El científico del pueblo
Andrés Carrasco tal vez pasó a la historia como el científico que demostró la toxicidad del glifosato en Argentina desafiando a Monsanto. Sin dudas, ese pudo ser su principal contribución a la lucha ambiental, pues fue como Jefe de Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA una voz experta que escuchó a los pueblos fumigados. Pero el suelo por el cual pudo sembrar esta semilla es una visión crítica del rol del conocimiento científico, en el marco de un modelo político y económico que concibe a la ciencia como proveedora de tecnología para la acumulación de capital.