A 50 años del golpe indagamos cómo se organizan los jóvenes en los Centros de Estudiantes. ¿Cómo acercar la dictadura a las nuevas generaciones? ¿Cómo lidiar con las ideas “libertarias”? ¿Cómo juega la cultura? El Superior, el Normal 2, el Politécnico y la Nigelia Soria. Una nota hecha con las voces de lxs protagonistas, intentando entender qué nos está pasando.
Foto principal: Fer Der Meguerditchian
Pedro recuerda desde muy chico acompañar a sus padres en las marchas del 24 de marzo y en las del 16 de septiembre. Las dos ramas de su familia están muy politizadas y eso es algo que él absorbió desde que tiene memoria. Cuando empezó la secundaria, el primer año en que la pandemia se alejaba y volvía la presencialidad, se encontró con un número que le quedó rebotando en la cabeza: 22. El primer ejercicio que tuvieron que hacer en la materia Formación Ética y Ciudadana fue averiguar el origen y el motivo de los nombres que tenían las aulas de la escuela. Así es como el bichito de la curiosidad empezó a picar. Y así es como supo que cada aula llevaba el nombre de uno de los 22 compañerxs desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado del Superior de Comercio, la escuela con mayor cantidad de desaparecidos de Rosario.
Pedro Lysak es el Presidente del Centro de Estudiantes del Superior, escuela perteneciente a la UNR. A pesar de haber egresado el año pasado, cumple sus funciones hasta que se lleven a cabo en abril las elecciones que renovarán las autoridades del Centro. Previo a ser electo Presidente, Pedro había pasado por la Secretaría General, por la Secretaría de Asuntos Estudiantiles y antes ya había estado aportando desde otros lugares. Explica que hasta 2017 los legajos eran 20 (Juan Carlos Vicario fue el número 21). La memoria es un músculo y los procesos de búsqueda continúan. Por eso tampoco es definitivo el número 22, que corresponde a Odorico Montorfano, asesinado por la Triple A la tarde del 23 de enero de 1974 en la provincia de Córdoba en lo que se conoce como la Masacre de los cinco cooperativistas.
Para acercar el golpe a las nuevas generaciones, a Pedro le parece clave hacer relaciones (económicas y sociales) entre lo que se vivía hace 50 años y lo que se vive hoy. Con la estrategia del paralelismo, el hecho del pasado emerge en el presente. “Hay ideas que vuelven a salir, no es casual que se vuelva a hablar de la posibilidad de indultar gente. Charlemos qué pasaba en esa época y qué pasa ahora, y encontremos la relación”. La otra forma de hacer palpable el golpe es mediante el ejercicio que le hicieron hacer a Pedro en su primer año. “En el Superior falta un curso entero, si eso no nos afecta algo raro hay”.

En el Superior también buscan “atacar” desde el costado cultural. Para eso organizan, entre otras cosas, mucho cine debate. El año pasado proyectaron ´Argentina, 1985´ y para la función lo trajeron a Luis Moreno Ocampo, el fiscal adjunto del juicio a las Juntas. “Ver la película y tenerlo a él para hacerle una entrevista fue una linda experiencia”, dice Pedro, y agrega que este año en el marco del 24 de marzo hicieron una actividad que les había quedado pendiente desde el año pasado: invitaron a Fernando Traverso a pintar una de sus famosas bicicletas dentro del patio de la escuela.
Cómo militar a un libertario
Pedro cuenta que desde los centros de estudiantes secundarios, aunque hable particularmente desde el Superior, defienden mucho la postura de ser apartidarios para mantener la autonomía. “Cada pibe después milita en otros lugares, pero adentro la prioridad siempre es el Centro de Estudiantes. Entonces el problema no es tanto con un libertario de militancia, sino con la idea. Formamos parte de la Universidad Nacional de Rosario, entonces la charla es constante. Lo vivimos en los salones, en el pasillo, en el patio”.
“La juventud es el presente y es el futuro. Nosotros le dedicamos demasiado tiempo a eso”
El 2024 (y continúa) fue un año marcado por la lucha en defensa de la universidad pública en el marco del veto a la Ley de Financiamiento Universitario. Pedro, que por entonces ocupaba la Secretaría General, recuerda las dos tomas de la escuela que hicieron (sin cese de actividades), una con vigilia. Realizaron diversas acciones para charlar y visibilizar el problema, que era (y es) grande. Lo concreto que se charlaba, recuerda Pedro, era que el Superior al depender de la UNR, tambaleaba como tal. “Esa idea terminaba calando en aquellas personas que se encontraban defendiendo ideas en contra de la universidad pública, de las cuestiones de género o de los derechos humanos”. La mirada (ancha) de Pedro señala que la preocupación aparecía cuando tambaleaba lo propio. “Cuando le tocabas lo suyo se empezaban a interiorizar un poco más”. La apuesta es que se involucren no solamente cuando les tocan algo propio. Pero admite que por lo menos era un inicio: “che tu cursada, tu aprobada, inclusive el viaje a Bariloche o las demás actividades no van a pasar porque se termina la universidad. Hacíamos ese trabajo”.
