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La marea que disputa futuro

  • 18/10/2026
  • Viviana Lorente
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Bajo el cielo gris, la lluvia y el barro, 150 mil Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries participaron en Córdoba del 39 Encuentro Plurinacional que reafirmó que frente al avance de la ultraderecha, la organización colectiva sigue siendo la fuerza capaz de defender derechos y disputar el futuro.

Fotos: Vivi Lorente y Cobertura Colaborativa 39 Encuentro Plurinacional

Una chica sostiene con los brazos extendidos hacia arriba un pañuelo negro con letras verdes que dice: Milei culiadazo. Esa expresión tan acotada y tan cordobesa es la que marcó el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries llevado a cabo en la ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre. 

Más de 150 mil mujeres y disidencias se reunieron en el centro del país para gritar con más fuerza que nunca: ¡Fuera Miei! Durante tres días de actividades, miles de personas arribaron a la capital desde diferentes latitudes: Salta, Mendoza, Jujuy, Entre Ríos, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, San Luis, Santa Fe, Catamarca, San Juan, Tucumán, Misiones, La Pampa y Santiago del Estero, sólo por nombrar algunas. 

También lo hicieron desde el pueblo mapuche, aymara, quechua y comechingón, entre otros. A las ocho de la mañana del primer día, las comunidades originarias realizaron a orillas del río Suquía, una ceremonia espiritual para dar inicio a las jornadas de debate e intercambio, de actividades culturales, de color y alegría que tanto caracteriza al movimiento feminista. La comunidad afro también dijo presente. 

En tierra comechingona, ese pueblo originario que habitó en lo que ahora son las provincias de San Luis y Córdoba, las miles de mujeres y disidencias reclamaron por la crisis económica, la violencia machista y patriarcal, la pérdida de la soberanía nacional, los recortes a la discapacidad y a las jubilaciones, a la educación y a la salud. Exigieron respuestas por el endeudamiento de las familias y el exterminio de los derechos laborales, entre tantos otros vulnerados de una lista interminable. 

Pidieron también una respuesta urgente ante la violencia más extrema. “En la Argentina de Milei ocurre un femicidio, un trans-travesiticidio, un lesbicidio, un feminicidio en contexto de narcotrafico/crimen organizado o un suicidio feminicida cada 33 horas”, expresaron de la Comisión Organizadora y luego remarcaron: “El gobierno de Milei no solo ajusta, también niega esta realidad y la violencia de género y promueve los discursos de odio hacia las mujeres, las diversidades y nuestras luchas”. 

Que este Encuentro multitudinario haya sido en Córdoba implicó también una demanda para el gobierno provincial que dirige el peronista Martín Llaryora. “Sigue sin dar respuesta a la violencia de género en la provincia, como el femicidio de Agostina Vega, la desaparición de Delicia Mamani Mamani y los casos de abuso sexual en Villa Maria de Rio Seco”, mencionan las activistas feministas en el discurso de apertura. 

El documento que fue leído sobre el escenario montado en la Avenida Hipólito Yrigoyen atravesó las diferentes violencias que enfrentan las mujeres y disidencias a lo largo y ancho del país. Y mientras esto sucedía, justo al lado, en el Paseo del Buen Pastor, lugar emblemático porque allí funcionó la cárcel de mujeres durante 100 años, una intervención artística se desarrollaba. Mujeres con vestidos rojos se desplazaban por la zona al grito desgarrador y desesperado: “¡Acá!”

Circulaban entre las personas presentes, performativamente pedían ayuda, gritaban su angustia con la cara y con el cuerpo como miles de mujeres lo hacen todos los días en la Argentina. 

Córdoba elegida por tercera vez

El primer Encuentro de Mujeres se realizó en mayo de 1986, en plena democracia, en la ciudad de Buenos Aires. Aquel evento, del cual no sabía que luego se convertiría en Nacional y posteriormente en Plurinacional, se ha realizado cada año de manera rotativa en las provincias. Sólo en 2020, por la pandemia de COVID-19 fue suspendido. 

