El Nodo Tau 25 años después: la vigencia de una militancia territorial por la inclusión digital. En el año 1995 Rosario veía nacer una organización social que creaba uno de los primeros servidores comunitarios de internet. Pasó el tiempo y la agenda por el derecho al acceso y al uso de las nuevas tecnologías para organizaciones sociales se reactualiza en un contexto que agudiza la brecha digital. Nodo Tau cumplió 25 años de trabajo y repasa sus proyectos, alcances y nuevas estrategias de trabajo apuntadas al reacondicionamiento de residuos electrónicos. 

 

Corría la década del noventa. Gobierno de Carlos Menem, años de pleno neoliberalismo en Argentina.  Otro contexto social, político, económico y también tecnológico. No proliferaban los portales digitales de noticias. No habían explosionado todavía las llamadas redes sociales y la brecha digital era abismal. Acceso a internet para pocos, conectividad solo en zonas rentables y organizaciones territoriales dando los primeros pasos en el uso de nuevas tecnologías. Para acompañar, potenciar, acercar y fortalecer esa necesidad transformada en derecho nació en el año 1995 el Nodo Tau fundada por Danilo Lujambio, Damián Vázquez, Luis Martinez y Eduardo Rodriguez. Ingenieros, analistas de sistemas, militantes sociales de base. Fueron ellos los que dieron impulso a una organización social que en este 2020 cumple nada menos que 25 años de trabajo territorial por la inclusión digital.

Podría decirse que el Nodo Tau fue visionario: en este contexto afectado por la pandemia queda en evidencia, veinticinco años después, todo lo que aun hace falta para democratizar el acceso a internet y a las tecnologías de la información y la comunicación.  Uno de los últimos informes que realizó el Indec – con datos del cuarto trimestre de 2019- señala que, en Argentina, 84 de cada 100 personas emplean teléfono celular y 80 de cada 100 utilizan internet, mientras que solo el 60 por ciento tiene acceso a una computadora. En Santa Fe también hay estadísticas: el 30 por ciento de los hogares no tiene acceso a internet (alrededor de 334.000) y solo un 18 por ciento accede a una conexión de calidad. Este informe señala además que dentro de esta generalidad provincial hay dentro de las grandes ciudades zonas que no tienen ningún tipo de conectividad. En lo educativo también hay números que  asombran: solo el 28 por ciento de las escuelas tiene una conexión a internet para uso pedagógico, es decir una internet que permite utilizar videos e interactuar.

Es decir, reducir la brecha digital sigue siendo una gran deuda pendiente de los Estados más allá de leyes y políticas públicas que se han implementado a lo largo de estos años con mayor o menor efectividad. Lo cierto es que organizaciones sociales como Nodo Tau vienen no solo visibilizando la problemática sino también trabajando en función de acercar el uso de estas tecnologías desarrollando, entre otras actividades, talleres de capacitación a organizaciones y comunidades. Con ese objetivo primordial se creo en el año 95 y continúa hasta hoy -con altibajos y dificultades- transitando ese camino.

Los recuerdos, anécdotas e iniciativas que han quedado en la memoria de quienes integraron el Nodo en sus diferentes etapas están siendo compartidos en las redes sociales de la organización bajo la campaña “25 proyectos en 25 días”. Es que la intensidad del trabajo es mucha: creación de servidores comunitarios de internet, banco de computadoras recicladas, desarrollo de sitios web destinados a organizaciones sociales, difusión de listas de correo, trabajos de investigación sobre derechos de internet, producción de materiales informativos y educativos, aulas rodantes, el desarrollo del potente Programa Enredando que incluyó la instalación de Telecentros Comunitarios en distintos puntos de la ciudad y el portal de noticias www.enredando.org.ar que ya tiene 18 años de trayectoria, y una gran cantidad de talleres de capacitación en informática y comunicación popular entre tantos otros proyectos, son parte del quehacer de la Asociación Civil Nodo Tau.

