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El Presupuesto 2017 para Ciencia y Tecnología, que presenta un recorte de 3.000 millones de pesos con respecto al de este año, ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados y la semana que viene será tratado en Senadores. Los científicos e investigadores vienen sintiendo muy fuerte el achicamiento del Estado y las políticas de ajuste del gobierno de Cambiemos. En la Facultad de Arquitectura se organizó una mesa debate para discutir la situación. El martes próximo: Jornada Nacional de Ciencia.

Por Tomás Viú

Los Científicos y universitarios Autoconvocados están en estado de alerta frente a la inminente aprobación del Presupuesto 2017. El jueves 17 de noviembre organizaron un encuentro en el que participaron Roberto Salvarezza, ex Presidente de CONICET, Roberto Rivarola, Director del Centro Científico Tecnológico Rosario, el diputado Eduardo Seminara y Agustín Prospitti, docente e investigador de la UNR.

Alejandra Pacchioni es Investigadora Adjunta de CONICET y docente de la Facultad de Bioquímica de la UNR. Trabajó en Estados Unidos hasta que en 2009 pudo volver a la Argentina, ingresó a CONICET y obtuvo un cargo en la Universidad. Es una de las científicas repatriadas gracias a las políticas nacionales del gobierno anterior en materia de Ciencia y Tecnología. Hoy Alejandra forma parte de Científicos y Universitarios Autoconvocados.

¿Cuál es hoy la situación de los científicos e investigadores?

Venimos de una época donde había mucho apoyo y una política de desarrollo con becas para realizar el Doctorado, ingresos a la carrera de CONICET y dinero para investigar. Hoy el proyecto de Ciencia ha cambiado. El primer impacto que hemos tenido este año fue el presupuesto, que fue pactado a fines del 2015 con una inflación anual del 25 por ciento. Pero este año tuvimos una inflación anual del 40 por ciento más una devaluación del 60 por ciento. En Bioquímicas somos muy dependientes de los reactivos que vienen del extranjero. Todas las cosas son dolarizadas. Si al ajuste que ya teníamos le sumamos una disminución en el presupuesto, el impacto es mucho mayor.

Este año ya estuvimos ajustados y se notó mucho en los ingresos. Los resultados de la convocatoria de CONICET que se hizo en 2014 estuvieron en 2015 y esas personas que ganaron los concursos todavía no han ingresado en su totalidad, van a terminar de ingresar el año que viene. Eso va afectando el movimiento del sistema.

¿Cómo es el presupuesto para el 2017 en relación con el de 2016?

Está reducido con respecto al de 2016. En principio la reducción era de 4.400 millones. Después de la disputa en Diputados se corrigió en 1.200 millones, pero aún nos faltan 3.000 millones para equiparar al presupuesto 2016 que ya estaba ajustado. Cuando empezamos a pelear por esto se nos adjudicaba que estábamos peleando por un aumento del Presupuesto, pero ni siquiera sería un aumento. En la campaña nuestro actual Presidente dijo que iba a duplicar el Presupuesto y ahora lo está bajando.

El actual Presidente del CONICET dijo que el sistema había llegado a un tope y que no necesitaba crecer más, pero el Plan Estratégico Argentina 2020 dice que el CONICET tiene que seguir creciendo porque en la actualidad tenemos un 3 por mil de investigadores respecto de la Población Económicamente Activa y tenemos que pasar a un 5 por mil en 2020. El año pasado hubo 900 ingresos a Carrera. Este año se dice que va a haber 400 porque es lo que permite el presupuesto. Las becas para los doctorandos no se disminuirían aparentemente. Es bastante perverso el sistema porque se generan doctores que después no pueden entrar al sistema.

¿Qué pasa con esos investigadores que no ingresan al sistema?

El gobierno quiere que ellos creen empresas para generar empleo. Lo ponen en la figura de investigador-emprendedor. Sería el investigador que se mete en la empresa. Es algo que ya se intentó y en los últimos tres años sólo 25 doctores pudieron empezar a investigar en empresas. A las empresas no les interesa invertir en investigación.

¿Esto favorece la fuga de cerebros?

Yo pienso que los que están terminando se van a ir afuera, aunque también está bastante difícil porque el esquema internacional no es tan alentador como ha sido en otras épocas. El investigador argentino es muy requerido porque tenemos muy buena formación, tanto de grado como de posgrado. Y además porque somos muy trabajadores. Va a haber fuga de cerebros, y con el tiempo también va a ir disminuyendo la cantidad de personas que quieran tener una beca de investigación. Al no tener un futuro se desalienta el ingreso aunque no disminuyan las becas.

¿En qué lugar queda la soberanía del conocimiento con este panorama?