En 1987 le tocó el turno a Córdoba, apenas un año después del Encuentro fundacional. “En aquella época se trataba de la violencia contra las mujeres, la vivienda, la educación, las temáticas tradicionales, hasta que fue creciendo en demandas y temas”, señala Adriana Spila, histórica militante feminista y quien fue parte de la Comisión Organizadora de aquel primer Encuentro en Córdoba y de los que vendrían después. 

La provincia volvería a acogerlo en 2007, donde en la oportunidad participaron 20 mil mujeres y finalmente este año que desbordó las calles. 

Hacerlo en Córdoba permitió poner en agenda otra vez casos locales que resonaron en la prensa nacional. Como el de Delicia Mamani Mamani, una joven boliviana de 26 años, residente en Argentina, de quien desde el 21 de noviembre de 2025 se desconoce su paradero. Ese día salió de su casa en Malagueño, Córdoba, para estudiar en el profesorado de Educación Primaria. Continúa desaparecida. 

“Denunciamos la complicidad policial, judicial y política y gritamos una y otra vez por Delicia, Delia y por todas. ¡Dónde está Delicia, Delicia donde está!”, expresan desde el escenario integrantes de la comisión organizadora y del otro lado, la ovación acompaña. 

El femicidio de Agostina Vega también atravesó el Encuentro. Claudio Barrelier, acusado por el crimen de la joven de 14 años e imputado recientemente por tenencia de material de abuso sexual infantil fue nombrado en el discurso inaugural. En las calles de la ciudad se podían ver carteles que señalaban el vínculo que este mantiene con el poder político local. 

Además, se recordó el caso de Villa de María, en el departamento Río Seco. En este pueblo de seis mil habitantes ubicado a escasos kilómetros de Santiago del Estero, una mujer denunció la desaparición de su hija. La acción dio inicio a una investigación por grooming y abuso sexual contra adolescentes que ya lleva 18 acusados. Y nuevamente, el poder político está en el medio. Fueron imputados por participar en la trama de complicidades y encubrimiento de las redes de trata, Jose Anibal Villarreal, ex asesor legislativo y Cañito Flores, ex legislador.

¡Fuera Milei!

Un grupo de mujeres vestidas en color verde manzana ocupan el centro de la calle debajo del escenario principal. Llevan sobre sus cabezas unos sombreros tejanos que entonan con sus prendas. En una bandera dice: Misiones, tierra colorada.

Un poco más allá, Avenida Yrigoyen hacia abajo, unas mujeres están sentadas formando un círculo sobre el cemento. Vienen de Jujuy. “Somos jóvenes, estudiantes, estatales, trabajadoras que venimos a conocernos y encontrarnos, porque lo que le pasa a una les pasa a todas”, menciona Perla, una de ellas. Cuenta además que este año sólo pudieron viajar 58 personas. “Los dos anteriores pudimos pagar tres colectivos”, es decir, tres veces más que en la actualidad.

No son las únicas que contaron las dificultades económicas para ser más en este Encuentro. Por eso, ante cada mención de Milei en el escenario principal, las mujeres y disidencias abuchean, aplauden y gritan: ¡Fuera Milei!

El presidente y sus aliados fueron el eje central de los reclamos. “El gobierno de extrema derecha de Milei le ha declarado la guerra a nuestros derechos y conquistas. Con su negacionismo de la violencia de género, sus discursos de odio y su proyecto económico ultracapitalista, extractivista e industricida viene atacando las políticas de género y diversidad, los derechos laborales y sindicales, el derecho a la alimentación, salud, educación, ciencia, cultura, vivienda, discapacidad y jubilaciones”, señalan desde la organización. 

De extractivismo sabe Guadalupe que llegó desde el sur. “Venimos varios grupos desde Neuquén, nos interesa lo que está pasando, no somos indiferentes al mundo que nos están dejando estas personas que tienen tanto poder. A Neuquén la toman como zona de sacrificio. Nos quieren implantar ideas de progreso que se lleva nuestro territorio, que sacrifican nuestra agua que vale mucho más que el oro y somos nosotras las que sufrimos esas consecuencias”, dice entre la multitud. 

