María Florencia Gómez Pouillastrou fue asesinada en San Jorge. Su militancia, su modo de maternar, su compromiso social, su lucha feminista por transformar el mundo. Flor es semilla y florece en murales mientras su familia y compañerxs exigen justicia por su femicidio. 

Foto principal: Gentileza Anahí Cabeza

Florencia caminaba. Era madre de dos niñas de cinco y dos años. Era la menor de cuatro hermanos. La que participaba de las rondas de crianzas. Era la que quería partos respetados y promovía la lactancia materna. La que bailaba. La que iba a la plaza a organizar juegos y a dar la copa de leche. Era la que decía lo que pensaba y sentía lo que hacía. Era la amiga, la compañera. La que para el Día de la Mujer interpretó a Juana Azurduy en Carlos Pellegrini, su pueblo. Era la que se capacitó porque daría talleres sobre la Ley Micaela en la ciudad en la que vivía, San Jorge.

En esa ciudad, Florencia militaba, criaba, soñaba, amaba.

En esa ciudad caminaba y allí la mataron el 12 de octubre pasado a las dos de la tarde.

María Florencia Gómez Pouillastrou tenía 35 años. Ese día salió a caminar como era su costumbre. Fue atacada, abusada sexualmente y asesinada en un camino rural de San Jorge, una ciudad de 25 mil habitantes, ubicada en el centro oeste de la provincia de Santa Fe, a 180 km. de Rosario.

Pasó la mayor parte de su vida en Carlos Pellegrini, un pequeño pueblo ubicado a 20 km. de San Jorge, localidad a la que se mudó luego de conocer hace seis años a su ex pareja, padre de sus dos hijas Frida y Camila, Lisandro Schiozzi, militante del Partido Comunista, hoy concejal de esa ciudad, con quien aún estando separados siempre mantuvieron una buena relación y continuaron la militancia juntos.

Su familia era de la pequeña localidad de Monje, cuando ella tenía un año se fueron a vivir a Carlos Pellegrini, donde hizo la escuela primaria, terminó la secundaria en el EEMPA y viajaba a Santa Fe capital para hacer cursos de cosmetología y masajes. Comenzó su militancia en Carlos Pellegrini con un grupo de amigxs que hacían colectas. Después participó de la Asociación Civil Kumelén desde la danza, que era una de sus pasiones, bailaba tango, chacareras y otros bailes tradicionales. Con su primer embarazo se interesó por el parto respetado y la crianza comprometida, fue así que comenzó a participar de las “Rondas de crianzas” y luego llevó esa experiencia a San Jorge, donde alimentó su compromiso con el trabajo social y fundó el espacio feminista Las Chuecas, para después, junto a su compañero, abocarse de lleno a la militancia partidaria desde el Partido Comunista (PC).

Su hermana Gabriela Gómez la define como una persona que “no tenía problemas con nadie, decía lo que pensaba, era totalmente genuina, todos eran sus amigos, confiaba en todo el mundo y las puertas de su casa siempre estaban abiertas” y recuerda que cuando Florencia se fue a San Jorge “realmente encuentra un lugar, un espacio donde pudo hacer un montón de cosas, militar, ayudar y tocar gente para conseguir cosas, para visibilizar realidades que por ahí se ignoraban. También hacían una revista en la que ella escribía y estaba muy comprometida en la lucha contra la violencia de género. La gente sabía que podía contar con ella, muchas personas se nos acercaron y nos dijeron: Florencia nos ayudó”.

Su compromiso, formación constante y su interés por los derechos de las mujeres y disidencias la llevó a ser la responsable de género de la Federación Juvenil Comunista de San Jorge y fue militante de la Corriente Nacional Lohana Berkins (activista travesti). Este año iba a ser la encargada de llevar adelante la capacitación por la Ley Micaela para el personal del municipio donde vivía. Su carisma era una de sus características. Dice su hermana que desde la Municipalidad de San Jorge muchas veces acudían a ella para cuestiones vinculadas con violencias “porque realmente ella tenía una llegada increíble con la gente”. Así de cercana y amorosa también era con su familia, a quienes visitaba los fines de semana con su pareja e hijas en Calos Pellegrini, pero según Gabriela “no había un domingo que no volvieran temprano a San Jorge para participar de actividades en la “Plaza del Che”, donde compartían meriendas y juegos con niños y niñas”.

