Encuentro de familiares de todo el país

Familiares de víctimas de casos de gatillo fácil, feminicidio, violencia institucional y tragedias totalmente evitables se reunieron en Rosario, en la sede de Ate, para encontrarse, compartir testimonios y planificar acciones conjuntas. El objetivo es visibilizar las causas que no encuentran eco en la justicia y en las que, indefectiblemente, aparece un denominador común: la impunidad. Recogimos testimonios y compartimos tan solo algunas de esas historias que tienen nombre y apellido: Vanesa Celma, Diego Nuñez, Paulina Lebbos, Jorge Colautti, José Luis Barnetche, Julian Rozengard, María Zulma y Candelaria Mendibe. 

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Por María Cruz Ciarniello

El mate y la impunidad corren de la mano. Tristemente coinciden en un mismo lugar; un encuentro de familiares de víctimas cuyas historias comparten, en un ritual marcado por la pérdida, la dolorosa consigna: para ellos no hay Justicia.

La conferencia de prensa está prevista para las 17 hs en la sede de Ate Rosario. Llego 15 minutos más tarde. Escucho, ya sobre el final de una jornada que comenzó a las 10 de la mañana, algunas conclusiones. El cierre abre caminos y nuevas fechas que se agendan para futuras actividades.

En el centro de la ronda, sobre el piso, hay un inmenso mapa dibujado en un papel afiche. La Argentina es la silueta marcada con fibras de color. En cada provincia, uno de los familiares coloca un papel. Allí está escrita su historia, el crimen impune de un hijo, de la pareja, de una sobrina o de un papá. Allí también, se traza el recorrido de historias hiladas por la falta de acceso a la justicia, por la ausencia del Estado, por la presencia represiva de fuerzas de seguridad en cada uno de éstos lugares.

La ronda, el mate, el mapa, las fotos y los ojos, están impregnados en dolor. Como puede, cada palabra se suelta para contar qué les pasó; por qué están aquí, qué los motiva a viajar para juntarse, o simplemente juntar fuerzas.

Algunas, tan solo algunas, de esas historias son contadas en enREDando.

El crimen de Paulina

Alberto Lebbos es el papá de Paulina, asesinada en Tucumán el 26 de febrero de 2006. Tenía 23 años y cursaba la carrera de Comunicación Social en la Universidad de Tucumán. “Era una jovencita llena de sueños”, dice Lebbos y continúa: “Había aprobado una materia y con sus compañeros decidieron salir a bailar. Después salió del boliche en la zona céntrica de Tucumán y no apareció más hasta el 15 de marzo, cuando apareció horriblemente asesinada, estrangulada, a la vera de la ruta 341. Ahí comenzó una historia terrible de encubrimiento del gobierno de Alperovich, implicados altos funcionarios del Ministerio de Seguridad y policiales, en complicidad con sectores del poder jurídico de Tucumán y el fiscal Carlos Albaca”.

Paulina murió estrangulada. Había sido violada y torturada. Su caso logró repercusión en los medios de comunicación, tal vez por compartir desgarradoras coincidencias con el asesinato de María Soledad Morales en Catamarca. La figura de Alberto, en Tucumán, se transformó en un ícono de lucha. La desesperación y la necesidad de encontrar justicia, lo impulsó a movilizarse y encabezar las casi 400 marchas que carga sobre sus espaldas.

Durante siete años la causa judicial estuvo totalmente paralizada. Siete años de impunidad y silencio. El pasado 26 de febrero, al cumplirse 8 años del crimen, más de dos mil tucumanos volvieron a marchar. “Gracias a la lucha y al apoyo de muchos sectores de Tucumán, logramos que la causa no quede invisible, logramos el apartamiento del fiscal y actualmente hay condenados policías por encubrimiento y continúa la investigación sobre altos funcionarios del gobierno de Alperovich y queremos llegar a la verdad. Los asesinos de Paulina aún están libres”.

El actual fiscal de la causa es Diego López Avila. Entre los avances, Lebbos destaca las condenas  por complicidad a tres ex policías de bajo rango: Enrique García, Roberto Lencina y Manuel Yapura quienes se desempeñaban en la comisaría de Raco.

