La activista travesti fue asesinada a golpes en su departamento del barrio La Sexta de Rosario. Tenía 47 años y se había destacado por ser una promotora de los derechos humanos para la población LGTBIQ+. En las últimas horas, fue detenido un joven de 24 años sindicado como el autor material del travesticidio. Este jueves una multitud se reunió en las escalinatas de la Casa de Gobierno de Santa Fe para reclamar justicia.
Foto principal: Orne Avedikian
Gaby Banach era una travesti de la vieja escuela. En la calle aprendió todos los tejes para sobrevivir y con ellos hizo un enorme telar. Conocía sus derechos y los hacía valer, pero aun así era vulnerable. Estuvo en situación de calle y vivió sus últimos años atravesada por un cuadro de consumo problemático. Sin embargo, nunca dejó de luchar.


Cuentan sus amigas que soñaba con construir un museo para contarle a la sociedad cómo vivían las travestis cuando el Estado las perseguía por su identidad. Después de pelearla, este año había accedido a la reparación histórica para las sobrevivientes de las políticas represivas de la democracia, consagrada a través de una ley provincial única en todo el país.
En el último tiempo, se había puesto al hombro la elaboración de un proyecto para garantizar un cupo de vivienda para su comunidad. Ella, que muchas veces no tuvo dónde dormir, nunca dejó de pensar en el futuro de sus compañeras.

Sin embargo, Gaby era incómoda para la burocracia política con sus tiempos muertos y protocolos de acción tardíos, pero también lo era para una militancia LGTBIQ+ higienizada.
“Muchos la evitaban porque estaba loca, y ahora vienen acá porque está muerta”, gritó rabiosa La Pirucha, activista por la diversidad sexual y la salud mental, durante la asamblea que se llevó a cabo el jueves 13 de agosto en las puertas de la sede del Gobierno de Santa Fe, para reclamar que su caso no quede en los anaqueles polvorientos de los tribunales.


“Tenemos juventudes que vienen con la marca de la muerte en la frente”, dijo la poeta Morena García frente a una asamblea de travestis, maricones, tortas y no binaries. “La falta de políticas públicas nos mata, por eso yo les pido que transformemos esta bronca en furia travesti y reclamemos, unidas, todo lo que tenemos que reclamar”, disparó.
“¡El Estado es responsable!”, gritó a coro la mariconería frente a la ausencia de funcionarios políticos encargados de las áreas de género y diversidad. Michelle Vargas, visiblemente consternada, le puso palabras a este sentimiento colectivo.
La falta de políticas públicas nos mata, por eso yo les pido que transformemos esta bronca en furia travesti y reclamemos, unidas, todo lo que tenemos que reclamar”,
“¿Saben cuál es la respuesta que nos da el gobierno a nuestra problemática? Patrulleros, pistolas Taser, comandos migratorios. Eso nos dan como respuesta. Nunca nos van a dar una mesa de trabajo para pensar políticas públicas reales. Dejen de ningunearnos, yo también puedo hablar de salud, yo también puedo hablar de economía”, expresó.
Aún más, Vargas apuntó directamente contra el titular de la Casa Gris, Maximiliano Pullaro: “Señor gobernador, si no le da la cabeza para pensar políticas públicas para las travestis, mínimamente implemente lo que ya está”, dijo en relación con la ley de cupo laboral trans.
¿Saben cuál es la respuesta que nos da el gobierno a nuestra problemática? Patrulleros, pistolas Taser, comandos migratorios. Eso nos dan como respuesta. Nunca nos van a dar una mesa de trabajo para pensar políticas públicas reales.
Según un informe publicado por Enredando, formalmente ingresaron 20 personas durante la gestión de Omar Perotti y 10 más se habrían sumado durante la administración de Pullaro, aunque se desconoce cómo fue el proceso de selección porque no existió convocatoria oficial.

En la misma sintonía, otras oradoras expusieron la degradación de las políticas públicas para la comunidad disidente. “¿Cuándo van a pensar una residencia para travestis trans?”; “Las vejeces travestis y trans se están muriendo, nuestras viejas están solas, en la soledad más absoluta”; “¿Hasta cuándo nuestras vidas van a dejar de importar?”. Fueron algunas de las consignas más importantes que se escucharon.
“Señor gobernador, si no le da la cabeza para pensar políticas públicas para las travestis, mínimamente implemente lo que ya está”,
También arreciaron las críticas a la Dirección de Diversidad Municipal por la suspensión de los talleres en la Casa LGTBIQ+, y a los partidos políticos tradicionales por su notable ausencia en la concentración, con algunas excepciones.


En las escalinatas de la Gobernación, una bandera arcoíris iluminó el fondo gris del antiguo edificio que alguna vez también fue calabozo para decenas de chicas trans detenidas durante la dictadura cívico-militar. Un retrato de Gaby en el centro y algunas velas hicieron las veces de altar para evocar su memoria.
Tenía 47 años. Se llamaba Gabriela Denise Banach y su nombre hoy pasa a integrar el escandaloso panteón de todas las muertas por la desidia estatal.
