Me proponen desde enREDando escribir sobre Las Martas Fútbol Feminista y lo primero que se me viene a la cabeza es lo difícil que me sería ¿cómo escribir sobre las pibas con las que comparto todas las marchas, plazas, birras? 

Acto seguido, pienso: desafío feminista también es poder entender que en este proceso de escribir nuestra propia historia escribimos “con y no sobre” y ese “con” también es comprender la necesidad de tener la escucha con tus propias compañeras.

En sí, el desafío era poder salir de mi yo compañera para centrarme en mi yo escritora y escucharlas más allá de la rosca militante que compartimos ¿Qué no escuché de Las Martas en todo este camino-proceso-construcción? o bien: ¿Qué de lo que escuché no signifiqué para traducirlo en esta memoria feminista que vamos construyendo las pibas?

Y entre tanta charla y lectura hay una cuestión que subyace y atraviesa a esta organización: el tercer tiempo, un tercer tiempo infinito.

Es 8 de marzo de 2018, corre el segundo Paro Internacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans en nuestra ciudad, y entre lo diverso de las más de 7 cuadras de marcha, entre un tumulto se asoma un pogo:

“Somos las nietas de las brujas, que no pudieron quemar, te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar, que el sistema patriarcal, no nos deja de matar.”

Pibas apretadas, pibas saltando, transpiradas, unidas en esa canción devenida en himno feminista y liderada adelante por las pelotas de fútbol que suben y bajan y una de ellas con un parlante rodante, atrás una bandera sostenida por dos pibas que dice : Martas- Fútbol Feminista.

Emi, quien lleva el parlante con ruedas, será quien caminará luego todas las marchas con ese artefacto que caracterizará a la organización de allí en adelante.

Las Martas, entonces, con su parlante y su pelota, marchando.

Previamente, días antes, se las propone para salir con la bandera de Ni Una Menos en el clásico santafesino.

Y muy previamente, antes de pisar esas canchas, tuvieron que definir la suya: los cómos, los cuándo, los hasta dónde, los con quienes.

Primero, tuvieron que conquistar su propia pelota.

Tercer tiempo

Según su propia definición, Martas Fútbol Feminista “es un colectivo de mujeres que nos consolidamos como tal en el año 2017 pero reconoce su génesis en 2014 cuando comenzamos a alquilar canchas de fútbol 5 y nos encontramos, junto al disfrute de jugar juntas, con diversas situaciones de burlas y acoso que persisten en la actualidad. Ante esas situaciones, el “tercer tiempo” se fue consolidando como un espacio de encuentro, relatos y problematizaciones. Fue en ese cruce entre potencia, deseo y opresión que emerge la necesidad de formarnos en el feminismo y organizarnos para luchar contra el patriarcado”

Pero, como escribí antes, el desafío feminista es construir narrativas con y no sobre, por eso la necesidad de escuchar a dos de sus integrantes: Romina Fernández, apodada por sus compañeras como “Gorda” y María José Soria, “Majo”.

“En las Martas no es necesario que juegues al fútbol, hay Martas que no juegan , otras que sí, si bien el lugar común es el fútbol, sí, pero nosotras estamos en la cancha, y la cancha no es solamente la hora que jugás al fútbol, también es todo lo que pasa antes, lo que pasa después y todo lo que nos pasa a nosotras que vamos a esa cancha a ese día”.

“Lo que nos pasaba es que estábamos más en el tercer tiempo que en la cancha, colgándonos, hablando de cosas que nos pasaban a nosotras, después nos dimos cuenta que nos quedábamos cortas con los tercer tiempo, y empezamos a ver  cuáles eran los lugares comunes a los que siempre llegábamos en esas discusiones y a plantearlos como ejes de talleres o intercambios otro día. Así los sacamos de la cancha y también nos empezamos a juntar los sábados, dos o tres personas se hacían cargo de esos temas. El primer tema tenía que ver con nuestras inseguridades, con cómo nos mirábamos espejadas en la otra en la cancha y fuera de la cancha, y de ese primer encuentro salió una denuncia y activamos el protocolo de la UNL, a partir de los relatos que se compartieron ese día vimos que había una situación compleja en lo que es la instancia de revisación médica que estamos sujetas muchas por estar vinculadas a la UNL”.

Ambas definen al colectivo como una organización en construcción constante, que vive alrededor de sus contradicciones y debates “con el objetivo central de sumar fuerzas al feminismo” realizando aportes desde su propio espacio de juego y lucha que es el fútbol feminista, desde, claro, el tercer tiempo, donde sucede todo.