En ese momento, la frase de Alberto Lebbos fue: “Decían que estábamos locos, pero se probó que hubo una maniobra de encubrimiento”. Hoy, con firmeza, Alberto le dice a enREDando: “No tenemos ninguna duda que Paulina cayó en manos de una banda de pervertidos, asesinos, que sin lugar a duda, pertenecen o son allegados al más alto nivel del poder político de Tucumán, por eso, tan brutal montaje de encubrimiento. Para que se ponga todo el aparato del Estado, Ministerio de seguridad, jefatura de policía y sectores del poder judicial, al servicio de entorpecer la investigación y no llegar a la verdad, es porque lo hacen por alguien poderoso. Entonces, acá la Justicia ya lo determinó: hubo encubrimiento y se ha ordenado que se profundice la investigación hacia altos jefes, y creemos que hay una gran responsabilidad del clan Alperovich – Rojkée. El único camino que nos queda es salir a la calle y recorrer el país para que no se invisibilice la causa”.

Con el agua al cuello: La Plata y Santa Fe

“Hay un antes y un después del 2 de abril. Vidas perdidas, patrimonios arruinados, redes de solidaridades inéditas y un descrédito absoluto en la palabra oficial”.

La inundación en la ciudad de la Plata fue la mayor catástrofe sufrida en su historia.

 “Quedan marcas en las paredes y arrugas en las caras, quedan pisos levantados y ánimos hundidos, quedan insomnios y pesadillas. Quedan maderas hinchadas y bibliotecas desguazadas. Quedan muertos sin censar y quedan vivos que se inquietan apenas el cielo vira al gris. Quedan fotos donde para siempre huele a musgo. Quedan huecos de olvido y quedan imágenes imborrables. Quedan números dudosos y palabras heridas por la lluvia”, escribía Juan Bautista Duizeide para la excelente edición de abril de la Revista La Pulseada.

Al papá de Germán Colautti lo arrastró la corriente mientras sostenía a su nieto en brazos, el hijo de Germán. Agustín, su nieto, fue rescatado; Jorge Colautti no sobrevivió. Hoy, su hijo preside la Asociación de Familiares Víctimas de la Inundación y desde allí es que busca justicia por su viejo, y por todas las víctimas.  “Hay causas judiciales en La Plata. El juez Luis Arias a finales del mes de marzo dictó sentencia, llegando al número de 89 víctimas comprobadas. El gobierno provincial, con los reflejos que no tuvo cuando sucedió la inundación para asistirnos, presentó una apelación. Hoy esa sentencia está en estado de suspensión, es decir que hay 0 muertos reconocidos por el gobierno provincial. Estamos en esa lucha”, le cuenta a enREDando.

Con respecto a la investigación por las responsabilidades penales, el avance es nulo. “En la causa penal todavía no citaron a declarar a ningún funcionario ni municipal ni provincial.”

Según informa Infojus, “numerosos expedientes quedaron en manos del fiscal penal Jorge Paolini que tiene por delante la tarea de dilucidar las responsabilidades políticas por un supuesto estrago. Por el momento, no hay funcionarios procesados y los únicos que concurrieron a testimoniar –en calidad de testigos- son aquellos que tienen cargos rasos: delegados comunales.”

Si algo caracterizó a la terrible inundación de La Plata, fue la solidaridad. La organización sucumbió, luego, con la conformación de diversas asambleas de vecinos: un verdadero salvavidas ante la inacción y la notoria falta de respuestas por parte del gobierno provincial y municipal. “En La Plata, adonde también llegaron personas desde todo el país para ayudar en lo que pudieran, quedó probado que el tejido social vapuleado por el miedo y el individualismo que promovieron las políticas neoliberales no está completamente roto. Y donde había organizaciones sociales en pie, sus estrategias comunitarias ante la ausencia del Estado fueron evidentes y exitosas.” (Revista La Pulseada).

Alberto Albano integra la Asamblea de Inundados de Tolosa, uno de los tantos barrios afectados. “Nos organizamos en distintos puntos donde sucedió la inundación. Conviven familiares y asambleas barriales donde se definen las distintas acciones que se van planteando” y que son las que permiten canalizar la colaboración, las donaciones y la ayuda mutua entre vecinos que hasta ese 2 de abril de 2013 apenas se conocían.

Victoria Barnetche también perdió a su papá en la inundación. En un poderoso testimonio, Victoria dice: “Mi papá fue hallado en la calle 34 y 24 cerca del mediodía, es decir que navegó diez cuadras, indefenso, sin que alguien lo pudiera ayudar. Tenía 55 años y muchas cosas por vivir, le arrancaron la vida en un instante y nos destrozaron a nosotros, los que quedamos, eternamente.”