Y eso no es todo: hace un año el Nodo inauguró la Planta de Gestión de Residuos Informáticos donde se reciclan y recuperan para diferentes usos computadoras, periféricos e impresoras.

Los inicios

“Recuerdo los inicios de la organización como un momento sorprendente y mágico a la vez. Vislumbrábamos lo que iba  a ser: una verdadera revolución en las comunicaciones y en el manejo de la información”, cuenta hoy uno de sus fundadores y referentes, Luis “Pipo” Martinez.

¿Cómo empezó el Nodo Tau? Eduardo Rodriguez nos decía hace tiempo: “Para octubre de 1995 pudimos montar la parte técnica, con una computadora muy chiquita con un modem que se conectaba a la red Wamani (un nodo de la red de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones de la cual es parte Nodo Tau) de Buenos Aires vía teléfono y traía los correos para acá y de acá los mandaba a la gente que también se conectaba vía teléfono a ese primer nodito”.

Así comenzaba a cobrar forma uno de los primeros servidores comunitarios de correo electrónico que existió en Rosario. Organizaciones como Aire Libre radio Comunitaria, Insgenar, Taller Ecologista, la Red Informativa de Mujeres, entre otras, encontraron en Nodo Tau el asesoramiento pedagógico y también tecnológico para empezar a hacer uso de listas de correo y hasta de sus propios sitios web.  “El hecho de comenzar a trabajar con movimientos globales como el ecológico y el de las mujeres, que ese año realizaba su Cumbre en Beijing, a la vista de lo que pasa hoy, resultó premonitorio de todo un cambio de época  y nuestra intuición de que los movimientos sociales precisaban de estas herramientas, fue totalmente acertada” dice Pipo.

Carolina Fernández se sumó a Nodo Tau en el año 2002. Fue la primera mujer en integrar la organización. No es un dato menor, dice. “Históricamente las tecnologías estuvieron más habilitadas para los varones que para las mujeres. De todos modos, los compañeros me sumaron a toda la organización y en poquito tiempo además de sumar en el área pedagógica empecé a participar en la Comisión Directiva y por lo tanto de todas las decisiones que se tomaban. Si bien no siempre hemos problematizado o explicitado la cuestión de género en la organización, no hay dudas que las relaciones que se han apostado construir han sido siempre desde la lógica de la igualdad”.

La agenda que Nodo Tau comenzaba a instalar en 1995 sigue tan vigente como entonces. Luis y Carolina coinciden en el diagnóstico: “las brechas digitales no sólo que no se han saldado sino que por el contrario se han profundizado, como se han profundizado las desigualdades sociales en general. Y esa apuesta por la inclusión digital sigue teniendo, lamentablemente, mucho pendiente por hacer”.

Para Luis “todavía sigue faltando un proceso de  apropiación tecnológica sostenida que empodere a los sectores populares en lo económico y organizativo. En eso -dice- ha crecido la brecha. El poder de los gigantes tecnológicos ya es un tema permanente en la agenda pública, la democratización y la negociación con los proveedores de internet ha empeorado, lejos de mejorar, y es tema de permanente disputa”. Lo mismo, marca Pipo, ocurre con los medios de comunicación. “Si bien han florecido numerosas iniciativas de comunicación popular gracias a internet, la agenda pública está permanentemente contaminada con los temas que fija la prensa hegemónica”.

Acercar tecnologías a las comunidades

Desde Nodo Tau se sostiene algo fundamental: el acceso a las tecnologías de la comunicación e información es un Derecho Humano. En este contexto pandémico, la vulneración de ese derecho queda expuesto: “por eso tiene mucho sentido seguir luchando y traccionando para que todes lo puedan ejercer”, siente Carolina.

