¿Cómo contamos nuestros barrios? Olores. Miradas. Sonidos. Las calles, la esquina. Los tiempos, la noche y el día. Invierno y verano. Lo que hace falta; las ausencias, la injusticia. En Barrio Copello de Capitán Bermudez, en el barrio qom Los Pumitas de la zona noroeste de Rosario, en Empalme Graneros, en cualquier barriada de nuestra ciudad. Una producción colectiva, poética, que nació en los talleres «Territorios digitales» que realizamos desde enREDando y Nodo Tau. Compartimos:

 

El verde del pasto
y el rojo de la sangre.
El blanco del agua,
azul celeste el cielo.
El negro de la oscuridad
y la luz que falta.

El barrio se apaga
aburrido y triste.
El naranja de las casas
no revocadas.
La comida casera,
la torta frita y el guiso.
Empanadas, asado y moló
harina con verduras.

En la feria, todos los olores
Comida, ropa, herramientas
mercadería, electrodomésticos.
Suena la cumbia chaqueña
y el gallo a la mañana.
El gato corre por los techos,
el sonido lo delata.
El tren que se descarrila
y hasta la tierra vibra.

Sonido mal agüero,
como llanto.
Domingo a la mañana
el parlante de la monja
suena al lado de la almohada

De día los chicos corren,
el barrio tiene más entrada.
Si pasa algo a la noche
te enterás al otro día.
Viernes, sábado y domingo
los pibes buscan
qué consumir,
se pierden.

En verano,
hay movimiento hasta tarde.
En invierno,
a las 6 todos se guardan.
Dicen zona roja,
antes no entraba el transporte
porque las calles
eran de barro.

(Producción en barrio qom Los Pumitas)

En los días de lluvia el marrón del barro,
nos inundamos cuando llueve,
El agua entra sin que la llamen.

El agua se mete toda.
No hay vereda y hay más de 100 familias.
No hay desagües.
Muchos kioskos, olor a mugre.

Torta frita en los días de lluvia
la bosta de los caballos que ahora no son tantos
El humo con su olor y la vista se nubla.
Los chicos en la calle que juegan.

Chapas, maderas y cartón
A la noche, la música los tiros a cualquier hora
La policía corre.
En invierno, nos vemos solo en el horario de la escuela.
Hamacas rotas en la plaza que ya no es plaza,
sino más bien es pileta.

El agua por ahí se corta.
El pool en el chacobar.
La calle Uruguay la más linda,
la única con pavimento y agua.

Tres merenderos en Copello
y una lucha por el dispensario.
Talleres, aprender cosas nuevas y conocernos más.
Ajedrez, huerta apoyo escolar y la radio.
En el programa de cumbia
pedís la que quieras.

(Producción en barrio Copello de Capitán Bermudez)

El dulce de leche derritiéndose en la caja del churrero.
Cuerpo transpirado.
Salgo al sol y soy agua.
Una toalla en la mochila,
gomerazos a la sombra.

¿Vamos a merendar?

Música de cumbia
al ritmo de un porrón helado
La casa tiembla.

¿Vamos a merendar?

Si hay sol el potrero suena
Siesta en movimiento.
Rin raje a la siesta.
Olor a mandarina en las manos.

¿Vamos a merendar?

Comisaría abierta.
Matan a uno entre muchos
Nadie alrededor.
Los pies húmedos,
el abrazo de la vieja

¿Vamos a merendar?

(Producción en zona noroeste)

Me gusta de mi barrio
las mañana de verano
En que todos se levantan temprano
y los pájaros cantan.
No me gusta cuando llega el mediodía

cuando el calor arrasa
y no sale agua.
Me gustan las tardes
cuando llueve
y ese olor a tierra mojada invade el barrio

Y el olor a torta frita
que de alguna casa emana.
No me gusta mucho salir
después de la lluvia
y ver a mi vecina de edad avanzada
remar en el barro.

Y la mamá con su bebé
en el cochecito
mirando por donde agarrar para poder cruzar
al medio metro de vereda que queda.

Me gusta también el invierno
estan todos más hogareños
Se siente el olor a guiso, a la sopa.
Al mediodía nos vemos todos en la escuela.
Y cuando llueve no nos vemos.

