A 39 años de la Noche de los lápices, miles de estudiantes se movilizaron en Rosario para recordar la militancia de aquellos jóvenes desaparecidos por la última dictadura cívico-militar y una vez más, alzar sus voces por tres reclamos fundamentales: el boleto educativo nacional, la defensa de la educación técnica y la mejora en las condiciones edilicias de las escuelas. Jóvenes de 16,17 y 18 años que defienden la educación pública y la construcción de la política como herramienta de transformación. 

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Por María Cruz Ciarniello

Más de 20 centro de estudiantes secundarios se movilizaron hasta el Concejo municipal, tras cumplirse 39 años de la recordada Noche de los Lápices. Jóvenes de diferentes escuelas provinciales y nacionales marcharon bajo las banderas de la militancia que aquellos estudiantes comprometidos de los años 70 supieron transmitir y dejar como un legado invalorable: la política en manos de jóvenes que no superan los 17 años.

Los jóvenes que fueron secuestrados, torturados, desaparecidos en centros clandestinos y asesinados no solo militaban por el derecho al medio boleto estudiantil. Sus ideas tenían que ver con la construcción de un país para las mayorías, justo, igualitario.

En esas luchas se encarna la militancia estudiantil que viene ganando espacios, debates, discusiones, en las diferentes escuelas secundarias y terciarias de la provincia. El  Estado provincial promulgó en el año 2014 la ley de centros de estudiantes que nació por iniciativa del diputado Eduardo Toniolli. La norma es fudamental para habilitar la creación de centros de estudiantes y fomentar la participación de los jóvenes en las instancias políticas, garantizando asimismo la la existencia de estos espacios que muchas veces han sido cercenados por los propios directivos de las instituciones educativas. La ley reconoce a los jóvenes como sujetos de derechos y a los centros de estudiantes como el órgano natural de representación, participación, discusión y organización de los estudiantes.

Y son estos mismos espacios los que han venido alzando sus voces para defender el derecho a una educación pública de calidad. Los principales reclamos han tenido que ver con visibilizar las condiciones edilicias de muchas escuelas dependientes de la provincia y de aquellas que responden a la Universidad. A fuerza de marchas, los estudiantes han logrado algunos avances.

Este es el caso de la escuela Nacional 1, cuyos estudiantes consiguieron finalmente los fondos necesarios para el arreglo de dos baños y salones de dicho establecimiento educativo. Lisandro Zaragoza es el presidente del Centro del Estudiantes. “En el Nacional  tenemos unos cuantos problemas pero este año logramos el arreglo de dos baños y dos salones. Pero el problema está en los techos que están llenos de humedad, las paredes. Pero con la lucha estudiantil logramos estos avances. Yo además milito en la UES y veo que la militancia es una forma de ayudar a los que menos tienen, ayudar en los centros con donaciones para los pibes de los barrios”, señala el joven de apenas 17 años de edad.

Tomas Mateo es uno de los voceros del Centro de Estudiantes de la Escuela Gurruchaga, quienes también protagonizaron junto a toda la comunidad educativa, un intenso reclamo estudiantil. “Queremos continuar con la lucha de los estudiantes de la Noche de los Lápices. En nuestra escuela, hace un par de años había mermado la participación política, pero ha resurgido, y hace 4 años tenemos elecciones en el Centro de Estudiantes. Históricamente ha tenido una tradición política fuerte. De hecho, al Movimiento Giros lo encabezan ex alumnos de la escuela Gurruchaga.” Con respecto a la situación de la escuela, Tomás explica: “En el año 2012 a la escuela se le prometió un espacio nuevo pero resulta que estaba licitada la demolición y no la nueva construcción. Pudimos reclamar para quedarnos en la escuela y remodelarla y ahora las condiciones edilicias han mejorado.”

También coincide en que la militancia estudiantil secundaria creció, se fortaleció y que la participación política es fundamental. A los 15 años empezó a militar en su escuela y dos años después, preside el Centro de Estudiantes.

Desde el Normal 1 también puntualizan en las 3 consignas que aunaron la convocatoria: el boleto educativo gratuito nacional, la reforma de los planes de estudio en las escuelas técnicas y el aumento de presupuesto para acondicionar las escuelas. “En el Normal 1 hacia varios años que nos veniamos movilizando y este año conseguimos el arreglo de las fachadas de la escuela, los techos, el gas, los baños. Creemos que esto pasó por ser una escuela del centro de la ciudad pero hay muchas otras escuelas en los barrios que están en muy malas condiciones. Acá se nos caían los techos. En todas las escuelas se ve una gran decadencia y ausencia del gobierno provincial.”

Entusiasmado por la convocatoria, Tomas, quien también empezó a militar a los 15 refuerza la gran participación estudiantil. “En esta marcha seremos unos 2000 mil estudiantes secundarios más los centros de estudiantes de algunas universidades. Creemos que la educación estudiantil es fundamental, es muy importante que los estudiantes estén organizados, y conozcan sus derechos. Hay una conciencia estudiantil muy amplia. La FES está conformada por alrededor de 20 centros de estudiantes y en la ciudad hay cerca de 800 escuelas, falta mucho todavía”.

El reclamo de las Técnicas

José Dalonso pertenece al Politécnico y a la Federación de Estudiantes secundarios que se creó hace dos años. Hay muchas escuelas en malas condiciones pero no son tan visibles porque estan lejanas al centro. Con las movilizaciones estamos presionando para que depositen los fondos. Es mucho más facil y mas economico poner un profesor a dar clase que arreglar los talleres para que allí se den clases. En vez de tener tecnicos capacitados vamos a tener que contratar mano de obra en otros lados.”

