El aborto legal, seguro y gratuito sigue sin ser debatido en el Congreso de la Nación. Tras cumplirse otro nuevo día de lucha por la Despenalización y Legalización, la Campaña Nacional se movilizó en diferentes lugares del país. Un recorrido por los avances, los reclamos y las narrativas en torno al aborto con voces de socorristas y militantes feministas. 

Por María Cruz Ciarniello

Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Internacional por la Despenalización y Legalización del aborto en América Latina y el Caribe. Esta fecha fue instituida en el marco del V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en San Bernando, en noviembre de 1990. En aquel entonces, las organizaciones feministas denunciaban que la principal causa de muerte materna eran los abortos clandestinos. Y esto decían: no estamos dispuestas a seguir permitiendo que nuestros cuerpos sean usados para reproducir el sistema que nos oprime y nos margina; no estamos dispuestas a que se siga legislando sobre nuestros cuerpos sin que se tomen en cuenta nuestras necesidades, nuestros deseos y sin nuestra intervención. El aborto legal y la anticoncepción segura y eficaz son derechos humanos a los que debemos acceder todas las mujeres del mundo, más allá de nuestra condición social y económica, de la etnia, religión y/o país a los que pertenezcamos.

Pasaron 25 años y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo que tienen las mujeres sigue siendo un asunto de materia penal. El negocio de la clandestinidad arroja a cientos de mujeres a una muerte evitable.  El aborto en nuestro país es un delito, salvo excepciones, y al mismo tiempo, un tema de justicia social. El poder legislativo tiene una deuda con las mujeres: el demorado debate de un proyecto de ley que fue presentado en cinco oportunidades por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. En marzo de 2016 –en caso de continuar con esta misma postura- perderá estado parlamentario.

 “Notamos que es ahí donde está la mayor traba para tratar el tema. El consenso social ha ido creciendo pero no se dá la discusión en el ámbito donde surgen las leyes. Entonces, la cuestión pasa a nivel político. Lo que queremos es que hayan jornadas de debate pero vemos que hay un intento de adherir con las firmas pero al momento de abrir el debate no se hace. Nuestro trabajo es seguir insistiendo para que al fin Argentina tenga una Ley de aborto”, dice Silvia Guidobaldi, integrante de la Comisión de Articulación de la Campaña en Rosario.

La foto visibiliza la unión. Esa fuerza que desde hace 10 años y a pesar de las diferencias, sigue caminando con un solo objetivo: que el aborto sea legal. Entre los avances, es fundamental remarcar el crecimiento de un consenso social que apoya la necesidad de un debate en el Congreso de la Nación. Este acompañamiento es producto del trabajo sostenido que realizan las organizaciones feministas en el país. Sin ellas “muchas mujeres estarían en condiciones peores, la visibilidad del tema es porque están las organizaciones feministas que nos reunimos, reclamamos, nos pronunciamos”, apunta Silvia.

“El 80% de la población dice que quiere que el proyecto se debata. El debate nos va a permitir poner blanco sobre negro un montón de prejuicios que tiene la gente. Es una cuestión de libertad, del derecho a decidir, y es una deuda pendiente del Congreso. En marzo pierde estado parlamentario, por eso estamos avanzando en la elaboración de un nuevo proyecto que de cuenta de los últimos avance como el Fallo Fal, la objeción de conciencia, etc” explica por su parte, la militante Mabel Gabarra, de la Colectiva feminista Julieta Lanteri.

Ante la posibilidad cierta de que el  actual proyecto de Ley elaborado por la Campaña vuelva a perder estado parlamentario, las organizaciones ya se encuentran trabajando en uno nuevo que profundiza aspectos vinculados a la objeción de conciencia, los servicios de salud, etc, y que está siendo elaborado a partir de numerosos foros realizados a lo largo y ancho del país. “Principalmente se revisarán los puntos que tienen que ver con los plazos para realizar o no la práctica del aborto, la posibilidad de interrumpir un embarazo ante malformaciones embrionarias fuera de las primeras 12 semanas, la capacidad legal, el registro de objeción de conciencia y la atención de los servicios de salud”, informó la ex diputada Silvia Augsburguer. Las conclusiones de dichos foros serán retomadas por la Comisión Redactora para la construcción del proyecto de ley.

 La Campaña, en sus diez años de lucha, sigue diseñando estrategias políticas para avanzar en la ampliación de derechos.

