáramos porque los pibes del barrio nos la iban a dar. Les pedimos por favor que paren, y nunca lo hicieron.” Mientras tanto, según denuncian, recibían piedrazos por parte de estos mismos efectivos. Fueron más de 25 integrantes de Resguardo Patrimonial los que empezaron “a salir corriendo del predio. Nos tiraban al piso dándonos patadas en la cabeza, en la cara y en todo el cuerpo. Arrastraban pibes como si fueran bolsas de basura y después nos cagaban a patadas. Corrían gente hasta el descampado donde se hacen los picados de fútbol en calle Riobamba. Y si te agarraban te la daban”. 

“Nos decían que éramos una negras de mierda, que nos vayáramos porque los pibes del barrio nos la iban a dar. Les pedimos por favor que paren, y nunca lo hicieron.”

 “Nosotrxs no llegábamos a 14”, señala la murga en un comunicado que leyó frente a las puertas de Rectorado. “Fue una situación desesperante donde el grito de que paren de pegarnos se hizo eco y aún así te agarraban de a tres en el piso dándote puñetes y patadas. Tuvimos miedo de que nos maten a golpes en la cabeza, porque salieron a eso, a matar en manada”.  

Como pudieron, llegaron hasta el Hospital Provincial donde fueron atendidos. Al día siguiente, una médica legal constató cada una de las lesiones.  

Pasaron más de quince días y todavía siguen esperando que el Rector de la UNR, Héctor Floriani, se haga responsable de lo ocurrido. Según señalan en este mismo comunicado, Franco Bartolacci, Decano de la Facultad de Ciencias Políticas, se comprometió a iniciar la apertura de un sumario dentro de la UNR para investigar lo sucedido y, sobre todo, obtener la nómina de los trabajadores de Resguardo Patrimonial que estaban a cargo de la seguridad la noche del 4 de abril.  

“El rector Héctor Floriani no se ha puesto en contacto con nosotres. No se solidarizó tras los hechos de violencia que sufrimos”, señalaron. En el comunicado también lo responsabilizan de “cualquier situación de vulnerabilidad que lleguemos a sufrir ya que estamos al tanto de que parte de la planta de quienes trabajan en Resguardo Patrimonial tienen antecedentes violentos y que responden a lógicas sumamente peligrosas para quienes habiten o no ese espacio”.  

La violencia por parte de Resguardo Patrimonial no es nueva. Vecinxs de la Sexta vienen denunciando desde hace tiempo situaciones de agresión por parte de quienes integran este dispositivo de la UNR, sobretodo con pibes del barrio.  

A pesar del miedo, Les Chapitas de la República no se queda callada. Porque para ellos, el mensaje fue claro: “Quisieron callarnos. Borrarnos la sonrisa de la cara tras bailar un tema de cumbia atrás del otro. Fue otro intento de matar el grito popular, la risa burlona, el grito de bronca convertido en matanza, símbolo de la libertad que quieren arrebatarnos”.  

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