La semana pasada estuvo tomado durante cinco días el Ministerio de Ciencia y Tecnología en reclamo por los recortes del 60 por ciento. A nivel nacional, se multiplicó la lucha en cada polo tecnológico. Cerca de 500 becarios recomendados fueron rechazados para ingresar a la Carrera de CONICET. En Rosario los que no entraron son 46. La unidad en la acción de científicos e investigadores hizo recalcular al Gobierno, que ofreció prorrogar la beca un año más. En Buenos Aires fue festejado como un triunfo, pero la asamblea de los trabajadores del Centro Científico Tecnológico Rosario resolvió que el Acta firmada no satisface los reclamos que originaron el conflicto. El que avisa no traiciona: la lucha sigue.

Por Tomás Viú

El año pasado ingresaron a la Carrera de CONICET cerca de 800 investigadores. A pesar de que el plan Argentina Innovadora 2020 estipula un crecimiento de la planta del 10 por ciento anual, en 2016 sólo aprobaron el ingreso de 350. Con lo cual, hay 500 personas que se quedan sin trabajo. Los hechos dejan ver que desde el Ministerio de Ciencia consideran que “los científicos” son muchos. El Ministro Barañao dice que debemos preguntarnos para qué sirven los investigadores. Todo recorte es político.

El “acta compromiso”, firmada en el Ministerio de Ciencia y Tecnología luego de cinco días de toma, prorroga la beca a los 343 postulantes a la Carrera de Investigador Científico y Técnico (CIC) hasta el 31 de diciembre de 2017, y propone que los postulantes recomendados que no fueron seleccionados se inserten en organismos, universidades nacionales y empresas privadas para tareas de investigación y desarrollo. Los trabajadores del CCT Rosario, reunidos en asamblea, consideran que el acta no satisface los reclamos originales porque no garantiza el ingreso a la carrera de los 500 postulantes recomendados. Tampoco incluye la incorporación a la planta permanente de todos los contratados ni la ratificación de los actuales contratos que vencen el 31 de diciembre. Estos son los motivos por los cuales la lucha sigue: por la incorporación en CONICET de lxs 500 compañerxs que fueron recomendadxs; Por el pase a planta de lxs contratadxs (Art. 9 y 49); Por un Convenio Colectivo que democratice los criterios de evaluación, garantice derechos laborales para lxs becarios y termine con la precariedad laboral del organismo.

Desde enREDando hablamos con la Arqueóloga Belén Colasurdo, una de las “recomendadas” que viene peleando junto a la comunidad científica. Belén cuenta que en el país no hay plata por fuera de CONICET para investigaciones arqueológicas. “Lo que ofrecen es una solución ahora pero la precarización laboral sigue. Somos durante un año más empleados sin derechos. La política de este gobierno es cerrar CONICET”.

Este año Belén salió a buscar otros trabajos porque sabía que probablemente se quedaría “sin CONICET” por las políticas nacionales de achicamiento. Sin embargo, hoy está organizada peleando por sus derechos y por trabajar en lo que se formó.

E. ¿Cómo empezaste tu carrera de investigación?

B. C Me recibí en la Universidad Nacional de Rosario. Pero no soy docente ni tengo cargo en la Universidad. Mi trabajo de arqueóloga siempre fue en CONICET, donde entré como Becaria Doctoral. Me designaron en 2008, cuando fue la mayor apertura del organismo, y empecé a trabajar en 2009. Durante el gobierno de Néstor Kirchner se reimpulsó la entrada a Carrera que se había dejado de lado en el menemismo, cuando nos mandaron a “lavar los platos”. El 2008 fue el año bisagra. Hice tres años de la Beca Tipo I y dos años de la Beca Tipo II, que es para continuar el Doctorado. Cuando terminé la tesis del doctorado me presenté a la Beca Postdoctoral: dos años más para continuar el proyecto que estés desarrollando en el Doctorado u otro proyecto con la misma temática en otro lado. En mi caso fueron dos años para comenzar otra investigación.

E. ¿Qué venís investigando?

B. C. En mi Doctorado analizo las pautas de consumo en Rosario entre los siglos XVIII y XIX, cuando se conformó como ciudad. Evalúo si hubo cambios en los consumos de alimentos a partir de los huesos de fauna que encuentro en el Registro Arqueológico. Investigué qué elige la gente para comer y por qué. Es lo que se llama agencias en los actos de consumo. En el Postdoctoral investigué la ciudad de Santo Tomé que se fundó sobre una estancia jesuítica.

Este año lo que hice fue buscar otros trabajos porque sabía que quizás me quedaría sin CONICET. Como sabía que la situación estaba complicada, me puse a buscar otras opciones. Mi medio de vida es el sueldo que cobro en CONICET. Porque además el mismo organismo te limita a buscar trabajo cuando sos becario. Si vos tenés otro trabajo tenés que declararlo y te lo descuentan del sueldo. Yo rechacé trabajo en todo este tiempo por seguir en el sistema de CONICET.

E. ¿Qué significa ser “recomendado”?

B. C. Son tres instancias: Comisión, Junta y Directorio. El recomendado surge cuando te recomiendan las instancias de Comisión y Junta. El primer dictamen lo hace la Comisión, que evalúa los antecedentes, el proyecto y el director. Ellos te recomiendan para entrar a la Carrera de CONICET. La Junta aprueba o desaprueba esa recomendación. Se construye una evaluación conjunta. Si ambas instancias dan el “sí”, sos recomendado. El Directorio no evalúa si lo que presentaste es bueno o malo sino que elige por presupuesto.

