Poema de Morena García para enREDando / Imagen: Sin Cerco
Desde aquellas fosas que gritan, volvé
Desde todos los campos que declaran
Desde las inmensidades de la oscuridad, volvé
Estos suspiros que recorren todas las geografías
Te siguen buscando
Estas lágrimas socavarán el suelo hasta los huesos
Volvé, volvé, volvé.
Otear la tierra, rogar los cielos, morir aguardando, con un puñado de documentos y todas las esperas.
Porque todavía hay un libro que no se ha escrito.
Porque se amontona la sangre y se agolpan las lágrimas.
Porque los perros esperan afuera mostrando los dientes.
Tu memoria y la mía son los únicos testigos de las fugas obligadas.
De los fuegos precipitados, de esos vuelos con las alas atadas
A la que te obligaron
A las que no te rendiste.
Por eso volvé, volvé, volvé
Nuestro único parentesco es esa memoria que pide justicia
No nos une la sangre, nos unen esas ganas de sacar
de todas las sombras las mentiras que tejieron.
Volvé en forma de símbolo, de ley, volvé en forma de pañuelo que se nos acaban las madres y las abuelas. Pero no los sueños.
Volvé que todavía dejamos grafitis en todas las esquinas.
Señales en todos los corazones que todavía laten los encuentros
después de aquel aluvión de langostas rastreras.
Volvé para porfiarle al patrón de la matanza,
a la doña de la beneficencia,
que acunó entre sus brazos secos, el fruto de todas nuestras herencias.
A todos aquellos que dicen que no les han contado la historia entera.
Volvé, volvé, volvé, testaruda, altanera, con tus huesos amarillos, con tu desfachatez insolente.
Con tu carnet de estudiante, con tu porte militante, con tu juventud inocente.
Un pájaro repentino que se posa orgulloso en mi voz desgastada,
Y corre de un plumazo mi falta de fe grosera.
No alcanzan ya las metáforas de las flores harapientas.
Quiero un vendaval en tu nombre que arrase con todas
las miserias.
Las nuevas formas de contar las verdades, y erradique a sus crías embusteras.
Un vendaval que me llene los pulmones para buscarte entre todas y tantas piedras.
volvé, volvé, volvé
Volvé, porque no hay mejor venganza que olerles el miedo con tu recuerdo insistente.
Que saber que la muerte no supone ninguna frontera.