Flor es semilla

Lisandro Urteaga, uno de los hermanos de Florencia, es un muralista con un gran recorrido, entre sus obras realizó un emblemático mural de Lionel Messi, a pedido de los amigos del futbolista para su casamiento, en el barrio La Bajada, donde nació el astro en zona sur de Rosario. Lisandro plasmó su militancia en muchísimos murales pero después del asesinato de su hermana llegó el momento de pintar por ella y lo hizo en San Jorge. “Mi mejor herramienta es la pintura”, asegura, “pintamos el pedido de justicia y ese es el canal donde mejor puedo aportar. Quienes pueden hablar de ella lo primero que van a decir es que siempre venía con una sonrisa. Dibujamos la foto de ella, con flores, representando lo que generaba y también brotes, con el mensaje de que con su partida no mataron a una flor, sino que reviven y renacen miles”.

Lisandro dice que “Flo era la alegría de la familia, siempre era la que venía, te abrazaba, te besaba. Era una persona muy generosa, tenía un corazón enorme. También era despistada, despreocupada, despojada, pero tenía tres corazones. Llegaba la navidad, y ninguno tenía una moneda, pero el regalito de ella no faltaba, así sea algo sencillo”.

Carolina Garnero es psicóloga y coordina junto con una trabajadora social los espacios de taller de Kumelén en Carlos Pellegrini. Si bien se conocían de los espacios de danza de esa asociación, su vínculo con Florencia se fortaleció cuando quedó embarazada de su primera hija. Recuerda que “se acercó buscando un obstetra que pueda respetar su manera de parir en una institución y luego del nacimiento de Frida surgió la necesidad de compartir con otras mamás el puerperio, la lactancia, una crianza consiente”. Luego formó parte de las “Rondas de crianza” de Kumelén, un grupo de mujeres autoconvocadas que eligen maternar de manera libre, sin seguir estereotipos y con la necesidad de poder compartir las tareas con sus compañeros. “En Rondas no tenemos verdades absolutas, sino que las vamos diseñando entre todas. Es un taller de sostén, para no criar en soledad, buscar una manada para poder apoyarse y escucharnos. Pensamos que cada familia tiene la libertad de establecer su modo cultural de conectarse con sus hijes”, cuenta Carolina.

Esas redes en las que Florencia creía, en las que elegía transitar su maternidad, hoy son pilar fundamental para acompañar a sus pequeñas hijas. “Las redes son importantes porque al faltar la madre aparece con mayor presencia el padre, toda la red familiar y también las amigas, para cuidar, para turnarse, para poder acolchonar este momento que es durísimo para las nenas, porque extrañan mucho a su mamá”, dice Carolina y remarca la importancia de la red, de los grupos de sostén en los vínculos, “para que una mamá no crie sola. Ahora esa red se despertó para ponerle cuerpo al sostén con las nenas”.

Florencia también fue parte la “Liga de la leche”, organización internacional dedicada a la promoción de la lactancia materna mediante el apoyo mutuo entre madres.

El PC pidió ser querellante

En un hecho sin precedentes el Partido Comunista a nivel nacional solicitó ser parte de la querella en el marco de la causa por el femicidio de Florencia. Si bien aún resta saber si se aceptará este pedido, sería la primera vez que un partido político tome ese rol en la causa por el femicidio de una de sus militantes. Aldana Folken, una de sus compañeras en el PC de San Jorge dijo: “Flor es nuestra dirigente política, con un cargo muy importante, entonces no podemos, hasta determinar lo contrario, dejar de pensar en la posibilidad de que su femicidio tenga que ver con su militancia, aunque pensamos que todo femicidio es un crimen político y aún más cuando es el de una dirigenta”.

