Narrativas 3

Nos arde verde en todo el cuerpo

El próximo 8 de agosto se debatirá en Senadores el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados por la legalización y despenalización del aborto en Argentina. La memoria es fuego, es verde, es presente y pasado. Es futuro y es ahora: la revolución está siendo feminista y así lo vivimos y lo sentimos. Las Nietas, las brujas, el pañuelo, los pañuelazos, los objetores, junio, los antiderechos, las pibas, Ana María. Todo está siendo fuego, hasta que sea ley. 

Por Agustina Verano / Foto: Gabriela Carvalho Nacimento

Hay algo que el movimiento feminista y que las pibas no vamos a olvidar: el mes de Junio.

Junio: que fue verde, violeta y de colores diversos.

Junio: que todavía se siente en el cuerpo, en nuestros cuerpos que no se cansan. Junio: que son grupos de whastapp que se multiplican todos los días, porque todos los días organizamos, marchamos, cantamos, pogueamos la alegría que reemplazó a la rabia por la que hasta hace poco nos organizábamos para transitar todo el fuego que emanaba de la hipocresía con la que las corporaciones nos oprimían.

Junio: que viene cargado de tantos junios con memorias siempre presentes.

Junio: que es levantado por lxs pibxs que son quienes no piensan dar ni un paso atrás, esa consigna que nuestras Madres y Abuelas nos enseñaron y que en las escuelas de todo el país se replica en las voces que ya son rebeldía.

Junio pasó, y a nosotrxs nos arde verde en todo el cuerpo.

Ya no hay vuelta atrás.

También somos conscientes que es necesario poder poner en palabras todo este fuego, que es necesario narrar tanta acción, tanta praxis, esos instantes que nos definen para nunca más volver atrás.

Porque ahora, la historia la tenemos que escribir nosotras.

Que son días previos al 8 de marzo, estamos en las últimas asambleas de Ni Una Menos definiendo las últimas palabras, las últimas discusiones, las últimas canciones. Que las consignas, las comisiones, los hashtag, las organizaciones, las autoconvocadas, que llega el día, que pisamos las calles, otra vez, pero ahora con cantos comunes, con fuerza-marea-pogos. Que todo va, rápido, y una frase en uno de los carteles me posiciona en lo que intento transmitir: la revolución está siendo feminista

Que lo que intento es poder/poner en palabras tanto, tanto/mucho como dicen mis compañeras.

Y el verbo define, nos define: ESTÁ.

Que nos acostrumbramos tanto a hacer. A Hacer

Que el hacer nos lleva a que nuestras consignas sean a futuro, pero el futuro llego hace rato, nos dicen.

Hace rato que es ahora. Que Lohana lo dijo: “el tiempo de la revolución es ahora”

Que –todavía- nos cuesta posicionarnos en este presente-futuro, porque como nos enseñan nuestras madres y abuelas, la memoria todavía late.

Todavía nos quema en el cuerpo que no hasta hace tanto/mucho llevar el pañuelo verde en la mochila era una desobediencia que tenía costos.

Que las socorristas no podíamos decir nuestros nombres y apellidos en los medios.

Que a unxs pibxs que hicieron una charla en un colegio de Buenos Aires los salieron a cazar en los medios que instalan la miseria planificada.

Que la palabra asesina era elegida como nombre que definía nuestra lucha.

Que a la palabra aborto la trababa la puerta de un closet.

Por eso, la memoria.

Esa memoria que es presente –  futuro es la que nos hace poner todo nuestro hacer en conciencia, en contexto, asumir, entender desde nuestros cuerpos que no descansan, que está siendo.

Que lo estamos haciendo

Que estamos siendo revolución

Que se acerca el 25 de marzo y las organizaciones antiderechos de Santa Fe, organizan un acto “´por la vida” en la costanera, en el marco de lo que ellxs llaman “el día del niño por nacer”.

Que este año no vamos a dejar que se apropien de la palabra vida, que el aborto legal es vida, que lo otro es hipocresía.

Que nosotras sabemos qué podemos hacer: contrarrestar ese discurso fundamentalista que esconde a genocidas, intereses económicos-eclesiásticos de un sistema que se está cayendo.

Que lo estamos tirando.

