El suicidio se consolidó en Santa Fe durante el 2025 como la principal causa de muerte violenta con indicadores por encima de la media nacional. La foto que dio cuenta de 448 muertes en el territorio provincial se hizo pública en abril a través del informe de gestión del Ministerio Público de la Acusación (MPA) que presentó la Fiscal General de la provincia, Cecilia Vranicich. Los números sacudieron la agenda pública y una vez más se definió la situación como “una emergencia” que lejos de mejorar, se profundiza, y abre interrogantes sobre la construcción de las estadísticas, la rectoría de las políticas públicas en salud mental y lo que se sostiene desde la provincias frente el vacío que dejó el Estado nacional.
“Cuando hablamos de suicidios miramos las estadísticas y vemos que muestran una problemática compleja que no ocurre sólo en Santa Fe, sino que tiene dimensiones federales, incluso mundiales. Lo que intentamos en Santa Fe es que sea una agenda prioritaria”, afirma el secretario de Gestión y Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Salud provincial, Gonzalo Chiesa en diálogo con enREDando.
Para 2025, el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación, registró 5.209 suicidios, un 22,6% más que en 2024. Y de acuerdo a datos de Salud de la Nación, desde 2022 es la primera causa de muerte en personas de 15 a 24 años. En 2024, también ocupó el primer lugar entre quienes tienen entre 25 y 34 años.
El funcionario provincial, que saludó la presencia del tema en la agenda pública, puso sobre la mesa el trabajo de construcción de datos que lleva adelante la provincia. “Por primera vez contamos con un Programa de Epidemiología en Salud Mental que busca sistematizar y fortalecer el proceso de trabajo de construcción de la información”, dice.
Celina Pochettino es psicóloga, integra el Centro de Estudios Salud Mental, Memoria y Transformación, y fue directora provincial de Salud Mental hasta diciembre de 2023. Para ella, “las cifras muestran una vez más una situación delicada y generalizada” que considera es parte de una crisis social de la época.
El empobrecimiento de la población, la pauperización de los lazos y la pérdida de los espacios en común son algunas de las claves puestas sobre la mesa para entender lo que sucede, a lo que se suma la invasión de los entornos virtuales. “Hay una multiplicación de los dolores que tenemos en la vida, pero con cada vez menos espacios para procesarlos junto con otros”, afirma la especialista.
Los datos presentados en abril mostraron que a lo largo de 2025 se consumaron en la provincia 448 suicidios, un número que está por encima de los homicidios registrados ese mismo año y que representa el 46,5 por ciento del total de muertes violentas de toda la provincia. Traducido en tasas, los 210 homicidios dolosos equivalen a 5,9 por cada 100 mil habitantes, mientras que los 448 suicidios duplican ese indicador a 12,7.
“Hay una multiplicación de los dolores que tenemos en la vida, pero con cada vez menos espacios para procesarlos junto con otros”
Ya entre 2022 y 2023, en ese periodo llamado de pospandemia, los números arreciaban y el Ministerio de Salud provincial puso en marcha un primer proceso de articulación interinstitucional que integró fuentes de información diversas, incluyendo el MPA y el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad provincial. Ese paso ya había mostrado la necesidad de articular información para poder acercarse al problema y saldar, al menos en parte, un problema estructural como es el subregistro.
Pese a que los números hechos públicos en abril pasado por el MPA no contemplan el amplio espectro de las fuentes, Chiesa da cuenta de una continuidad en el trabajo de articulación para la confección de las estadísticas.
“Construir los datos requiere muchas fuentes, no sólo el MPA y la áreas de seguridad, sino también el Ministerio de Salud y Estadísticas vitales de la provincia, todas muy necesarias”, explica el funcionario y detalla el trabajo que se viene desarrollando a través de una Guía de Cuidados para el Abordaje de Suicidios.
“Es una herramienta específica más para los equipos para que la carga de datos no sea tediosa y al mismo tiempo se ajustan criterios”, explica.
