A 43 años de aquella noche, indagamos las maneras en que los lápices siguen escribiendo. Los derechos humanos de ayer y de hoy se pintan en banderas, se cantan en canciones, se gritan en las calles. ¿Cuáles son esas consignas que siguen vigentes y cuáles son las que se suman? Las y los pibes son el presente y están escribiendo la historia: haciendo carne aquello de que la educación del pueblo se defiende.

En la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, a pocos meses de haber irrumpido la dictadura cívico-militar en nuestro país, diez estudiantes de escuela secundaria de la ciudad de La Plata eran secuestrados y torturados. Las órdenes de detención habían sido libradas por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y los secuestros fueron llevados a cabo por miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en aquel entonces por el general Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler serían sobrevivientes. Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro engrosarían las listas de desaparecidxs.

A cuarenta y tres años de la Noche de los lápices y a cincuenta años del segundo Rosariazo, este lunes habrá una marcha que arrancará en la plaza San Martín y terminará con un festival en el Monumento. En la Multisectorial que organizó la jornada del 16 de septiembre participaron la FESER (Federación de Secundarios Rosario) en conjunto con la FUR (Federación Universitaria Rosario), varios sindicatos entre los que están AMSAFÉ (provincial y Rosario), SADOP, COAD, La Bancaria, Empleados de Comercio, ATE, Aceiteros Rosario, Municipales, SIPRUS, Empleados de Comercio, UOM Villa Constitución, y organizaciones como APDH, CTA, CTA-A y CCC.

Lxs estudiantes son el presente y el presente es de lucha. La frase de la barredora que encabezará la marcha fue pensada colectivamente: ´Los lápices siguen escribiendo en la calles y en las urnas en defensa de la educación pública´. Malena Martínez es Presidenta del Centro de Estudiantes de la Nigelia Soria, la única escuela media de Rosario con orientación artística. Cree que la consigna de la barredora resume la lucha que están teniendo los secundarios y el movimiento estudiantil, en un año donde “hay una coyuntura política interesante y algunos pibes y pibas votamos por primera vez”. Cuenta que desde el campo popular la marcha se plantea como uno de los últimos manotazos al gobierno nacional, por lo menos desde Rosario. Malena menciona el desfinanciamiento de la educación pública en estos últimos cuatro años del Gobierno Nacional. Lo define, al desfinanciamiento, como bastante grande. Por eso la necesidad de darle a la marcha un trasfondo político.

´Escucha niñita, yo soy grande, tú pequeña. Yo estoy bien, tú mal. Yo soy listo, tú tonta. Y eso no vas a poder cambiarlo´. En la versión doblada al español, el actor de doblaje Humberto Vélez le puso voz al personaje que hace de padre de Matilda en la película de los años noventa en donde la protagonista desarrolla habilidades psicoquinéticas para desquitarse de los abusos familiares y escolares. Malena cita la escena de la película para hablar de los avances que vienen logrando –con la fuerza de la organización- lxs estudiantes secundarixs. Dar vuelta ese discurso y generar nuevas discusiones. Ocupar un lugar importante dentro de las mesas familiares y dentro de las discusiones políticas. Que no se les piense únicamente dentro del aspecto y las problemáticas educativas. Ir más allá de eso. Patear y meterle cabeza. Y el cuerpo en la calle. “Militamos todos los días por un proyecto de país que es una patria justa, libre y soberana. Esa patria tiene que ver con lo que lucharon nuestros compañeros y compañeras hace cuarenta y tres años”.

La Federación de Secundarios Rosario (FESER) agrupa a veintitrés escuelas, de las cuales alrededor de quince participan activamente. Para Sebastián Giufre, Secretario General del Centro de Estudiantes del Politécnico, el hecho de construir una única Federación que nuclea a todos los Centros de Estudiantes es una demostración de que los lápices siguen escribiendo apostando a la organización y a la unidad estudiantil. Habla de la organización interna de cada Centro y de la necesidad de fomentar la participación de los pibes y pibas para encender la chispa que los lleve a miliar por las causas justas. Habla de la construcción en unidad, no sólo entre los secundarios sino tejiendo la articulación obrero-estudiantil. “Y marcar la cancha de que somos pibes de trece, quince, dieciséis años, y somos capaces de dar discusiones, de organizarnos, de salir a las calles, de reclamar por lo que es nuestro”.

Sebastián se pregunta cómo hacer para recordar a los treinta mil compañeros desaparecidos, a los compañeros de la noche de los lápices y a todos los estudiantes que sufrieron la época más dura y oscura de este país. Una de las respuestas que encuentra es salir a las calles no sólo por los reclamos propios sino también por los trabajadores. “Si nuestros docentes no tienen salarios dignos no pueden darnos clases. En ese punto también marcamos cómo los lápices siguen escribiendo”.

