El 31 Encuentro Nacional de Mujeres se realizará en nuestra ciudad en octubre del año próximo. El amplio movimiento de mujeres de Rosario ya realizó una primera reunión para delinear la organización.  Mientras se espera la segunda, desde enREDando escuchamos voces de activistas que estuvieron en Mar del Plata. Cómo lo vivieron, las experiencias y miradas y el desafío de seguir creciendo “sabiéndonos acompañadas.”

Por María Cruz Ciarniello

Mientras que el 31 Encuentro Nacional de Mujeres -cuya sede será Rosario- ya comenzó a soñarse en una primera reunión en la que participaron aproximadamente unas 200 mujeres, los ecos de lo que fue el 30 Encuentro Nacional en Mar del Plata siguen resonando.

Porque fue el Encuentro más multitudinario; porque supo convocar a 60 mil mujeres de todo el país, porque la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito cumplió sus 10 años, porque meses atrás se había realizado el histórico grito Ni Una Menos, porque durante esa semana tuvimos que lamentar otros 9 femicidios y porque por primera vez en su historia, la marcha de cierre fue reprimida por la policía frente a la Catedral de Mar del Plata.

Son ecos que nos convocan a escuchar las voces de militantes y activistas feministas que fueron parte. Dicen que el regreso no es el mismo después de haber participado de un Encuentro de Mujeres. Que algo o muchas nos transforman. Que en esa caravana de sueños y rebeldías que se construyen en los talleres y en el espacio público, está la multiplicidad de miradas, historias y cuerpos en movimiento.

Que lo personal siempre es político.

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Eva Dominguez es una activa militante feminista. Su historia familiar lleva un grito de justicia que todavía no encuentra eco en un machista poder judicial. Su cuñada Vanesa Celma fue víctima de femicidio. Desde ese entonces, Eva batalla en los Tribunales Provinciales, en la calle, junto a muchas otras organizaciones para intentar que la causa judicial por el femicidio de Vanesa no quede impune. Desde hace 4 años participa ininterrumpidamente de los Encuentros Nacionales. . “Es el segundo año que participo como taller de femicidio, en otros años solo había sobre violencia de género. Desde hace años que está el taller de femicidio, y lo que me impactó es el testimonio de sobrevivientes, una joven de Buenos Aires tenía el 70% de su cuerpo quemado. Había otra chica que había recibido dos disparos y allí estaba, compartiendo su testimonio. Escucharlos nos renueva las fuerzas para seguir luchando”, le dice Eva a enREDando. Y agrega: “Nos impacta ver a las mujeres sobrevivientes dando su testimonio”.

Cada uno de esos relatos –cuenta- le genera un compromiso mayor “para no olvidarme de ellas que están vivas, por Vanesa que ya no está. En todas ellas veo representada su voz, y hay que poder luchar para que las leyes se cumplan por todas las mujeres que van a venir a Rosario. Tenemos que hacer valer la ley 26.485. Muchas somos feministas y hemos ganado un montón de territorios pero en lo cotidiano nos encontramos con las dificultades en las fiscalías. No exigimos nada fuera de lugar”.

Irene Ocampo es activista, escritora y una histórica participante de los Encuentros. “En este encuentro me animé a ir con los libros de Hipólita Ediciones. En la primera vez que estuve en la plaza, estuve colaborando en la radio abierta también, como radialista. La experiencia que te dá estar en la plaza es muy interesante. Ahí se muestran otras cosas, no solo el trabajo en talleres o la marcha, sino también lo que se dá en la calle. Había movida en muchas plazas de Mar del Plata. Estar durante 3 días frente a la Catedral tiene un simbolismo muy fuerte. Es un momento único para que quienes pasen por ahí se enteren de lo que es el Encuentro”.

Irene –una de las fundadoras de la Red Informativa de Mujeres- participó del taller de Mujeres y Lesbianismo y el de Mujeres y Bisexualidades, al que destacó de novedoso. “Es el segundo o tercer año que se dá. Despues de tantos años de idas y venidas, me parecía que había que estar ahí. Fue una muy buena experiencia y me hizo recuperar ese trabajo de los talleres”, destaca. Y la experiencia de estar en las calles, de ese intercambio activista que se dá junta a otras y otres, es vital.

