La intervención del psicólogo/a social poniendo la mirada y el horizonte de posibilidad allí donde la trama colectiva trastabilla y parece quebrarse, se hace sumamente necesaria en tiempos de profundización del individualismo neoliberal, mediado por las nuevas tecnologías. ¿De qué manera sostener ahí, donde el sistema golpea y rompe permanentemente?; ¿Cómo aportar a la construcción de un proyecto colectivo? Hoy la legislatura santafesina debate un proyecto para la regulación del ejercicio de las “Tecnicaturas en Psicología Social”, creado e impulsado por profesionales, egresados y estudiantes, con miras a una mayor legitimidad y respaldo del trabajo que realizan desde hace casi cinco décadas. 

Sebastián Ferreyra conoce del tiempo de la escucha y conversación. En el transcurso de la charla hay aire, pausas, observación. Piensa y elabora las ideas buscando cada palabra y el sentido exacto de lo que nos cuenta. Quizás tenga que ver con su profesión, es Docente, Psicopedagogo y Director de la Tecnicatura Superior en Intervención en Ámbitos de Interacción Social (Instituto Nº 4096), también por estos días está terminando una maestría en Psicología Social, en la Universidad Nacional de Tucumán.

La institución educativa que dirige -Asociación Civil sin fines de lucro- es una de las tres que en Santa Fe se pusieron al hombro la construcción de un proyecto de ley provincial, para lograr la “regulación del ejercicio de la Psicología Social”. A esta altura ya tuvo varios pasos dentro de la Cámara de Diputados, donde ingresó a fines de 2018 de la mano de la diputada Mercedes Meier y el acompañamiento de Carlos del Frade (ambos del Frente Social y Popular).

El proceso participativo de elaboración del texto de ley, así como el estudio de leyes y experiencias similares desarrolladas en las provincias Corrientes, Chaco, Mendoza, Río Negro y Entre Ríos, son para Sebastián la base y sustento fundamental de este camino, que sigue su curso dentro de la Legislatura. El proyecto hoy se encuentra en la Comisión de Asuntos Constitucionales, luego le tocará recorrer la cámara de Senadores, el núcleo más conservador y reticente del poder legislativo.

“El proyecto de ley apunta a regular y encuadrar la actividad que, de alguna manera, está legitimada. Trabajamos en el abordaje de problemáticas en ámbitos grupales, institucionales y comunitarios, con un criterio de aprendizaje y de salud en función de promover la adaptación activa de los integrantes de ese espacio. Desde intervenir sobre la comunicación, sobre las resistencias que obturan o pueden estar operando y generando conflictos, nuestro marco teórico es la Psicología Social”, dice Sebastián Ferreyra, recordando que la Tecnicatura Superior existe como tal en la provincia, desde el año 2010.

Sin embargo, la actividad en este campo data de fines de los ’60 y principios de los ‘70, cuando venía Pichon Riviere y daba cursos de formación a profesionales o no profesionales. “Desde ahí que hay profesionales que operan en distintos ámbitos. Es una práctica que está instalada en la sociedad, hay varias experiencias importantes en hechos muy significativos”, señala el docente. Entre ellos, en la ciudad de Rosario han trabajado con los familiares tras la catástrofe de calle Salta 2141, con trabajadores/as de la fábrica Mahle, en instituciones educativas, como la escuela de Enfermería, han realizado intervenciones en los cursillos de ingreso a la facultad de Psicología.

Su ámbito de trabajo es amplio, incluye instituciones públicas, cooperativas de trabajo, clubes, dentro del campo social pero también cultural, deportivo y laboral. En todos los casos buscan colaborar en la construcción de un proyecto colectivo, en el cual todos puedan participar, opinar y que genere un aprendizaje colectivo. “Buscar dar un salto cualitativo, que transforme la situación en la que estaba. A eso apunta la intervención desde nuestra disciplina”, subraya Ferreyra.

La importancia de la ley

“Creemos que es necesaria como un paso más a toda esta historia que ya tiene la actividad en nuestro campo y la formación en psicología social. La ley apunta a poder delimitar en qué consiste nuestra actividad, y dejar asentado en una dimensión más (la legal), nuestros deberes, derechos y también las limitaciones de nuestra actividad. Lo interesante es que fue construida con las distintas Escuelas de Psicología Social de la provincia, la otra de Rosario y la de Santa Fe”, señala.

El concepto de salud es nodal dentro de la formación, entre las posibles definiciones, Sebastián elige la siguiente: “Salud es poder tener una relación dialéctica mutuamente modificable con el contexto en el que uno está. Es decir, que uno pueda aprender para transformar esas condiciones y mejorarlas en función de las necesidades, de ese grupo, de esa institución, de esa comunidad. Entendemos a la salud desde una perspectiva dialéctica en la cual aparece una reflexión crítica sobre esas condiciones, donde uno puede aprender qué le pasa, qué necesita, y desarrollar las herramientas necesarias para poder transformar esa realidad activa”.

¿Qué pasa con la subjetividad y la trama social en tiempos de avanzada neoliberal?

“Yo me recibí hace 15 años, desde entonces hubo grandes cambios en la vida cotidiana. Un gran debilitamiento del entramado social, de la estructura social, precarizando las condiciones en distintos planos. El impacto en lo laboral se ha agudizado notoriamente. El trabajo lo entendemos como uno de los organizadores sociales, y del cual va a depender la relación con la familia, con amigos, los vínculos humanos y las relaciones dentro de la institución. A la vez, la avanzada del neoliberalismo empalma con un desarrollo tecnológico que no es casual, que viene a cumplir en muchos casos una función de reforzar ese individualismo, de sacar a la gente de la calle y generar otras subjetividades, sacarla de la movilización social”, observa con perspectiva crítica, relacionando estas nuevas condiciones de vida con un Estado macrista que atropella derechos y promueve la concentración de la riqueza, mayores niveles de violencia y deja a gran parte de la población a merced del mercado.

En estos contextos de profunda crisis, los/as psicólogos/as sociales siguen reconstruyendo grupalmente horizontes de posibilidad, acompañando procesos complejos, buscando revitalizar y fortalecer la trama social. La Ley provincial será una significativa herramienta en la legitimación jurídica de su trabajo.

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