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Educación y Cultura 1

Leonel Capitano: la estigmatización cabe en una canción

El bandoneonista rosarino protagonizó una escena que incomodó a más de uno en la mañana de Canal 3 con su afamado y  viralizado “Qué me van a hablar de off shore”. Tras la célebre intervención, advirtió una notable pérdida de intención difusora sobre su trabajo, más precisamente una tercera parte del espacio que le brindaron el año anterior para divulgar su material. La evidencia fehaciente de un artista condicionado en su práctica por una postura disidente y corrosiva a una línea hegemónica que lo quiso sacar de la cancha. 

Por Alvaro Arellano / Foto: Facebook Leonel Capitano

El antes y después en la carrera de un músico puede estar marcado por una presentación en vivo, por el lanzamiento de un disco, o la aparición de uno de sus temas en alta rotación. Leonel Capitano abrió el abanico de posibilidades a nuevos motivos que provoquen un quiebre en la carrera de un músico. El movilero de canal 3 les da pie, y se convierte en testigo privilegiado del hecho, Leonel apoya la suela derecha en un banquito, deja descansar el bandoneón sobre esa pierna, y junto con el trío de guitarras Escolazo, dan rienda suelta a una versión de Qué me van a hablar de amor, adaptada e inspirada en los escándalos de corrupción estructural que atraviesan al gobierno de Mauricio Macri, motivo que le daría razón de ser a Qué me van a hablar de off shore.

El fin justifica a los medios 

Establecer como lógica en nuestro orden social una estructura de pensamiento binario no resulta casualidad. Tampoco pareciera que estar de un lado u otro de esa delimitación impuesta otorgaría las mismas garantías, es que lo único que puede dividirse en dos en este esquema parece ser el parámetro de la vara con que se mide todo accionar. La normalización de criterios o de prototipos no resulta alentadora avanzado más de un cuarto del siglo XXI y, menos aún, que ese afán por normalizar apele a la vía demonizadora para desacreditar toda mueca que genere incomodidad en algo preestablecido.

En ese blanco o negro donde no hay lugar para grises, el fragor mediático es la caja de resonancia que empuja a caer en dicha dualidad, destilando y sembrado un odio que será cosechado como desprecio, en un aparato que concierne a la ingeniería comunicacional de los poderes hegemónicos. Esta lógica no deja de empeorar cuando la vara no mide con la misma rigurosidad esos dos tipos de accionares, producto de que una de esas dos miradas impuestas (co)rresponde al poder real. De esta manera, se maquilla a uno de ellos como el camino correcto, y consecuentemente, la alternativa a eso es solo una, desacreditada y demonizada, por el simple hecho de representar una postura que incomoda con su crítica y disidencia. En el medio, la nada, todo aquello que no asienta con la cabeza al relato oficial va a parar a la misma picadora de carne, tenga el grado crítico que tenga.

Qué me van a hablar de grieta 

Las manifestaciones artísticas mantuvieron y reforzaron esa trinchera de resistencia que las caracterizó a lo largo de la historia, y que cobran un valor imprescindible en tiempos donde la derrota del campo popular es por goleada. Cuando el artista mediante una intervención corporal evidencia determinada  circunstancia, no solo lo está poniendo de manifiesto sino que está interpelando al público a través de la sensibilidad, donde existe otro diálogo, otra llegada. Quizás este fenómeno que se vuelve incontrolable genere la impotencia que conduce al lugar común de apuntar a la politización de todo. O mejor dicho, a la concepción de que la política puede ser abordada desde un determinado lugar, y sacarla de ahí para llevarla a otro terreno, provoca la degeneración social.

 “Estas cuestiones se manifestaron siempre en mis temas y no molestaban en absoluto hasta que yo tomé un espacio en el cual hice referencia exclusiva a este gobierno”, explica Leonel, días después a una carta abierta en la que hace referencia a los condicionamientos que le significaron esa intervención. Aunque lo premeditó, las consecuencias no cabieron en su capacidad de imaginar un escenario posterior tan desolador e intenta ponerlo en palabras: “A partir de esa manifestación, todo mi trabajo anterior y mi mirada previa, queda condicionada o tildada de algo perteneciente a tal espacio político, cuando esto es una característica de lo que yo escribo hace años”.

