En Rosario ya funciona la cooperativa de trabajo formada íntegramente por personas travestis y trans que brinda servicios de acompañamiento para adultos y adultas mayores. Un proyecto conjunto entre el Programa Andrés, la Subsecretaría de Diversidad Sexual y la Comunidad Trans Rosario.

“Tenemos la posibilidad de pensarnos trabajando, estudiando. Antes no se podía.” Mara Ojeda es una de las seis chicas trans que se formó durante dos años en el Núcleo de Diversidad y Género de la Asociación Civil Programa Andrés Rosario. Hoy finaliza junto a sus compañeras, un etapa de estudio y preparación en acompañamiento de cuidados de adultos y adultas mayores, y con el orgullo de haber conformado una cooperativa que les posibilita una salida laboral.

El Programa Andrés trabaja con personas en situaciones vulnerables vinculadas al consumo problemático, brindando un abordaje terapéutico, asesoramiento y orientación, en convenio con espacios estatales y organizaciones sociales. En esta oportunidad, el dispositivo nace de una propuesta de Michelle Mendoza, militante por los derechos de la comunidad trans e incluyó el acompañamiento terapéutico de las personas travestis y trans que participaron y la formación en cuidados gerontológicos.

“Lo que pudimos lograr desde el dispositivo fue generar un montón de lazos con el sistema de salud que no estaban. A nosotras nos cuesta muchísimo llegar, por cuestiones de discriminación, de burlas, de risas, dejamos de ir al sistema de salud. Y eso lo pudo lograr el programa: que muchas compañeras hayan podido entablar ese vínculo con el Distrito o con el Hospital y eso es super importante” nos cuenta Michelle (Miya) Vargas, coordinadora del espacio y parte de Comunidad Trans Rosario.

Este espacio es un triunfo más de la comunidad trans que durante el 2019 logró la aprobación del cupo laboral en la provincia de Santa Fe y se suma al ya existente en la ciudad de Rosario y en la UNR, aprobado el pasado mes de octubre. Una importante ampliación de derechos y oportunidades que es una deuda histórica con quienes integran la comunidad LGBTI.

Déborah Segovia, Mara Ojeda, Yanina Saucedo, Ivana Nataly Acosta, Karen Lucía Velazco y Mariana Espíndola son las seis graduadas de esta primera experiencia que ya pusieron en marcha la cooperativa de trabajo para que, tanto entidades estatales como particulares, puedan solicitar los servicios de acompañamiento y cuidado de adultxs mayores no terapéuticos, tanto hospitalarios como de esparcimiento, trámites, etc.

¿Cómo llegaron al Programa?

Déborah:Yo vine porque necesitaba despejar mi mente y buscar otra cosa para no estar dependiendo solamente del trabajo sexual. Una de las chicas me comentó que en el Programa Andrés se abría un grupo para chicas trans y me enganché. Me sirvió muchísimo. Si bien yo estoy bastante alejada del alcohol, drogas y esas cosas, esto lo reforzó más. Me gustó la experiencia de trabajo, está buena.

Yanina: Yo venía de un momento difícil y conocía compañeras que venían con la misma problemática que yo y me gustó la propuesta. Se han conseguido muchos logros pero nosotras queremos también respuestas a esos logros, respuestas de trabajo más que nada. Es por lo que luchamos todas y es lo que queremos todas.

Mara: Fundamentalmente, nuestra problemática era el trabajo: la mayoría trabajadora sexual, con pocos estudios o que no nos toman igual con estudios en un trabajo.Todas las cosas que lleva ser trava.También excluidas de muchas becas o estudios que quisiéramos hacer o tener alguna ayuda. El dispositivo entonces nació desde ahí, primero desde la problemática. Tuvimos un incentivo mensual del que participó la Subsecretaría y estuvo bueno porque que fue la condición curarnos, o por lo menos intentar curarnos, hacer el tratamiento acá en el Programa Andrés y, por otra parte, aprender un oficio que fue lo que hicimos con el proyecto. Siempre fue obligatorio venir a la terapia más la formación. Para mi fue un logro, un sueño cumplido, hoy estoy re feliz y espero que funcione.
El trabajo sexual nos lleva al consumo, a rodearte de gente violenta a tener problemas, enfermedades. El trabajo sexual también es un trabajo digno, a mi me dió muchas cosas pero también es hora de cambiar. Sobre todo ahora que nos dieron derechos, nos dieron lugar y hubo voluntad política.

¿Cómo fue la experiencia de conformar la cooperativa?

Mara: La Cooperativa se llama “Juntas y Unidas”, especializada en cuidados de adultos y adultas mayores. Al momento de trabajar somos super responsables y estamos preparadas para eso, para trabajar. Venimos porque tenemos ganas, porque queremos, porque soñamos.

Yanina: Nosotras nos estuvimos preparando en el 2018 y 2019 y ya hicimos pruebas de trabajo. De ahí salió la responsabilidad de cada una, en los horarios, en la asistencia de la persona que estábamos cuidando.

Miya: Somos todas mayores de 35 años y estamos superando el promedio de vida. Históricamente no tuvimos la opción de elegir entre ser trabajadoras sexuales y elegir qué queríamos hacer. Siempre tuvimos como única opción el trabajo sexual y ahora hay una ampliación de derechos que nos hace pensarnos como personas políticas y proyectarnos dentro de la escuela o de un programa de vivienda . Es la posibilidad que no tuvimos de chicas, de elegir. No estamos en contra del trabajo sexual porque todas fuimos trabajadoras sexuales y es lo que nos dio de comer. Pero también es la opción de elegir si queremos ser trabajadoras sexuales o queremos estar en otro lado o estudiar. Las chicas realmente se han preparado, han dejado todo, han demostrado todo. Ahora es el Estado el que tiene que recompensar esa lucha. Las chicas vienen de una vida muy castigada, golpeada, presas por la policía, con problemas de salud, de consumo y la mayoría no han podido estudiar porque nos han echado de las escuelas cuando éramos chicas. No nos dejaron estudiar.

¿Sienten que el proyecto colectivo tiene una potencia diferente?

Mara: Yo tengo experiencia laboral en un geriátrico, podría haber ido a buscar trabajo y sola no me animé. Esperé este momento, que se diera esto y a ver si lo podemos hacer en conjunto que, por otra parte, me enorgullece como proyecto, me pone feliz.

Miya: Podemos sentarnos a discutir, pero lleva un proceso. Es el resultado de dos años de talleres relacionados al compañerismo, al cooperativismo. Hubo que trabajarlo. Por cuestiones de la vida discutimos, nos enojamos, no todas pensamos lo mismo pero acá trabajamos por un objetivo común que es poder sacar la cooperativa adelante. De manera individual no se llega a ningún lado. Toda construcción es colectiva, los derechos que se han ganado han sido colectivamente.

Contactos con la Cooperativa “Juntas y Unidas” para servicios de acompañamiento de adultos y adultas mayores:
Déborah Segovia 341 5624165
Mara Ojeda: 341 5044443

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