Leandro Ruiz es el presidente de la ex Técnica 2. “Se nos cayó el techo, se termino de romper, empezó a llover, cayo un disyuntor y se corto la luz. El problema con los talleres lo venimos hablando con el ministerio desde el 2011. Los profesores se la rebuscan para sacarlos adelante. Sacan horas de materias muy importante como matemática y eso nos perjudica. Es mucho mas viable y barato poner a un profesor con un pizarrón que acondicionar un taller de electrónica, electromecánica.”

Leandro tiene la misma edad que los dos Tomas, José y Lisandro. Todos ellos expresan el mismo argumento, las mismas ideas políticas, la misma convicción de que la política estudiantil es una poderosa herramienta que hoy tienen los pibes y pibas de las secundarias para empezar a transitar un camino de militancia. Ese mismo camino que dejaron abierto los jóvenes secuestrados y desaparecidos de la UES hace 39 años atrás. “Hoy en día dicen que los pibes no se movilizan, que no se mueven, esto demuestra lo contrario, realmente apreciamos mucho lo que los militantes hicieron por nosotros. Desde la FES tratamos de estar más fuerte que nunca para pelear por todas las escuelas.”

Otros centros de estudiantes, como el Politécnico y la Escuela Nigelia Soria, también han estado movilizándose durante estos meses. Por un lado, las condiciones edilicias esta vez con un reclamo hacia la Universidad. Por el otro, estudiantes de la escuela que pertenece al Ministerio de Cultura y de Educación de la provincia, quienes se manifestaron por la falta de designación de docentes en asignaturas claves en la educación artística.

A la marcha también se sumaron estudiantes de centros que pertenecen a diferentes facultades y están nucleados en Nuevo Encuentro. “Nos sumamos para recordar la noche de los lápices. Y es el día Nacional de la Juventud. Hoy vemos que los pibes están organizados en los centros de estudiantes y en esta marcha se ve reflejado ese espíritu. Hay reclamos que tienen que ver con las condiciones edilicias como el Politécnico, el Normal 1. Hay muchos edificios donde los estudiantes van a  estudiar en lugares donde los techos se caen, etc. Creemos que hay, a partir del gobierno de Nestor Kirchner, un renacer de la militancia y una recuperación de esas banderas. Y donde también hay muchos pibes movilizados en la militancia barrial, hay jóvenes que marchan por la violencia institucional. Hoy un pibe que porta una gorra está en peligro. Vemos eso y hay que movilizarse para no naturalizar eso, la policía esta desregularizada, se autogobierna en Santa Fe. Acá hay jóvenes de escuelas del centro y de escuelas de barrio”, decía Sol Gonzalez esta mañana en la plaza San Martín.

La movilización partió hasta el Concejo Municipal. Allí los jóvenes dieron lectura a un documento en el que, entre otras cosas, señalaron: “Hoy nos movilizamos para exigir un boleto educativo nacional, que elimine esa barrera que hace doler a los más desposeídos y no les permite ir a estudiar, un boleto que deje de hacer que la educación sea un servicio para alguno, un sueño lejano para otros y pase a ser un derecho de todos los que vivimos en este pedazo de tierra.
Para eso debemos considerarnos todos estudiantes, pero comprender que hay estudiantes que tienen y otros que no, la posibilidad de ir a una escuela, y es ahí donde tenemos que exigir que intervenga el estado, para romper con esa traba y que podamos al fin todos, tener las mismas oportunidades de ir a estudiar.”

En este mismo documento, recordaron lo que fue la organización estudiantil que en el año 2006 puso fin a la ley federal de educación, símbolo de los años 90. “Pero a pesar de ponerle punto final a esa ley, volvimos a caer en lo mismo. Nos dieron la posibilidad de que cada provincia discuta sus planes de estudio y, en vez de aprovecharla, el gobierno provincial se dio el lujo de cortarles las piernas a nuestros aspirantes a técnicos, con escuelas técnicas cada vez menos técnicas”. Y en otro pasaje, apuntaron a las condiciones edilicias “Con paredes electrificadas, techos que se caen y pisos rotos, ese pasar se hace duro, cansador y tedioso, por eso le exigimos al ministerio, como en cada una de las marchas durante los últimos dos años, que ponga la plata que haya que poner y que en plazos que no sean eternos, dejen a punto las condiciones edilicias de nuestros establecimientos, ¿o vamos a tener que arreglar nuestras escuelas para poder ir a estudiar?”.

Las banderas de lucha de los seis estudiantes desaparecidos viven en estos pibes. En los murales pintados que los homenajean. En el recuerdo vivo de María Claudia Falcone, Claudio de Acha, María Claudia Ciochinni, Francisco Lopez Muntaner, Víctor Triviño, Daniel Racero, Horacio Ungaro. 16,17,18 años tenían cuando fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura cívico militar, el 16 de septiembre de 1976. Militaban en la UES y al Juventud Guevarista. Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti, Emilce Moler, Walter Docters y Alicia Carminatti, también fueron secuestrados pero lograron sobrevivir. Pablo Díaz fue quien declaró cómo fue el secuestro y las torturas que padecieron. Hoy, los jóvenes a 39 años, dicen «salimos a la calle, con esas banderas por las que ellos cedieron las tardes más soleadas de su adolescencia, las que les costaron tormento y tortura en prisión, la vida misma». Miles de estudiantes siguen escribiendo la historia de aquellos lápices.

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