“Los encontramos días después. Tanto mi papá como el de Gabriel navegaron cuadras y cuadras”, le dice Victoria a enREDando. Gabriel agrega: “Se quedaron esperando la ayuda estatal que nunca llegó, intentaron ponerse a salvo por sus medios. La única reacción por parte de la provincia es ahora Scioli apelando el fallo de la justicia por los 89 muertos”.

La inmensa mayoría de los testimonios resume la misma postal: la solidaridad fue entre vecinos y organizaciones sociales, políticas y estudiantes que se sumaron sus manos. Allí estuvo la inmediata respuesta ante la desazón de una inundación imparable y de una evidente ausencia estatal. “Ese día la reacción era nuestra. Yo salí a buscar a mi papá como ellos”. “En Tolosa – agrega Alberto- un vecino que tenía un gomón se encargó de rescatar a un montón de personas que estaban atrapadas en sus casas. Al otro día, a la mañana, apareció la Prefectura, pero en ese momento, había un vecino con su gomón haciendo lo que se podía”.

La pregunta a Gabriel es compleja, sin embargo ensaya una respuesta básica: “la inundación se provoca por la falta de obras. La muerte se genera por el abandono porque no hubo un plan de contingencia. Si hoy llueve así en La Plata pasaría lo mismo.”

Victoria también opina: “No hay absorción en el suelo por la gran magnitud de obras de edificios. Es lo que planteábamos con respecto al COU, terriblemente contravencional. A eso se le suma la desidia, dejando a las personas a su suerte”

En la Revista La Pulseada, un completísimo informe sobre la inundación revela, entre otras cosas que “la catástrofe renovó los reclamos en contra del Código de Ordenamiento Urbano (COU), aprobado tres años atrás en el Municipio, a medida del negocio inmobiliario y sin analizar riesgos ambientales ni estructura de servicios públicos (La Pulseada 80). “El COU está íntimamente ligado a la gran inundación, toda vez que no se hicieron las obras que correspondían y se dio vía libre a la construcción de edificios sin ningún tipo de plan director, como por ejemplo hidráulico”, sostiene el arquitecto Oscar Álvarez, integrante de la asamblea de vecinos “Defendamos La Plata”.

Con respecto al encuentro de familiares convocado por Ate Rosario, Victoria subraya la necesidad de seguir fortaleciendo esta unión. “Es la necesidad de juntarnos y generar fuerzas, de estar acompañados. Todos en la reunión estábamos con el llanto a flor de piel, la unión es lo más importante”.

Jorge Castro estaba presente en la jornada. Sobreviviente y actor civil en la causa penal de la inundación de 2003 ocurrida en Santa Fe. Lo peor, coinciden, sobreviene luego del desborde. A 11 años de la terrible catástrofe, en Santa Fe no hay justicia. En un duro documento emitido, la Asamblea de Inundados expresa su indignación: La verdad y la memoria en esta plaza nunca han estado ausentes, la que todavía no vino nunca es la Justicia. Esta justicia provincial enceguecida de Impunidad política, que sigue protegiendo a los principales inundadores. Reutemann se sigue apañando cobardemente en sus fueros para declarar por escrito en esta causa que lo involucra como principal responsable de las muertes del 29 de abril del 2003. 

Según la versión oficial, 23 personas murieron ahogadas. La Casa de los Derechos Humanos sostiene que hubo 158 muertes como consecuencia de la inundación. “Ellos cierran sobre los ahogados. No cuentan las personas que murieron después de un ataque al corazón o por enfermedades, la gente que se murió al volver a su casa”, dice Castro.

En la causa penal, 3 funcionarios del entonces gobierno de Carlos Reutemann están imputados: Edgardo Berli, Ricardo Fratti y Marcelo Álvarez, el ex intendente de Santa Fe. El ex gobernador deberá declarar en calidad de testigo y, amparado en sus fueros, podrá hacerlo por escrito.

Vanesa Celma: la lucha constante

Eva Dominguez es una luchadora incansable; eterna. De esas mujeres que batallan una y otra vez; que insisten porque saben que solo así, la justicia es posible. Eva es la cuñada de Vanesa Celma, la joven madre que murió en Rosario, a los 27 años, tras agonizar cuatro meses a raíz de las graves quemaduras que tenía sobre su cuerpo.

La causa judicial fue caratulada como Incendio. El reclamo de Eva y de su familia es contundente: que la causa sea investigada como feminicidio, producto de la violencia de género de la cual Vanesa era víctima.