El barro y el agua son cómplices
de muchas faltas a clase.
No me gustan algunas noches de invierno
pues el humo y el olor a la basura quemada
se adueña de la noche.

Tampoco me gusta escuchar tiros
y tener que salir corriendo
para ver que mis hijos estén adentro
Me gusta la gente de mi barrio trabajadora, honesta.
Hay gente que no me gusta.

En fin, es el barrio. Es así.
Hay códigos.
Hay muchas cosas que me gustan
y que no me gustan.

Deseo que en un futuro
no muy lejano
desaparezcan las cosas que no me gustan,
que solo queden las que me gustan
y que lleguen las que me gustarían.

(Daiana de Poriajhú)

Muy temprano como todos los días, con sol o con lluvia, siempre está ahí. El barrio desierto, cruzando la calle, abre el merendero, mucho silencio y solo se escucha el chillido de ese portón viejo. Al llegar, enciende su radio y arranca sola, con el olor a comida en su ropa y en su cara. Prepara la mesa y la leche para los niños, corriendo como si tuviera diez hijos, transpirada, agitada, seca su cara con un trapo mientras van llegando las demás colaboradoras. Toma un par de mates y sigue. Al mediodía se la ve un poco agobiada pero siempre está con una sonrisa. La música la acompaña mientras hace las tareas y el lugar se llena de chicos. Algunos comen y otros juegan. (Elizabeth, Biblioteca Empalme)

Desde mi casa veo el patio, veo los árboles y la calle, los perros ladrando y se ve un cartel de no tirar basura que nadie respeta. Hay mucha basura tirada en el suelo y los ratones que juegan carrera, el arroyo que corre sin parar, del otro lado del arroyo, el campo verde. El vecino que sale con un carrito de mano a juntar cartón para luego volver a su casa con un pedazo de pan para sus hijos. Y en la noche una gran oscuridad, en las esquinas barritas de pibes juntados y perdidos fumando sin parar. (María Itatí Mariño Taller en la Escuela Ética)

En la esquina de la calle Somoza, dos personas muy humildes prendiendo fuego, soplando para que agarren las brasas. El olor a la masa de las tortas asadas me atrajo y me detuve a ayudar. (Isaac Arregui Taller en la Escuela Ética)

Patio grande, pasto verde, plantas quemadas por el frío invierno. Cachorritos jugando o peleando por la misma presa, autos y motos que van y vienen, gente muy abrigada pasando rápidos a hacer mandados. Llega la noche y el guiso se hace oler… la salsa y el puchero para este frío nos hace bien. (Mayra Taller en la Escuela Ética)

Me levanto después de haber apagado la alarma dos o tres veces. Desayuno apurado y salgo, miro el pasto con escarcha y automáticamente comienzo a tiritar. Ya en la calle comienza la carrera, los competidores son trabajadores con su vestimenta, chicos con guardapolvo que de seguro pasaron de largo con el despertador porque van tan rápido que parecen coches de carrera. Apuro la marcha y logro pasar a unos cuantos pero bajo la marcha al percibir un aroma exquisito proveniente de la panadería. Retomo la marcha y algunos competidores abandonan la carrera y se unen en la cola de la panadería. (Braian de la Escuela Ética)

Un domingo más en donde los anfitriones son los jóvenes. Un domingo más en que los talleritas y militantes del espacio se organizan y se designan tareas para llevar a cabo el torneo de fútbol que venían armando. En donde martes y jueves los pibes del barrio van a hacer unos pases, preparándose para tal día.

Los pibes del barrio, los que participan en los talleres, o los que entran a lavarse la cara o tomar un mate.

Los pibes del barrio, los que a veces se sienten juzgados o incapaces para ciertas cosas los pibes del barrio, los que a algunos les tocó desde chicos otra infancia, otro tipo de juegos otra forma de acceso a la educación Pero a pesar de eso, tienen la sonrisa bien marcada cuando realizan una actividad que les gusta.

Prevención inespecífica se podría poner a lo que realizan en ese espacio donde para cumplir con lo que se proponen que es el acompañamiento para prevenir las adicciones le dan espacios de cultura, de deporte de trabajo, en donde los pibes encuentran un lugar para organizar su vida. (Producción del Taller en el Movimiento Evita)

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