“¿Qué se genera en una tribuna? ¿Qué tipo de vínculo se generan entre los hinchas y los dirigentes?  Si nos ponemos a pensar, muy pocas veces el fútbol masculino se presentó como un espacio que se transparente algún tipo de militancia o posicionamiento político, y para nosotras eso es fundamental. Nosotras hemos tenido plenarios que giraron exclusivamente sobre el fútbol como práctica deportiva, discutiendo y debatiendo en cuestiones que tienen que ver con cómo jugamos nosotras, cómo nos vinculamos nosotras con nuestro cuerpo en una cancha y cómo nos vinculamos con las compañeras desde nuestro cuerpo, tanto las de nuestro equipo como las del otro equipo contrario, esta cuestión de triangular con las compañeras, de encontrarte en la cancha , poder llevar el encuentro que se lleva afuera de la cancha también adentro, y que te haga llegar a un arco y hacer un gol, cómo festejamos los goles propios, festejamos los goles ajenos o no los festejamos?, son todas preguntas que nos venimos haciendo tanto entre nosotras, como también con otras organizaciones de fútbol con quienes articulamos”.

Las antiprincesas de la cancha

“Nos encontramos de más grandes con el fútbol que dejamos de jugar, ese que jugabamos con primos y hermanos en la calle. Es un encuentro entre nosotras. Es un TERCER TIEMPO INFINITO y es un re- encuentro con el deseo” (Emilia, integrante de Las Martas)

Este colectivo de fútbol feminista  que constantemente se define desde y en el tercer tiempo, según cuentan sus integrantes, vio la necesidad contextual y social de poder extender ese tercer tiempo, es decir, salir de las canchas de fútbol 5 y torneos entre compañeras y abrir esa cancha con las pibas de los barrios.

Abrir la cancha, la de adentro, la de afuera, la de antes, la de después.

Ser también un poco escuela.

“Se vio la necesidad de trabajar con las pibas, de darles la posibilidad que nosotras no tuvimos cuando éramos chicas, de jugar al fútbol y de tener un espacio, son pibas entre 7 y 14 años”

Es así, que hace dos años Las Martas coordinan la escuelita de fútbol para las pibas del barrio de La vuelta del Paraguayo, con Proyecto Revuelta, y en Barrio San Lorenzo, con el Centro Cultural y Social EL Birri.

“Se vio la necesidad de trabajar con las pibas, de darles la posibilidad que nosotras no tuvimos cuando éramos chicas, de jugar al fútbol y de tener un espacio, son pibas entre 7 y 14 años”

Con respecto a las estrategias que se dan para llevar a cabo los talleres, Majo, quien está coordinando esos espacios cuenta que “con Birri fue una propuesta de ellxs, porque ellxs tenían el fútbol mixto y las pibas en un momento se cansaron de que los varones las ninguneen, y nos llamaron para que acompañemos ese proceso, y en la Vuelta, a veces se torna difícil el proceso, porque vamos al espacio, entrenamos y los varones se meten, no la dejan entrenar a las pibas, y cuando eso pasa si son pocas pibas directamente no quieren entrenar, entonces ahí vemos cómo hacer, que estrategias usar”.

Y agrega: “Nuestra idea principal es trabajar el fútbol entre mujeres, y a veces se hace mixto por falta de gente que es donde suceden estas situaciones de ninguneo de los pibes hacia las pibas. Hacemos entrenamiento, corremos, tenemos planificaciones con una compañera de educación física que nos ayuda.  Lo interesante es que intentamos generar el tercer tiempo, a través de una merienda,  y ahí es cuando más se da que las pibas se animan a hablar e incluso esto de que se sienten incómodas entrenando con varones salió en un tercer tiempo, y vemos que los mandatos también se ven en esos pibes que no pueden entender porque las pibas quieren jugar solas y que hay detrás de toda esta desición de ellas, entonces terminamos también militando con los pibes”.

“Apenas arrancamos por ejemplo nos decían que quememos el pañuelo verde que teníamos en la mochila, y hoy las pibas nos vienen a preguntar todo el tiempo sobre el pañuelo o lo que tenga que ver con eso,  o también vienen las pibas y te dicen “yo hoy vengo a jugar para sentirme libre”  y a partir de estas cuestiones que vimos viendo en los tercer tiempo y también en lo que las pibas nos dicen en la cancha la necesidad de hacer encuentros para trabajar ESI, y tópicos para charlar con ellas. Y con el tema ESI específicamente hemos pedido una formación al equipo de ESI porque han aparecido casos que no sabemos cómo sostenerlos o trabajarlos y vimos la necesidad de adquirir herramientas para ver cómo hacemos, cómo trabajar con las pibas, como hablar, también la relación con los varones que está en tensión todo el tiempo”, señalan.

