La aplicación de viajes -que es utilizada en un 90% por mujeres- cumplió en diciembre de 2020 cuatro años de existencia. Hay un éxito detrás de She Taxi -ahora She Conductora-. No persigue fin de lucro y supo generar, en todo este tiempo, una enorme comunidad organizada entre usuarias y taxistas. La necesidad que impulsó su creación. 

Arriba del taxi, Betina se maneja como pez en el agua.

Acomoda el retrovisor, enciende el teléfono y empieza el día que arranca a las ocho de la mañana y finaliza, recién, a las siete de la tarde. 11 horas al día recorre la ciudad, de una punta a la otra. Hace ocho años trabajaba en una inmobiliaria hasta que decidió dar un giro de 180 grados a su vida. A los 44 años renunció a la vida asegurada, al confort que no le daba placer y se puso a manejar un taxi aunque prácticamente no conociera las calles de la ciudad. Se enamoró del oficio ese primer día en que subió al auto.  “Amo lo que hago y no me imagino haciendo otra cosa”.

Betina es una de las 230 conductoras que tiene She Taxi -ahora She Conductora-, una aplicación de viajes que en realidad, es mucho más que eso: “El She es una comunidad”, asegura con firmeza y sin vueltas. Durante 45 minutos, en un recorrido con enREDando desde el centro hasta la zona norte rosarina, contará qué significa ser parte de She Conductora y cómo funciona la app que cuenta con más de 200 mil usuarias y 2500 pedidos de viajes diarios que llegan a duplicarse durante el fin de semana. Desde el punto de vista comercial, She Conductora es un éxito. Pero más allá de eso, y esto es lo más importante, la aplicación genera vínculos entre conductoras y pasajeras -el 95 por ciento son mujeres-. Ofrece seguridad, confianza, respeto. Y eso, para las miles de usuarias del She, no se negocia en un país donde la violencia machista se cobra la vida de una mujer cada 30 horas.

Hay un secreto que asegura la permanencia del “She”: crear comunidad.  Tan simple y tan necesario como eso. Betina, además, destacará algo fundamental: la app no tiene fin de lucro.  “Nosotras no pagamos un centavo y las pasajeras tampoco. Esto no se creo para ganar plata sino para viajar seguras, es otro el concepto.”  “El She es otra cosa” insistirá durante toda la charla.

¿Qué otra cosa puede ser una aplicación de taxi? La respuesta la darán las propias usuarias a través del hashtag “NoALaBajadeSheTaxi” que fue tendencia número dos a nivel nacional en la red social Twitter. Cientos de comentarios y testimonios dan cuenta de las múltiples situaciones desagradables o incómodas que en algún momento de nuestras vidas padecimos las mujeres o identidades feminizadas arriba de un taxi conducido por varones. Pero además, los relatos evidencian por qué el She Conductora es tan necesario.

“Cuántas de nosotras tuvimos que sacarle la foto a la patente y mandar la ubicación al subirnos a un taxi con un hombre como chofer. Todas, siempre. ¿Y cuando subimos a un She también lo hacemos? No, probablemente nunca.”

– “No nos dejan volver caminando en paz, por lo menos dejenos volver en taxi seguras y tranquilas”.

– “No quiero ni pensar en tomarme un taxi sola y a la madrugada. She taxi da seguridad y tranquilidad”.

– She Taxi es un círculo en el que las mujeres de Rosario, incluidas las taxistas mismas, nos sentimos protegidas, aliviadas y seguras. Donde ningún hombre tiene posibilidad de nada, pero eso es lo que molesta, no? Que queden afuera.

No es una sensación. El temor, la desconfianza, el miedo a tener que viajar en horas de la madrugada, la alerta constante ante un cambio de recorrido, la pregunta incómoda, la mirada lasciva. Denuncias de abuso. Las situaciones se repiten, casi calcadas en muchos casos donde siempre el chofer es un varón.