La tierra y los territorios están en disputa en el gobierno de Milei. El 6 de agosto pasado, una movilización masiva logró frenar la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pero la lucha sigue porque quieren rifar el país y los recursos. “¡La tierra no se vende, se defiende!¡Fuera Ingleses de las Malvinas, fuera yanquis de América Latina”, entonan desde el escenario y la calle estalla. 

El desempleo, la pobreza, la precarización laboral y el endeudamiento de las familias es uno de los tantos espejos que reflejan la actualidad. “¡Que paguen los grandes bancos, Galperin y todos los prestamistas usureros!”, enuncia una de las mujeres de la comisión organizadora y una mujer de cabellos colorados en la calle grita: “¡Fuera Milei!”

Lazos internacionales 

Las ultraderechas no son sólo locales, también tejen sus alianzas alrededor del mundo. Se constituyen como bloque y cuentan con gran poder económico. “Hacemos este encuentro en un mundo donde los gobiernos capitalistas de Trump y la extrema derecha impulsan la competencia imperialista. La disputa geopolítica entre Estados Unidos y China intensifica el desarrollo de guerras, conflictos armados y un brutal genocidio contra el pueblo palestino”, exclama Marta Gaitán, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, integrante de la Comisión Organizadora. 

Luego menciona la agresión a Venezuela, el bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos, la invasión rusa en Ucrania, el avance de la OTAN en Europa del Este y el ataque a Irán por parte del gobierno de Donald Trump en connivencia con Israel. 

El repaso en la región incluye al Escudo de las Américas, la coalición multinacional liderada por Estados Unidos y a la que adhieren los gobiernos de Argentina, de José Antonio Kast en Chile, Santiago Peña en Paraguay, Rodrigo Paz Pereyra en Bolivia, Keiko Fujimori en Perú, Abelardo de la Espriella en Colombia, Nayib Bukele en El Salvador, Daniela Noboa en Ecuador, Nasry Asfura en Honduras y Bernardo Arévalo en Guatemala. 

“¡Por ellos saludamos la resistencia y la lucha feminista contra la ultraderecha en la región. No Pasarán!”, grita Gaitán desde el escenario y entonces empieza la multitud al unísono: “¡No pasarán! ¡No pasarán! ¡No pasarán!”.

Así como las ultraderechas tejen sus alianzas en el mundo, los feminismos internacionales con menos recursos y capacidades se sostienen, entrelazan fuerzas y resisten. Construyen poder más allá de las fronteras. Este Encuentro no fue la excepción. Llegaron mujeres de Paraguay, Perú, Brasil, Guatemala, España y Estados Unidos, entre otros países. Con sus colores, sus banderas, sus inquietudes y sus mochilas cargadas de reclamos y expectativas por un futuro alineado con los derechos humanos y el buen vivir también se acoplaron al movimiento que como el agua brotó en cada rincón de la ciudad. 

Asamblea Abya Yala

Diversas actividades se sucedieron al mismo tiempo, repartidas en diferentes espacios de la ciudad. Se calcula que este año se realizaron más de 100 talleres sobre 13 temáticas. Los talleres son la columna vertebral del Encuentro, donde se cuecen los debates políticos.  

A su vez, en la plaza de la Intendencia- Héroes de Malvinas, que se denominó Plaza Político Cultural, hubo radio abierta, asambleas, intervenciones artísticas, murales, stands de diferentes organizaciones sociales y políticas y emprendimientos autogestivos. Libros, aros, collares, cosmética natural, prendas de vestir, libretas, fanzines y puestos de comida, entre otras cosas coparon el espacio.

El domingo 11, la plaza explotaba de mujeres y disidencias que asistieron a la Asamblea de Feministas del Abya Yala. Sobre el piso de cemento había diferentes lienzos con mensajes. Uno pedía justicia por el femicidio de Cecilia Basaldúa en Córdoba, otro por Flavia Saganías y su hija, quien cumple prisión domiciliaria, condenada a 23 años por un hecho que no cometió. Sobre una tela blanca con letras negras, había una pregunta escrita: ¿Dónde está Julio López?. Los pedidos de justicia se multiplicaban. 

También había piñas, limones y cuencos para sahumar. Allí estaba todo junto esperando el inicio del discurso pero también de la ceremonia espiritual. 