Así lo explica también, Dahiana Belfiori, escritora e integrante de Socorristas en Red de Rafaela. “Durante estos diez años participé siempre de los talleres de Aborto y Estrategias por el aborto legal. Este año decidí no participar de ningún taller y disfrutar el Encuentro desde ese “afuera” tan maravillo -político y lleno de afectos- que rodea a los talleres. Repartí material de Socorristas en Red en la Plaza Mitre, a la que denominamos “la plaza feminista”, participé de la Mesa Latinoamericana en la misma plaza y leí poemas junto a Silvia Gómez y Mónica Palacio poetas, compañeras y amigas feministas en la radio de la Red Nosotras en el Mundo junto a otras compañeras comunicadoras que hace ocho años transmiten los Encuentros en vivo. Y por supuesto estuve en la multicolor marcha cantando y caminando con la peluca fucsia socorrista siendo parte de esas 65.000 mujeres que llenamos de vida la ciudad diciendo “Acá estamos” con nuestros cuerpos diversos.”

La convocatoria al Encuentro marcó record. Se estima que más de 60 mil mujeres participaron, viajando desde diferentes puntos del país. Realidades distintas y preocupaciones compartidas. Violencias que se repiten en cada geografía e incluso, superando las fronteras del país. Porque en el Encuentro también estaban también las mujeres kurdas para contar su lucha.

“Me llevo la sensación de ser cada vez más las que salimos a decir lo que pensamos, las que nos animamos a decir que estamos hartas de la misoginia y de la violencia machista y sexista que imprimen la heteronormatividad y el patriarcado en nuestros cuerpos y subjetividades”, dice Dahiana, autora del libro Código Rosa.

Aunque su participación en este Encuentro se centró en el espacio público, la organización Socorristas en Red llevó adelante diversas actividades: “los talleres sobre uso seguro del misoprostol, la realización de un Festival por el Aborto Legal para Decidir del que participaron Roma Roldán, BIFE y Vivi Pozzebón y Marian Pellegrino. La experiencia ha sido y es conmovedora al reconocernos en cada territorio que habitamos en esta práctica sorora de acompañamiento feminista. Dijimos en voz bien alta y desde la alegría: “Acá estamos, armando los socorrismos en 25 lugares de Argentina, para tomarnos revancha contra el misógino patriarcado y sus leyes restrictivas. Acá estamos, para decirles que nuestros cuerpos son nuestros territorios; que abortamos ayer, que abortamos hoy y que seguiremos abortando mañana”, relata Belfiori.

La experiencia socorrista cobra fuerza en todo el país. En 25 lugares de la Argentina se multiplica, construyendo un lazo fundamental para acompañar a las mujeres a decidir sobre la interrupción de su embarazo mientras el Congreso de la Nación continúa demorando un debate imprescindible para su legalización y despenalización.

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María José Gerez es referente de la CTA Rosario. Como secretaria de Género del gremio local está participando por primera vez de la Comisión Organizadora para darle forma al Encuentro que el próximo año se realizará en Rosario. Pero más allá de la militancia, su vivencia en Mar del Plata estuvo punzada por un acompañamiento especial. Por primera vez, María José compartió su activismo junto a su mamá. “Pude viajar con mi mamá, ella no es militante, y este año, con el Ni Una Menos, se sintió convocada a ir. Y volvió con muchas ganas de pensar el otro. Volvió diferente, y en términos personales fue muy emocionante poder compartir con mi vieja esa experiencia”.

Destaca a su vez, así como Dahiana e Irene, el poder popular que se construye en las calles. “En el espacio público por esos días, las mujeres caminamos sintiéndonos totalmente empoderadas. En general es un lugar de amenazas para nosotras, donde se ejerce la violencia que vivimos, el acoso callejero, y la verdad es que sentimos un clima de hermandad, de sororidad. De cada encuentro siempre volves renovada. A quienes militamos desde el feminismo siempre se nos acusa de marginales y la verdad es que estamos demostrando que el movimiento más dinámico es el de mujeres, donde hubo muchas mujeres, de todas las edades, de todos los lugares y sectores sociales, compañeras que era la primera vez que participaban, donde todas tenían cosas para decir. El taller de Violencia y Maltrato fue multitudinario, y muchas mujeres por primera vez se animaban a contar su historia”, apunta Gerez.

