A las dificultades propias del último mes del año, el 2020 le agregó las consecuencias sociales y económicas de una pandemia inédita, que elevó los indicadores de pobreza a casi la mitad de la población. En ese contexto, las organizaciones sociales, barriales y territoriales articulan con los distintos niveles del Estado para que a ninguna familia le falte un pan dulce en las fiestas. Todos coinciden que no es un diciembre más. ¿Cómo se llega al fin de año?

Comienza el último mes del año y un centenar de personas avanza por calle Rioja en dirección a la Municipalidad de Rosario. Identificados con insignias partidarias, un grupo de organizaciones marcha con una serie de reclamos que se resumen en el lema de la jornada: “Por una Navidad sin hambre”. Cuentan que la situación en los comedores barriales no da para más y anticipan un plan de lucha que los mantendrá movilizados en las calles las próximas semanas. Diciembre, catalogado como un mes conflictivo en Argentina, transita sus días con un casi la mitad de la población bajo el índice de pobreza, luego de un año marcado por una pandemia inédita en el mundo. “No vamos a dejar de golpear las puertas hasta que nos den una respuesta”, aseguran.

Melisa Molina, referente del Polo Obrero Rosario, enumera los principales reclamos con lo que llega la organización a fin de año: trabajo genuino, universalización y apertura del programa Potenciar Trabajo, y el acceso a una canasta navideña para los sectores más necesitados. La organización cuenta con 13 comedores en la ciudad donde asisten a más de 100 personas y esa situación de emergencia se palpa fácilmente en el territorio: no solo que la demanda alimentaria va en aumento, sino que además, sectores asalariados comenzaron a necesitar la asistencia y colaboración de estos espacios barriales: “Nos hemos encontrado con docentes, con trabajadores de fábrica que también van a buscar una ración de comida”.

Por eso, a las características propias de un mes ya difícil se le suman los efectos económicos de la cuarentena que cortó los circuitos del trabajo informal y que impactó de lleno en los sectores más humildes. Y las organizaciones adelantan que el reclamo se va a sentir fuerte en las calles de la ciudad: “Es el inicio de un plan de lucha regional. Y a su vez también nos preparamos para una gran jornada piquetera el 20 de diciembre”, explica Molina con un coro de bombos y redoblantes de fondo.

Remarca que la inflación de diciembre se está comiendo el salario de los laburantes y la poca plata de las changuitas. “Nosotros estamos reclamando al gobierno que no garantiza trabajo, que no garantiza la asistencia a los merenderos, que no garantiza la asistencia a los comedores. Bueno, que mínimamente garanticen un pan dulce, un budín, un navideño para que las familias puedan tener algo que disfrutar y compartir con sus familias en las fiestas”, sintetiza.

Una tarea esencial

Durante diciembre se conocieron datos alertadores: el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) informó que durante el 2020 la pobreza trepó al 44,2%, contra un 40,8% del 2019. Los números son más escalofriantes si se reduce a la situación de niños y jóvenes hasta 17 años, rango donde la pobreza alcanza al 60,4%. Es decir, 6 de cada 10 chicos viven en hogares con dificultades para acceder a los bienes y servicios básicos.

En el Gran Rosario, los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) muestran que durante el primer semestre del año, durante la etapa más restrictiva de la cuarentena, la pobreza alcanzó al 41,8% de las personas, superando la media nacional (40.9%), y casi 7 puntos por encima que el mismo período de 2019. Resumido: unas 551 mil personas que no llegan a cubrir la canasta básica, 85 mil más que un año atrás.

Para José “Pepe” Berra, referente del Movimiento Evita, los guarismos hablan por sí solos: “Esos números son personas de carne y hueso a las que las organizaciones sociales hemos tenido que asistir producto de la crisis, y que han visto empeorar concretamente su situación”. En ese marco calificó como “esencial” la labor de contención social en medio de la pandemia. “En general, los territorios donde están las organizaciones populares no aparece el Estado y son ellas las que le dan plena atención de esta población que realmente necesita”, señaló.