“El She Taxi nos devolvió un poco la tranquilidad de salir de noche y volver a casa, de poder alomejor estar un poco borrachas y de no tener miedo de subir a un taxi y no saber qué puede pasar, de que no nos van a mirar feo a través de un espejo retrovisor, de no tener que soportar comentarios que no nos gustan. Con mi compañero elegimos She Taxi el día que tuve que ir a parir porque sentíamos que íbamos a recibir un trato más empático”, dice Flor una de las miles de usuarias del She. “She Taxi es seguridad para las pibas y eso no se negocia”.

Otro de los testimonios destacará la amabilidad, más allá de la seguridad. “Me parece un medio antes que seguro, amable. Sobretodo eso. Y por esa complicidad que tenemos entre las mujeres por nuestra historicidad en este mundo, y porque quiero que mi hija cuando sea adolescente pueda viajar segura, y esta aplicación a mí me da esa tranquilidad, que mi hija pueda ahorrarse un montón de malos momentos”.

Laura utiliza la aplicación desde sus inicios. “Me encanta la idea que mujeres manejen taxis que es un trabajo tan masculino históricamente. Además me siento segura y porque me parece interesante una política de cuidado mutuo que se dá, y las mejores conversaciones que he tenido arriba de un taxi han sido con las chicas conductoras”, cuenta.

Esa conversación amistosa, el trato respetuoso, la complicidad y el cuidado colectivo son pilares fundamentales de las claves de un “éxito” que no se puede medir en términos comerciales porque She Conductora no es una empresa, asegura su fundadora. Es otra cosa. Son muchas otras cosas al mismo tiempo.

“A nosotras el gobierno nos debería brindar la seguridad y no lo hace, y tuvo que nacer el She para viajar seguras. El She no debería existir porque todas deberíamos tener el derecho de viajar tranquilas y llegar a destino. Entonces lo que hay que preguntarse es porqué hay 200 mil usuarias que elijen el She aun cuando nos tienen que esperar. Ahí algo está pasando”, dice Betina.

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María Eva Juncos es la mentora del She Taxi. En el 2016 tuvo que endeudarse con un crédito bancario para poder crear la aplicación. Un ingeniero en sistemas la asesoró para darle forma a esa idea que ya tenía en su cabeza.  “Las app para pedir viajes ya existían, con lo cual no fue algo tan difícil de crear en la mente, lo complicado seria llevar a cabo esa idea. Inicialmente se lo comente a un grupo reducido de compañeras que fui conociendo, pero eso no prospero, luego entendí  y senti que esto lo tenia que hacer en silencio y sola. Entonces empecé a averiguar, luego hice dos cosas, sacar un crédito y contratar un ingeniero, en el medio me asesore legalmente”, le dice a enREDando.

Comenzaron siendo 2 conductoras pero al poco tiempo la aplicación explotó en demanda y María Eva -cuenta Betina- salió a la “caza” de mujeres taxistas. Así se conocieron: en una estación de servicio cargando gas. Betina no dudó en sumarse a este viaje que le propuso María Eva. “Al principio yo le decía que hagamos publicidad y María Eva me decía que no, que la mejor publicidad íbamos a ser nosotras. Cuatro años después le doy la razón. El She Taxi creció porque se viralizó de boca en boca. Al comienzo  llegamos a ser 10 conductoras para 5 mil pasajeras. Y este mes se nos sumaron 80 mil usuarias más, asique estamos volviendo a buscar conductoras porque estamos desbordadas”.

La app se fue perfeccionando en estos cuatro años. El sistema es sumamente seguro y nada está librado al azar. Para las pasajeras hay incluso una opción de Objetos Perdidos que les permite poder recuperar lo que hayan olvidado en el taxi. Para las conductoras hay un sistema de alarma comunitaria. Si alguna lo acciona, enseguida otras 3 acudirán a su ayuda, esté donde esté. “Que se te pinche una goma a la noche y que no haya nadie, y enviás un mensaje y a los 5 minutos tenés 3 compañeras al lado tuyo. Somos mujeres que estamos solas arriba de un auto y no hay nadie, y nos tenemos. Mandas un audio y del otro lado hay gente que te va a dar una mano. Eso es maravilloso”, cuenta Betina quien durante muchos años trabajó en el turno noche.

