A comienzos del mes de diciembre se presentó el primer número de una revista realizada íntegramente por jóvenes de Barrio Las Flores de Rosario. “De calletano, el grito estalla”, es una producción periodística donde lxs pibxs del barrio hablan por sí mismos, construyen otros discursos en torno a su barrio y cuentan otras realidades, casi siempre invisibilizadas. 

Por María Cruz Ciarniello

El grito de fin de año no se calla, y estalla. La potencia de actuar, decir, de hablar, debatir. Amplificar voces, pelear contra la desinformación. Desarticular verdades absolutas, construir vínculos, despertar pasiones, tejer “palabras en forma de abrazos.”

La garganta es de un joven adolescente de Barrio Las Flores que ilustra la tapa del primer número de una revista parida al calor de un taller de periodismo digital. Contar con otras palabras, con sus palabras, narrar desde el corazón de un territorio signado por el olvido y la criminalización Atravesado por el dolor de la ausencia y de otras gargantas que también estallaron hace 14 años atrás.

El Centro de Convivencia Barrial de las Flores está ubicado en el mismo barrio, en la misma zona sur donde se encuentra la Escuela Serrano. Sobre el techo de este establecimiento escolar, murió asesinado Claudio Pocho Lepratti cuando el policía Esteban Velazquez, con un tiro, le quemó la garganta en diciembre de 2001. De Las Flores también era Rubén Pereyra, fusilado durante esos mismos días mientras esperaba por un bolsón de comida.

Las Flores respira resistencia entre sus calles. De todo tipo; de todas las formas posibles. Resistir desde la alegría, desde el hacer, desde un partido de fútbol, un mural, un carnaval o una maratón deportiva. Resistir haciendo una revista hecha desde el barrio.

¿Por qué es tan vital hacer periodismo desde el territorio? Es que los gritos son necesarios cuando los grandes medios, el entramado judicial –político y gran parte de la sociedad imprimen el sello de la estigmatización sobre jóvenes, en su mayoría varones y de sectores populares; cuando un único lenguaje parece imperar en la jerga periodística para dar cuenta de versiones que quedan ancladas, casi como si fuesen verdades absolutas.

Así nació –por ejemplo- la revista de La Poderosa en Buenos Aires. En esa garganta que es ícono de sus tapas, estallan los miles de gritos que nacen del interior de las más de 15 asambleas villeras de Capital Federal, para hablar desde y para el barrio. Pero también, para generar contenidos realizados por pibes del lugar; por jóvenes que pueden y quieren ser periodistas.

De Calletano el grito estalla, es una revista que surge en Rosario frente a la necesidad de configurar un decir propio y colectivo, construir una mirada barrial que hable de las cosas que suceden allí, en esos territorios donde además de desigualdades estructurales, hay vida. Hay vínculos, hay lucha y organización. “Cruzar fronteras, ir más allá de los límites impuestos por la sociedad. Intentar nuevas conexiones, desde otros lugares, siendo los que somos y también siendo otros. Queremos que nuestras voces se escuchen, como un grito que surge del silencio ensordecedor de nuestras calles. Que nos escuchen todas las personas, aún las personas que quieren callarnos. Nuestro grito estalla, nuestro grito está ya, acá, en nuestra revista”. El fragmento forma parte de la editorial del primer número que se presentó en el CCB de las Flores.

Allí se desarrollan diversos talleres en el marco del programa provincial Nueva Oportunidad. Gustavo Erb y Joaquina Parma coordinan el espacio de periodismo que, a partir de un intenso trabajo colectivo con jóvenes de Las Flores, logró editar el primer número de una revista donde lxs chicxs escriben, dibujan, entrevistan, y expresan sus diferentes miradas y sentires en relación al barrio. Llegar a esta edición no fue fácil. Fueron muchas las dificultades que debieron atravesar, tanto a nivel institucional como social. El dolor por el asesinato de dos jóvenes amigos del barrio fue una marca que los atravesó.

