Faltan los medicamentos para personas con VIH. Después de reiterados llamados de atención y una movilización, se asomaron explicaciones que no convencen. Desde las organizaciones sociales activistas, como Mesa Positiva en Rosario, no dudan: se trata de decisiones políticas.

Fotos: Edith Gauna

Una forma muy gráfica del retroceso: un paciente con VIH va al dispensario o a la farmacia a buscar sus medicamentos garantizados por la ley y ya no los encuentra. Después lo que no encuentra son respuestas. Y más tarde, lo que finalmente encuentra es un parche que se presenta como solución pero que a cada sujeto, cada sujeta, le impacta de manera distinta. Esa es la situación. Organizaciones sociales activistas del VIH denuncian que desde hace meses hay escasez de Darunavir 800 y Efavirenz, dos de los medicamentos más utilizados en la actualidad. Los riesgos de que se acabe el stock son certeros y se reflejan en distintas maniobras como la entrega fraccionada o el reemplazo por otros medicamentos. Algunas provincias están más afectadas que otras, pero lo cierto es que no hay que dormirse en los laureles. Por eso las organizaciones se movilizaron el pasado 8 de agosto para hacer crecer un reclamo que apunta, principalmente, contra las decisiones políticas del gobierno nacional que son, además, consecuencias del desmantelamiento del Ministerio de Salud de la Nación.

“No hay medicamentos concretamente por falta de decisión política, de hacer lo que hay que hacer que es licitar y comprar la medicación para garantizar los stocks”, dice Fede Abib, de la organización Mesa Positiva que ya lleva unos tres años activando en Rosario. Y agrega el dato: las últimas licitaciones fueron entre 2014 y 2015. Todo comenzó a agravarse con la disolución del Ministerio de Salud y su pase a Secretaría. Pero más allá y más acá de la situación económica están las personas: “La crisis se nota en las cuerpas seropositivas, de quienes vivimos con VIH”. Esa postura apunta a una de las estrategias que se pusieron en marcha ante el faltante de medicamentos, que es el reemplazo por otros. “Cuando hay faltante lo que se hace en los efectores públicos de salud es fraccionar la medicación, es decir dan la misma pero para quince días. Pero también se cambia arbitrariamente el esquema de fármacos que toma la persona. Ese cambio arbitrario no solo rompe el esquema anterior sino que también tiene en la cuerpa un montón de efectos secundarios”, dice Cristian Alberti, también de Mesa Positiva. “Quienes vivimos con VIH no somos VIH con patas. Nos pasan otras cosas, hacemos otras cosas, y el más mínimo cambio en el esquema del tratamiento tiene consecuencias en otras situaciones de nuestras vidas”, agrega Abib.

En el mismo plano, Alberti se reconoce en un lugar de privilegio y destaca a la comunidad trans como las principales afectadas por este contexto. “Son expulsadas de los efectores de salud por los tratos transfóbicos, porque las siguen nombrando como varones, porque cuando van a una consulta médica no les explican los cambios de esquema, entonces dejan de ir a buscar la medicación y son arrojadas a una extrema violencia que es responsabilidad del Estado”, dice. Y concluye: “Son las compañeras trans las que siguen muriendo de Sida”.

Lo que explican desde Mesa Positiva es que las decisiones políticas adecuadas a un plan económico de ajuste conllevan también consecuencias en cada persona. Además de lo estrictamente médico. “Ese cambio de esquema no se lleva a cabo de manera integral, en el sentido de que no se sienta con la persona seropostiva el infectólogo a explicarle por qué el cambio, cuáles van a ser los efectos secundarios”, dice Alberti. “La mayoría de compañeras que están denunciando esta situación se enteran porque van a la farmacia a retirar la medicación y les dicen que no está, que se lleve otra”. Es, en fin, la incomunicación y desatención que se vislumbra con la disolución del Ministerio de Salud de la Nación. Hay preguntas, pero no hay respuestas porque nadie baja explicaciones.

Esa costumbre de deslegitimar

Cuando se los consulta sobre el diálogo con las autoridades, sean municipales, provinciales o nacionales, desde Mesa Positiva señalan una misma reacción: el intento de deslegitimación de los reclamos y las movilizaciones. “Dicen que es una estrategia para poner en evidencia la crisis del macrismo pero no es ninguna estrategia. Es política, obviamente, porque nuestra vida es política, nuestro virus es político y la gestión que se hace sobre nuestras cuerpas es política. Sobre todo porque tiene que haber decisiones políticas y políticas públicas para que nosotras podamos continuar con vida”, dice Alberti. Y apunta contra esa costumbre de desacreditar el reclamo social: “En lugar de sumarse para darle más visibilidad al contexto de crisis sanitaria que existe en la actualidad, hay una confrontación entre los referentes de políticas públicas referidas a VIH con quienes hacemos activismos y estamos en el territorio y todos los días recibimos consultas de personas que van a buscar su medicación y no la tienen”.