Son incontables las anécdotas que guarda en su largo historial como conductora del She. Hay pasajeras que ya conoce por ser usuarias fijas de la app. En definitiva, por ser parte de esta gran comunidad: “he visto chicas embarazadas que ahora viajan con sus hijos. Llevamos a muchas chicas de 14,15 años que solamente salen si es con nosotras”. Betina cuenta que no son solo mujeres quienes suben al taxi, hay muchos pasajeros, varones no cis que utilizan el servicio porque también padecen el acoso de los choferes.

“El otro día se subió una chica, yo la miré por el espejo y ella iba relajada, en su mundo. Y por dentro, yo pensaba qué bueno es poder generar eso, no hablamos una sola palabra pero fue súper gráfico verla a ella sin ese temor o tener que estar inventando un llamado ficticio. Las pasajeras nos agradecen muchísimo. Ellas se sienten muy cómodas con nosotras y te das cuenta que los viajes son relajados tanto para ellas como para nosotras”.

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She Taxi no para de crecer y frente a esto, el malestar de un grupo de taxistas varones tampoco tardó en llegar. Representantes de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar), de la Asociación de Titulares de Taxis Independientes (Atti) y de la Asociación de Radio Taxis presentaron su queja ante la Municipalidad y a la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal.  Dicen que She taxi no cumple con la normativa de la ordenanza vigente. No solo eso: además solicitaron el cese de la aplicación.

Frente a este reclamo, la gran comunidad de usuarias salió a respaldar a las conductoras de She. El enojo fue masivo y se viralizó a través de las redes sociales. “She Taxi no se baja” fue la consigna.  “La app, asi como esta funcionando no incumple ninguna norma y por ese tema abrimos en agosto del año pasado un expediente en la Municipalidad poniendo en conocimiento de qué era She taxi, porqué fue creada, cómo funciona, estadísticas etc. Ese mismo documento actualizado presentamos el 18/11 en esta nueva administración. Nunca nadie contesto esas presentaciones”, explica Juncos.

Maria Eva asegura que el “ataque” es corporativo por parte de un sector privado que nada tiene que ver con el Estado. “Pretenden que nos transformemos en una empresa y eso nunca va a suceder”.

“Lo que queremos es que ninguna aplicación que no sea Movi Taxi esté trabajando en Rosario», declaró a medios de prensa el titular de Catiltar. Frente a este argumento, María Eva es clara: “parece que subestiman a lxs usuarixs porque She es gratis y trabaja con vehículos habilitados, no así las otras app. No existe ninguna aplicación con estas características. Intentar que She Taxi cobre dinero para otorgarle viajes a las trabajadoras, pretender que sea empresa, que tenga una oficina, antena, teléfono fijo etc, no solo es insultar la inteligencia de cualquier emprendedxr, sino que es grosero y atenta contra todo avance tecnológico”.

Betina aclara algo básico: todas las conductoras del She Taxi cumplen con la reglamentación que se les exige para poder circular. “Yo para sumarme al She tengo que enviar toda mi documentación y toda la documentación del auto. Ellos la chequean con Servicios Públicos y recién ahí me habilitan a ingresar a la app. Somos conductoras habilitadas porque cumplimos con todos los requisitos.”

En la calle, la hostilidad de algunos taxistas varones se hace sentir contra las conductoras del She. Pero ellas saben que se tienen unas a otras. Y lo que es fundamental: cuentan con el respaldo de 200 mil usuarias que las elijen todos los días y todas las noches porque la tranquilidad de llegar a casa no se negocia.

A Betina todavía le quedan horas de trabajo arriba del taxi. La app no para de sonar y recién son las cinco de la tarde del día sábado.

 

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