El balance es sumamente positivo. “El saldo del Encuentro es muy bueno más allá de la represión y los femicidios que no paran. Creemos que estamos en un año bisagra, y ahora estamos con un desafío enorme que es organizar el Encuentro en Rosario. Tenemos que estar a la altura de las circunstancias. El primer encuentro contó con la participación de 1000 mujeres, en los últimos años el promedio era de 30 mil a 50 mil mujeres, y este año hicimos un salto a 65 mil. Tenemos que armar una Comisión Organizadora que represente la multiplicidad del Encuentro de Mujeres”, se entusiasma Majo.

Dahiana, por su parte, remarca la participación de quienes por primera vez se suman a un Encuentro. Y no tiene dudas-dice- que en Rosario “seremos todavía más”. “Y pienso en las que participaron por primera vez y me emociona saber que no serán las mismas. Porque la transformación más trascendental es la que sucede en cada una. Nos encontramos para luchar por nuestros derechos, sí. Pero sobre todo para celebrarnos. Eso significan para mí los Encuentros: una manera de renovar energías para seguir en cada lugar en el que vivimos sabiéndonos acompañadas.”

Eva Dominguez se trae una imagen y un relato que la conmovió, el de la hermana de Paola Acosta. “Ella pidió que seamos concientes de lo que estamos reclamando. Que es necesario que nos articulemos y que a nivel nacional es necesario una Emergencia de Violencia de Género. El 25 de noviembre se va a realizar una gran movilización, como fue el Ni Una Menos. Es muy importante porque eso convoca a mucha otra gente. Es fundamental poder comprometer a la sociedad, concientizar. Y como familiar, las expectativas con el próximo Encuentro, son muchas. Pudimos realizar aquí un encuentro entre familiares y fue muy movilizante. Coincidimos en poder escucharnos y cómo vamos atravesando los distintos procesos penales. Cuáles son los recursos que podemos llegar a tener. Tenemos que ir aprendiendo cada día. Y eso nos sirvió mucho, por eso pienso que el Encuentro va a ser muy importante. Todas las organizaciones tenemos que estar unidas para hacer un buen Encuentro.”

“Va a ser una tarea enorme porque recibir a 60 mil personas es un trabajo importante. Pero creo que va ser una buena oportunidad de trabajar en conjunto, es un lindo desafío”, opina Irene.

La marcha

Los Encuentros tienen muchos momentos especiales. Uno de ellos es la movilización que se lleva a cabo en el cierre, pasando por diferentes lugares emblemáticos. Color, cantos, mujeres empoderadas defendiendo derechos. De eso se trata. Y también, del repudio que muchas organizaciones manifiestan contra la Iglesia Católica. En la Catedral de Mar del Plata, las organizaciones que se acercaron a escrachar a la Iglesia fueron reprimidas por la policía. Allí estaba, esperando la llegada, un grupo neonazi comandado por Carlos Pampillón, vinculado al intendente electo de Mar del Plata por Cambiemos, Carlos Arroyo.

“Un escrache es un escándalo. Y fuimos las feministas a escrachar. Con Socorristas, con compañeras de otras agrupaciones, generalmente somos muy pocas pero esta vez, éramos muchísimas. Estaba en la esquina del edificio y la verdad, no me enteré de lo que sucedía porque éramos un montón. La represión es totalmente repudiable. Se nota que la decisión ya tenía el visto bueno. Hay responsables políticos de lo que sucedió. Nosotras fuimos a escrachar”, relata Irene quien estuvo en la plaza cuando la policía no solo reprimió con gases sino que además, secuestró a tres militantes que estuvieron detenidas ilegalmente dentro de la Catedral. “Si vamos a la Iglesia no es porque estemos en contra de la fe, sino por el papel político que tiene una institución que se ha dedicado durante una buena parte de la historia de nuestro país a influir en las vidas políticas y privadas de hombres y mujeres. Ha manipulado durante muchísimo tiempo y lo sigue haciendo”, reafirma Irene.