Brenda Pacheco fue asesinada el 27 de agosto de este año y Luis Olivera, el Chanchi, el 15 de marzo.  De La Mica, como le decían a Brenda, sus compañerxs escriben: “siempre presente con tu largo pelo color azabache, rodete de mil vueltas. Pegada al celular. La sonrisa contagiosa. Alegrándonos con tus locuras. Escondiéndote de las cámaras. Sembrando semillas con tus compañeras de la huerta. Ojalá no sea una muerte más que quede impune”. Al Chanchi lo recuerdan con su risa contagiosa. “Sobresalían tus modos, tus anécdotas vagas.” Luis Olivera tenia 24 años y un futuro que le fue arrebatado. La crónica policial de su crimen nada dice de qué hacía, de quién era.

La revista intenta poner en discusión y visibilizar otras realidades. Otros modos de contar las historias, de escuchar a los jóvenes, de reflexionar sobre los problemas que atraviesan cada día como es la violencia de género que tiene un destacado dentro de la publicación. Y lxs pibxs también dibujan. Y hablan de las esquinas, de las calles de la barriada. ¿Cómo es para muchos jóvenes vivir en las Flores? “El barrio es mi hogar. Acá hice mi vida, de acá salí, soy lo que soy por este barrio”, dice uno de los chicos que fue entrevistado por Micaela, Gustavo, Isaias y Balbina.

“Discutimos los contenidos del barrio y el contraste que veíamos en los medios de comunicación sobre como contaban la realidad de Las Flores, siempre nombrado como algo criminalizado. La idea era asumir una responsabilidad sobre cómo contar su mirada y su perspectiva de esa realidad. Después los chicos se fueron enganchando al ver que no solo el contenido tenía que ver con una cuestión de denuncia o de romper con esta estructura informativa, sino también contar cosas súper valorables que sucedían en el barrio. Entonces se empezaron a hacer otras entrevistas. Y salieron cuestiones creativas como el comic, que surgió como una forma de contar algo que no se podía contar”, cuenta Gustavo Erb mientras el calor de un 2 de diciembre de 2015  abre paso a lo que fue la presentación de este primer número en la que lxs chicxs fueron los protagonistas del evento.

A su lado, Joaquina aporta su explicación sobre el trabajo del cómic: “se pensó como una fotonovela, y a partir de ahí, trabajamos a partir de fotos. Y sirvió para unir el relato con un tratamiento de la imagen. La idea es poder pensar una forma propia de hacer periodismo y en cómo consumimos constantemente imágenes y cómo a partir de ahí, construir nuevas imágenes desde los pibes”.

El taller de periodismo funciona desde el año 2014. Con esfuerzo, se logró su continuidad en todo este 2015. “Nosotros laburamos a partir de lo audiovisual a partir de Corte Rancho, Todo Piola, es decir, intentamos pensarnos junto a otras experiencias. Y también el taller esta atravesado por lo que es el trabajo en el Estado, con cuestiones que son una limitación, que trae matices complejos”, suma Gustavo. Para Joaquina, los conflictos que se generaron a partir de la demora en el pago de las becas por parte gobierno provincial a los jóvenes que participan del programa Nueva Oportunidad, “sirvió como forma de pensar a nivel grupal cómo pararse frente a esa realidad donde hay un Estado que no estaba cumpliendo frente a lo que se había comprometido y cómo actuar frente a eso. Ellos pudieron ir resolviendo y plantándose frente a situaciones que los volvía a poner en un lugar de precarización laboral”.

Para Gustavo, lo sucedido también sirvió como una síntesis de lo que fueron trabajando: “hubo 3 o 4 encuentros donde los pibes estaban en estado de asamblea. Ellos produjeron un comunicado y de hecho también realizaron algunas intervenciones con stencils en el CCB de Las Flores que tenía que ver con los códigos que las autoridades no estaban cumpliendo”.

