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Géneros y Diversidad Sexual

Organizadas

Cinco voces de mujeres cuentan a través de un documental, la experiencia vivida antes y durante el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en octubre de 2016 en Rosario. La producción pertenece a la Cooperativa de Comunicación La Brújula y dos de sus realizadoras dialogaron con enREDando. Una previa de lo que será el próximo ENM en Chaco.

Por Laura Charro. Foto: Coop. de Comunicación La Brújula

Existe una premisa que dice que ninguna mujer vuelve igual después de un Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) y eso es lo que Guadalupe Freire y Camila Zenclussen se encargan de contar en 25 minutos de producción documental. Con esta idea como disparadora de historias, experiencias, miradas, se pusieron como objetivo lograr un relato donde nadie se quede con un puñado de respuestas cerradas de lo que son los ENM, sino con la posibilidad de nuevos interrogantes que problematicen, debatan o fortalezcan al propio movimiento feminista.

Lo hacen a través de cinco testimonios de mujeres: la que va por primera vez a un ENM, la encuentrera histórica, dos militantes que participan activamente de organizaciones y una víctima de violencia de género. Lo que se cuenta es la experiencia vivida en Rosario en octubre del año pasado, cuando casi 70 mil mujeres coparon la ciudad, compartieron experiencias en más de 100 espacios de taller, transitaron las calles y plazas, marcharon en una de las movilizaciones más grandes y multitudinarias que haya vivido la ciudad.

La historia documentada en Organizadas no comienza en octubre. Durante casi un año los movimientos de mujeres comenzaron a organizarse para ser sede de un ritual que tiene más de treinta años y cada año suma a más mujeres. El trabajo de producción, entrevistas y presencia en asambleas por parte de la producción de La Brújula comenzó siete meses antes, en abril del 2016. “Nos metimos mucho dentro de la organización del encuentro , empezamos a dialogar mucho con las organizaciones y resultó desafiante para generar un producto”, cuenta Guadalupe.

El lugar de realizadoras les sumó un plus diferente y “para nosotras era bastante nuevo meternos tan adentro. Nos sentimos interpeladas intentando llevar adelante un relato, decidiendo qué voces dejar adentro, qué voces dejar afuera y como participantes, decidir qué contar a partir de nuestra experiencia”, sostienen. Experiencia, no sólo marcada por su labor documental, sino también como primera en sus vidas en los ENM. Las dos directoras coinciden en que ese Encuentro en Rosario era “inevitable que te transforme”.

Las otras voces

Los ENM tienen una participación cada vez más numerosa y urge -ante las lecturas sesgadas que hacen los medios de comunicación hegemónicos y la violencia institucional cada vez más fuerte hacia militantes feministas- la necesidad de contar otras historias que den cuenta de la capacidad transformadora que tienen estos rituales de encuentro una vez al año en distintas partes del país y las experiencias de las mujeres que luego, se replican en sus espacios de acción cotidianos.

Camila considera que “la cantidad de ámbitos en los que nos estamos moviendo las mujeres para reivindicar nuestros lugares, subjetividades, formas de mirar, es importante. Porque los medios construyen relatos construidos por hombres, blancos, occidentales, burgueses y hemos pasado siglos escuchando esos relatos. Ahora queremos escuchar nuestras propias historias. Las mujeres vamos a los encuentros a escuchar historias de mujeres que no escuchamos en ningún otro lado porque nadie las cuenta.”

Para Guadalupe, mostrar lo que pasa en los Encuentros se vuelve una tarea necesaria, sobre todo porque “el movimiento de mujeres está tomando desafíos más concretos. Hay un montón de reivindicaciones que están llevando adelante las mujeres y eso se ve en el alcance que tuvo el ENM en Rosario. Es un movimiento político que está movilizando a masas con intenciones claras”. “El movimiento feminista – agrega Camila-  alberga muchas diferencias y heterogeneidades y eso es bueno. De eso va el documental, de mostrar todas esas aristas y de seguir abriéndonos preguntas, para seguir abriéndonos camino”

Un nombre a los gritos

Organizadas es el nombre del documental y sus dos directoras confiesan que se decidió en los últimos días previos a su finalización. Camila, entre risas, dice que “surgió a partir de un fragmento del documento que se leyó en el acto apertura del encuentro. Una de las mujeres que leyó dice “organizadas y en la calle” . Lo grita. Y nosotras ya lo sabíamos de memoria, cada vez que llegaba esa parte, durante la edición, frente a la computadora, también lo gritabamos. Nos gustaba mucho y definimos que sea solo una palabra. Quedó Organizadas. Después, reviendo el documental, esa palabra la usan un montón las protagonistas y claro, ¿cómo no la van a usar?”.

Es en esa paradoja única en la historia de los movimientos sociales donde reside la potencialidad del movimiento feminista: cientos de mujeres de espacios políticos, ideologías, condiciones económicas, sociales, educativas absolutamente heterogéneas, logran organizarse de forma cada vez más visible, logrando capacidades de acción, influencia, lucha y transformación. Las consignan por las cuales se pone el cuerpo en las calles son diversas, pero la forma de llevar a cabo lo que en definitiva es la lucha contra el enorme patriarcado histórico y vigente, es de una sola manera: organizadas.

Camila y Guadalupe, además de realizadoras audiovisuales y comunicadoras sociales son integrantes de otro movimiento – también organizado de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales de Rosario que debate problemáticas y planes de acción para lograr en la industria un espacio para la mirada, narración y dirección de mujeres. Espacio relegado, como tantos otros, para el género. Es por esto, que Camila hace hincapié en que la proyección del documental siempre debe estar acompañada de una contextualización: “es importante contextualizar el enfoque, que es un documental realizado por mujeres, contextualizar las condiciones en las mujeres nos encontramos al interior de la industria cinematográfica donde estamos relegadas, como en todos los ambientes, reivindicar que formamos parte de las Mujeres Cineastas de Rosario, reivindicar sus premisas y contextualizar también el proceso de gestación del documental. Es importante resaltar, como feministas, nuestras subjetividades.

*Organizadas se estrena el sábado 29 de julio, en el Cine Arteón (Sarmiento 778 – Rosario) en una doble función a las 20.30 y 21.30hs

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