Desde el Centro cada viernes organizan reuniones que son abiertas a todo el alumnado. “Viene todo el mundo a charlar, tanto lo que pasa adentro (de la escuela) como lo que pasa afuera”, detalla Pedro. En el marco de esos debates permanentes, muchas veces se abría la discusión sobre si darles o no espacio a aquellas personas que dicen querer destruir la universidad. “El pensamiento en muchos momentos era directamente no darles el espacio”, recuerda Pedro. “Me parece que el pensamiento tiene que ser otro. Si el debate no lo damos, no lo vamos a ganar nunca tampoco”, advierte.

FESER es la Federación de Estudiantes Secundarios en Rosario, de la cual participan activamente el Superior, el Politécnico, la Nigelia Soria, la Urquiza, la Gurruchaga, la nueva Escuela de Ciencias Sociales de la UNR, entre otras. Aunque las decisiones se tomen horizontalmente, hay dos delegados por escuela que se encargan de las gestiones concretas. Más allá del contacto diario, intentan hacer una reunión cada quince o veinte días. La otra Federación se llama RENACE (Red Nacional de Centros de Estudiantes). Pedro explica que han hecho actividades juntos y que a priori la diferencia es que en el caso de RENACE tienen un responsable político.
“En el Superior falta un curso entero, si eso no nos afecta algo raro hay”
Juventud en tiempo presente
Isabela cursa el tercer año de la Nigelia Soria y es la Secretaria General del Centro de Estudiantes. Tiene quince años y se empezó a involucrar tempranamente cuando empezó a ir a las multisectoriales del 16 de septiembre como delegada de curso. Desde 2024 también milita en la FESER y en noviembre de ese año se sumó a la organización Lobo Suelto, del partido Patria Grande. Desde su lugar, apunta a las “cuestiones que son más humanas que partidarias”. “Siempre que paseábamos con mi vieja y había un chico en la calle, mi mamá nunca dudaba en buscar ropa o un plato de comida para compartírselo. Haber vivenciado eso ahora me refleja. Lo pienso y digo ´fua, que loco´ porque ahora soy yo la que hace esas cosas”.
– ¿Qué te genera la frase ´la juventud está perdida´?
– Al contrario, está más presente que nunca, al menos en nuestros sectores. Como militantes, le damos mucha dedicación al hecho de involucrar al pibe que se sienta en el fondo, que nunca nadie le habla. Que participe, que sepa que el Centro de Estudiantes es un espacio que está. La juventud es el presente y es el futuro. Nosotros le dedicamos demasiado tiempo a eso.
La humanidad es un aspecto que ordena todas las respuestas de Isabela, como una columna vertebral desde la cual poder pensar. Por eso, cuando piensa cómo laburar con aquellos que defienden ideas “libertarias”, apela a la charla para intentar otra cosa ahí donde en principio los senderos se bifurcan. “Pensar en el hecho de que somos pibes que estamos en plena adolescencia. Invitar, hablar, acercarse al otro. El hecho de conversar es algo que nos destaca como militantes secundarios”. En el análisis de Isabela, esos pibes que defienden ideas “libertarias” generalmente no tuvieron un espacio de formación y se limitan a repetir lo que escuchan. “No tienen esa conciencia para decir esto está mal y a mí me afecta”. En ese sentido, algunas de las preguntas que suelen salir en esas charlas tienen que ver con cómo se manejan en sus casas desde que asumió Milei o sobre si han tenido que hacer recortes. “Le damos el espacio para que vean cómo se está reflejando y cómo lo quieren cambiar”.

Una de las consignas que se plantearon trabajar a lo largo del año en la Federación es ´A 50 años, continuando su ejemplo, multiplicando su lucha´. Isabela dice que si bien son temas que les cuesta bastante laburar internamente porque pareciera que nadie les escucha, luego se terminan dando cuenta de que no es así y que en muchos casos es la vergüenza la que obstaculiza el debate. Sobre la dictadura, dice que “capaz que intimida al ser un hecho tan fuerte”. Sobre la forma de laburar estos temas, aparece nuevamente el poder de la cultura. Cuenta que en la Nige nunca falta un número de danza, una intervención de artes visuales o un acto de música. Dice que en algunas fechas particulares como el 24 de marzo, el 2 de abril y el 16 de septiembre, todos se reúnen y cantan los temas que hacen en la escuela. “Las intervenciones están y los estudiantes se ponen con eso. La Nige en esas fechas de memoria se vuelve un espacio muy acogedor y todo el mundo está presente, nosotros, los profesores, los directivos. No falta ni una persona en el patio”.