Con respecto al taller y sus dinámicas, las mismas fueron variando de acuerdo al entusiasmo de los chicos. A veces, se utilizó el cuerpo. Otras, el juego o el audiovisual. Diferentes abordajes, maneras de encontrarse y vincularse. “En una dinámica, ellos se presentaron 10 años después y salían cosas tremendas. Fue todo un aprendizaje. Fuimos probando y ver con qué se enganchaban. En la revista, están todas las notas que se pudieron ir haciendo. Hay stencils con los que estuvimos trabajando, y cada uno de los chicos tiene uno que lo identifica dentro de la revista”, señalan Gustavo y Joaquina. Para los coordinadores, los medios no son pasivos frente a lo que sucede en los barrios. “En las Flores pasan cosas como en todos lados, pero hay una cuestión mediática donde todo el tiempo se saca de los barrios un eje de violencia hacia la juventud. No queríamos presentar una revista con materiales acabados sino que sirva para el debate, como la nota sobre los pibes de la esquina, que sirvió para debatir y donde muchos pibes no acordaban sobre qué significaba la esquina para ellos, entonces salían cosas buenas, cosas malas.”

Escuchar y ser escuchados

Hernán empezó en agosto de 2015 a formar parte del taller. “Aprendí una banda de cosas”, dice. ¿Cómo cuales? le preguntamos: “A ser compañero”, destaca. “Escuchar y que te escuchen”. Axel ya lleva más de un año. “La revista es para todo público, dicen que es una zona roja pero nosotros queremos contar que acá también pasan cosas buenas. Acá nadie decía nada cuando empezamos, y después, aprendimos a escuchar y a ser escuchados. A ser un equipo.” Y Rubén lo interrumpe para destacar algo fundamental de la revista: “qué se sepan cosas buenas que pasan en el barrio. Acá los periodistas vienen cuando hay un hecho de robo o muerte pero no cuando hay una fiesta por el día del niño.”

¿Cómo nace el nombre de la publicación? Nace de la calle. “Ahí expresamos nosotros nuestro grito para que la verdad estalle”, señalan los tres.

 Diego, Michael y Fabiana

“Me sumé por la curiosidad. Vine a ver de qué se trataba el taller. Después, se volvió mucho más interesante. Nos inclinamos por hacer la revista porque somos un poco tímidos, y este era el medio ideal para expresarnos. Hay muchos chicos que les gusta escribir, otros dibujar. Fue un medio justo para nosotros”. Diego es uno de los históricos dentro del espacio de taller de periodismo, junto con Michael. Forma parte de la propuesta desde que se inició en el 2014. Su aporte a la revista tuvo que ver con una nota sobre un equipo de fútbol de Barrio Las Flores, al cual no le realizan demasiadas notas en los medios masivos. “Se llaman los Escamas. Queremos mostrar lo bueno que tenemos. Se muestra mucho todo lo malo que sucede y que no hay que negarlas, pero también tenemos cosas interesantes. Acá, por ejemplo, se hace una maratón todos los años y se suman vecinos de todas las edades”.

Con 24 años, Diego no duda en afirmar que esta revista es “un pequeño orgullo”. Con esto, dice Diego “demostramos que podemos hacer cosas, y que no es imposible”.

Michael comenzó a participar del Programa Nueva Oportunidad en el año 2009. En el año 2012, regresó al CCB de las Flores para sumarse al taller de Fotografía, una de sus pasiones. Michael se propuso estudiar Foto de manera profesional. Luego se anotó en el taller de periodismo. “Me sumé y comenzó el proyecto de la revista. Hoy estudio foto en una Academia de que se llama Arte Foto”, señala entusiasmado.  Los más chicos parecen escuchar atentos cada palabra que dice Michael. Con aplomo, cuenta cómo fue el proceso de hacer la revista pero, sobretodo, de construir un espacio propio para los jóvenes de Las Flores, a partir del nacimiento del colectivo Hacete la Película de Barrio Las Flores.

Michael tiene apenas 20 años. Y dice: “En la mayoría de los medios no aparece la noticia de que los pibes de barrio Las Flores están haciendo un mural, por ejemplo. Queremos provocarlos y mostrarles que hay otro tipo de noticias y que no vengan solo cuando hay un asesinato o un choque. Sino que vengan a cubrir otras cosas. Nosotros difundimos a través de nuestro Facebook que es Hacete la Película de Barrios Las Flores. Es un colectivo de jóvenes y adultos que nos juntamos para mostrarle a la sociedad que no somos malos como dicen.”

