Alrededor de 40 trabajadores autoconvocados del área de Salud y Trabajo que dependen de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario denuncian precarización laboral y un estado edilicio lamentable del lugar donde realizan sus tareas, entre ellas,  las de auditar las licencias por enfermedad de 81 mil docentes y no docentes de la UNR y el Ministerio de Educación de la provincia.

Las imágenes son elocuentes. El estado del lugar en el que alrededor de 40 trabajadores del Area Salud y Trabajo de la Facultad de Medicina desempeñan sus tareas es deplorable. Humedad, techos rotos, cables sueltos, agujeros en las paredes. Su función es la de auditar las licencias por enfermedad de un universo de 81 mil docentes y no docentes que pertenecen a la Universidad Nacional de Rosario y, desde el 2008,  también al Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe. La confección de carpetas médicas de los ingresos de UNR, atención de trabajadores ausentes por enfermedad propia o de familiar enfermo, control de ausentismo en consultorio y domicilio y juntas médicas de reubicación laboral cuando la problemática lo requiera, son algunas de sus tareas.

Los reclamos que se reiteran cada año apuntan a lograr mejores condiciones de trabajo: es que la sala 7 del subsuelo del Hospital del Centenario se encuentra en un estado lamentable. No es un lugar digno para desempeñar una tarea que–paradógicamente- atiende la salud tanto física como mental de miles de empleados públicos.

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Es por ello que los trabajadores –que suman alrededor de 40 entre personal médico, empleadas administrativas y de limpieza- decidieron movilizarse frente a las puertas de la Facultad y también de Rectorado para hacer visible el reclamo y que sus voces sean, por fin, escuchadas.

Es que las soluciones de fondo no llegan y los parches, a esta altura del año, dejan al descubierto una problemática histórica: la precarización laboral en el Estado y una lógica de construcción de un servicio de salud que es cuanto menos «inusual», subraya el colectivo de trabajadores autoconvocados.

Muchos de ellxs desde hace más de 10 años que se desempeñan bajo las condiciones de un contrato que se renueva –en teoría- cada año. Por esto también exigen el pase a planta permanente en forma escalonada y una actualización salarial que no se realiza desde el mes de junio de 2015. Precisamente, hace un año atrás desde Enredando dábamos cuenta de este mismo reclamo que vuelve a repetirse en el 2016. En el año 2012, la voz de los trabajadores también se hacía escuchar en los medios de comunicación. En una nota publicada en aquel entonces por el portal Redacción Rosario ya se denunciaban las condiciones de insalubridad en la que desempeñaban sus tareas este conjunto de trabajadores que se autoconvocaron para defender sus derechos y recurrir, asimismo, a la solidaridad y respaldo de gremios como Ate y Siprus.

Organizarse colectivamente fue el primer paso que dieron. Desde el 2010 decidieron agruparse y defender sus derechos, en primer lugar, el de poder contar con paritarias propias cada año.

Franco Ingrassia dialogó con nuestro medio para contar la situación. “Desde antes de que venza el acuerdo paritario que es a finales de junio de cada año, vamos intentando establecer reuniones y empezar a discutirlo y esto nunca sucede, y este año no tenemos sin siquiera una contrapropuesta en torno a la actualización del salario, con la particularidad de un incremento inflacionario altísimo. Hicieron una compensación momentánea de un 15% pero ni siquiera es una oferta paritaria sino una especie de contención. El área depende de la facultad de Ciencias Médicas de la UNR”.

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También destaca la situación de precariedad del lugar de trabajo: “ tenemos problemas edilicios, ambientales de condiciones de trabajo. No tenemos gas en este momento. En el subsuelo funcionan las oficinas y los consultorios donde hacemos las auditorias, los pacientes no tienen una sala de espera calefaccionada, y las oficinas están todas en malas condiciones edilicias. Y la gran mayoría de los trabajadores estamos con una especie de cargos temporales que se renuevan cada año. Son unos contratos donde hay aportes y obra social pero es un gris. Es precario porque no tenemos un cargo en planta.” Anahí Ascolani, otra de las trabajadoras,  subraya: “son muy pocos quienes tienen un cargo de planta, por eso también estamos exigiendo un pase escalonado”.

Desde abril de este año que se encuentran llevando adelante distintas medidas de fuerza. Sin embargo, las respuestas no llegan. “En este momento estamos con un quite de colaboración con asistencia  al lugar de trabajo por tiempo indeterminado. Estamos abiertos al diálogo pero no hemos recibido ninguna oferta, solamente una compensación del 15% que es insuficiente. Las autoridades dijeron que esto es lo que pueden garantizar hasta que estén dadas las condiciones para poder negociar las condiciones este año”.

“Si bien somos empleados de la Universidad, parte de los ingresos que se nos pagan depende del Ministerio de educación de la provincia que tampoco dá respuesta. Es mucho el personal al que asistimos y no son suficientes las condiciones en las que estamos”, aclara Anahí.

El reclamo de los trabajadores también debe leerse en un contexto de ajuste nacional en las políticas públicas y particularmente en el ámbito de la educación pública universitaria. “Nos afecta tanto a docentes como asistentes escolares en licencias de larga duración y auditorías, porque se suspenden los turnos. Nos solidarizamos como sindicato con los compañeros del ASyT porque hace ocho años están en condiciones precarias de trabajo, sin estabilidad laboral, con incumplimiento de paritarias. Esto viene de la línea del ajuste que tanto salimos a denunciar”, explicó la referente de Amsafé Rosario, Paula Nardini en diálogo con el equipo de Comunicación de la CTA.

En este contexto, los trabajadores autoconvocados continuarán con su plan de lucha, básicamente, por un trabajo digno y saludable.

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