Desde Mesa Positiva difundieron un comunicado en el que detallan los últimos pasos que se dieron en torno a la cuestión. “El día 18 de julio de este año, en el auditorio del CEMAR, se llevó a cabo la firma de convenio de proyectos entre organizaciones de la sociedad civil y el Programa Municipal de Sida. Desde Mesa Positiva, y en conjunto con otros espacios, participamos de la reunión con autoridades locales de la Secretaría de Salud para plantear nuestro malestar e incertidumbre frente a las irregularidades y los faltantes de medicamentos para el tratamiento del VIH que venían sucediendo desde el mes de junio”, contaron.

“En medio de un contexto de incertidumbre y preocupación, el director del PRO.MU.SIDA, Dr. Damián Lavarello, nos dijo que el problema del faltante de la droga Darunavir tenía que ver con una cuestión interna del laboratorio nacional que provee la droga: Richmond. En sus palabras, se trataba de una demora en la aduana del principio activo utilizado para fabricar la droga faltante. Ante esta situación, la estrategia de urgencia resulta ser el cambio arbitrario de droga en los esquemas de lxs usuarixs que tomamos Darunavir por otra droga de la cual sí hay stock: Dolutegravir”, explicaron.

Ante la falta de respuestas concretas que no implicaran un parche como el reemplazo de medicamento o la entrega fraccionada, se llegó a la movilización del 8 de agosto en la puerta del Programa Municipal de Sida, en Rosario. “Ante la ambivalencia de las respuestas recibidas desde el 18 de Julio, decidimos ingresar a las oficinas del Programa, con la intención de menguar el malestar con el que vivimos por no tener nuestros medicamentos y en la urgencia de llegar a un acuerdo entre funcionarios públicos y sociedad civil. Entre otros requerimientos, nos era urgente consignar una fecha de reunión con el Secretario de Salud de la ciudad y planteamos la necesidad de reabrir el Comité Asesor del Programa Municipal de SIDA, espacio garantizado para mejorar la comunicación con las personas que vivimos con VIH y monitorear las decisiones que se toman al interior de la institución. La propuesta fue recibida por el director de la Dirección General de Promoción y Cuidado de la Salud Colectiva Néstor Galván, y el Dr. Damián Lavarello; quienes nos anticiparon que horas antes ya se había resuelto la fecha de encuentro con el Secretario de Salud, Leonardo Caruana. Vale decir que fueron necesarios 20 días y una movilización para que finalmente se resuelva una reunión con fecha para el próximo 15 de agosto”, concluyeron.

Aquello de la “estrategia para poner en evidencia la crisis del macrismo”, dicen desde Mesa Postiva, no es cierto. Pero, asimismo, el macrismo es la crisis y no se necesita demasiada estrategia mara visibilizarlo: “Entendemos además que la responsabilidad fue y es del Gobierno Nacional que bajo la gestión de Mauricio Macri, aplicó medidas de ajustes económicos no sólo en los medicamentos para patologías crónicas, sino también en pensiones no contributivas por discapacidad donde solo el 1% corresponde a las personas que vivimos con VIH. Entendemos que la especulación del mercado y específicamente de los laboratorios es enorme y perversa, pero frente a esa situación el Gobierno Nacional no puede ni debe dejar de hacer las licitaciones en tiempo y forma para la compra de medicamentos”. Aunque, también, hay reproches al ámbito municipal y provincial: “Tienen tienen que informarnos y acompañarnos a la hora de hacer valer nuestros derechos a nivel local. Sin desmentir el testimonio de las personas damnificadas, sin minimizar los riesgos y la urgencia que representa la falta de medicación para la adherencia al tratamiento de las personas que vivimos con VIH. Nuestra salud es un derecho y hoy está siendo vulnerado con parches y paliativos de medicación fraccionada o garantizada solo por un mes”.

Hay lugar en esta Mesa

Cuando aparecieron los primeros faltantes de medicación en Buenos Aires, en 2015, un grupo de activistas organizaron una serie de ciclos de debate con tinte artístico. Proponían algo distinto. “Algo novedoso, porque el VIH siempre se trató en un gabinete médico o en el grupo cerrado de catarsis. Esto empezó a tener un efecto de visibilidad muy positivo, y a algunos meses unas compañeras que nos conocemos de Rosario decidimos multiplicar esas actividades acá”, explica Fede Abib. “Viendo que en Rosario hay una red de respuestas del VIH desde un montón de organizaciones civiles que acarrean años de activismos del tema pero no con esa narrativa, no con un sentido  afirmativo de la vida con virus, sino siempre con una narrativa preventiva, por ahí el exceso de prevención puede acarrear un discurso de miedo o peligrosidad que termina reestigmatizando a la vida con VIH.”

Lecturas de poesía, proyecciones audiovisuales, muestras de arte. La vida, ¿no?

Pero lo que empezó como un encuentro cada un par de meses, enseguida mutó a un proceso de organización. La necesidad de un espacio así pero que también abarcara la posibilidad de problematizar distintos aspectos de la vida de las personas con VIH. Y entre esos aspectos estaba, lógicamente, la preocupación por los faltantes de medicamentos que, con el paso del tiempo, hicieron notar sus consecuencias. “Vimos la necesidad de superar instancias trimestrales, y así surge Mesa Positiva, con reuniones periódicas y articulando con otros espacios de visibilidad de la disidencia”. Actualmente, Mesa Positiva se reúne todos los martes de 19 a 21 en La Casa de las Locas, 27 de febrero 1090.

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