“El Poli está lleno de gente cercana en lo ideológico a La Libertad Avanza. El problema se genera al querer hacer una actividad relacionada con ciertas fechas que se niegan por parte de la ideología de gobierno”
El año pasado, desde FESER organizaron una proyección de la película ´La noche de los lápices´ para la cual convocaron a Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes. Para Isabela fue algo que nunca nadie va a olvidar. “Estar viendo la película y que aparezca el mismo Pablo Díaz justo cuando paramos en una escena de él, fue algo muy fuerte. Y escuchar que en lugar de hablarnos desde el odio lo hizo desde el amor, es algo a destacar”. Recuerda que esa cuestión humana es lo que más quedó resonando en los pibes.
Romper barreras
Yatel Ramos Castells -estudiante del Politécnico, quinto año de la especialidad Plantas Industriales- ocupa el cargo de Secretario de Derechos Humanos en el Centro de Estudiantes. Sin embargo, aclara que en la práctica (por la poca participación) también realiza las tareas que implica el rol de Secretario de Relaciones Exteriores. Además, es precandidato a concejero académico (el Concejo funciona igual que el de la Universidad y las facultades) por la lista Sumatoria Fuerzas.
A diferencia de las otras entrevistas, Yatel describe una escuela que actualmente tiene una mayoría con ideología libertaria. “El Poli está lleno de gente cercana en lo ideológico a La Libertad Avanza. El problema se genera al querer hacer una actividad relacionada con ciertas fechas que se niegan por parte de la ideología de gobierno”. Como estrategia para convocar apuestan al uno a uno porque han comprobado que de esa manera, al invitar personalmente, la respuesta es otra. “Intentar acercarnos a los más chicos que están más abiertos a este tipo de experiencias. Porque los chicos de cuarto, quinto y sexto generalmente son muy cerrados respecto a esas cuestiones”.

Yatel explica que el primer objetivo es romper la barrera inicial. “La mayoría de las veces que se logra romper ese rechazo inicial, a los chicos les gustan las actividades”. También recuerda la charla del año pasado con Pablo Díaz. “Por más que tu ideología sea libertaria o la que sea, fue una charla hermosa para vivir. Pero con tal de desestimar, te tachan de zurdo o de cualquier cosa”. Al mismo tiempo, Yatel aclara que si bien abundan los estudiantes que defienden las ideas del gobierno nacional, sí existe un consenso respecto de la educación pública. “No están de acuerdo con el plan del gobierno nacional de cerrar la universidad pública. Eso lo vamos charlando día a día y todos te dicen que quieren ir a la pública y que no elegirían una universidad privada, aunque económicamente tienen la posibilidad de hacerlo”.
Lograr conmover
Viole está cursando el quinto año de la secundaria en el Normal 2. Es la Secretaria de Género y Sexualidad del Centro de Estudiantes, al cual se sumó a principios del año pasado luego de superar ciertos temores. Si bien tenía ganas porque siempre le pareció importante participar, miraba al Centro de reojo, lo sentía como algo lejano, como algo propio de los pibes más grandes “que la tienen re clara”. Pero en un momento la cosa cambió: “Un día dije ´ya fue´ y de la nada terminé haciendo un montón de cosas”, cuenta con el diario del lunes.
“Nos parece re importante que todos se puedan acercar y contar su punto de vista. En el Centro luchamos para lograr conmover a todos los chicos para hacer algo masivo y colectivo”
Desde aquel involucramiento empezó a cambiar su mirada y se preocupó por acercar el Centro a todos los estudiantes. “Nos parece re importante que todos se puedan acercar y contar su punto de vista. En el Centro luchamos para lograr conmover a todos los chicos para hacer algo masivo y colectivo. No tiene sentido que seamos cinco decidiendo todo y aplaudiéndonos entre nosotros”. Lo que plantea se dirige en dos sentidos: la necesidad de ser muchos para hacer ruido, “para molestar”, y al mismo tiempo para escuchar la voz de cada compañero y compañera. “Siempre hay algo que se te escapa y un punto de vista que no tenías”.

Viole cuenta que en el Centro de Estudiantes siempre levantaron la bandera de la memoria y que les parece importantísimo “no solo por repudiar todo lo que pasó” sino también por la admiración “a todas las personas que dejaron la vida apostando por un futuro más justo”. La mirada en clave histórica le sirve para enfocarse en el presente: “Cuando perdemos la esperanza pensamos en esa gente que la tuvo mucho más difícil que nosotros”.
