Atilio Borón y Frei Betto brindaron una conversación pública en la que reflexionaron sobre cultura, medios de comunicación, política y el rol de la universidad en el contexto latinoamericano.

Fuente: Portal UNR

El SUM de la Facultad de Arquitectura fue el lugar elegido para que, en el marco del Ciclo Pre-Centenario de la Reforma Universitaria, el teólogo brasileño, Frei Betto y el politólogo argentino, Atilio Borón, participaran de una charla abierta a toda la comunidad académica, titulada: “La Universidad en la realfabetización política de América Latina”.

Acompañaron a ambos referentes en el panel de bienvenida, el vicerrector Fabian Bicciré, el Decano de nuestra Facultad, Franco Bartolacci y la Secretaria de Extensión y Vinculación, Paula Contino. Al tomar la palabra, señalaron al centenario reformista y a la charla como excusa y camino para repensar la Universidad, sus desafíos y el compromiso de nuestro tiempo.

Frei Betto, caracterizó y problematizó la Universidad a través de dos figuras geométricas. “La universidad es un triángulo adentro de un círculo, pero el triángulo ignora el círculo. El triángulo es las tres comunidades que componen una universidad: alumnos, profesores y funcionarios. No se pueden olvidar los funcionarios”, dijo. Con respecto al círculo, explicó: “La universidad ignora el círculo que justamente es el contexto en que esta, el contexto de cualquier ciudad, es un contexto de obreros, desocupados, campesinos, refugiados, inmigrantes, prostitutas, etc.”.
El exponente brasileño de Teología de la Liberación, se preguntó qué tipo de relaciones orgánicas tiene la universidad con ese contexto. Reflexionó que en estos interrogantes se corre el riesgo de asociar cultura y escolaridad. En referencia, sostuvo: “No hay nadie más culto que otro. No se puede confundir cultura con escolaridad. Hay culturas distintas y socialmente complementarias”.

Clave en su discurso, Frei Betto, señaló: “La universidad no basta con ser publica tiene que ser también popular “y agregó “Es muy importante rescatar el carácter popular de la universidad, que tenga vínculos orgánicos con las organizaciones populares y con los movimientos sociales”.

En referencia al sistema capitalista que rige, explicó que al mismo no le interesa que en las universidades la gente hable de otro mundo posible, que la gente tenga utopía. El expositor destaco esta cualidad y deseó que los jóvenes tengan utopía, que organizados encuentren caminos para vincular movimientos sociales, y a modo de consigna resaltó “hay que guardar el pesimismo para días mejores”.

En su primera intervención, Atilio Borón comentó que “estamos en medio de una fervorosa batalla de ideas”, así analizó la cuestión de la cultura y los medios de comunicación, las grandes aristas en este conflicto.

Para Borón, la realidad puede ser construida y en la batalla cultural esto se hace a través de los medios de comunicación. Citando el Informe MacBride del año 85 donde se alertaba del peligro de la concentración oligopólica de medios, explicó “Hoy ese proceso de concentración se agigantó de una manera fenomenal. Hoy en día el 85% de todas las imágenes audiovisuales que nosotros vemos en el mundo son generadas por cinco grandes oligopolios y ahí no hay democracia ninguna”.
“No tienen ya la función que tuvo originariamente el periodismo, ni los medios de comunicación, cuando uno mira un siglo y medio o dos siglos atrás. Tenían una función que era diferente, una función de informar en una emergente sociedad compleja que después se convierte en la sociedad de masas, esos medios eran la forma de hacer circular ciertas noticias, pero con el avance tecnológico y con la crisis de los partidos de la derecha la función de los medios habiendo probado su eficacia como formadores de la conciencia, de los sentimientos de la ciudadanía, se convirtieron en los partidos del orden, en los sustitutos de los partidos del orden. Porque resulta que los partidos de la derecha están en crisis en casi todo el mundo. Alguien tiene que reemplazarlos”, analizó sobre los medios y la política, el sociólogo argentino.

Recuperando y sumándose a la idea de utopía que señaló su compañero; Atilio indicó: “En ese sentido la enseñanza cultural es la necesidad de una educación política, de una formación de conciencia y preguntarnos desde donde lo hacemos eso (…) Sin duda la universidad puede hacer una contribución, pero para eso tiene que salir a la calle, donde está el lugar verdaderamente de supervivencia de su gente, de ver cómo se las arreglan y que están intentando”.

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