La lista que ganó las elecciones en el Centro de Estudiantes del Normal Nº 1 se llama ´Sigamos escribiendo´. Para Marcos Brodoloni -dieciséis años, está en cuarto año y forma parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Centro- es una manera de honrar a lxs estudiantes que fueron asesinados en la Noche de los lápices y de seguir peleando por lo que ellxs peleaban: el boleto, la educación, una buena educación, que no nos la quiten, enumera Marcos. “Y también pelear por lo que pasa adentro de la escuela, las condiciones edilicias, para que los chicos conozcan la historia, qué pasó el 24 de marzo y el 16 de septiembre. Es algo exterior y también interno de cada escuela”.

Isabela Barbará, catorce años, Secretaria General del Centro de Estudiantes del Normal 1. Que la fecha del 16 de septiembre atraviesa mucho al Centro, por eso el nombre de la lista, que en la escuela no se hacía nada por la Noche de los lápices hasta que empezó a activar el Centro, que siguen escribiendo con los mismos reclamos y con los nuevos, que siguen formando parte de la historia, construyendo la historia, que siempre hay posibilidad para generar algún cambio y ver un futuro mejor. Algunas de las cosas que dice Isabela.

La película ´La Noche de los Lápices´, dirigida por Héctor Olivera y protagonizada por Alejo García Pintos, Vita Escardó, Pablo Novak y Leonardo Sbaraglia, se estrenó el 4 de septiembre de 1986, diez años después de la Noche de los lápices. Sebastián Giufre habla de construir la memoria y dice que lo que verdaderamente pasó en la noche de los lápices no es lo que cuenta la película que “romantiza y da a entender que fueron secuestrados, torturados y asesinados sólo por un boleto estudiantil”. Por eso nunca eligen pasar esa película en los cines-debate. Prefieren otros documentales en los que se muestre el contexto de la época. Marcos, si bien le parece que la película es bastante acertada, cree que le faltan cosas y que no profundiza tanto la pelea por el boleto. Por eso coincide en que lo mejor son los documentales. Isabela, cuando la vio, sintió que a la película le faltaba mostrar el contexto histórico porque la lucha por el boleto tenía un trasfondo y no significaba solamente una tarifa más barata sino una manera de discutir el acceso a la educación.

 

Sebastián piensa que la mejor forma de recordar a los compañeros desaparecidos es mediante actividades. Por eso en el Poli organizaron un encuentro donde mostraron una investigación que hicieron desde las secretarías de Cultura y de Derechos Humanos del Centro sobre los estudiantes que militaban en la escuela en los setenta y fueron desaparecidos. Toman como una tarea propia acercar a aquellos compañeros y compañeras de la escuela que no tienen a priori inquietudes sobre temas sociales o de derechos humanos. Sebastián vuelve a la chispa como una forma de entender a la militancia: aquello que permite transformar la realidad. Y vuelve a la forma de recordar construyendo la memoria, relacionando la dictadura cívico-militar con la actualidad. ¿Cómo era militar en los setenta y cómo es en 2019? ¿Cuál es el contexto nacional en el que vivían y cuál es hoy ese contexto?

Banderas

Malena propone ampliar el cuadro aclarando que lxs estudiantes de la Noche de los lápices no fueron únicamente los que estuvieron en La Plata. Nombra el golpe duro que recibió la militancia estudiantil en Rosario, San Nicolás, Villa Constitución y toda la provincia de Santa Fe. Para hacer el paralelismo entre la época de la dictadura y la actualidad elige a Rodolfo Walsh: miseria planificada, ayer y hoy. Democracia mutilada, dice, cuando menciona casos como el de Santiago Maldonado. El boleto educativo como deuda histórica irresuelta. Y el rol de los pibes en las discusiones, otro paralelismo que establece Malena. “Todas las ideologías en el mismo nivel. A los pibes los ponían en ese lugar: no podemos opinar, somos pendejos, somos subversivos”. Cuenta que hoy existen niveles de estigmatización y de negación por parte de los directivos de las escuelas y que por eso en muchos casos les cuesta poder conformar los centros de estudiantes.

Una sociedad justa, libre y soberana. Por eso peleaban en aquel entonces, en palabras de Sebastián. Por eso pelean hoy. Por una sociedad con justicia social. El reclamo por el boleto educativo sigue vigente en el pliego reivindicativo actual. “Muchos pibes están dejando de estudiar porque no pueden pagar un boleto de colectivo y otros tienen que recurrir a la escuela como merendero porque no tienen para comer. Esas cuestiones nos tienen que mover el piso y tenemos que incluirlas en nuestras banderas”.

Para Malena, con las políticas económicas del Gobierno Nacional, se hace urgente el boleto gratuito no solamente para los estudiantes secundarios sino para toda la comunidad educativa. “Que el boleto interurbano sea gratuito y que haya más líneas de colectivo en los pueblos”.