“El denominador común de todas estas historias es la impunidad. Queremos visibilizar todas estas causas, de las cuales muchas están abandonadas”, cuenta Eva a enREDando.

El 29 de junio de 2010 Vanesa es quemada en su dormitorio, con el 35 % de su cuerpo quemado. “Estaba junto a su concubino y estaba embarazada. El 30 de junio nació su segunda hija y fallece el 22 de noviembre de 2010. De allí en más comenzamos la batalla legal”.

El Programa de Género y Sexualidades de la Facultad de Derecho de la UNR y Cladem Argentina presentaron un Amicus Curie en la causa de Vanesa Celma, solicitándole a la justicia que incluya en la investigación la perspectiva de género. La presentación fue realizada el viernes 16 de agosto de 2013. “El amicus curiae tuvo como principal objetivo aportar elementos teóricos, normativos y jurisprudenciales con perspectiva de género para analizar las pruebas obrantes en la causa, y las futuras que se incorporen, de manera que le permitan visibilizar la violencia de género cometida contra Vanesa Celma por parte de su pareja y dirigir la investigación en el sentido de calificar el hecho como un crimen de género”, sostiene la abogada Analía Aucía, integrante de Cladem.

“Vanesa no es una mesa ni una silla. Fue una persona, entonces pedimos que se cambie la carátula. La persona que estaba junto a Vanesa tampoco fue investigada, solo figura como una mera suave informativa. En estos 4 años hemos aportado distintos testimonios de vecinos que prueban que en los 11 años de concubinato Vanesa era víctima de violencia de género”, expresa Eva Dominguez.

Desde Cladem concluyen que: “las circunstancias que rodean a la muerte de Vanesa Celma, constituyen un caso de violencia de género siendo ésta una línea de investigación que debería ser agotada. Para ello, resulta necesario incorporar a la causa, en el análisis de las pruebas recabadas y de aquellas que se decidan adoptar,  una perspectiva de género, asociando el hecho en investigación  –la muerte de Vanesa- con la historia de agresiones  por la que atravesaba la víctima, desde hace años, en  su relación de pareja.  De esta manera, se podrá comprender que, en la historia de Vanesa Celma, la violencia de género por ella silenciada y negada frecuentemente, tomó cuerpo y palabras,  a partir del hecho desencadenante de su muerte.”

Eva Dominguez asumió la lucha como propia. Se capacitó, aprendió y además, se sumó a militar en una organización social: Mujeres de Negro. Desde allí, canaliza esa búsqueda infinita por lograr un avance concreto en la causa judicial, pero además, por visibilizar las incontables situaciones de violencia contra las mujeres que se suceden diariamente. “Desde Mujeres de Negro, visibilizamos todos los primeros jueves de cada mes los feminicidios. Llevamos un registro sombra, y acompañamos a víctimas de violencia de género”. “Tenemos que seguir acompañándonos entre todos”.

Cromañon: el fuego que sigue ardiendo

La historia de lo que sucedió el 30 de diciembre de 2004 en República Cromañon está clavada en la memoria.  Duele tanto como la rabia salpicada en las 194 fotos de pibes y pibas que fallecieron tras producirse el fatal incendio.

Silvia Bignami es la mamá de Julian Rozengard. Tenía 18 años cuando quedó atrapado en el boliche de Once. “Este año se cumplen 10 años y hace rato que venimos caminando junto a otras víctimas. Para nosotros este encuentro es muy significativo. Dá mucha fuerza y mucho llanto. En este mapa podés ver que hay mucha gente que la sigue peleando en medio de la adversidad. Nosotros, por lo menos, al ser tantos, quedamos más visibilizados. Hay gente que está mucho más sola en su lucha”, nos dice Silvia.

En estos 10 años, los familiares de las víctimas de Cromañón y sobrevivientes de la tragedia, han surcado hondos caminos en los pasillos de Tribunales. Aprendieron de leyes, y expedientes, de términos jurídicos, de golpear innumerables puertas ante la justicia. De soportar la revictimización, de ser incluso perseguidos y criminalizados. Pero en esa lucha, se hicieron fuertes. “Hemos tenido que aprender de leyes, no hay que tener miedo, porque son cosas que podemos aprender a hacer”, resume Silvia.