El año pasado ingresaron a Carrera cerca de 800. Decimos que este año deberíamos ingresar los 850 que fuimos recomendados, porque el gobierno había prometido incrementar el presupuesto para CONICET. El Plan 2020 prevé un crecimiento del 10 por ciento. Este año entraron 350 personas. El recorte es del 60 por ciento.

E. Con el recorte, además de los puestos de trabajo que se pierden, hay muchas investigaciones que se abandonan…

B. C. También se ve afectado el crecimiento de los institutos y de los grupos de investigación, que al no poder sumar nuevos becarios e investigadores, no pueden crecer. Hay investigaciones que no se van a poder hacer por falta de presupuesto general. Para un país, el recorte presupuestario no es mucho. El hecho de que quinientas personas entremos al sistema no cambia el presupuesto nacional. El tema es la política de gobierno que va para otro lado. No es una cuestión presupuestaria, es una cuestión política.

E. Cambió el modelo de ciencia…

B. C. Las más perseguidas somos las ciencias sociales. En los últimos años crecieron mucho los institutos de ciencias sociales, casi a la par que los de ciencias duras. Hoy leemos en las redes sociales “para qué sirve un historiador que inventa la historia”. En el país no hay plata por fuera de CONICET para investigaciones arqueológicas. Las ciencias sociales no son consideradas importantes porque no tienen que ver con el petróleo ni con vacunas contra el cáncer. No están asociadas con cosas que den plata. De todas maneras el recorte no escapa a ninguna de las ciencias. No es que le sacaron a uno para darle al otro, directamente no le dan a nadie.

E. ¿Qué implica vender ARSAT o comprar drones en Israel?

B. C. Tiene que ver con otro modelo de país completamente distinto al que gobernó hasta el año pasado. Es como el hecho de abrir las importaciones desmedidamente. Compramos en otro lado productos que podemos fabricar nosotros. Es todo parte de la misma política. Una de las propuestas que ofrecieron es que extenderían un año el sueldo y que después habría comisiones para evaluar a dónde se reubicarían los becarios por fuera de CONICET. Espero que no le alcancen los años de gobierno para cerrar CONICET.

E. Uno de los eufemismos que utiliza el gobierno es el de “científico emprendedor”.

B. C. Sí, por eso están los proyectos IDEA, relacionados con empresas, para que no financie el CONICET. Pero hay profesiones que están complicadas como para tener contratos con empresas. Algunos dicen que los científicos argentinos estudian estupideces pero no saben que nuestros papers son publicados en revistas del exterior.

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E. ¿Cómo fue el proceso de lucha?

B. C. Lo que estamos haciendo es histórico. El investigador no es mucho de la lucha conjunta. El perfil que cada uno tiene en su investigación es de soledad. Solemos tener una o dos personas por oficina. A muchas personas del instituto en el que yo estoy las conocí a partir de esta lucha. O por ahí las conocía pero no había compartido ningún momento de compañerismo. Lo histórico es que los científicos se organicen para luchar por una conquista que tuvieron y que no quieren perder. No queremos volver nunca más a la época de los noventa. Eso es lo interesante de la lucha. Ya que Dios atiende en Buenos Aires, ahí había que estar. Pero la lucha se organizó en todo el país. En el polo de Rosario en total hay dos mil trabajadores y los que estamos participando activamente somos ente doscientos y trecientos. De la Comisión de Arqueología, somos cincuenta los que nos presentamos en CONICET y sólo entraron seis que son de Buenos Aires. En Rosario somos tres los arqueólogos que quedamos recomendados y no entramos.

E. El acta de compromiso, ¿es una victoria de la organización o un intento de dividir la lucha?

B. C. Lo que ofrecen es una solución ahora pero la precarización laboral sigue. Somos durante un año más empleados sin derechos. La política de este gobierno es cerrar CONICET. En todas las luchas te quieren dividir. Y la división va a estar porque no todos aspiran a lo mismo. A mí me sirve un año más de sueldo. Pero el tema es pensar en la política de CONICET a futuro, me parece que es más importante. Aparte porque yo me voy a quedar sin trabajo en marzo o en diciembre. Es lo mismo, es un año u otro. Vamos a ser cada vez menos los que entremos a Carrera. Hay que pensar en los demás.

E. También hay que discutir las condiciones laborales del becario…

B. C. La prórroga de la beca significa mantener las condiciones de precarización laboral. Son discusiones que también tendrían que darse en CONICET. Pero el contexto es muy malo para dar esa discusión. Es una discusión que podría haberse dado si el crecimiento en Ciencia y Tecnología hubiera continuado. El tema de las becas va a decantar en algún momento. Cuando te presentás en este sistema sabés cómo es, pero la bronca es que hiciste todo bien y no entraste. Por eso estamos pidiendo la reincorporación de los quinientos compañeros que echaron. No somos solamente los recomendados los que estamos luchando: son los que tienen beca y en algún momento se les va a terminar, los que están en planta permanente, los delegados gremiales y todos aquellos que se solidarizaron con la lucha.

E. ¿La lucha continúa?

B. C Tiene que continuar.

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