En el Normal 1 no están exentos de la crisis. Isabela cuenta que está muy complicado el tema de acceder a los materiales de estudio necesarios. Por eso festejan la conquista de haber podido sacar la obligatoriedad del uniforme. La chomba y el pantalón implicaban más de quinientos pesos. También están empezando un banco de apuntes con cajones de verdura que juntaron durante el verano y que después llenaron con los apuntes de todos los años para que estén disponibles para quien lo necesite.

Dentro de las banderas más actuales, en las escuelas medias que dependen de la UNR se viene reclamando la ciudadanía universitaria para poder tomar como estudiantes decisiones sobre el rumbo de sus escuelas.

Isabela dice que una de las luchas más importantes que vienen llevando adelante es para que se respete la ley de Educación Sexual Integral en las escuelas. “Nos damos cuenta que muchos chicos y chicas no tienen acceso a información ni a protección. Por eso nos pusimos al hombro dos talleres sobre ESI”. Hasta el año pasado la única fuente de información sobre ESI en el Normal 1 venía de parte de estos talleres organizados por el Centro, que viene trabajando en la incorporación de la Subsecretaría de Diversidad. El 23 de septiembre será el próximo taller, que está estructurado en dos partes con dos módulos de charla y una puesta en común. A partir de un eje central, que en el próximo taller será ´abuso´, debaten y comparten en cada una de las comisiones dirigidas por chicos y chicas de la escuela. “Tratamos de que sientan la confianza y la seguridad junto con la posibilidad de acceder a una educación, métodos anticonceptivos y todo lo que sea necesario para el desarrollo sano y justo”, explica Isabela. La otra propuesta que tienen desde el Centro de Estudiantes para trabajar la ESI es un banco de género que consiste en que todos los meses arman un banco en el pasillo durante el recreo y ponen folletos con información sobre salud sexual, diversidad y formas de protegerse.

En los cuarenta y tres años que se cumplen desde la Noche de los lápices, dice Malena, los y las estudiantes tomaron la posta de un montón de discusiones políticas, como por ejemplo,  la influencia de las pibas dentro de la discusión por la legalización del aborto. En esa línea Malena plantea que es una urgencia el hecho de que las escuelas tengan una perspectiva de género y que también están reclamando la correcta implementación de la ESI.

La Nigelia Soria es una escuela orientada. Desde primero a quinto año se cursan las materias de cada especialidad. Malena –que está cursando cuarto año- estudia música desde primero. Dentro de Santa Fe hay sólo cuatro escuelas con este modelo educativo. Una en Rosario, otra en Venado Tuerto y dos en la ciudad de Santa Fe. Los edificios de esas escuelas son muy chicos y el cupo es muy acotado. Cuando ella entró, había un sistema de cursillos con un examen de ingreso. Después cambió el sistema y se empezaron a hacer jornadas vivenciales donde antes de entrar pueden conocer la institución y experimentar lo que es la escuela. Después de las jornadas vivenciales es la escuela la que evalúa y define quiénes entran. El año pasado quisieron cambiar la modalidad de las jornadas vivenciales por un ingreso por sorteo y desde el Centro de Estudiantes se organizaron para exigir  la continuación de las jornadas vivenciales. La organización incluyó una toma de la escuela durante diez días.

Malena cuenta que durante el proceso de la toma se dieron un montón de debates y se generó el sentido de lo comunitario como plantea el feminismo. “Salir de las estructuras políticas básicas, ir más allá de lo normativo y trabajar todes en conjunto”. En ese marco hicieron, entre otras cosas, talleres de construcción de nuevas masculinidades. Por otro lado, como muchas escuelas están teniendo abusos por parte de docentes, están trabajando en los protocolos de género. El protocolo de género de la UNR también se aplica en el Poli y el Superior, ambas escuelas dependientes de la UNR. “La idea es que también se aplique en las escuelas provinciales, algo sumamente necesario porque somos la amplia mayoría. El hecho de que esté el protocolo es la base de un montón de discusiones”, dice Malena, que también se refiere a la necesidad de actualizar la ESI. “Cuando salió fue un avance grandísimo y a todas las escuelas nos sirvió una banda porque se planteaba de manera transversal. Pero lo que nosotros estamos planteando es que ese contenido se actualice”. Algunas de los temas que proponen incluir tienen que ver con la interrupción voluntaria del embarazo, la diversidad y las identidades sexuales.

Sebastián cree que no está en una posición adecuada para hablar por su condición de varón y los privilegios que eso conlleva. Dice que es una transformación muy grande que se vive en todo el país y en el mundo y que como varón “nos interpela en el sentido de replantearnos nuestras cosas, nuestras actitudes machistas, nuestras posiciones. ¿Por qué, por ejemplo, por el simple hecho de ser varón tengo el privilegio de tener un salario más alto que la otra persona sólo porque es mujer?”.