Resignificar el fútbol desde el feminismo

“Hoy nos encontramos en un proceso de apertura, abriéndonos con otras orgas que están trabajando en otras regiones del país. El año pasado se conformó una inter orga de fútbol que en principio es femenino, una coordinadora, que estimamos que no en mucho tiempo va a terminar llamándose fútbol feminista”.

La Gorda y Majo vuelven a los tercer tiempo, pero esta vez, las discusiones y reflexiones se dan en esta red de organizaciones que juegan en una cancha intentando batallar los discursos hegemónicos sobre la práctica del fútbol.

“En el festival que organizamos nosotras el año pasado en Santa Fe, hubo un punto de quiebre en las discusiones con orgas de Buenos Aires, de Córdoba, Santa Fe, compañeras planteando distintos puntos de vista  que tenían que ver con la experiencia territorial de cada una, que hace que en todas los acuerdos o debates podamos llevarnos cosas para pensarnos, como por ejemplo, a nosotras particularmente con lo que nos transmiten las compañeras de Buenos Aires, que ellas  juegan en el medio de la Villa 31, ellas tuvieron que ganar esa cancha como espacio de juego,  y fueron las primeras en plantearnos la apropiación de la violencia dentro de la cancha como un modo de competir y ganar, es decir, la violencia vista desde una perspectiva positiva, es decir, estamos hablando de la agresividad que una tiene en el cuerpo, entonces, la agresividad copada por tu propio cuerpo para  saber cómo poner el cuerpo si vas a disputar una pelota, como pegar un tiro al arco si te toca tirar, a ese tipo de agresividad, no una agresividad para con el otro, sino para poder manejar tu cuerpo en la cancha. Resignificar términos desde el feminismo y nosotras ahí lo traducimos en Re- apropiarnos de ciertas punciones y de ciertos términos y contenidos desde los recorridos y confianza que nosotras tenemos que son feministas y compartidos”.

Con respecto al vínculo con otras experiencias de fútbol feminista, dicen: “Hemos tenido reuniones con estas orgas y donde se discutió también cómo nosotras nos vinculamos en relación a la agenda macro nacional, es una línea incipiente que estamos abriendo y se da una retroalimentación muy fuerte entre recorridos y trayectorias entre todas porque todas tenemos potencias muy disímiles y nos vamos contagiando de esas experiencias , ya sea de la militancia territorial que tiene La Nuestra, como la militancia más profesional que tiene Abriendo la Cancha de Córdoba, de lo anárquico que es Rosario que son Las Kurdas y Pogo en el Corner que nos plantean un fútbol en espacio público sin reglas en la calle,  y seguir potenciando la militancia territorial en Santa Fe, ver si seguimos creciendo con más mujeres que se involucren con esta militancia”.

Contra el terror neoliberal, resistencia Marta

Hoy, Las Martas se definen por lo que no son: ni equipo de fútbol profesional, ni una organización cerrada. Pero también se definen por lo que sí son : un grupo de compañeras que comenzaron apropiándose de una cancha antes pisada solo por varones heterocis, cambiando los tiempos del fútbol, agregándole un tercer tiempo que nunca termina y que hace a la esencia de su militancia. Hoy las Martas son ese tercer tiempo que se extiende a las Marchas de Ni Una Menos,  a las asambleas, a los 24 de Marzo, a los picaditos en la playa, en los barrios. Son el antes, el durante y el después de la cancha, siendo debate constante sobre una práctica  que antes tenía sello y narrativa masculina.

Las Martas, entonces, como transmiten sus integrantes, son la ruptura de una hegemonía que tiene fecha de vencimiento, transitando la cancha y las calles entre opresiones, deseos y placeres hasta marcar todos los goles que sean necesarios para dar vuelta el partido, hasta que sea totalmente feminista, porque, como dicen Majo y Gorda: “Cuando vos estás en el medio de una movilización, con compañeras, con esa potencia, no hay vuelta atrás, no podes salirte de la fila. Por eso, el feminismo nos salvó”

Fotos: cortesía de Las Martas

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