No es censura, son “las normas de juego” 

Mientras leía la carta abierta publicada en su cuenta de Facebook y con alcance al matutino Rosario12, me preguntaba si se trataba de una denuncia de censura o un llamado a la conciencia. Charlando con el bandoneonista, quedaba claro que la censura ya no corre con la suerte de un recurso de amparo imprescindible, que ha quedado casi obsoleta en desmedro de (al contrario), evidenciar un hecho para estigmatizar al autor de la crítica. ”Si tomamos como censura que después de eso alguien de determinado espacio no me llama, quedará a criterio. El tema es que yo puedo mostrar la cantidad de notas que hice y gente que me llamó para el evento del año pasado, contra la cantidad de notas que acordé después de la intervención, y en comparación, ahora es la tercera parte”, señaló.

Respondiendo a la disyuntiva precedente, Capitano profundiza ese llamado a la conciencia, manifestando que buena parte de lo que motivó esa interpretación, era una reacción posterior que “pondría en evidencia ciertos poderes e iba a prestarse al debate con respecto a cuantos somos capaces de incidir en los medios de comunicación”. Esa posibilidad de difusión que dejó de percibir su obra, evidencia un modelo difamatorio, y desde su lógica, “ofrece una oportunidad para mostrar las normas de juego como son, para que la gente las conozca”. De esta manera, y como reza un dicho popular que enuncia “como te ponen, te sacan”, el cantautor pasó de amenizar el desayuno de los rosarinxs que chequean el clima antes de salir, a ser señalado en los comentarios de redes sociales como kirchnerista. Mote con el que reconoció haber sido identificado fácilmente, ya que endosaba las críticas de aquellos que no repararon si quiera en el detalle de la remera del Frente Social y Popular que llevaba puesta en aquella zapada.

La politización de todo 

“Luego de esa intervención todo aquello que yo expresaba desde un lugar social pasa a ser visto desde otro más encasillado, más panfletario”, reconoce con su registro de más de veintidos años tiñendo letras con posturas basadas en sus propios valores. Su lógica también pregona la idea de que no sea de carácter vinculante el hecho de pertenecer a cierto espacio político, ya que sostiene la concepción de política arraigada a “cuestiones de valores humanos constituidos en ser abierto, y en aborrecer las estructuras de insensibilidad que genera este sistema”. A partir de esta manifestación, todo su registro queda condicionado a determinado espacio orgánico, el resto cae por su propio peso, gravitado por ese bastardeo incesante a la política, “para evitar que la gente tome un rol que es el de la interacción con los demás, de la construcción colectiva, lo que no le interesa que suceda a este sistema”, reflexiona.

El show debe continuar 

Más allá de los costos que pudo generar una situación que tomó estado público, para Leonel no implica un cambio de rumbo en su camino, ya que asegura haber echado sus raíces en  “un género o una forma artística marginal para la industria del entretenimiento“. No renegará tampoco prescindir de la difusión masiva, e incluso lo ve como una invitación a entregarse cada vez más a la comunicación a partir de la emoción y el sentimiento sin especular, lo que definió como comunicación intima, simple y humana en su carta abierta. Allí dedica unos párrafos a esa estigmatización que lo señalaba por querer interpretar un tango y no haber vivido lo suficiente de pibe, hoy quizás ese desprestigio lo reciba por una convicción que desentona con la lógica impuesta. Le sucede a Leonel Capitano como músico, tal cual ocurre con aquel que de la misma manera incomode irrumpiendo con el esquema monocorde.

En el marco de la presentación de 3D, nombre que lleva su nuevo trabajo, buscará refugio en dicho carácter difusor para acercarse al público. Previo a la misma, el bandoneonista convocó a una charla debate el viernes  17 en el Espacio Cultural Casona Yiro. La mañana siguiente, extendió la previa a la peatonal Córdoba (y Corrientes) donde estuvo acompañado de su banda interpretando algunos temas. Finalmente el 24 de noviembre presenta de manera formal en Plataforma Lavarden este registro en vivo que sintetiza una labor artística de 20 años con la canción como arma y el tango como bandera.

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1 comentario

  • Diana says: 25/11/2017 at 16:17

    Fui a verlo y disfrute de su música su poesía junto a muchos otros músicos de Rosario . Esplendida noche llena de luchas y compromisos. También nos compramos su disco. Gracias . fue un verdadero placer-

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