Isabela empezó a militar el feminismo hace dos años, cuando tenía doce. Dice que lo principal es que como Centro “estamos muy metidas en eso”. Que si bien el contexto histórico es complejo y se ve mucho rechazo o gente que se siente incómoda, en la escuela se da el espacio para militarlo. “Durante el año se habla mucho de las violencias contra la mujer y abusos de todo tipo. El feminismo nos atraviesa a todas y se milita constantemente”.

Para Malena, la cuarta ola pone en juego un montón de debates que cuesta dar como el rol de la mujer en los setenta. “Las mujeres transexuales tuvieron una lucha muy importante en esa época y en los centros clandestinos eran las primeras en ser cagadas a palo. El rol y la militancia de la mujer en los años setenta es súper importante”.

La militancia y el amor

Otra de las urgencias del movimiento estudiantil son las condiciones edilicias dignas en las escuelas. En la Nigelia Soria, en abril del año pasado casi se incendia el tercer piso y otro día cuando llovió se inundó la escuela y estuvieron diez días sin clases. En el Normal 1, la semana pasada se cayó una hilera del cielorraso mientras un curso estaba dando clases. Cuando llueve el agua entra en uno de los salones. Y hace poco toda la escuela estuvo sin gas durante bastante tiempo. “Sabemos que las escuelas periféricas la tienen más complicada y somos conscientes de que al ser de escuelas céntricas tenemos ciertos privilegios como por ejemplo el lugar que se le da a los Centros de Estudiantes. Pero Llega un punto en que corremos peligro”, explica Isabela.

Sebastián tiene dieciocho años y cursa el último año del Poli. Cuando entró a la escuela en primer año fue delegado y desde segundo fue candidato en las elecciones del Centro hasta que su lista ganó el año pasado. Hace referencia al hecho de que la mayoría de las escuelas que nuclea la Federación son de zona centro. “Es una deuda pendiente llegar a las escuelas de los barrios. Ayudarlos a construir centros de estudiantes y levantar todas las banderas a partir de la organización”. Dice que lo que va a pasar el lunes va a ser un claro ejemplo de que los lápices siguen escribiendo en las calles y desde hace un tiempo también en las urnas. “El hecho de que a partir de los dieciséis años podamos votar también es una forma de levantar ciertas banderas de aquellas personas que en su momento no tenían poder de decisión sobre la patria. Nosotros hoy sí tenemos la posibilidad de decidir sobre cuál es el modelo de país que queremos”.

Marcos cree que el voto joven es tan importante como el hecho de concientizar que hay que votar bien. “Tenemos la capacidad suficiente para elegir quién queremos que nos represente y quién no”. Para Isabela, así como muchos chicos y chicas están metidas en el contexto político del país, hay muchos otros que no porque no lo creen importante. “Falta mucha educación política, conciencia de clase y conciencia social”.

Para Marcos, sostener el Centro de Estudiantes a veces es muy agotador pero dice que lo disfruta mucho y que lo que se va logrando marca que vale la pena. “El Centro de Estudiantes te abre puertas para conocer gente nueva y hacer amigos. Es un todo”.

“Militar en el Centro de Estudiantes te abre la cabeza en todos los sentidos posibles”, dice Isabela, para quien la participación en el Centro le dio la posibilidad de ver nuevas realidades. Hasta el año pasado ella sabía algo del 16 de septiembre y el 24 de marzo pero no lo militaba como ahora. “Militar es tan importante a nivel personal como colectivo. Es lo que te da la posibilidad de mejorar las cosas. Si estuvo la resistencia y la lucha, algo se va a lograr”. Dice que militar es aprender sobre esas luchas y sobre las realidades. “La dictadura fue hace cuarenta años pero nos sigue tocando a todos”.

El acercamiento de Malena con la militancia fue previo a su ingreso en la secundaria. En su familia son todos militantes. Su padre, Gustavo, es Secretario General de la CTA-A a nivel provincial. Menciona que una de sus tías es militante feminista y la otra tía milita causas como la megaminería. Malena fue a la primaria a una escuela privada. Cuando conoció la pública le explotó la cabeza. En sexto grado empezó a leer y a entender algunas cosas. Cuando entró en La Nige, se metió con todo. Ya estaba pensando dónde iba a militar. Participó en el Centro desde primer año y en 2018 fue elegida como Presidenta del Centro de Estudiantes. “Militancia es amor, construcción/deconstrucción y patria. Tiene mucho de la empatía, de construir desde el amor y de querer cambiar las cosas”. Ella cree que van a ser los pibes y las pibas las que estén metiendo cabeza cuando el arte ataque. “Vamos a estar ahí. Atacamos con el arte todo el tiempo. Eso es lo conmovedor”.

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