Casa Tau fue el lugar donde durante muchos años funcionó la sede de la organización, la que a su vez fue compartida con otros colectivos y cooperativas como el Insgenar, el Grupo Obispo Angelelli, Farco y la cooperativa de prensa La Masa. Ubicada en la calle Tucumán 3950, barrio Agote de Rosario, la casa supo cobijar talleres, capacitaciones, asambleas, encuentros regionales y latinoamericanos y hasta uno de los Telecentros Comunitarios que fundó la organización, el Tele Libre. “Trabajamos desde la metodología de la educación popular, llevando la tecnología a los vecinos y vecinas, con la idea de que realmente les sirva para las cuestiones que tienen que resolver en cada barrio. No nos interesa dar un curso de computación como se podría dar en un instituto privado, sino que las tecnologías sean una verdadera herramienta de transformación social”, decía en el 2008 María Victoria Escobar quien supo ser parte del equipo pedagógico y estar a cargo de la coordinación del Tele Libre, uno de los telecentros equipado íntegramente con software libre: “Fue una apuesta que hizo el Nodo a la soberanía tecnológica” recuerda Victoria. “Allí capacitamos a pequeños productores, organizaciones sociales, organizamos jornadas de instalación de software libre y las herramientas que más trabajamos eran planillas de cálculo, procesador de texto y búsquedas de internet. Fue una experiencia transformadora, y fue además muy innovadora en aquel momento”.

Los Telecentros Comunitarios de Informática tuvieron un objetivo primordial: capacitar a las comunidades y a referentes de esas comunidades para que luego sean ellas las que pudieran dar sostén y funcionamiento al espacio. “Eran espacio de acceso comunitario a las tecnologías. Sabíamos que la exclusión digital está arraigada en otras desigualdades mucho más profundas. Intentaba ser un espacio para dar respuesta a esa brecha. En los Telecentros no había solo una transmisión técnica de capacitación, sino que se pensó como un espacio donde puedan circular los distintos saberes, y donde las problemáticas de sus barrios, de sus contextos pudieran ponerse en juego”. Esa fue la gran apuesta que entre el 2002 y 2007 llevó adelante Nodo Tau. “Todos los proyectos de formación que hemos generado creo que han sido transformadores en términos no sólo apropiarse de un saber técnico sino especialmente de cómo a partir del uso de las tecnologías hemos podido debatir, analizar, construir nuevas miradas y herramientas para mejorar las realidades de las que somos parte”, opina Carolina.

Lo mismo refuerza Luis: “cuando sistematizamos lo que hacíamos en el Programa enREDando, fundamos las vigas de lo que es la esencia de nuestra organización: proveer acceso al equipamiento y uso de las tecnologías, capacitar a las organizaciones no solo en el uso técnico sino también en herramientas de comunicación popular, y por supuesto en la propuesta de aportar al fortalecimiento del movimiento social en su conjunto visibilizándolo y dándole reconocimiento a través del Boletín enREDando”.

Fortalecer la comunicación popular

El Nodo Tau creo este sitio, www.enredando.org.ar, en el año 2002, en el marco del Programa Enredando. Un portal digital de noticias, un espacio de encuentro virtual pensado por y para las organizaciones sociales en tiempos donde comenzaban a nacer proyectos de comunicación popular bajo una necesidad primordial: democratizar las voces y hacer visible ese profundo entramado social, popular, cooperativo y comunitario que explosionaba post 2001. Así nació enREDando y continúa hasta hoy, sumando y potenciando recursos y constituyéndose desde hace ya tiempo, en un medio de comunicación popular y autogestivo que además articula con otros medios cooperativos de la ciudad y del país.