En este marco está todo tirado para atrás. Al no aportar al desarrollo de conocimiento, dejás de aportar a esa soberanía. Al querer volcar todo hacia lo que produce plata estás desmereciendo la generación de conocimiento. La ciencia en general lleva muchos años hasta que genera plata. Lo que hacemos es empezar a utilizar los conocimientos que desarrolló otro.

Sería comprar o generar…

Exacto. En el sistema productivo termina siendo más barato comprar. Pero la ciencia no se tiene que medir así. La ciencia es una inversión, es la generación del conocimiento. Tiene que haber una parte dedicada a producir plata pero no todo el sistema.

¿Hay relación entre este achicamiento y el fomento de la educación privada?

Eso depende de cómo se vayan generando los lugares de trabajo. Dentro de la universidad privada no hay tanto nivel de investigación como en la universidad pública. Pero hay muchos investigadores que al no tener lugar han conseguido trabajar en la universidad privada. El ajuste de presupuesto también va a las universidades. Se va en detrimento de la universidad en sí como sistema. Al no tener los espacios de investigación y al no generar conocimiento, se disminuye la capacidad de formación de los docentes. Por eso estamos tan alertados.

¿Cuáles son los métodos de lucha frente a esta situación?

Por un lado generamos el espacio de los Científicos y universitarios Autoconvocados que tiene referentes en distintos lugares de Argentina. La idea es generar un espacio de discusión y debate. Hoy estamos abocados a este tema que nos atañe que es el Presupuesto. Pero la idea es sostener estos espacios para debatir políticas universitarias y científicas. Pensar qué modelo de política queremos y desde ahí empezar a discutir. Hoy nos urge el Presupuesto.

En 2018 se cumple el centenario de la Reforma Universitaria. Hay una circularidad en la historia…

La historia parece demasiado circular. Es terrible que de vueltas de esta forma y que sigamos hablando de las mismas cosas hoy tanto años después. Cambian los contextos pero los problemas siguen siendo los mismos.

¿El martes habrá una Jornada Nacional de Lucha?

Sí, será una Jornada Nacional de Ciencia semejante a la que hubo el mes pasado cuando se empezó a tratar el Presupuesto en Diputados. Pretendemos que sea algo público y que tenga visibilidad para mantener la discusión abierta y que el tema siga en agenda.

¿Creés que es importante politizar los lugares de trabajo?

Yo creo que sí. Esto es una disputa política, no de partidos pero sí de políticas. Estamos hablando de modelos diferentes y eso es política. Creo que esto tiene que ir a todos los ámbitos. Aunque no queramos la política nos va a atravesar y cómo vamos a estar depende de la decisión del Poder Ejecutivo sobre la política que quiera bajar.

Si no te encargás de la política, la política se encarga de vos…

Exacto. Hay que desmitificar esto. Tenemos que entender que la política nos beneficia o nos perjudica. Hay que empezar a ver qué es lo que nosotros queremos. Todo es política.

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“Los países soberanos tienen conocimiento”

El Dr. Roberto Salvarezza, ex Presidente de CONICET, estuvo en la mesa debate y planteó algunas cuestiones referidas a la situación actual de la política científica y tecnológica:     

“Lo que se hizo entre el 2003 y el 2015 no fue una serie de acciones que se llevaron a cabo de forma independiente y deshilvanada sino que fue un proyecto que contemplaba un país tecnológico e industrial que necesitaba innovación para ser competitivo. Ese proyecto significó no solo el financiamiento y la construcción de un sistema científico y tecnológico que estaba destruido en el 2003, sino que también acompañó con la educación superior y técnica. Ese proyecto fue integral. Las universidades nacionales pasaron de tener un presupuesto de 2 mil millones en 2003 a 50 mil millones en 2015.

Lo que estamos discutiendo acá es soberanía. El conocimiento es soberanía. Los países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o Japón han entendido perfectamente lo que vale el conocimiento. Estamos pasando de la economía del capital a la economía del conocimiento.

Nos olvidamos del impacto social de la ciencia y el impacto de la ciencia en la salud pública. El aparato científico no es solamente productividad. Hoy reflota el tema del emprendedurismo. El Estado se retira como motor del sistema científico y tecnológico. Y el sector privado nunca invirtió ni va a invertir. Entonces, ¿qué nos queda?  Nos queda el “científico emprendedor”. Esa no puede ser la única salida. ¿O esto es solo una justificación para los 700 doctores que se van a quedar afuera este año? Para que cuando les pregunten la respuesta sea ´nosotros estamos esperando que ustedes creen sus empresas´. Es muy claro y muy ridículo. Tenemos que plantear la ciencia desde otro lado.

La política real que estamos viviendo es el achicamiento del Estado y la vuelta a primarizar nuestra economía. Es entregar el desarrollo tecnológico a los países que nos están diciendo ´no queremos más competidores´. Eso es lo que estamos haciendo cuando liquidamos ARSAT y se lo damos a las compañías extranjeras o cuando compramos drones en Israel”

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