Con paciencia y dedicación, como cuando elaboran cada plato casero, hace unos meses daba sus primeros pasos esta nueva recuperada de la ciudad. La rotisería hoy se suma a las cooperativas integradas a Facta; consolida la confianza y los vínculos solidarios.

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Son algo más de las seis y media. El barrio regala una postal de un martes que va desacelerando su marcha, la vuelta del trabajo, los chicos saliendo de la escuela, algunos vecinos tomando mate en la puerta y otros, bolsito en mano, haciendo los mandados para la noche. El agradable andar del único colectivo eléctrico que le queda a Rosario, nos acercó hasta la zona oeste de la ciudad, donde recorrimos los pasos de un grupo de trabajadores que decidió zambullirse en el mundo de la autogestión. Ellos nos cuentan, cómo con paciencia y dedicación, va caminando la rotisería El Nuevo Gourmet, construyendo posibilidades en un contexto económico inestable y complejo.

A principios de 2007, luego de varios años de trabajo, los empleados del local gastronómico El Gourmet se encontraron con el planteo del dueño que les manifestó que por problemas económicos no seguiría adelante con el negocio. Según nos relatan, el tema fue charlado en más de una oportunidad hasta que, en agosto el propietario cerró sus puertas y les ofreció los elementos de trabajo a cuenta de las indemnizaciones. Desde entonces, la historia de estos siete compañeros empezó a teñirse de los colores de la gestión horizontal y de las responsabilidades compartidas.

“En este camino nos fue acompañando y asesorando Martín Escobedo, integrante de Facta, él nos acercó a la subsecretaría municipal de Economía Solidaria; también nos vinculó con gente de las cooperativas El Nuevo Rich, Mil Hojas, Lo Mejor del Centro y La Cabaña”, sostiene Ivana Coria, que trabaja en la cocina y atiende el teléfono. “Los chicos de Mil Hojas nos ofrecieron mercadería cuando tuvimos cerrado el negocio. En esos meses no atendíamos al público pero igual hicimos viandas que ya estaban encargadas y pagas. A la vez fuimos rastreando los papeles del local, tener buena relación con el dueño nos facilitó bastante las cosas”, continúa, y agrega que por teléfono fueron informándoles a los clientes y proveedores sobre la situación que atravesaban.

A medida que la charla transcurre, El Nuevo Gourmetdespliega su ritmo habitual, se van confirmando los pedidos, ponen a punto la moto para el servicio de delivery, la parrilla empieza a humear y las persianas chillan, indicándole al barrio que las puertas de Solís 1049 están abiertas.

“El proceso es duro, ahora tenemos que cambiar de lugar porque el dueño no nos quiere seguir alquilando con el pretexto de que somos una cooperativa. No entendemos la excusa, si hasta ahora siempre le pagamos por adelantado”, explica Ivana, manifestando la preocupación que por estos días los perturba. “En esta búsqueda, un día llegamos a llamar a diez lugares, está muy difícil conseguir algo accesible”, expresa, reflejando la desesperante situación por la que pasan miles de inquilinos cercados por las imposiciones del mercado inmobiliario.

La intención colectiva es seguir trabajando en la zona, que abarca parte de los barrios Azcuénaga, Belgrano y Echesortu, cuyos vecinos conocen la calidad de las comidas caseras que elaboran a diario. “Al mediodía se trabaja mucho con viandas para fábricas, hacemos comidas al plato y pastas; de noche salen minutas, sandwiches, pizzas y comidas rápidas. Las pastas nos las provee Mil Hojas, a su vez nosotros les preparamos pedidos”, referencia Ivana. El espacio recuperado también dio a luz amplias posibilidades de debate acerca de los problemas cotidianos, como de encuentro con trabajadores de otras cooperativas.

Están integrados a Facta, la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados, con quienes comparten lógicas y desafíos comunes. “Todavía hay compañeros a los que les cuesta esta nueva forma de trabajo. Antes estábamos acostumbrados a que nos dijeran qué teníamos que hacer, ahora son otras las responsabilidades. Por ejemplo, el problema del local nos corresponde a todos, nos juntamos hasta los días de franco para ver cómo solucionarlo, lo que hacemos es para todos”, observa Ivana, y pide permiso para atender a un cliente en el teléfono.

Contactos:
Tel: 0341- 459 09 97
Ivana: 0341 – 156 721 428

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