Los docentes reemplazantes de la provincia no pueden sumar horas de trabajo por el aislamiento social preventivo y obligatorio. Quienes tienen la posibilidad de cobrar lo hacen por muy pocas horas. Tampoco pueden acceder a beneficios como el Ingreso Familiar de Emergencia.   

La pandemia del Covid 19 impactó tanto que generó un cambio abrupto en la cotidianidad de la población mundial. En Argentina muchos trabajos se adaptaron a las lógicas que, como nuevas reglas, se establecieron a partir del decreto que confirmó el aislamiento social preventivo y obligatorio. Trabajar desde casa o hacerlo en el lugar de siempre pero con una serie de medidas preventivas se convirtieron en las opciones de quienes tuvieron la suerte de sostener sus empleos. Otros, correspondientes a la economía informal o monotributistas de categorías bajas, quedaron en un desamparo muy parecido al desempleo. Para ellos el gobierno nacional tomó una serie de medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, que inscribió a cerca de ocho millones de personas. Y en el medio, en una suerte de limbo, tantos otros trabajadores y trabajadoras quedaron en la incertidumbre de no saber para dónde ir, a dónde acudir. Los docentes reemplazantes en la provincia de Santa Fe son un caso testigo.

Cristian Sebastiani -37 años, profesor de Historia- antes del aislamiento venía trabajando diez horas semanales en reemplazos prolongados repartidos entre el EEMPA 1297 de Rosario y  la Escuela Técnica N° 550 de Granadero Baigorria. El máximo de horas semanales es de 44, por lo cual para llegar a un sueldo promedio de entre 25 y 30 mil pesos, venía cubriendo reemplazos ocasionales en otras escuelas.

Kevin Bryan – 24 años, también profe de Historia- se recibió en 2018. En este tiempo logró hacer unos reemplazos en la escuela San Francisco Solano en la zona oeste, en la Leonardo Da Vinci de la zona sur, y en la San José Obrero de zona norte. En forma paralela venía cursando un profesorado de Geografía.

El ir y venir de un punto a otro de la ciudad. A las corridas para no irse antes ni llegar tarde. La vida de tantos docentes, acaso.

Hoy, con el aislamiento social preventivo y obligatorio, los docentes reemplazantes se encuentran bajo la particularidad de no poder acumular horas de trabajo, y por consecuencia no poder cobrar. Cristian, por ejemplo, solo sostiene los reemplazos prolongados de esas diez horas semanales, con las cuales alcanza un sueldo mensual de diez mil pesos. Tiene una hija de cuatro años, un alquiler e impuestos y servicios de los cuales hacerse cargo.  “Sin escuela no tenemos trabajo, y sin trabajo no tenemos vida”, dice Cristian. “Los que somos reemplazantes y no estamos frente a un curso estamos muy complicados. No tenemos seguridad de nuestra situación”, agrega Kevin. Para este sector, por haber acumulado horas de trabajo en relación de dependencia, no se habilitó el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia. Tampoco, en una problemática más vinculada a una deuda del gobierno provincial que a la pandemia, accedieron al proporcional de vacaciones que deberían haber cobrado en enero. Además en algunos casos, como en grupos familiares, no pueden ni siquiera acceder a la obra social, que solo cubre cuando hay sesenta días de reemplazo continuado.

Y en el mientras tanto el vínculo con los alumnos. Lo ideal: que cada uno en su casa se conecte con su computadora, con su wifi, su cuadernito, y escuchen al profesor. Lo real: que muchos pibes y pibas se quedan afuera de eso. “Se sostiene el vínculo porque uno tiene las ganas de seguir y la vocación pedagógica y profesional, pero se dificulta. El sistema educativo no está preparado para la virtualidad, muchos docentes tampoco lo estamos, y muchos chicos tampoco. No solo por la capacitación, sino por cuestiones sociales básicas”, analiza Cristian. Cuenta que en su caso muchos de los alumnos de la escuela de Granadero Baigorria viven en los barrios Remanso Valerio y El Espinillo, y  algunos no tienen acceso a internet. Si bien el ministerio de Educación de la Nación promovió una plataforma educativa virtual que no consume datos móviles y a la cual adhirió el ministerio de la provincia, lo cierto es que muchos chicos no tienen teléfono celular, o lo cambian muy seguido. Por lo cual no solo que se dificulta el acceso, hay casos en los que se complica la comunicación hasta el punto de perder el rastro de los alumnos. “Los problemas surgen y hacen que la escuela sea más excluyente de lo que muchas veces es. Es complicado tratar de construir un vínculo pedagógico duradero a través de este formato tan espontáneo”, suma Kevin por su parte.

El reclamo

En la mañana del martes 14 de abril miembros de la comisión directiva de Amsafe Rosario, ATE Rosario y docentes reemplazantes, fueron a la sede de la Región VI del Ministerio de Educación de la provincia. La idea era plantear una serie de reclamos en relación a la situación, pero se encontraron con la puerta cerrada. El personal de seguridad, según indicaron desde Amsafé en su página web, les indicó que el delegado regional con quien pretendían entrevistarse no estaba en el edificio.

“La nueva dinámica laboral ha hecho que bajara la cantidad de licencias y miles de docentes no logran acceder a un reemplazo. Sumado a que, en el mejor de los casos, desde el mes de enero no tienen ningún cobro y ni siquiera se les ha pagado aún el proporcional de vacaciones del año pasado. La situación se agrava porque han sido excluidos del IFE y así padecen una nueva discriminación. Reclamamos el pago inmediato de un salario de emergencia, la liquidación del proporcional de vacaciones y la continuidad de la obra social para cada compañerx y su grupo familiar”, sostuvieron en un comunicado.

En esa línea el reclamo de Amsafé Rosario abarca también otros aspectos. “Volvemos a expresar el rechazo al cierre unilateral de la paritaria dispuesto por el Ministerio. Cierre que resulta no solo ilegítimo sino también ilegal y que nada tiene que ver con las actitudes democráticas de dialogo que resultan hoy más necesarias que nunca”. También alertaron de las condiciones de seguridad para docentes y asistentes escolares que continúan yendo a trabajar a las escuelas, y pidieron que se garanticen elementos básicos de seguridad como barbijos, guantes y alcohol en gel. Y aconsejaron que se promueva el acceso a la alimentación adecuada a los niños y jóvenes de los barrios más golpeados por la crisis económica, que se potencia en este contexto de aislamiento. “Los bolsones han permitido evitar las colas diarias en la puerta de las escuelas pero han significado una baja en la calidad de la alimentación en relación con las viandas diarias que se venían entregando”, indicaron.

Por otro lado, desde la CTA Autónoma de la provincia de Santa Fe indicaron que son aproximadamente 20 mil los docentes de la provincia en estas condiciones, y sumaron el reclamo para que también se atienda la situación de los asistentes escolares reemplazantes, que son más de 35 mil.

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