El psicólogo Carlos Nuñez es su director. Y cada mañana, cuando se levanta para venir hasta acá, se da a sí mismo una explicación muy clara: “Si de algo estamos convencidos es que este es un granito más de arena, de los muchísimos que necesitamos para construir una roca, que impida que sigan pasando los tipos que nos dejaron así como estamos”. Con semejante explicación, dan ganas de conocer de qué se trata esta historia de una biblioteca popular, en pleno barrio Tablada, que organiza numerosas actividades con chicos y jóvenes, y que acaba de editar su primer libro.

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Para aquel que no conozca Tablada, es un barrio al sur de Rosario que sigue teniendo pese al paso de los años una impronta que lo distingue del centro de la ciudad: es zona de laburantes. Ahí en el medio del barrio, en Virasoro 39 bis, dos cuadras después de 27 de febrero y cerca del mítico estadio del club Central Córdoba, está la biblioteca popular Pocho Lepratti. Una vieja casa de tres habitaciones llena de libros y de actividades. Que lleva el nombre de un flaco que iba con su bicicleta de barrio en barrio, para ir a su trabajo en la cocina de una escuela humilde en Las Flores, o para aportar con su esfuerzo militante al crecimiento de grupos de jóvenes en Ludueña. Y que fue asesinado por la represión de la policía santafesina a las manifestaciones populares del 19 de diciembre de 2001. En un barrio de laburantes, la biblioteca es entonces un homenaje a uno de ellos.

La experiencia surgió en octubre de 2002, como centro comunitario. “Y después de algunas discusiones -explica el psicólogo Carlos Nuñez, su director- decidimos trabajar como biblioteca popular y recordar la figura del ‘Pocho’. Sumándonos a todo el trabajo de hormiga que ya se venía haciendo en todo Rosario para recordarlo”.

Antes de aquel fatídico diciembre de 2001, algunos de los miembros de la biblioteca habían participado de talleres de desocupados organizados por la Asociación de Trabajadores del Estado. Invitado por el actual secretario gremial de ATE Rosario, Gustavo Martínez, allí Nuñez conoció a Pocho y los chicos de la agrupación juvenil La Vagancia, que militaban con él.

El propio Nuñez recuerda que esos fueron los orígenes de lo que hoy es la biblioteca: “Había surgido un deseo dentro del taller, de que a la falta de empleo se le pudiera sumar el hecho de empezar a trabajar en algo social”. Y ahí, cuenta, fue surgiendo la idea de iniciar un trabajo territorial.

Con el objetivo de rescatar la génesis de las bibliotecas populares de principios de siglo pasado, de los anarquistas y socialistas, hoy en la “Pocho Lepratti”, se dictan varios talleres, y hay más actividades que la simple consulta de material bibliográfico. Según detalla Nuñez, “hay un espacio de chicos que realizan acá una revista que se llama ‘Ratax’, hay talleres de educación popular coordinados por el profesor Gustavo Brufman, y un taller de serigrafía, abierto fundamentalmente para aquellos chicos que tuvieron que dejar la escuela”. Allí no sólo se aprende un oficio, sino que se discute en base a tres ejes: historia del trabajo, educación popular, y ciudadanía juvenil. Se sabe, la situación en los barrios, hace rato que viene jodida, por eso en este último punto de los derechos de los jóvenes, uno de los temas que más se charla es la consulta sobre cuáles son los derechos ante la policía.
En una de las paredes del patio, el cronista de Enredando puede leer un mensaje escrito con tizas de colores: “Queremos, como Pocho, un mundo en el que quepan muchos mundos”. Y sin dudas, entre talleres, libros y reuniones, la biblioteca popular apunta a ese objetivo. Por eso a uno lo pone bien enterarse que todos los días -aunque hay algunas actividades, como fiestas, a las que se suma más gente- haya dando vueltas por acá un grupo de cerca de 20 chicos y jóvenes.

Carlos Nuñez es psicólogo, una profesión que para muchos colegas suyos, no tiene como ámbito natural de trabajo este tipo de lugares. Y sobre el porqué de su elección, Nuñez responde: “Uno lo elige porque cree que no hay posibilidad de salvarse solo, sino que esto requiere de un trabajo en conjunto. No hay nada más rico que sentirse un sujeto social, y que todos tenemos algo para aportar. Yo, como psicólogo, seguro puedo aportar algo, y otros profesionales también. Pero es impresionante todos los días acá la cantidad de mamás, o trabajadores del barrio, que traen un montón de ideas. Y acá me voy dando cuenta como me siento más feliz conmigo mismo que en lo otro que podría hacer como profesional”. 

Cuando Nuñez habla de las principales necesidades para la biblioteca de cara al futuro, hace una invitación al resto de las organizaciones sociales. “Tenemos que seguir contruyendo espacios de cultura popular y de resistencia. Y todas las organizaciones que estamos en esto, tenemos una gran deuda, que es poder juntarnos para elaborar entre todos programas de formación para todos los que trabajan en estos lugares. Nunca vamos a tener, ni lo queremos, los equipos de trabajo que tienen los empresarios, como los de la Fundación Libertad, pero sí necesitamos aquí y en otras organizaciones sociales, poder formarnos en educación popular, trabajadores sociales, comunicadores, todos los que estamos en estas actividades”.

Finalmente, la biblioteca acaba de editar su primer libro. Se trata de “Pocho vive”, de algo más de 200 páginas y con una impecable presentación, que salió a la calle por estos días. Cuenta con los relatos de más de cien personas, que participaron de una convocatoria abierta a escribir sobre la figura de Claudio Lepratti. Se pudo imprimir gracias a la colaboración de AMSAFE, el gremio de los maestros santafesinos, y la Municipalidad de Rosario. Y por decisión de los editores, de la primer tirada de mil libros, la mitad de los ejemplares se regaló a organizaciones sociales y populares de la región. Una historia para nada común en las imprentas comerciales, otro ejemplo de buena práctica que nos dan las organizaciones sociales. Esta vez, la Pocho Lepratti, una biblioteca popular para laburantes y sus familias, en el corazón de barrio Tablada.

Biblioteca Popular Pocho Lepratti
Virasoro 39 bis
Teléfono: 481-2064
e-mail: biblepratti@hotmail.com

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