“Flor era la compañera de nuestro responsable político y concejal de la ciudad, Lisandro Schiozzi, nos conocimos en la militancia, era la responsable de organización de la Federación Juvenil Comunista de San Jorge y a comienzos de este año tomó el cargo de responsable de género regional, sumado a que cada actividad que se llevaba a cabo era uno de nuestros pilares fundamentales en cuanto a organización y a tomar el mando de muchas cosas”, cuenta Aldana y la describe como “una persona artesana, bailarina, divina”. Entre los espacios en los que participaba, se crearon talleres dentro del partido para posibilitar que las mujeres de la localidad pudieran tener un emprendimiento propio y una salida laboral. Flor participaba de talleres de costura y tejido, pero por su experiencia en Kumelén también llevaba charlas sobre parto respetado y acompañamiento de maternidad.

Aldana asegura que “lo que pasó con Flor nos pasó a todes, a nosotres como grupo, pero fue un golpe durísimo a nivel comunidad. Flor era una persona que caminaba por la calle y todo el mundo la conocía, súper querida, súper comprometida, convencida de que cambiar el mundo comprendía un trabajo de militancia y lucha constante”.

Foto: Anahí Cabeza

La causa

 La abogada Carolina Walker Torres es una especialista en casos sobre violencia de género y representa a la familia de María Florencia Gómez en la querella.

Sobre el estado de la causa a un mes del femicidio Walker señala que hay hermetismo para preservar la investigación, pero “se están siguiendo varias líneas, hay una más fuerte que otras, estamos a la espera de estudios científicos para corroborar la teoría que tenemos conjuntamente con la Fiscalía. Hay varias personas investigadas y una de esas personas es de la que más se sospecha y de la que más pruebas se han recogido”.

La abogada enfatiza en que “lo peor en este caso es que tenemos un femicida suelto, dando vueltas por San Jorge o localidades vecinas” y valora el trabajo de la Fiscalía: “fundamentalmente a partir de la intervención del Dr. Omar De Pedro creo que se le ha dado una perspectiva de género a la causa, en un primer momento lo que no se había cuidado es el manejo de la información en relación a la familia y no se cuidó a la víctima, pero después se fue cubriendo eso con el tiempo”.

Respecto a los móviles del femicidio, la abogada asegura que su militancia fue una de las líneas investigativas. “Yo dije en un primer momento que esperamos que no tenga que ver con su trabajo, porque que la militancia nos cueste la vida sería tremendo”.

Carolina Walker es abogada querellante en las causas por los femicidios de Rocío Vera en Reconquista y de Rosalía Jara en Fortín Olmos, entre otros casos de violencia hacia las mujeres. En particular, sobre el femicidio de Florencia dice que “es muy shockeante para todas las que trabajamos en género, porque que una de nosotras sea asesinada de esta manera, nos shockea en particular y eso ha sido lo más impactante” a la vez remarca que “lamentablemente es un caso más de femicidio que nos hace ver que realmente necesitamos una declaración urgente de emergencia nacional en violencia de género, porque ya no se circunscribe a una clase social, ni a las ciudades grandes, cualquier mujer, en cualquier lugar del país, a cualquier hora, puede sufrir una situación de violencia de género y un femicidio”.

Desde que ocurrió el crimen hubo gran cantidad de movilizaciones y actividades con expresiones artísticas no solo en Carlos Pellegrini y San Jorge, sino también en localidades vecinas y en Rosario. Al cumplirse un mes del femicidio se organizó una radio abierta durante toda la jornada frente a la Fiscalía de San Jorge para finalizar en una marcha hacia el mural realizado en la casa donde vivía con sus hijas.

El pedido de justicia también llegó a referentes del arte y la cultura que dejan sus mensajes en las redes creadas especialmente para el pedido de esclarecimiento, tanto en Facebook como en Instagram, bajo el nombre “Justicia por Florencia”.

Su familia y amistades piden que si alguien puede aportar información, por mínima que sea, la haga llegar.

El pedido de justicia es por ella, es por todas, como luchaba Florencia.

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