Con respecto a los debates, las charlas y los diferentes disparadores trabajados en este año, destaca la discusión que se realizó sobre la violencia de género. Y a su vez, señala: “La necesidad de expresarse está en todos. Creo que los pibes están aprendiendo a comunicarse, y se está formando este colectivo y este grupo que está representando a De calletano. La foto me gusta porque me gusta congelar momentos únicos, y también, me inclino por el audiovisual. Es a lo que quiero llegar algún día.”

Para él, la revista es “todo. Es un año y medio de trabajo, un camino recorrido, y el esfuerzo que cada uno le pusimos.” Frente al resto de sus compañeros y a los coordinadores, confesó estar muy feliz por el resultado de tanto trabajo: “Quiero felicitar a los pibes que estuvieron en esta revista. Creo que ahora la sociedad va a poder ver como es un barrio de forma más encarnada en cada una de estas paginas. Creo que fue un laburo en conjunto para poder sacar esa imagen borrosa y horrible que siempre ponen los medios de comunicación sobre los pibes que vivimos en barrios de bajos recursos y que no tenemos las suficientes herramientas para poder seguir un camino que nos lleve a estar mucho mejor. Ojalá esto sea el principio de algo muy groso.”

Una de las voces femeninas la aporta Fabiana, quien comenzó a participar en junio de este año. “Rescato los momentos que fuimos viviendo. Hubo debates y aprendimos a escucharnos, eso es lo bueno del grupo”. Fabiana fue quien entrevistó al futbolista y militante Kurt Lutman, en una hermosa nota que puede leerse en la revista. “Tenemos pensada hacer una segunda edición. Ojalá podamos”, sueña y proyecta la joven mamá de dos niñas.

“Yo creo que a los pibes, la revista les sirve porque ellos pueden verse laburando desde otro lugar. Generalmente la salida laboral está mas vinculada a la construcción, y acá pueden verse como productores de contenidos, de poder pensar ellos mismos y que eso se plasma y se vea en una revista. Creo que les permite visualizarse de otra forma, saliéndose de esa lógica que los inserta en una dinámica casi obligada de no tener otra salida que tener un laburo precario o estar en la calle. Los habilita a pensarse de otra forma”, reflexiona Joaquina Parma. Gustavo Erb aporta a su vez, la discusión que se dió a partir de la consigna “ningún pibe nace chorro” y observaron también “que ningún pibe nace periodista”. “Entonces, es una necesidad de entenderse como periodistas. Como política pública, estos programas tienen un montón de falencias, pero en la mayoría de los espacios, siempre tiene que ver con el trabajo de los talleristas para ver de qué manera generar contenidos piolas”.

De Calletano el grito estalla es una revista que nace de los pibes que se piensan, se sienten y transitan el oficio de ser periodistas. En una de sus notas, hay una entrevista con el jugador de fútbol Angel Correa, campeón de la Sub 20, que nació y se crió en Barrio Las Flores. También hay arte y música, de la mano de los chicos que entrevistaron a Lucho Gonzalez, Aldana Moriconi, Al Chanchi y los Auténticos  y al periodista Marcelo Nocetti.

Los stenciles también hablan a través de ellxs, de sus diferencias, sus distintas miradas, de cada uno de sus ojos, de lo que los identifica: La paz, el Che, el rap, la clave musical.

“Salimos con la cámara y grabadores al encuentro de testimonios y experiencias de vida. Entendemos que el hecho de encontrar diferencias en ese nosotros, nos enriquece, amplía horizontes, nos ayuda a incorporar nueva y mejor información, como por ejemplo, saber que tenemos una serie de derechos, muchos de los cuales históricamente nos han sido negados. También aprendimos a escuchar a los políticos a través de los medios masivos de comunicación, poder leer entre líneas lo que están diciendo, y no siempre creerles”, señalan en su editorial, la que dá la bienvenida a la lectura y a un viaje por este primer número.

El grito ya no se silencia. Porque como dicen en Las Flores: lo que hoy se calla, mañana se grita.

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