En paralelo, se sumaron ajustes en la construcción de códigos específicos, como es la incorporación en la recolección de datos de los casos de autolesiones sin intención suicida. “Son situaciones que se dan en los servicios y que buscamos consensuar la forma de codificar para poder dar cuenta de la complejidad del escenario”, detalla.
Sin rectoría ni presupuesto nacional
La jerarquización del área de Salud Mental al interior del Ministerio elevada ahora a subsecretaría, “la continuidad” del Plan Provincial de Salud Mental aprobado en 2023 por resolución 990 durante la gestión previa y la creación de coordinaciones nodales específicas en cada regional para garantizar mayor cercanía con los equipos territoriales fueron algunas de las acciones que el secretario de Gestión enumera para dar cuenta de la prioridad que la problemática tiene en la agenda de Salud.
“Todo esto se funda en la historia que provincia tiene en salud mental comunitaria y en su marco normativo, que es pionero desde los años 90”, agrega funcionario que al mismo tiempo expone con crudeza el vacío que desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza (LLA) se produjo en el Estado Nacional frente a esta problemática.
“Hoy no existe una rectoría de Salud de la Nación en materia de salud mental, ni tampoco en materia de suicidios, lo mismo que se repite en muchos otros temas”, afirma. Así, de Nación no llega ni rectoría ni presupuesto.
“No tenemos espacios de discusión, capacitaciones ni programas específicos. Tampoco presupuesto para afrontar acciones y coordinaciones en el marco de una política nacional”, explica Chiesa y como ejemplo de esa escasez señala la desaparición del Consejo Federal de Salud Mental y Adicciones (Cofesama).
“Hoy no existe una rectoría de Salud de la Nación en materia de salud mental, ni tampoco en materia de suicidios, lo mismo que se repite en muchos otros temas”
“Lo eliminaron, aunque todos los ministros de Salud del país dejaron expuesta la necesidad de que ese espacio siga existiendo”, cuenta.
Lo mismo sucedió con la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental Comunitaria (RISAMC), un sistema remunerado de formación de posgrado de dedicación exclusiva y 3 años de duración para abordar problemáticas de salud mental, que dejaron de pagarse y actualmente sólo se sostienen por decisión provincial.
Desde el centro de estudios, frente a las 448 muertes ocurridas en 2025, que sólo corresponden al registro del MPA, para Pocchetino quedan preguntas pendientes que tienen que ver con la rectoría sobre esta problemática y la tensión creciente en los últimos años entre los discursos punitivos y estigmatizantes que surgen de las áreas de seguridad, y que se contraponen a los abordajes con perspectiva de cuidado y prevención comunitaria.
“El suicidio es un problema de salud pública complejo, multidimensional e históricamente invisibilizado. No sólo por el sufrimiento que implica, sino también por las dificultades en su registro, análisis y comunicación”, dice para abrir esa conversación y marca con insistencia la necesidad de “correr este problema del discurso penal y punitivo”.
“Hay una historia del suicidio que cada época lo estigmatiza de una manera diferente: hay una historia del suicidio en torno a lo delictivo, otra en torno a lo vergonzante” recuerda antes de insistir en que “se trata de un asunto de salud pública que requiere un abordaje complejo”.
Los riesgos del discurso punitivo
Frente a los riesgos de reducir la mirada a una cuestión de seguridad o de investigación judicial que lo que “producen es un desplazamiento desubicado”, Pochettino marca la urgencia de “definir con claridad que el abordaje del suicidio es una responsabilidad del Sistema de Salud” y advierte que “cuando la conducción no está en salud se desordena la información: y se debilita la capacidad del Estado para cuidar”.