El fortalecimiento de las agendas propias resulta vital y el vínculo con otros medios de comunicación buscan ese objetivo. De allí que nuestro medio enREDando publicó durante años un suplemento en papel en las páginas del Semanario El Eslabón que edita la cooperativa de prensa La Masa y actualmente produce micros radiales para la Aire Libre, radio comunitaria histórica de Rosario. “El Nodo siempre fue y es una organización al servicio de otras organizaciones sociales y eso siempre nos invita al encuentro, al intercambio, a un enriquecimiento que se potencia en la articulación de los diferentes proyectos que compartimos con otres”, sostiene Carolina Fernández. Luis Martinez agrega: “me entusiasma la trayectoria que hemos hecho con enREDando en articulación con otros colectivos de comunicación popular para fortalecer la llegada y el aprovechamiento de información valiosísima y generada desde el seno de las organizaciones sociales en un terreno de lucha muy difícil”.

Al mismo tiempo, el fortalecimiento también se realiza a través de talleres de comunicación popular pensados desde la educación popular. Con ese objetivo se planificó, entre otros, el taller de Agentes Multiplicadores de la Comunicación Popular en el año 2007 y, más acá en el tiempo, “Territorios Digitales” en el año 2019.

Conectividad

Danilo Lujambio decía en el año 2008: “Lo que se sigue viendo es que las zonas que menos importan económicamente tienen, por supuesto, menos cobertura de servicios de conectividad. Cuando nosotros hablamos de acceso, también nos referimos a la apropiación, es decir el uso de la herramienta para la transformación de la realidad de quien la usa, y no una transformación para convertirlo en mejor consumidor, sino en mejor sujeto de cambio de su vida”.

Hoy Danilo ya no integra Nodo Tau pero sus palabras siguen resonando como en aquel entonces: siguen siendo muchos los barrios y territorios donde la conectividad es deficiente o casi inexistente. De allí que la organización supo trabajar, años atrás, en la instalación de enlaces inalámbricos para brindar conexión como lo hizo, por ejemplo, en el barrio de la comunidad qom de Travesía y Almafuerte luego de lo que fue la experiencia del taller Tricalcar, o colaborar con el equipamiento de una salita de informática para otra de las comunidades qom de Rosario, en el barrio Los Pumitas. “Tener siempre la decisión estratégica de contar con infraestructura propia para dar comunicación nos ayudó muchísimo en momentos donde había que garantizar comunicación independiente y no depender de una empresa”, dice hoy Danilo.

En el historial, Nodo Tau guarda proyectos como Rodantic. “Ibamos a diferentes instituciones y todos los días armábamos el telecentro, la sala de computación y al finalizar lo desarmábamos. Éramos un montón de locos con dos cajones con rueditas armando y desarmando cosas todos los días, y así llegué un día rodando a la comunidad de los Pumitas y ahí trabajamos en el Centro Cultural con las nuevas tecnologías. Aprendí un montón de cosas y recuerdo a mucha gente escribiendo en qom y que la máquina les marcara en rojo y preguntaban por qué y hablamos de todo lo que tenia que ver con una lengua dominante. Fue maravilloso”, recuerda Emma Peña, quien se sumó a trabajar como capacitadora en Nodo Tau.

La Planta crece

No es nada fácil sostener una organización durante 25 años. Nodo Tau transitó por diferentes etapas y supo, a pesar de todas las adversidades, resignificarse y readaptarse a nuevos contextos. Desde lo tecnológico, el sitio digital enREDando se rediseño en tres oportunidades. “Las redes sociales eran impensadas hace 20 años atrás” dice Carolina y subraya: “El Nodo ha ido modificando sus prácticas, los ejes de los proyectos, intentando hacer una lectura del contexto al ritmo de los cambios y “avances”. Pero también creo que muchas veces nos faltó tiempo, recursos, manos para acompañar esa vorágine de las transformaciones digitales aunque siempre hemos intentado construir nuevos proyectos, nuevas estrategias, nuevas líneas de trabajo”.

La Planta es un emprendimientos social, que tiene dos objetivos centrales: dar una solución a la creciente problemática de los residuos tecnológicos y por otro lado, que la gestión de la misma esté destinada a la creación de trabajo de jóvenes, en particular de barrios populares.