En la compleja causa judicial de Cromañon hay 14 condenados en prisión, entre ellos, el empresario Omar Chabán, los músicos de la banda Callejeros y funcionarios públicos del entonces gobierno de Aníbal Ibarra. Dice Silvia: “Tenemos el terrible honor de ser los raros que hemos logrado una justicia en parte. Hay 4 funcionarios presos, pero Ibarra fue sobreseído. Nosotros no somos vengativos, y no tenemos problema que los condenados tengan acceso a prisión domiciliaria, siempre y cuando, que la mamá de un barrio pobre también lo tenga. Además, hay un segundo juicio en Cromañon que la gente no conoce, que fue contra Rafael Levy, el verdadero dueño del boliche y dueño de prostíbulos, amigo del Rabino Bergman y que sabemos que aporta a la caja de muchos políticos. El fue condenado, y para nosotros este fue un triunfo. De todas formas, nosotros creemos que la justicia es otra cosa. La Justicia es que no se vuelva a repetir, y que la gente sepa que tiene que tomar protagonismo, que tiene que constituirse como querellante, que tiene que tomar las calles.”

Gatillo fácil: “A Diego lo asesinaron estando de cuclillas”.

A Diego Nuñez lo asesinaron el 19 de abril, hace dos años atrás, en el barrio de Caballito, Buenos Aires. “Murió con 5 disparos en su cuerpo, de los cuales dos fueron en la parte superior de la cabeza, estaba con la cara toda quemada”, cuenta su papá,  Omar Nuñez.

Su relato estremece. Con serenidad, cuenta paso a paso qué le paso a Diego, cómo fue que lo encontró dos días después en una morgue judicial y de qué manera fue rematado a tiros por el policía Pablo Alberto Carmona, quien al día de hoy está libre. “Pusieron NN el cuerpo a pesar de tener su documento. El 19 de abril, a las 8 de la mañana veo que Diego no estaba en el día de su cumpleaños.  Se hizo una cadena de los profesionales de la salud para averiguar si estaba en los hospitales y no supimos nada. Éramos más de 100 personas buscándolo.”

La reconstrucción del crimen de Diego indica que él junto a dos amigos ingresaron al palier de un edificio. “Estando ahí, sale un policía de la Federal y los corre arma en mano. Salen corriendo y Diego queda rezagado… y le da 5 tiros.  El primer disparo que recibe en línea recta, lo recibe en los testículos, destruyéndole todo el aparato digital, por ende, Diego no pudo haber caminado, entonces seguramente cayó en cuclillas y ahí recibió los disparos. Todos tiros mortales. El segundo disparo, de arriba hacia abajo le  licúa los órganos.”.

“A los pibes de gorrita nadie les pregunta antes de tirarles”, escribe la periodista Nadia Fink. Diego no tuvo siquiera la mínima ni remota posibilidad de explicar ni contar nada. Su versión no existe porque él, como tantos jóvenes, fue víctima del gatillo fácil e impune de las fuerzas de seguridad.

Después de recorrer hospitales durante dos días, su papá decide buscarlo en la morgue. “Allí me atiende un sargento, le hablé de igual a igual. Y le pedí que se fijase si había un chico que anteanoche había tenido algún episodio en Caballito. Me dice que sí, que había un pibe con la descripción que yo le había dado, y que se había enfrentado con la policía. Le dije que no diga eso porque era mi hijo, y que no tenía armas”.

A partir de allí, se abre una segunda odisea en la vida de la familia Nuñez. El poder judicial, como suele suceder en estos casos, volcó su venda hacia el lado de la impunidad. El juez decidió liberar a Carmona. Su argumento es la falta de mérito, a pesar de la existencia de un escrito de Gendarmería que deja constancia de los tiros mortales que recibió Diego, uno de los cuales le perfora el aparato genital y los dos últimos van directo a la cabeza. “Los gendarmes hicieron el primer peritaje en el sitio. Describe cómo estaba Diego, en cuclillas. Lo de Diego fue una ejecución, un fusilamiento”.

El acompañamiento de organizaciones, como la Asociación Miguel Bru, fue y es fundamental, para lograr, al menos visibilizar el caso de Diego, así como todos aquellos en lo que aun no hubo condenas.

Pero el calvario de la familia Nuñez no termina con el crimen de Diego. Su hermano Francisco está preso desde junio de 2013, por una causa, que según cuenta su papá, fue armada por la policía. Omar y su esposa denunciaron torturas físicas y psicológicas hacia Francisco, quien tuvo dos intentos de suicidio, y una permanente persecución hacia la familia, como consecuencia de su lucha por lograr justicia en el caso de Diego.

