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Un legado que interpela

La ronda de los jueves en la Plaza 25 de Mayo de Rosario sigue en pie a pesar de las ausencias de las Madres. En el último tiempo este espacio se convirtió en un punto de encuentro para organizaciones que levantan demandas y reclamos sobre la actualidad. La necesidad de apropiarse de una herramienta histórica.

Por Martín Stoianovich

Ana dirá un rato después que tal vez no estábamos tan empoderados. Ahora, cerca de las seis de la tarde, 20 de septiembre, la plaza es un cúmulo de gente que no se suele ver los jueves. La plaza es la 25 de Mayo. La de las Madres. Es la histórica ronda de ellas y, aunque ya no estén Norma y Chiche, está la gente de siempre: los organismos de derechos humanos reunidos en el Espacio Juicio y Castigo, familiares de víctimas de la dictadura, sobrevivientes, sus hijos, sus nietos. Caras conocidas. También hay personas que se acercaron por la ocasión: unos días antes circuló la invitación para encontrarse en la ronda de las Madres ante “el recrudecimiento de la represión y persecución contra cualquier expresión militante y política opositora”.

Por eso hay una radio abierta y ahora la que habla es Victoria Clerici, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), integrada por carreros, feriantes, cuidacoches, limpiavidrios. La primera mención que hace Clerici es acerca de las detenciones del martes pasado: fue en el barrio porteño de Constitución, cuando referentes de la CTEP se convocaron ante la detención de dos integrantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos y seis trabajadores ambulantes senegaleses. Cientos de policías reprimieron a quienes se habían acercado a manifestarse a la Comisaría 18 y detuvieron a Juan Grabois, Jaquelina Flores y Rafael Klejzer, integrantes de la CTEP. “El problema no es solo el hambre y la desocupación, el problema es que cuando salimos a protestar y pedir por lo más digno que es el laburo y la posibilidad de llevar un plato de comida a nuestras familias, nos cagan a palos y nos meten presos”, dice Clerici en la radio abierta a propósito de ese episodio y el contexto en el que tuvo lugar.

Por el micrófono pasarán integrantes de organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos. Se mencionará a Santiago Maldonado, a Rafael Nahuel, a Ismael Ramírez, tres víctimas jóvenes del amplio catálogo represivo del gobierno nacional. Se acordarán de Facundo Jones Huala y se insistirá en la masacre y el despojo histórico de tierras y derechos a los pueblos originarios que esta semana tuvo el nombre del dirigente wichi Silvero Enríquez. Se hablará de “la persecución política, judicial y mediática” a referentes políticos como los ex presidentes Lula da Silva y Cristina Fernández.

Y sobre todo, una y otra vez, cada cual que se pare ante el micrófono, mencionará a las Madres. Agradecerán “el abrazo eterno” y los aprendizajes en todos estos años.

Todos estos años son tantos. Y Ana, quien dirá que tal vez no estábamos tan empoderados, está desde siempre. Ana Moro, anteojos oscuros hoy, voz suave siempre, es sobreviviente de la dictadura, de las torturas y calamidades sufridas en el Servicio de Informaciones de la Policía de Santa Fe que funcionaba como centro clandestino de detención. También perdió a su hermana gemela, Miriam, desaparecida por el terrorismo de Estado. Desde entonces es una referente de la lucha por los derechos humanos en Rosario.

La plaza 25 de Mayo de Rosario es el punto que eligieron las Madres para hacer sus rondas desde 1985. A partir de entonces, cuenta Ana, hubo altibajos: épocas de mucha convocatoria, épocas de un puñado de personas. Pero en los últimos años -2016, 2017 y el corriente- la plaza 25 de Mayo se convirtió en un punto estratégico para el encuentro de las más diversas organizaciones políticas, sociales, sindicales, y de derechos humanos. Un punto que logra poner de acuerdo a los que no suelen hacerlo. Fue, puntualmente, en contextos alarmantes: contra el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que podía habilitar el beneficio del “2 x 1” a represores condenados por delitos de lesa humanidad, para exigir primero la aparición con vida y luego justicia por la muerte de Santiago Maldonado, o contra el asesinato de la concejala brasileña Marielle Franco. También fue el punto elegido para actividades con menos convocatorias pero con consignas que también hablan de una coyuntura apremiante: la movilización de murgas por el femicidio de Violeta Abregú y de la Comunidad Trans de Rosario en reclamo de la larga lista de derechos vulnerados y negados. Este jueves la consigna se basó contra las represiones y criminalización de dirigentes y militantes sociales.

Es el legado de las Madres. En eso coincidimos con Ana. Lila Forestello y Noemí Devicenzo son las dos Madres de Rosario que están vivas. Su presencia en la plaza está limitada por la salud, la edad, y los cuidados necesarios. Chiche Masa y Norma Vermeulen fueron las últimas que estuvieron presentes en las rondas. Intermitentes: a veces sí, a veces no, con sus achaques, hasta que fallecieron las dos con poco más de un mes de diferencia cuando empezaban los fríos de este 2018. Circularán para siempre sus fotos con carteles de Santiago Maldonado, o en la ronda con Elsa Godoy, la mamá de Franco Casco. Y quedarán también sus análisis certeros, despojados de nimiedades, hablando a lo grande: no pueden desaparecer más personas, habíamos dicho nunca más.

“Ellas nos pidieron que siguiéramos con esto, porque nos ha costado mucho esfuerzo como construcción colectiva. Seguimos porque es un lugar de resistencia contra todas las cosas nefastas que ocurrieron en este tiempo. Creo que no estábamos tan empoderados, se ve ahora. Por eso, como ahora nos están golpeando y todas las semanas tenemos algún acontecimiento, se le está dando importancia a la plaza”, dice Ana.

Está el legado, repite. Un legado que interpela y está a la vista: en los pañuelos pintados en el suelo de la plaza, en los pañuelos que son carteles, o en sus nombres cada vez que las recuerdan. Y en el horizonte también está el legado. No por inalcanzable, sino por la necesidad, urgente, de ir para adelante.

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  • Ruth says: 24/09/2018 at 17:29

    Es importante ir cada jueves a las 17 hs a la Plaza 25 de Mayo. Para que siga siendo el icono de lucha y resistencia.

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