El abordaje del suicidio es una responsabilidad del Sistema de Salud. Cuando la conducción no está en salud se desordena la información: y se debilita la capacidad del Estado para cuidar
Como ejemplos de lo que llama “los desplazamientos de los asuntos de salud a territorios de seguridad”, suma a la discusión la pretendida reforma de la Ley de Salud Mental 26.657 sancionada en 2010 y nunca implementada plenamente.
“La reforma destierra el abordaje multidisciplinario, recorta los problemas de salud mental y plantea la internación casi como único recurso cuando el problema no fue la ley, sino la falta de implementación y de presupuesto”, explica la psicóloga que apunta a esta mirada conservadora vinculada a “posiciones segregatorias en el abordaje de los problemas.”.
La reforma destierra el abordaje multidisciplinario, recorta los problemas de salud mental y plantea la internación casi como único recurso cuando el problema no fue la ley, sino la falta de implementación y de presupuesto
En coincidencia en la necesidad de “implementar la ley vigente”, el funcionario provincial ve en la propuesta de reforma un retorno a los discursos conservadores que sostienen “la hegemonía del modelo médico como si toda problemática de salud mental solo pudiera referirse en el médico psiquiatra, que es un profesional importante en los equipos de salud, pero no los únicos”.
“Las situaciones de salud mental tienen una complejidad enorme y debemos construir respuestas desde esa complejidad que nos da el encuentro con otras disciplinas y con otros compañeros para pensar la situación y los determinantes sociales de quienes presenten una problemática”, agrega Chiesa.
Cuidar en comunidad
“Todos podemos hacer algo, empecemos por escuchar”. La frase que abre el material que el Programa Provincial para la Prevención del Suicidio, que existe en Santa Fe desde el 2023, sintetiza el abordaje comunitario del problema que se propone desde Salud.
“Es un material con información clara para el ciudadano de a pie que establece las pautas alarma y los pasos a seguir, al mismo tiempo que trabaja sobre los mitos que existen alrededor del suicidio y que deben abordarse porque de otro modo generan más silencio”, detalla el secretario de Gestión Territorial y destaca la multiplicidad de dispositivos que permiten que el material llegue a la comunidad.
Pochettino, por su parte, vuelve a marcar que “es un problema que afecta a todos por igual, que no requiere antecedentes y nos marca la necesidad de avanzar en la formación de la comunidad para que el cuidado sea en colectivo”.
El aislamiento o retraimiento, el desinterés o falta de motivación, las ideas negativas o de muerte reiteradas, la imposibilidad de sostener la vida cotidiana desde dormir y comer hasta trabajar, los llantos inconsolables y cambios de conducta, los sentimientos de fracaso y la autoimagen negativa son las alarmas frente las cuales se deben tomar medidas.
Es un problema que afecta a todos por igual, que no requiere antecedentes y nos marca la necesidad de avanzar en la formación de la comunidad para que el cuidado sea en colectivo
“Hablar con la persona y acompañarla es la primera acción, además de procurar que no se quede sola y establecer postas de acompañamiento hasta que se pueda llegar a una consulta específica son las primeras acciones”, detalla la especialista que considera que la formación comunitaria es clave para la prevención.
Junto con Unicef, Salud ya puso en marcha una “formación para formadores” que busca lograr un efecto cascada en diferentes ámbitos de acuerdo a cada región de la provincia. Venado Tuerto, Rosario y Rafaela serán de la partida con la participación de centros de estudios y programas como el Nueva Oportunidad.
La constitución de Mesas Intersectoriales que desde agosto de 2025 ya funcionan en Reconquista, Venado Tuerto y Rosario son otra construcción en el mismo sentido.
“En todos los casos se trata de encuentros comunitarios donde el tema del suicidio se pone sobre la mesa”, señala el funcionario sobre ese espacio donde se tejen nuevas redes entre los Estados locales y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el territorio.
“Son esos actores los que construyen diagnósticos y van dando lugar a las acciones”, dice Chiesa para concluir que “son ellos los que ayudan a construir referentes que no siempre son los de salud, sino los de la comunidad”.