Desde Socorristas en Red emitieron un comunicado de repudio, reivindicando la movilización hasta la Catedral. “Reivindicamos manifestarnos en la catedral de la iglesia católica, porque reconocemos en esa institución uno de los íconos donde se nos violenta concreta y simbólicamente desde hace siglos, decretando que debiéramos asumir pasivamente la heterosexualidad obligatoria, los destinos biologicistas dicotómicos y la maternidad forzosa cual incubadoras (…) La violencia fue ejercida por las fuerzas de (in)seguridad como es la policía bonaerense, junto con matones ultramontanos como Carlos Pampillón (dirigente del Foro Patriótico Nacional, organización neonazi, xenófoba y violenta que está procesado por la justicia marplatense), quienes montaron un escenario de provocación para justificar la represión que tenían preparada bajo la manga. Junto con repudiar la represión vivida, lamentamos que muchos medios de comunicación se hagan eco del Encuentro Nacional de Mujeres, única y exclusivamente por estos hechos. El desarrollo íntegro del ENM debiera ser noticia de todos y cada uno de los medios de prensa porque es un evento único en la historia de luchas del movimiento de mujeres.”

“La marcha tienen un recorrido que siempre pasa por lugares emblemáticos. Se pasó por un lugar que había funcionado como un prostíbulo. Y después somos muchas las organizaciones que decidimos pasar por la Catedral a denunciar a la Iglesia como una de las instituciones patriarcales que más nos reprime. Y siempre es un debate al interior del movimiento de mujeres de cómo ir hacia ese escrache. Y si bien siempre somos muy juzgadas por esa decisión, este año pudimos evidenciar quiénes son los que generan la violencia. Hay fotos de cómo actuó la policia en conjunto con grupso de choques neonazis a cargo de Carlos Pampillón. Eso evidencia quiénes son los que ejercen la violencia hacia las mujeres y porque molestamos tanto. Y también muestra como la Iglesia ha sido la que siempre ha intentado romper los encuentros en los talleres. Este año, realmente se vió lo que siempre denunciamos y como los medios solo muestran del Encuentro solo una parte”, subraya la actual Secretaria de Género de la CTA Rosario.

Rosario, la sede elegida

Que Rosario sea la próxima sede del Encuentro Nacional de Mujeres es una victoria lograda por el gran movimiento de mujeres de la ciudad. Amplio, diverso y cada vez más poderoso. Al escenario central se subieron referentes de la Multisectorial para proponer la sede y asumir un inmenso desafío que ya está dando sus primeros pasos. “De la propuesta de Chaco, Chubut, Capital Federal y Rosario, por ovación salió elegida Rosario. Fui una de las que tuve la posibilidad de subir al escenario, y reflejar cual es la situación de la ciudad, y mostrar también como se organizan las madres, y de cómo contamos con un movimiento de mujeres muy dinamico que logró la emergencia en violencia de género para la ciudad, que impulsa la licencia laboral para victimas de violencia de género. Es necesario poder mostrar ante los femicidios, que también las mujeres nos organizamos y ser protagonistas de las luchas de nuestros pueblos”, señala Maria José.

El camino hacia el 31 Encuentro Nacional ya comienza a desandarse. Doscientas mujeres se acercaron a la primera reunión que se realizó en el Centro Cultural Fontanarrosa. Algunas, históricas encuentreras que han formado parte de las Comisiones Organizadoras de los Encuentros de años anteriores en los que Rosario fue la sede, y otras, muy jóvenes, comenzando a militar, a involucrarse y a ser parte de un hecho histórico.

La responsabilidad es grande así como los sueños y las expectativas. El enorme desafío es avanzar sobre acuerdos y consensos para recibir a las miles de mujeres que en octubre de 2016 llegaran a Rosario. Visibilizar las problemáticas locales, las fortalezas de un movimiento de mujeres rosarino que viene avanzando en ampliación de derechos y aprender de las experiencias de otras provincias. El abrazo es colectivo, el inmenso trabajo que hay por delante, también.

La próxima reunión será el 30 de noviembre en el Centro Cultural Fontanarrosa. La convocatoria es abierta a quienes quieran sumarse a ser parte de la organización del 31 Encuentro Nacional de Mujeres.

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