Se cumplieron cuatro años de la desaparición de la joven sanlorencia Paula Perassi. Una contundente, masiva y emotiva movilización se realizó en la vecina localidad de San Lorenzo. Familiares de otras víctimas también se sumaron para acompañar a la familia Perassi y exigir justicia. 

Por Flavia Campeis

Viernes 18. 18 horas. Fue una marcha pero no una más. Este viernes 18 de septiembre se cumplieron cuatro años de la desaparición de una sanlorencina, nada más y nada menos que en democracia. Cuatro años sin Paula Perassi, nueve años sin Jorge Julio López y  venas que siguen abiertas y sangrando por estos rincones de América Latina.

En todo este tiempo sin Paula, apareció la lucha de su padre que se convirtió en ícono de tantas otras luchas, muchas preguntas, pocas respuestas y cientos de gritos reclamando justicia.

El final fue el momento en que comenzó todo. Cuando la movilización del viernes 18 de septiembre finalizó -tras unir a gran cantidad de vecinos de toda la región por el centro de San Lorenzo-  se cumplía el momento exacto en que Paula llamaba a su madre por última vez para preguntarle cómo había llegado de su viaje de unos breves días.

20.40 hs. de la noche del 18 de septiembre de 2011. A esa hora, Paula se comunicó con su mamá, le preguntó si estaba bien y Alicia quedó en que luego la contactaba porque estaban llegando. El resto de las llamadas, solo minutos después, jamás fueron atendidas por Paula. Todavía sus padres, sus hijos, hermanas y toda la región, quieren saber que pasó con ella.

Sin embargo, Paula sí atendió una llamada que minutos antes de las 21 horas sonó desde una cabina telefónica y tuvo tanto poder como para hacerla salir de su casa, donde estaba su esposo y sus dos pequeños hijos.

Luego vinieron días de búsqueda, pedidos de justicia, detenciones y acusaciones, entre las que quedaron procesadas ocho personas, cinco de ellas policías que están acusados de encubrir la desaparición de la joven embarazada de seis semanas y tres civiles acusados de obligar a Paula a realizarse un aborto contra su voluntad y en el que habría muerto.

Esta marcha como todas las que se realizaron cada mes tuvieron el mismo sentido, pero en esta ocasión,  contó con más acompañamiento, más banderas se levantaron bajo la consigna: “Nunca más otra Paula”. Una verdadera multitud se congregó en la ciudad de San Lorenzo.

Una columna de aproximadamente tres cuadras de personas caminó por Avenida San Martín desde la esquina de los bancos, hasta Entre Ríos, volviendo hasta Rivadavia, para terminar nuevamente en Bv. Urquiza y Avenida, donde fue el acto central.

A la importante cantidad de vecinos de toda la región que caminaron detrás de la familia de Paula y de las familias de otras víctimas del Cordón Industrial, se sumaron los clientes y empleados de los comercios de la Avenida, quienes también salieron a la calle y acompañaron el paso de la movilización.

Alberto Perassi junto a Alicia encabezaron la marcha con una pancarta que pedía justicia. Junto a ellos, los familiares de otras víctimas de la región, militantes, organizaciones que acompañan a la familia  y vecinos de todas las edades. “Se va a acabar, esa costumbre de matar”, se escuchaba. En el camino, se nombró a Paula y a otras víctimas bajo el grito de “presente, ahora y siempre”.

Tras la marcha, en la esquina de los bancos, las mujeres de la multisectorial que acompaña la causa leyeron un extenso comunicado en el que acusaron a todos los estratos del Estado por este caso, en todos los niveles, sin dejar de mencionar que ese mismo día se cumplían 9 años de la segunda desaparición del testigo de la causa Etchecolatz, Jorge Julio López, en La Plata.

Luego, Alberto tomó la palabra, y acompañado siempre de su esposa, agradeció a los presentes y les dio el micrófono a otros familiares. Allí fue el turno de la hermana de Any Rivero, asesinada por narcos en Capitán Bermúdez, el suegro de Roberto Arrieta, asesinado por la policía en Puerto San Martín, la hermana de Gerardo Pichón Escobar, desaparecido y encontrado ahogado en el río tras acudir a un boliche en Rosario y el padre de Jeremías Trasante, uno de los chicos asesinados en el triple crimen de Villa Moreno en Rosario. Al finalizar, se proyectó un video con emotivas imágenes de la lucha de la familia Perassi y la banda local La Calada, integrada por Carlos Alegre, Diego Tobozo y Javier Bernardi, interpretaron el tema que compusieron para este caso, titulado “A don Alberto Perassi” y emocionaron más aún a los presentes.

Versiones sobre el destino de Paula

Mientras el Equipo Argentino de Antropología Forense busca el cuerpo de Paula en una cava de basura en Puerto General San Martín, las versiones sobre el destino del cuerpo de la joven son muchas.

Una de las más fuertes, que se escucha en las calles desde hace tiempo, es la posibilidad de que a Paula la hayan quemado en una fábrica de San Lorenzo dedicada a incinerar desechos y basura, la planta de IDM.

Al cierre de la movilización, Alberto Perassi dio una triste noticia que nos hizo caer las lágrimas a todos: “a Paula la incineraron en IDM”, expresó, refieriéndose a dichos del juez Juan José Tutau, a cargo de la causa.

“No me salen las palabras, pero tengo que hacerles un comentario que a lo mejor puede cambiar algo. El juez Tutau tiene aparentemente la certeza o bien estudiado, porque lo ha comentado, de que Paula ha sido incinerada en IDM, fábrica ubicada en Ruta S10, esto es muy duro, pero él está con eso, yo no sé si lo sabe porque lo sabe, porque lo averiguó, o porque hizo la investigación o no hizo nada y dice esto: a Paula la incineraron en la Ruta 10, en la fábrica IDM”, señaló Alberto, ante los rostros conmovidos.

“Posiblemente, si esto llega a ser así, la próxima marcha la vamos a ir a hacer frente a IDM y a cortar la ruta 10 y porqué no si esto termina de esta manera, llegar a hacer un santuario de Paula frente a la puerta de la empresa”, aclaró, pero reflexionó: “esperemos que no sea otra chicana más, lamentablemente es una noticia bastante fea para un luto de 4 años, pero les vuelvo a agradecer a todos”.

Fueron cuatro años en el que día tras día se ha ido develando el entramado oscuro de una región que es el polo agroexportador más grande de América Latina y, a su vez, el escenario de múltiples atropellos a los derechos humanos. Miles de granos siguen saliendo de estos puertos, miles de dólares siguen ingresando, los comercios ilegales crecen, la policía y  la justicia siguen siendo cómplices, partícipes y encubridores y Paula, a cuatro años, continúa desaparecida.

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