En el diagnóstico de Viole, esta época marcada por el individualismo se combina con un retroceso en las discusiones. Ella recuerda que cuando estaba en primer año y pasaban por los salones para el 24 de marzo, todos sabían lo que había pasado en la dictadura y se habilitaba una conversación. Eso hoy no sucede. “Pasa con todo en general, con cuestiones de feminismo, de derechos humanos, hay cosas que no puedo creer que las tengamos que explicar otra vez”. Viole vuelve a señalar el hecho de que “parece que los chicos se conmueven mucho menos con las cosas”. Una de las preguntas a las que han recurrido como forma de interpelar en el marco del 16 de septiembre: “¿Qué pasaría si un día vienen a la escuela y falta algún compañero?”.
A 50 años del golpe, además de trabajar sobre las violaciones a los derechos humanos, a Viole le parece interesante abordar qué es lo que había detrás de la dictadura. “Tenían un plan económico que no se aleja de lo que pasa ahora”. Pero además pone el foco en la perspectiva de género. “Las mujeres militantes en esa época también estaban desafiando el rol que se les había asignado como mujeres. Y a eso se le respondió con una doble violencia. Esos temas no hay que dejar de hablarlos nunca y no tienen que quedar solo en el mes de marzo”, dice.
“El problema no es tanto con un libertario de militancia, sino con la idea”
La camada manija
La falta de empatía que Viole observa en gran parte de sus compañeros es, sin embargo, algo que excede a su franja etaria. Se encarga de que eso quede claro: el desinterés y la desconexión con ciertas cuestiones atraviesa a todas las generaciones. “Veo desde niños hasta viejos que piensan que de todo van a salir solos, que no les importa lo colectivo y que están re desconectados de la realidad”. Por esto es que a Viole le enoja aquella idea (que siempre vuelve) de que ´la juventud está perdida´. “Parece que siempre se nos apunta con el dedo. Pero somos un montón de jóvenes a los que sí nos importa y que nos esforzamos por intentar cambiar algo, al menos dentro de nuestras escuelas”.

Por estatuto en el Centro del Normal 2 deben ser 25 personas entre las que hay, además de toda la comisión directiva, distintas Secretarías: Derechos Humanos, Género y Sexualidad, Deporte y Cultura, Problemáticas Estudiantiles. Viole cuenta que en las secretarías puede participar quien quiera y que por eso hay algunas muy numerosas. Algo sobre lo que insisten bastante es en el cuerpo de delegados, porque si bien se votan dos representantes por curso en muchos casos después no se terminan de involucrar activamente. “Nos parece re importante porque ahí es mucho más fácil la organización. Podés escuchar lo que pasa adentro de cada curso”.
Con respecto a aquellas estrategias que buscan contagiar la participación, Viole recuerda que el año pasado decidieron correrse un poco de las películas a las que siempre se suele recurrir, como La noche de los lápices. En esa oportunidad proyectaron un clásico del cine nacional, Esperando la carroza, y aprovecharon la masividad de la convocatoria para abrir nuevas miradas en el debate posterior. “Fueron un montón y estuvo bueno porque le pudimos dar una vuelta de rosca a pensar ciertas cosas, como por qué las tareas de cuidado siempre recaen en las mujeres, o ciertas frases que siguen siendo súper actuales en relación a la economía”.
Pedro no duda al responder sobre el por qué vale la pena organizarse: “Para defender lo que nos pertenece a todos. Defender nuestro futuro. Defender una idea”. Aclara que ponen toda la energía en aquellas cosas que se pueden transformar. “Hay poco espacio de democracia directa en la Argentina entera”, suma a modo de diagnóstico, mientras cuenta que el año pasado participaron activamente en el proceso de reforma constitucional de la provincia, haciendo una audiencia pública y presentando un proyecto que terminó en la Constitución.
“La Nige en esas fechas de memoria se vuelve un espacio muy acogedor y todo el mundo está presente, nosotros, los profesores, los directivos. No falta ni una persona en el patio”
´Nos han robado hasta la primavera pero no pueden con nuestra canción´. Ese es el verso que se le viene a la cabeza a Isabela. Dice que “es algo que cuando entrás a la Nige te queda resonando de una manera impresionante”. Es una frase que también le recuerda a cuando toda la escuela se movilizó al Ministerio de Educación porque no podían tener clases por los techos que se caían. “Hacía 30 grados y había que dar clases al rayo del sol. Es una canción que representa a todo el estudiantado”.
Sobre el final, Isabela vuelve sobre una idea: “Los estudiantes no somos el futuro sino el presente. Hay que tenerlo más en cuenta en la cotidianeidad, porque ponemos el cuerpo, la voz y todo para muchas cosas y muchos espacios”. Propone trabajar la militancia desde el amor, desde el compañerismo, desde lo colectivo. “Nosotros militamos por los pibes que no tienen un mango para comer y también estamos presentes para nuestros amigos que no pueden pagar el boleto”. Por último, advierte: “Al menos uno de nosotros siempre va a estar. Somos una camada de pibes secundarios que está más manija que nunca”.