Entonces: comunicado en Ni Una Menos, por whastapp, cadenas, organizaciones. “Hola compañeras. Con algunas organizaciones queremos hacer algo para el 25/03 en contraposición de lo que van a hacer los antiderechos en el puente colgante”

La puerta de una casa frente a un parque en Santa Fe, se hace ronda de pibas que van llegando en bici, la vereda queda chica. Se piensan las consignas, y una es la que predomina en todos los carteles: “Ana María Acevedo también quería vivir”.

Todo sucede, como el verde que inunda lo cotidiano: llega el 24 de marzo, y en el acto, donde también nos encontramos para sentir esa memoria presente, nos preparamos para salir a intervenir las calles, que nunca más dejarán de ser nuestras.

Los carteles son pesados, y no por su materialidad, sino por su significado. Los llevamos, y con nosotras también llevamos a Ana María y a todas las pibas que hoy no pueden contar su historia.

Santa Fe amanece con su rostro y los medios reproducen como noticia la consigna: Ana María Acevedo también quería vivir.

Todavía no es junio, pero ya lo es.

Que siempre se me viene Orwell cuando intento poner en palabras las emociones:  hay que inventar palabras nuevas para nombrar lo que en este sistema capitalista no se puede.

Que escribo y hay un fuego que me quema: es la memoria que es presente, porque elegimos no olvidar.

Que no olvidar es no callar.  Que tenemos que seguir denunciando lo que todavía nos sigue oprimiendo. Que decidimos denunciar con nombres, con apellidos.

Y no vamos a callar ni a dejar de recordar- les a quienes hoy cambian su discurso por un folleto celeste que quienes lxs representan son los mismos que defendieron y defienden genocidas.

Que quienes salen con el cartel “salvemos las dos vidas”, 11 años atrás se escondieron cuando dejaron morir a Ana María Acevedo. Que pongamos nombres y apellidos: Samuel Seiref, jefe de ginecología del Hospital Iturraspe se toma una foto en un pañuelazo antiderecho en la puerta del hospital donde dejaron morir a Ana María Acevedo, y Samuel Seiref es el mayor objetor de derechos.

Que no olvidamos que a las socorristas nos decían en uno de los hospitales donde tenían que garantizar las Iles (interrupciones legales del embarazo) que no las iban a garantizar porque eran objetores, pero que por detrás les decían a las pibas que tomen el Misoprostol en su casa e ingresen al hospital con abortos en curso y los terminen haciendo en el baño.

Que las mismas personas que hoy levantan los pañuelos celestes, son las mismas personas que siguen sosteniendo que “si la mujer abrió las piernas que se las banque”

Que las pibas se mueren.

Que acá no hay defensa de derechos. Que acá hay hipocresía, una hipocresía que tiene como objetivo levantar pañuelos que no son suyos.

Pañuelos: nuestro símbolo de lucha poética de estos últimos años de memorias presentes.

Foto: Agustina Verano

Que llega el 13 de junio. Que el Congreso es verde. Que caminamos las calles y lo que miramos es ese futuro que llegó hace rato. Que ahí lo entendimos: estamos siendo ese presente que pensaron las tantas mujeres que empezaron a escribir la historia.

Que no podemos ni siquiera mirar el debate: todo es baile, todo es canto. La euforia es la llamadora del fuego que los aquelarres de nuestras abuelas-brujas nos dejaron como una herencia que sentimos en el cuerpo.

Que las calles son lxs pibxs. Que te das vuelta y por donde mires hay rondas de chicas maquillándose con glitter y brillos, sacándose selfies con sus pelos pintados de verdes. Que entre ellas exploran sus cuerpos pintándoselos con consignas que nos dicen que la poesía es nuestra.

“Antes que histérica, histórica” le pinta una piba de unos años 14 años a otra mientras una amiga les saca fotos.

Que mientras se escucha a Victoria Donda decir que la clandestinidad te pasa por el cuerpo, tres chicas de 13 años están organizando un equipo de futbol femenino “porque siempre sino los llaman a los pibes para jugar”. Que caminamos un poco  y en un kiosco escuchamos una conversación entre otras dos chicas de 15 años.

-Mi uniforme es muy de escuela privada y no me gusta asique le puse esta foto de Evita, ¿sabés quién es?

-Si, ya sé quién es

Que las calles de pibxs verdes en el Congreso se resumen en una frase de Gabriela Cerruti cuando expone: “para saber de qué lado estar de la historia, hay que ver de qué lado están lxs pibxs”

Que se hace de noche. Que el frío nos quema. Que nos agrupamos, nos amontonamos. Que  hacemos un circulo. Que nos agarramos de las manos. Que lo decimos todas juntas: va a ser ley, y acá estamos.