Organizaciones y profesionales que acompañan

Mientras que el Congreso se niega a dar el debate por la despenalización, son las organizaciones las que intentan garantizar que las mujeres acceden a prácticas seguras. Este es el caso de dos experiencias a las que enREDando accedió: Socorristas en Red y la Línea Aborto de Feministas y Lesbianas por la Descriminalización del aborto. Con diferentes recorridos, ambas organizaciones acompañan e informan a mujeres que deciden abortar con Misoprostol.

En lo que va del año, 1293 mujeres abortaron de forma segura con medicamentos en Argentina acompañadas por el accionar de Socorristas en Red (feministas que abortamos), señala en un comunicado La Revuelta, organización feminista de Neuquén. “El Congreso Nacional y sus representantes tienen responsabilidades ineludibles en este tema. Y esas responsabilidades son directamente proporcionales a la cantidad de bancas que ocupan. En particular, el gobierno del FpV debería dar explicaciones a toda la sociedad sobre su negativa a debatir el proyecto de Ley de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) que presentamos desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Porque sabemos: la ilegalidad del aborto expropia nuestro cuerpo, favorece el negociado del aborto clandestino y profundiza las desigualdades sociales. Junto a esa exigencia, y para fortalecerla también, las Socorristas en Red seguimos acompañando a quienes recurren a nosotras para abortar. Como cientos de miles tomamos por asalto el derecho que nos asiste a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Porque sabemos: abortamos en el pasado, abortamos en el presente y abortaremos en el futuro”, apuntan en este documento.

En el 2014 según un relevamiento realizado por las Socorristas, 1650 mujeres fueron acompañadas desde la red. De esos acompañamientos, el informe estadístico reúne datos de 1116 mujeres. Un 94% de las mujeres logró abortar de manera segura con medicación en su casa; un 87% abortó en el primer tratamiento (12 pastillas) y el otro 7% debió reiterar el uso; un 16% tuvo que acudir a guardia médica y de éstas el 75% no necesitó internación. El 78% del total de mujeres acompañadas concurrió a controles médicos post-aborto.

En Rosario, Socorristas en Red acompañó a 137 mujeres durante el 2014, de las cuales 130 decidieron interrumpir su embarazo. De las mujeres acompañadas, el 56 por ciento no tenía antecedentes de hijos, y el 44 sí lo tenía.

“Nosotras damos información, buscamos que haya seguridad en los procesos de interrupción de un embarazo no deseado, pero además generamos momentos de reflexión, de solidaridad y de construcción emancipatoria entre las mujeres que les estamos poniendo el cuerpo a estos abortos”, nos decía Pilar Escalante, militante del colectivo feminista Mala Junta e integrante de Socorristas en Red, al ser entrevistada por enREDando tiempo atrás.

Por su parte, la escritora Dahiana Belfiori quien integra Socorristas en Red en Rafaela señalaba: “Justamente lo que nos permite tener estos datos es derribar mitos en torno al aborto. Por ejemplo que abortan mayoritariamente las adolescentes, pues no. Otro mito: que no hay católicas que abortan. Y esta sistematización lo que nos permite es dar cuenta de esto”.

La Red actúa a través de la línea  telefónica (0341)156-146-625 que es autogestionada. También reciben colaboraciones de quienes quieran donar una carga de crédito a este número perteneciente a la empresa Personal.

Por su parte, La Línea Aborto: “Más Información, Menos Riesgos” 011 15 66 64 7070, recibe llamadas de todo el país, todos los días del año. Es gestionada por Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, organización de Buenos Aires que aquí en Rosario brinda consejerías a través de Mujeres de Nuevo Encuentro. “Nuestro trabajo tiene como principal objetivo desclandestinizar el aborto y sobre todo el acceso. El Misoprostol está en la lista de medicamentos esenciales, tiene que ver con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, por lo cual es un medicamento legal  y debe estar disponible”.

Desde la organización denuncian el aumento de los precios en el mercado farmacéutico. “En enero del año pasado el costo era de 530 pesos y había subido a 700. Pero la empresa monopólica decide modificar la cantidad de pastillas de Misoprostol pasando de 16 a 20 comprimidos, y se duplicó nuevamente el precio”, advierten desde Lesbianas y aseguran que están trabajando actualmente en una campaña nacional para que las mujeres denuncien esta maniobra fraudulenta y misógina, producto de la posición dominante del laboratorio Beta en el país.” Entre las acciones que llevó adelante la organización, se destaca la publicación del Manual para abortar con pastillas.  “Es una herramienta pedagógica para la autonomía de las mujeres. Ya publicamos más de 20 mil por todo el país, se han descargado más de un millón por internet, y sabemos que circula por toda América Latina”

