La región atraviesa una embestida neoliberal y en Brasil se prepara un golpe blando contra la presidenta Dilma Rousseff. En estos días, el Senado deberá decidir si avanza el pedido de juicio político contra la mandataria. De ser así, Dilma será apartada por 180 días a la espera de una sentencia. En ese lapso, Michel Temer asumirá la presidencia, con nula legitimidad y viciado de un proceso antidemocrático que golpea al corazón de la integración latinoamericana. enREDando dialogó con el periodista rosarino Miguel Ferrari. 

Por María Cruz Ciarniello

Foto: http://sinprominas.org.br

El golpe blando en Brasil está en marcha. El sector más reaccionario y misógino del país vecino está a un paso de lograr el apartamiento de la presidenta Dilma Rousseff por un plazo de 180 días a la espera de una sentencia, en caso de que el Senado apruebe el pedido de juicio político para la actual mandataria del PT, la que –recordemos- fue reelegida con el respaldo de 54 millones de votantes.

El escenario enciende la alerta internacional y el apoyo unánime al gobierno de Dilma. Aquí, en Rosario, las Madres de Plaza 25 de Mayo y un gran conjunto de partidos políticos, organizaciones sociales y gremiales manifestaron el repudio al golpe, que en caso de concretarse, representará un duro golpe económico para el corazón de la Unasur, el Mercosur y la Celac. Además de convalidar la interrupción de un proceso democrático, tal como ya ocurrió en Paraguay y Honduras.

El objetivo de esta nueva avanzada neoliberal en América Latina esconde la receta ya conocida: la aplicación de un modelo económico de ajuste y reducción del Estado, afectando sensiblemente a quienes menos tienen. Esto puede ocurrir en Brasil, ya sucede en Argentina bajo el nuevo gobierno de Mauricio Macri, en Paraguay, Honduras, en países como Colombia y México cuyas políticas están visiblemente alineadas con los intereses del establishment norteamericano y los grandes poderes económicos mundiales.

Lo que se intenta disfrazar en Brasil como un acto de enjuiciamiento político contra la presidenta no es más que un claro golpe de Estado “blando”, sin la utilización de la violencia y las fuerzas armadas, pero con vicios que propugnan el desgaste de un gobierno democrático, mediante un mecanismo que además de carecer de un sustento sólido legal, es ilegítimo.

Aún con sus claroscuros, el gobierno del PT logró que 40 millones de brasileños/as pudieran salir de la pobreza. Las políticas del Partido de los Trabajadores han fortalecido la integración latinoamericana dando paso a la creación de la Unasur y el recordado grito contra el Alca, entre otros avances progresistas en el país y el continente.

Sin embargo, el aluvión con el que arremeten los poderes fácticos en la región comienza a golpear en los países con mayor peso político y económico.

Con contundencia y claridad, Pablo Gentili, secretario Ejecutivo de Clacso, escribió para un artículo publicado por la Garganta Poderosa: “Dilma será destituida, a no ser que un milagro político sea perpetrado, mágicamente, por el único político que ha sido capaz de interpretar la voluntad de justicia social y las aspiraciones de igualdad del pueblo brasileño: Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, las chances son bajísimas. El trámite sigue ahora al Senado y, si los senadores lo aprueban por mayoría simple, Dilma será licenciada por 180 días, esperando la decisión de la Corte Suprema, ya en la presidencia Michel Temer, su vice, un oscuro conspirador a quien el despreciable Julio Cobos nunca supo imitar. Temer ha sido uno de los arquitectos del golpe, en alianza con Eduardo Cunha, quien será ahora su vice si avanza el impeachment. Cunha es uno de los políticos más corruptos del Brasil, un mérito ciertamente notable, en una institución donde más de 50% de los diputados están procesados o tienen causas pendientes en la Justicia.”

“Como parte de un nuevo golpe blando, pergeñado por los Estados Unidos para todos los gobiernos populares de Nuestra América, la derecha brasileña impulsa esta destitución de manera ilegal, por cuanto no se la inculpa a la presidenta por delitos de corrupción, sino por distribuir recursos del presupuesto federal, no contemplados en la respectiva ley. Una modalidad practicada por todos los gobiernos anteriores y que nunca ha merecido imputación alguna”, escribió, por su parte, el periodista rosarino Miguel Ferrari, histórico conductor del programa radial Hipótesis.