Que no puedo olvidarme  lo que una compañera me dice en ese momento

-Siento que las pibas viven esto como lo tienen que vivir: jugando, y nosotras aprendemos de ese juego

Que nadie duerme. Que los pocos segundos en los que el Presidente de la Cámara dice que se vote, nos agarramos todas de las manos. Que esos segundos son minutos, son horas, son años de miedo y rabia organizada.

Que hay 50 “rugbiers” que están oscureciendo ese verde. Que arrancan los carteles del protocolo “bye bye machirulo” que Las Nietas, un colectivo de pibas que se organizan para transitar esta euforia vinculante, pensó para compartir en las fiestas y espacios compañerxs. Que el protocolo es más que esa palabra. Que el protocolo son carteles que evidencian las ganas que tenemos de pensarnos como risas y baile.

Que vemos el sí. Que escuchamos el sí. Que, sí, la tierra tiembla. Que saltamos, nos abrazamos, que no podemos quedarnos quietas, nunca más. Que en Santa Fe salimos corriendo a la puerta del Hospital Iturraspe. Necesitamos gritar, ahí donde no la escucharon a Ana María.

Que lloramos, que reímos: lo estamos haciendo, estamos pariendo esta ley.

Que dos días después estamos en una Fiesta de una organización amiga, y no podemos respirar. Y no por el lugar. Nos invade un aire que ya no toleramos.

Que hay 50 “rugbiers” que están oscureciendo ese verde. Que arrancan los carteles del protocolo “bye bye machirulo” que Las Nietas, un colectivo de pibas que se organizan para transitar esta euforia vinculante, pensó para compartir en las fiestas y espacios compañerxs. Que el protocolo es más que esa palabra. Que el protocolo son carteles que evidencian las ganas que tenemos de pensarnos como risas y baile.

Que no queremos más acoso. Que esos pibes se suben al escenario, arrancan los carteles, acosan a las chicas, y a nosotras nos viene el  recuerdo de una adolescencia donde había que callar.

No: dijimos que no volvemos atrás

El escenario se llena de pibas con el pañuelo verde como bandera de lucha, con los carteles que dicen bye bye machirulo. La fiesta se hace un solo coro: fuera, fuera machirulo.

Son las últimas semanas antes del 8 de agosto. En Santa Fe la campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito convoca para asamblea abierta. Se arman comisiones: comunicación, logística. Todo tiene que ser verde estas semanas.

Mientras, desde Ginecología del Hospital, nos tiran baldazos de agua y alcohol. Miramos hacia arriba: sonreímos. No van a silenciar nuestras canciones.

Se organiza el último pañuelazo en el Hospital Iturraspe. Nuestros cuerpos ya transpiran una ansiedad que hace que no podamos concentrarnos más que en los instantes. El hospital se llena: las pibas, los megáfonos, lxs profesionales de la salud que también la militan, los directivos, el Consejo, lxs pibxs.

Cantamos, en ronda, agarradas de las manos, con los ojos mirando esta revolución: Somos las nietas de las brujas/que no pudieron quemar/te juro que aunque pasen los años/nunca nos vamos a olvidar/que el sistema patriarcal/ no nos deja de matar/estamos juntas en esta lucha popular

Mientras, desde Ginecología del Hospital, nos tiran baldazos de agua y alcohol.

Miramos hacia arriba: sonreímos. No van a silenciar nuestras canciones.

Hay momentos de la vida que nos definen: y es este el momento donde nuestros cuerpos respiran el fuego heredado, convertido en historia propia.

Mientras tanto, nosotras nos abrazamos hasta el Congreso.

Hasta que sea ley.

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  • Laura says: 31/07/2018 at 11:42

    Hermoso relato compañera. Piel de gallina! Que sea ley!!!!

  • Bibi says: 31/07/2018 at 19:18

    Hermosooooo!!!! Inmensas las pibas!!!! Llevan en el cuerpo la vida de las madres, las abuelas, las luchas, los sueños, los abrazos ✌✌✌ Sera ley.

  • Lucia says: 08/08/2018 at 13:00

    Y llego el momento oportuno para leer esta inmensa nota, un 8 de agosto con agu sentadas en el cole hacia bs as. No se si sera ley pero el aborto ya es legitimo. Gracias amiga! Te quiero mucho.

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