Nos querían sumisas

planchando la camisa.

Somos fuego y memoria

estamos haciendo historia

Por Virginia Bertetti (Revista Cráneo) / Foto: Mariana Terrile

Hace muchos años, don Eduardo Galeano contaba una historia que se repetiría hasta el cansancio. Hubo un hombre en el pueblo de Neguá que había subido al alto cielo y que había visto lo que somos, un mar de fueguitos dijo. Y que hay fuegos bobos, que no se alteran por el viento, y fuegos brillantes, que arden la vida y que el que se acerca se incendia.

En la ciudad de La Plata, la de las diagonales, la del mayor poder político de la mayor provincia del país, las calles se llenaron de fueguitos. Y esta vez, contrariando al viejo charrúa, no era necesario subir al alto cielo. Una marea feminista llegó desde todos lados, copando los espacios y llenando cada calle de verde y mucho glitter.

Ahí donde se mirara -y las complejas diagonales ayudaban- se las veía. Amuchadas, abrazadas, sin parar de mirarse, y reconocerse en cada encuentro. Bailando, debatiendo, trenzándose el pelo y las manos, besando y cantando, compartiendo historias, dolores y amores. Muchas, en cada esquina, en cada cordón de las veredas totalmente copadas y teñidas de verde y violeta.

Cuentale que te conocí marchando

cuéntale que se va a caer

Cuentale que ya somos muchas

cuéntale que ahora si nos ven

 

El Encuentro Nacional de Mujeres nació hace 34 años y cada año va creciendo con el impulso del feminismo y sus diferentes reivindicaciones. El movimiento #NiUnaMenos y la Campaña por la Legalización del Aborto acercaron a muchas más mujeres y disidencias a un encuentro en lo que todo se pone en debate y en foco de deconstrucción, hasta sus mismas bases, hasta su mismo nombre.

Desde el año próximo las disidencias se encontrarán mencionadas en el nombre (porque lo que no se nombra no existe, y lo que no existe no tiene derechos) y el próximo punto de encuentro se ubica en pleno Cuyo, en la ciudad de San Luis, donde ya se empieza a pensar el 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Transexuales, Travestis y no binaries.

En esta edición, se llevaron a cabo un centenar de talleres, ubicados en su mayoría en diferentes sedes de la Universidad Nacional de La Plata, alejados de la modalidad de conferencia, sino soberanos, horizontales y con el aporte de todes les participantes. Los espacios artísticos, las plazas y las calles mismas tuvieron sus actividades culturales y acciones autoconvocadas fuera de agenda se repetían en cada cuadra.

Alerta, Alerta, Alerta que camina

la lucha feminista por América Latina

 

El momento más movilizante de un fin de semana lleno de pasión feminista es la marcha, donde el glitter y las banderas copan literalmente la calle. Tres kilómetros de canciones, abrazos y caminata, resumieron en buena parte las uniones y los debates de las jornadas.

El debate intenso por la inclusión de las disidencias, amplió la marcha a un recorrido diverso, como sus integrantes. El camino al Estadio Único de La Plata era lejano y el frío comenzaba a calar hondo, pero más abrazadas y dándose animo con canciones, las pibas de glitter fueron llegando luego de horas de caminata apretada.

Cuando un camino vale la pena, se recorre, por duro o complicado que resulte. Y en este caso, el ejemplo es sororo. Ni la lluvia ni el frío lograron templar la mirada y ese coraje de andar juntes y enredades.

En la jornada de cierre se definió que San Luis será el punto elegido y el cambio de nombre del Encuentro. Las definiciones tendrán que ver con el propio crecimiento imparable de este movimiento, y de los avatares políticos en un contexto de crisis, precarización laboral que afecta principalmente a las mujeres, el pedido por el cupo laboral trans, la necesidad de una urgente declaración de emergencia nacional ante los femicidios y travesticidios, la efectiva implementación en todas las escuelas de la Ley de Educación Sexual y la sanción de la Ley de Interrupción Legal del embarazo, entre muchos reclamos más surgidos desde un colectivo que no para de crecer.

Los feminismos, porque no es uno solo, se plantaron en La Plata, en un solo grito y en un gran fuego, ese que no era necesario subir al cielo para verlo, y para encenderse con solo acercarse. Y quien se enciende, nunca vuelve a ser igual.

Nos convoca el feminismo.

Nos convoca la calle.

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