En una entrevista que mantuvo con enREDando, Ferrari aporta algunas claves para entender este proceso destituyente en Brasil:

“Tradicionalmente, América Latina ha sido el patio trasero de los Estados Unidos. De modo que para lograr que siga siéndolo, Estados Unidos, y las oligarquías de cada uno de los países que nunca han dejado de estar en alianza con el imperialismo estadounidense se han valido de algunas doctrinas tales como las del golpe suave, es decir, como desgastar a los gobiernos populares para volverlos a encauzar en una senda del neoliberalismo clásico. Esto esta operando en todos los países de América Latina. Y ha operado acá. Sustituyen los tradicionales golpes militares, por nuevas formas de desgaste. Tiene muchas etapas pero fundamentalmente, van creando condiciones, en primer lugar en la opinión pública, tomando elementos que pueden ser reales como actos de corrupción para magnificarlos, y hacer de eso, un problema central”.

El ataque, coincide Miguel, es a las instituciones, a la democracia. Lo curioso –o no tanto- es que el 60 % de los diputados que protagonizaron una bochornosa votación en el parlamento brasileño el pasado 17 de abril, están acusados por casos de corrupción como el presidente de la Cámara y uno de los principales promotores del golpe, Eduardo Cunha. Sobre el propio Michel Temer también pesa un pedido de juicio político.

 “Esto es lo más fascista y misógino de la derecha. Desde el punto de vista técnico, en Senadores solo se necesita una mayoría simple para avanzar con el juicio político. Luego se la suspendería por 180 días hasta que fuera juzgada, en ese lapso, asume Michel Temer que es totalmente reaccionario”, detalla Miguel Ferrari. Si dos tercios del Senado, es decir 54 de los 81 senadores, vota a favor de la presunta culpabilidad, Dilma Rousseff será destituida.

 El escenario que se presenta

“El PT nunca tuvo mayoría propia en el Parlamento, hay 25 partidos en el Parlamento, hay partidos regionales, es una trama muy compleja, y el PT ha ido enhebrando alianzas con distintas fuerzas políticas para lograr gobernabilidad, y el vicepresidente es del PDMB, que en su momento se alió con Dilma”. Pero Temer no es un hombre que cuente con un fuerte respaldo político, ni si quiera del establisment brasileño. “Michel Temer es un hombre corrupto, incluso muchos sectores que votaron por el enjuiciamiento a Dilma no lo respaldan”, señala Miguel Ferrari.

En caso que asuma, significará “a nivel interno, aplicar políticas típicamente neoliberales. Tenemos que decir también que Dilma designó un ministro que aplicó políticas neoliberales y eso debilitó el respaldo de sectores sociales muy importantes, y ha deteriorado aun más la economía de Brasil, que está en una crisis mucho mayor que la de otros países de América Latina .El PT aplicó políticas equivocadas, de manera errática. Pero ahora, el gobierno se pondría en línea con una política neoliberal. A nivel internacional, es muy grave, porque Brasil es el país más importante demográficamente y económicamente de América Latina. Brasil tiene grandes repercusiones en el Mercosur, Unasur, Celac, que se vería tremendamente debilitados”, analiza el periodista de Hipótesis, especialista en política internacional.

Pero hay un dato que no es menor, insiste Ferrari. Y es el bloque de los Brics integrado por China, Rusia, India, Sudáfrica y Brasil. “Están disputando a nivel mundial la hegemonía de los países anglosajones. Y entonces, realmente seria también una grieta, una profunda herida. De salirles bien, el golpe modifica el escenario mundial.”

En nuestro país –Argentina-, la posible destitución de Dilma fortalecerá aún más al bloque dominante de los poderes económicos concentrados, hoy representados en la figura de Mauricio Macri. Sería claramente un golpe a favor del nuevo proceso político conservador y al mismo tiempo una avanzada contra gobiernos progresistas como el de Bolivia, Ecuador , Venezuela.

Para Ferrari “todo indica que en el Senado va a ocurrir una situación similar que la que sucedió en Diputados, aunque el presidente del Senado no estaría dispuesto a realizar un mamarracho trágico como el que impulsó Cunha”.