Entre esas nuevas estrategias de trabajo, hoy Nodo Tau cuenta con una Planta de Gestión de Residuos Tecnológicos donde se reacondicionan computadoras y periféricos que luego se incorporan a nuevos proyectos. “La experiencia en reparación y reacondicionado de computadoras que hicimos toda la vida nos llevó a la problemática de los residuos electrónicos, y ahí vimos que se abría una gran potencialidad para la inclusión laboral para los jóvenes, por lo que pusimos en marcha en abril de 2019 una planta de Gestión de Residuos informáticos”. Allí trabajan seis jóvenes becarios del Programa Nexo Oportunidad. “La Planta es un emprendimientos social, que tiene dos objetivos centrales: dar una solución a la creciente problemática de los residuos tecnológicos y por otro lado, que la gestión de la misma esté destinada a la creación de trabajo de jóvenes, en particular de barrios populares. Es por eso que por primera vez nos ubicamos como institución en un barrio, Fisherton Industrial, a partir de trabajar con chicos y chicas del barrio Ludueña a quienes capacitamos con el Programa Nueva Oportunidad en 2018. Luego el programa nos apoyo para poner en marcha la planta y acá estamos”, cuenta Luis, uno de los coordinadores junto a Eduardo Rodriguez, del emprendimiento que gestiona Nodo Tau.

¿Cómo funciona esta planta?. Básicamente a través de lotes de residuos electrónicos que son generados por empresas e instituciones y donados a la planta. “Nosotros hacemos su tratamiento, esto es, los equipos que funcionan o pueden funcionar se recuperan para la venta o donación, y lo que no se desensambla totalmente teniendo el cuidado que todos los materiales vuelvan como materia prima a la industria o se envien a su correcta disposición final. La Planta funciona bajo la responsabilidad de nuestra asociación, siendo  un de los tres únicos establecimientos en la provincia habilitadas por el Ministerio de Ambiente para la tarea lo que nos da una gran oportunidad de trabajo para los chicos”.

En este sentido, la articulación con el Estado es fundamental y es estratégica. Actualmente Nodo Tau firmó un convenio con el Ministerio de Educación de la provincia para recuperar y poner en marcha las netbooks que quedaron varadas con la suspensión del Programa Conectar Igualdad, recuperando un activo social importantísimo en este contexto de pandemia. “El apoyo del Estado es fundamental, y ha sido clave para poner en marcha la experiencia. Nos entusiasma que en este momento se comience  a hablar de promover la Economía Circular y el reciclado desde la Economía Popular, y estamos atentos y  en permanente conversación tanto a nivel de la provincia como de la nación para informarnos sobre las políticas que se están planificando”, señala Pipo.

Nodo Tau está proyectando nuevos caminos en este 2020. Además de continuar con el sostenimiento activo del medio Enredando, también articula en un proyecto junto a la OIT de promoción del empleo en relación a los residuos electrónicos. Y a su vez, ya se encuentra trabajando en un proyecto que cuenta con apoyo de APC: “Estamos actualizando un relevamiento sobre el uso que hacen de las Tecnologías y de las redes sociales las organizaciones sociales de Rosario. Esa actualización nos va a permitir generar propuestas nuevas ajustadas a estos nuevos contextos siempre cambiantes. Además estamos junto con la planta pensando y armando los circuitos desde la recepción de donaciones de elementos informáticos hasta la entrega de esas máquinas reparadas a las organizaciones sociales que lo requieran”, explican.

Carolina y Luis comparten la misma sensación al momento de valorar la trayectoria de la organización y el recorrido personal: “me permitió compartir con otras bellísimas personas y organizaciones con quienes transitamos la militancia política y social desde distintos lugares”, dice Pipo. “Lucha, apuesta, horizontes colectivos”, son las palabras que menciona Carolina Fernandez para dar cuenta del sentido de Nodo Tau a lo largo de estos 25 años de militancia por la inclusión digital.

 

 

 

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