Por la Garganta Poderosa

Tehuel de la Torre siempre estuvo oculto a simple vista, discutiendo los colores que la vida nos impone, yendo a contracorriente de todo aquello que la sociedad quiere que seamos desde que nacemos, combatiendo la heteronorma con la disidencia en sus palabras. Mientras el odio atacaba a su comunidad, él irradiaba alegría por su identidad. Alegría que contagia. Alegría que esparce en todos sus familiares y amigos. Un pibe que en todas las fotos salía con los dientes marcados, con una sonrisa dibujada, que era varón antes de su transición, que levantaba con orgullo su bandera y que lo seguimos buscando hoy, en el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero. Un pibe que no pudo apagar las velas que flameaban en su vigésimo segundo cumpleaños, porque hacía dos semanas ya estaba desaparecido. Sus familiares siguen sin encontrarlo; no le pudieron regalar ningún abrazo desde el 11 de marzo, que fue la última vez que lo vieron.

Aquel día, Tehuel salió de su casa para ir a una entrevista de trabajo en Alejandro Korn, provincia de Buenos Aires; no supimos más de él. Su calor se refleja en las palabras de su hermana Verónica Alarcón: «Es una persona increíble, muy compañero, muy familiero y cada día que pasa lo extrañamos más en casa”. Sólo hay dos personas detenidas por su desaparición: Luis Alberto Ramos, que es la última persona que lo vio, y Oscar Alfredo Montes, acusado de encubrimiento. Verónica no deja de recordarlo y espera que vuelva a su hogar; sueña con poder abrazarlo otra vez: «Por nuestras cabezas rondan un montón de cosas mientras que la Justicia investiga. Queremos encontrar a mi hermano, que ya se termine este círculo de incertidumbre. Lo estamos esperando con mucha ansiedad y con todo el corazón, para devolverle un poco de todo el amor que nos dio él”.

Necesitamos terminar con tanta angustia, y que de una vez aparezca Tehuel.

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