367 diputados/as votaron a favor del juicio político, en su mayoría varones. Al respecto, el reconocido intelectual Leonardo Boff escribió: “Durante el razonamiento del voto ocurrió algo absolutamente escandaloso. Se trataba de juzgar si la presidenta había cometido un crimen de irresponsabilidad fiscal con otras gestiones administrativas de las finanzas, como base jurídica para un proceso político de impedimento que implicaría remover a la presidenta del cargo que había conseguido mediante el voto popular mayoritario. Gran parte de los diputados ni siquiera se refirieron a esta base jurídica, el famoso “pedaleo” de impuestos, etc. En lugar de apoyarse jurídicamente en el eventual delito, dieron alas a la politización de la insatisfacción generalizada que se extiende a través de la sociedad por la crisis económica, el desempleo y la corrupción en Petrobras. Esta insatisfacción puede representar un error político de la presidenta, pero no constituye ningún delito. Como en un ritornello, la gran mayoría se centró en la corrupción y los efectos negativos de la crisis. Tildaron hipócritamente al gobierno de corrupto, cuando bien sabemos que un gran número de diputados está bajo sospecha de delitos de corrupción.”

Pero además, justificaron sus votos evocando  la figura de Dios y la Familia y hasta el golpe militar de 1964. “Menos del 3% de los más de 350 diputados que votaron a favor de la destitución de Dilma siquiera mencionaron las causas que motivaron el juicio político (una discutible gestión del presupuesto nacional). Y en cambio sí, su exigencia de acabar con el PT, con la CUT (la central de trabajadores), con la izquierda, con la educación sexual y con el comunismo. Uno llegó a decir que, incluso, “con el comunismo en Corea del Norte”. El Congreso brasileño es simplemente repugnante, misógino, machista y reaccionario”, subrayó Pablo Gentili de Clacso.

Párrafo aparte merece el discurso del diputado  Jair Bolsonaro quien dedicó su voto al coronel Carlos Alberto Brilhnte Ustra, un torturador de la dictadura militar en Brasil.

El desafío de los movimientos sociales

A pesar de las críticas a determinadas políticas implementadas por el gobierno de Dilma, los movimientos sociales, de mujeres y centrales obreras salieron unánimemente a las calles para repudiar el intento de golpe de Estado. “Al principio, la derecha ganó las calles. Pero cuando el peligro era inminente, hubo grandes movilizaciones que creo que se van a profundizar”, observa Miguel Ferrari, para quien es necesario también, realizar autocríticas y en este sentido, retoma el pensamiento de Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia.  “Si un vaso de cristal es roto por una pedrada donde hay que buscar el factor principal, evidentemente en que el vaso es frágil. Si nos rompieron el vaso es porque nuestro vaso era débil y eso hay que analizarlo autocríticamente, entender qué paso para corregirlo. Hay mucho para analizar. Creo que el gobierno del PT se condujo peor que el gobierno de Cristina. Aplicaron políticas neoliberales. Acá no se ha sabido, podido, querido, transformar una realidad que sigue estando vigente y por eso estamos viviendo esta etapa que vivimos ahora, donde el núcleo de la economía de la Argentina esta en manos de las trasnacionales, es más, ha crecido la participación del 2003 para acá. Y ahí esta el poder. Hay muchas críticas que se pueden hacer. Habrá quien me dirá que no se pudo o no hubo una correlación de fuerzas.»

En este análisis, Ferrari introduce el concepto de la política y su sistemática descalificación por parte de estas nuevas derechas, modernas, empresariales, dinámicas. “Se viene trabajando en descalificar a la política. Si la política es corrupta nos encontramos en una situación que la población que compra ese concepto se cierra a sí misma la puerta de la participación en la política, que es la posibilidad de transformar la realidad. Y eso ha llevado a que una parte de la población deja de ser ciudadanos/as y se transforma en consumidores. Y al dejar de ser ciudadanos, se deja de pensar en la cosa pública, en la res pública, y se piensa desde el consumo y se compran propuestas electorales como si fuesen mercancías.”

En Brasil, los movimientos sociales están en las calles, movilizándose, creando resistencias globales y colectivas. Hay un consenso, más allá de los matices:  el golpe de estado es inadmisible y es también un golpe cargado de machismo y misoginia. Frente a esto, la unidad se lee como un signo político lleno de vida que por estos días, ocupa las calles, las avenidas, los espacios en los medios de comunicación alternativos. El activismo a nivel mundial le dice No al golpe.

Esto escribió Emir Sader, académico y sociólogo brasileño: “Nunca los trabajadores, por medio de sus sindicatos y de sus centrales, han estado tan unidos y tan combativos, porque saben que los que quieren dar el golpe son los mismos que amenazan sus derechos, diciendo que una hora es demasiado para el almuerzo de los trabajadores. Nunca las universidades brasileñas, los juristas brasileños, se han manifestado de forma tan amplia por un movimiento como éste en contra del golpe y por la continuidad de la democracia”.

Fuentes: Nodal, Telesur, Notas, Página 12

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