Lolita Chávez, líder maya de los pueblos K’iche de Guatemala, feminista, activista y referente a nivel mundial por la defensa del ambiente toma el micrófono. “Los corazones y cuerpas feministas estamos acá, hemos llegado, hemos cumplido nuestro camino. Estamos acá y no nos vamos. Este es nuestro territorio sagrado, milenario que estamos liberando. Hoy es un gran día, es una gran Asamblea donde vamos a aprovechar el tiempo, la energía, la memoria y vamos a generar la red de la vida. Gracias una vez, gracias dos veces y gracias tres veces, porque hemos estado acá y siempre estaremos en el eterno presente”, lanza y la plaza escucha en silencio. 

Más adelante suma: “vamos a hacer una liberación territorial y la vamos a llevar a nuestros territorios, a nuestros movimientos, adonde nos estemos activando para esa rebeldía y luego vamos a hacer algo muy importante, ¡vamos a hacer que ardan, vamos a quemar a esos fascistas de mierda!”. Y entonces los tambores de la plaza, los gritos, silbidos y los aplausos hicieron vibrar la tierra.

Esta Asamblea que es tradición de los Encuentros desde 2008, reúne cada año a activistas internacionales. Pasaron por la misma Berta Cáceres, la líder indígena lenca hondureña asesinada en 2016 por su lucha en la defensa de los ríos, los territorios y en contra del extractivismo. También Piedad Córdoba, dirigenta política colombiana, defensora de los derechos humanos, las comunidades afrodescendientes, los derechos de las mujeres y las minorías sexuales. El Movimiento de Mujeres de Kurdistán ha sido parte de varios Encuentros. El Encuentro también es articulación internacional feminista. 

Este año no podían faltar participantes del país que próximamente dirime en las urnas, entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva. Beatriz da Luz Cruz, del Movimiento Sin Tierra Brasil, habló durante la Asamblea. “Brasil está en lucha en la víspera de la elección presidencial decisiva. El MST lucha contra la concentración del latifundio, por la democratización de la tierra, contra el agronegocio, por la reforma agraria popular. Luchamos por la educación, la escuela en el campo, la salud campesina fortalecida, para producir alimentos saludables en la alianza campo-ciudad. Queremos la transformación de la sociedad radical, el horizonte es socialista ¡Bora Lula!.”

A medida que pasaban los minutos a la plaza seguían llegando personas. Hacia el final de la Asamblea, Lolita pide que todo el mundo se ponga de pie y entona: ¡Justicia feminista aquí y ahora! Puño en alto, la multitud replica y la energía se expande y se multiplica.  

La fuerza feminista se traslada a Buenos Aires

El lunes 12, el último día del Encuentro, cuando la Comisión Organizadora anuncia después del tradicional aplausómetro que el próximo se realizará en la Ciudad de Buenos Aires, la celebración ruidosa se abre paso entre la lluvia. No es solo la elección de una sede: es una decisión estratégica. El 40° Encuentro volverá al centro del poder político en un año electoral, con la ultraderecha intentando repetirse en el gobierno y con derechos que llevan décadas de conquistas bajo amenaza.

Pero si algo quedó claro en Córdoba es que esta marea no se dispersa con el mal tiempo. Se organiza bajo la lluvia, discute en los talleres, marcha por las calles, comparte mate, abrazos, rabia y proyectos. Se sostiene en las trabajadoras que resisten, en las jóvenes que llegan por primera vez y en las que llevan cuarenta años construyendo este espacio colectivo.

El barro bajo los pies no es un obstáculo: es memoria. Es la huella de miles de personas que se niegan a retroceder. Y cuando el próximo Encuentro llegue a Buenos Aires, no llegará como una celebración aislada ni como un reclamo disperso: llegará como una fuerza organizada, plurinacional y dispuesta a disputar el futuro.

Porque en tiempos en que quieren imponer el miedo, la individualidad y el silencio, este Encuentro vuelve a demostrar lo contrario: que la esperanza también se organiza, que los derechos se defienden en las calles y que ninguna tormenta alcanza para apagar una marea.

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Viviana Lorente

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