“Ahora queremos pedir que Franscisco sea liberado. Está preso hace un año, con una prisión preventiva. Tuvo dos intentos de suicidio. En primera instancia estuvo en la Unidad 28, debajo de los Tribunales. Ahí, lo empezaron a drogar y esa misma tarde, le quitaron el resguardo físico y lo llevaron a Devoto. Allí tuvo una incitación al suicidio, estaba muy trastornado, le decían que iba a morir, y después le decían que no tenía ni padre ni madre. En su locura comenzó a aceptarlo, le trajeron una soga para que se ahorque. Nos costó mucho trabajo en Ezeiza para hacerle entender que éramos los padres.  A dos años del asesinato de Diego, todavía se está viendo a ver si lo procesan, y a Francisco inmediatamente le dictaron una prisión preventiva.”

El Rodeo. La historia de Sergio

Sergio Pablo Diaz perdió a su esposa, María Zulma Mendibe y a su única hija, Candelaria Díaz Mendibe de 5 años, en el terrible alud del 23 de enero de este año, que azotó a la localidad del Rodeo, en la provincia de Catamarca.  12 personas murieron en esa tragedia, una de ellas aún está desaparecida, Carolina Castiglione. “Nos hemos constituido como querellantes, junto a Gerónimo Ahumada, la semana pasada, es una causa en la que acusamos por estrago culposo y por incumplimiento por falta de los deberes públicos a distintas áreas que para nosotros no cumplieron con sus obligaciones”, resume Sergio.

“Defensa Civil no dio las alertas ni las alarmas. La respuesta posterior fue de desorganización con respecto a la búsqueda y la asistencia a las víctimas no fue buena. El intendente del Rodeo hizo declaraciones nefastas diciendo que los culpables habíamos sido quienes estábamos allí porque no nos retiramos del río, cuando en realidad no hubo ninguna alerta de peligro ni por parte del municipio ni de la provincia”.

La impotencia de Diego crece aún más al conocer los informes que desde el año 92, 2000 y 2012 «alertaban sobre el peligro del río y la necesidad de hacer sistemas de alertas tempranos, ubicar zonas de evacuación que hasta el día de hoy no se han hecho, así como obras que se hicieron sin tomar en cuenta el impacto, como el puente. Nos tomaron declaración testimonial y la causa apenas comienza a moverse”.

En una dolorosa y contundente carta, Díaz escribe y denuncia claramente las responsabilidades políticas de lo sucedido:  “El aluvión llegó a El Rodeo, zona del Balneario, primer lugar de impacto, aproximadamente a las 23.30 hs. Hubo tiempo para ordenar la evacuación en forma preventiva ante la certeza de que llegaría un fenómeno importante que ya se había manifestado en Pomán (Siján), y las características de nuestra geografía. La municipalidad de El Rodeo dejaba acampar en el lugar, el balneario estaba concesionado; es así que era bien visible el cartel colocado en el portal de acceso al lugar, que indicaba los precios por los diferentes servicios que brindaban en el camping. El intendente Casas Doering es responsable de la seguridad de quienes habitamos esa villa (permanentes y turistas). ¿Por qué no implementó un sistema de alarmas, teniendo en cuenta el antecedente de 1991 y experiencias en la localidades de las sierras cordobesas o de nuestra Balcozna? ¿O esto también es función o responsabilidad de algún órgano provincial?”

El fiscal de la Unidad de Delitos Criminales es quien lleva la investigación de responsabilidades en cuanto al emplazamiento de los puentes y las defensas que fueron destruidas por el impacto de las crecidas del río.

A modo de buscar difusión y visibilización de la causa, familiares y sobrevivientes del alud abrieron una página en Facebook “Justicia para el Rodeo”, donde se postean testimonios y se actualiza diariamente.

Para Sergio, sin duda, encontrarse con otras historias es fundamental. “Es una forma de aunar esfuerzos» dice. y finaliza: «Mientras no se llegue a la verdad, tampoco se alcanza la justicia”.

Otras historias permanecen en la ronda: las de las víctimas de diciembre de 2001, la de Paula Perassi, desaparecida en San Lorenzo, la de los tantos pibes que caen bajo las balas del narcotráfico en Rosario, en los barrios abandonados y criminalizados por las políticas municipales y provinciales del gobierno socialista.

Allí se los vé, clavando con chinches en el mapa de la Argentina, el papelito que lleva el nombre del amor, la injusticia y el dolor.

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