Al mismo tiempo, existe una Red de Profesionales por el Derecho a Decidir que fue lanzada a principio de 2015 y está integrada por médicos, médicas, enfermeras, parteras, trabajadoras sociales, psicólogas, entre otras disciplinas. En la carta pública de presentación dejaron sentada su posición: “Desde nuestro punto de vista, someterse a un embarazo forzado atenta contra la salud integral de cualquier mujer. No respetar la autonomía de las mujeres en sus decisiones reproductivas, negarles el acceso a un aborto seguro implica tener para con ellas un trato cruel e inhumano. Esto atropella los principios de bioética que deben regir todas nuestras prácticas en salud.”

La corporación médica y el Protocolo ILE

El aborto no punible sigue teniendo obstáculos para su plena realización en los efectores de salud. La guía actualizada emitida por el Ministerio de Salud de la Nación incluye los lineamientos del fallo F.A.L de la Corte Suprema de Justicia, y avanza en un aspecto fundamental: pasar del concepto jurídico a uno de tipo sanitario. El Protocolo establecido por la cartera de salud nacional incorpora el concepto de Interrupción Legal del Embarazo en reemplazo del aborto no punible. De esta forma, establece que la interrupción del embarazo es un derecho de las mujeres y también de personas trans con capacidad de procrear. «La decisión de la mujer es incuestionable y no debe ser sometida por parte de las/los profesionales de la salud a juicios de valor derivados de sus consideraciones personales o religiosas”, señala el Protocolo.

Pese a ello, la corporación médica sigue presentando resistencias al momento de cumplir con la ley y garantizar un derecho esencial para la mujer. En el mes de mayo de este año, profesionales del Hospital Provincial dilataron la realización de la práctica a una joven que había acudido a realizarse un aborto no punible. Es por ello que la Campaña, de manera enérgica, exige la plena aplicación efectiva en todo el territorio nacional del Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo emitido por el Ministerio de Salud y el que establece con claridad que no deben mediar autorizaciones judiciales para realizar la interrupción del embarazo.  “Vamos a ser totalmente inflexibles ante los casos donde no se cumpla con los ANP. Las socorristas fueron las que estuvieron acompañando a una mujer que había ido sola a hacerse una práctica en el Hospital Provincial, y fue el socorrismo quien la acompañó. Los profesionales no cumplieron con lo que está vigente”, señala Silvia Guidobaldi. “No se puede permitir que un objetor de conciencia vulnere derechos”, opina Gabarra. “En el Hospital Provincial hubo dilaciones y maltrato a una joven para ejercer su derecho a un aborto no punible. Desde Socorristas en Red hicimos una querella a los funcionarios y profesionales que estuvieron a cargo y que nosotras consideramos que ejercieron violencia institucional. Esa denuncia se está tramitando en el Ministerio Público de la Acusación” explicaba Majo Gerez, Secretaria de Género de CTA Rosario, al ser consultada días atrás por enREDando.

Por su parte, la concejala Norma López presentó un proyecto  para adecuar la ordenanza 8186 al Protocolo establecido por el Ministerio e incorporar, de esta forma, el cambio de paradigma que establece el concepto de Interrupción Legal del Embarazo. «Este derecho implica incorporar no sólo a las mujeres sino a toda persona con capacidad biológica de gestar como puede ser el caso de personas trans. Es avanzar en el sentido de los cambios que se han producido en materia de identidad de género e igualdad en el acceso a derechos», expresó López en diálogo con Rosario/12. En esta misma nota, además se detalla que la iniciativa de la concejala «también limita el uso de la objeción de conciencia, e impide que el derecho de los profesionales de la salud a no realizar determinadas prácticas implique una vulneración del derecho de las pacientes a recibirlas. Además, se incorpora el modelo de consentimiento informado y la declaración jurada del Protocolo ILE, firmado por el ministro de Salud de la Nación, el rosarino Daniel Gollán.»

El Comunicado emitido por la Campaña Nacional, este 28 de septiembre, exige a su vez, la aplicación efectiva de la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral en las escuelas del país, que contribuya a la conformación de nuevas subjetividades y a relaciones no jerárquicas ni discriminatorias entre las personas, así como también la conformación de consejerías post y pre aborto en cada efector primario de salud. Para Mabel Gabarra, “la aplicación de la ley ESI depende de los gobiernos provinciales, y hay provincias que directamente tiran los cuadernillos a la basura. Si una política nacional queda supeditada a la voluntad de los gobiernos provinciales es una barbaridad. Los Ministerios de Educación deberían obligar al menos a que la ley se cumpla”. La Campaña también exige que no se deroge el artículo 8 de la Ley 1420 que garantiza la educación laica del estado. “La Laicidad es la única posibilidad de garantía de los Derechos Humanos”.

Narrativas en torno al aborto

Experiencias de mujeres que han decidido abortar y de mujeres que acompañan en este proceso. Desdramatizar y desclandestinizar el aborto es una de las tareas que las organizaciones emprenden, acompañando también, las diversas situaciones de vida, y poniendo en palabras, construyendo relatos, tejiendo en escritos “ a modo de gesto político” socorrismos, “acontecimientos que vivimos de manera especial”. Que las palabras sigan diciendo algo, para seguir aportando pensamientos y acciones que nos hagan más inteligibles y visibles las prácticas de abortar. Estos relatos se pueden encontrar en la sección “Socorristas en red- Relatos de feministas que abortamos”, un emprendimiento conjunto de Comunicación para la Igualdad y Socorristas en Red para poner en palabras las prácticas del acompañamiento del aborto y el aborto mismo. Aquí, los relatos son escritos por las propias socorristas.

Otra experiencia puesta en palabras es la publicación del libro Código Rosa, relatos sobre aborto, realizado por la escritora Dahiana Belfiori. Un libro, que a través de relatos ficcionados, nos acerca a las experiencias de las mujeres socorridas.

En su presentación en Rosario, Dahiana nos decía: “es un libro activista, feminista, y es posible gracias a una conjunción de afectos y decisiones políticas que de otro modo no hubiera sido posible hacer. Tiene que ver con la decisión de un grupo de feministas que ponen a circular otras narrativas en torno al aborto. El libro surge a partir de una propuesta de la colectiva feminista la Revuelta de Neuquén, de escribir relatos ficcionados a partir de testimonios de mujeres que ellas recolectaron durante el año 2012 a mujeres que ellas habían acompañado a abortar con misoprotol. Recibí cerca de unas 30 entrevistas semiestructuras, allí ya había un trabajo previo de la Colectiva, los testimonios, el material, las grabaciones y la desgrabación. Y finalmente, a partir de una selección de esas entrevistas, quedaron finalmente 17 relatos ficcionados”.

Código Rosa lleva el prólogo de la escritora Selva Almada quien también relata su experiencia personal en torno al aborto. “Me llevo años pronunciarme con absoluta convicción a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Años de anécdotas de mujeres cercanas que tuvieron que abortar no en condiciones aberrantes, pero si riesgosas para su vida y, en algunos casos, de mucha humillación y bastardeo por parte de los propios profesionales de la salud que las atendieron. Entonces me hubiese gustado que un libro como este, Código Rosa, cayera en mis manos”.

“Es una decisión política, ética y estética de una Colectiva por instalar otras narrativas en torno al aborto, eligiendo en este caso el discurso literario. Hay relatos, por ejemplo, en dónde la pareja está pasando por una situación de aborto, y se hacen chistes permanentemente de lo que están viviendo como una manera de descontracturar la situación y me parece interesante que se pueda mostrar desde el discurso literario. Las experiencias que están relatadas en el libro no constituyen un antes y un después en la vida de la persona porque no constituyen una marca en sentido traumático. Si el aborto fuera legal, si tuviera este tipo de acompañamiento, la carga de culpa desaparece. Son otras las cuestiones que aparecen, en todo caso. La experiencia de abortar puede ser más o menos dificultosa pero no tiene esa impronta en la culpa que tradicionalmente aparece y que es la culpa católica”, decía Belfiori.

El libro cuenta con el acompañamiento de ilustraciones de Luis Rafael Acosta y Gisela Martino y el epílogo, de Nayla Vacarezza, “permite pensar y revisar la propia experiencia socorrista. Aborda dos cuestiones centrales –dice Dahiana-, por un lado la experiencia y por el otro los afectos. Dá cuenta del hacer socorrista.”

Relatos sobre abortos es un libro que acerca y abraza al mismo tiempo. Experiencias en torno al aborto que despejan miedos y tabúes. Dice Nayla Vacarezza: “En cada historia de Código Rosa vibra la apertura de nuevas formas de experimentar, pensar y sentir el aborto que tienen como horizonte la transformación de un paisaje social hostil e injusto en otro más equitativo donde el aborto sea, por fin, legal, seguro y gratuito”.

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