“La tarea que hemos realizado es importantísima. Y queremos que también sea parte de un reconocimiento del Estado a los compañeros. Es muy fácil, muchas veces, desprestigiar la militancia, pero son muy pocos los que todos los días, llueva, haga calor o frio, están ahí al lado de nuestra gente más sufriente. Nosotros creemos que es necesario que nos vean, nos escuchen, nos reconozcan como trabajadores, y el trabajo esencial que se viene realizando”, añadió.

En la misma sintonía se pronunció Martín Frutos, integrante de la agrupación Luchadores Independientes Organizados (LIO) de Rosario, que calificó como “preocupante” la situación socioeconómica de la ciudad. En el día a día, eso se traduce en un incremento de la capacidad de beneficiarios: “En una copa de leche que iban 100 pibes hoy tenemos 250. Se ha duplicado y triplicado en algunos casos”.

Frutos indicó que desde el Banco de Alimentos de Rosario (BAR) se asistió a las organizaciones que brindan asistencia en los barrios, pero la ayuda fue mermando de mitad de año a esta parte. “Primero era una vez por semana, después cada 15 días y hoy están haciendo una entrega mensual. Con lo que también se nos hace mucho más difícil el final de año”, señaló. En ese contexto es que se encuentran tratando de articular ayudas en los distintos niveles del Estado, aunque lamentó que las discusiones se vengan dilatando:

“Pensamos que a esta altura ya lo íbamos a tener resuelto”.

Según explicó, desde LIO lograron un preacuerdo con el gobierno provincial para el envío de asistencia alimentaria a los comedores y merenderos de la organización. Pero en lo que refiere a la Municipalidad de Rosario y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la situación se presenta un poco más compleja: “Aunque hay caminos de diálogo estamos muy preocupados. No es casualidad que Rosario esté por encima de la media nacional en lo que es la pobreza estructural, con niveles de desocupación que no hemos visto en décadas. Y nos parece que los diferentes Estados tienen que hacer un esfuerzo extraordinario para una situación extraordinaria”.

Por su parte, Berra recordó que la pandemia “profundizó una crisis que veníamos arrastrando de cuatro años”, con el gobierno de Mauricio Macri. Y destacó los programas lanzados por el gobierno nacional para amortiguar la situación económica y social, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y a la Producción (ATP). “Evidentemente en la profundidad de la crisis hizo que tantos sectores, aún con esa ayuda, vieran empeorada su situación. Creo que es un balance difícil de un año muy difícil”, señaló el dirigente peronista.

Algunos números de la ayuda

En la última sesión del año, el Concejo aprobó el presupuesto 2021, que da cuenta en qué áreas va a pisar fuerte el Ejecutivo local durante los próximos 12 meses. En la nota de presentación enviada al cuerpo legislativo, el intendente Pablo Javkin se refirió a las consecuencias del  impacto social y económico de la pandemia que significan más desempleo y pobreza. Durante el tratamiento del proyecto, funcionarios y concejales oficialistas hablaron de “equilibrio” y “austeridad”.

Según precisó el secretario de Hacienda Municipal, Diego Gómez, el 61% del presupuesto tiene como fin áreas vinculadas a la salud, la asistencia alimentaria y la infraestructura. Durante 2020 las mismas áreas abarcaron un 57% del presupuesto.

Pero cuando se  desglosa por rubro se observa que de los 44.118 millones de pesos que el Municipio estipula en su gasto para el próximo año, 11.258 millones (25,5%), estarán destinados a la Secretaría de Salud Pública, mientras que para la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat se destinarán 2.039 millones (4,6%), quedando por detrás de la Secretaría de Movilidad (5,1%) y el pago de capitales e intereses de la deuda pública (8,2%).

Respecto a los números, Nicolás Gianelloni, titular de la secretaría de Desarrollo Humano, señaló que el Municipio “tiene como prioridad la agenda social” de cara al 2021, y dentro de esa agenda “morigerar la pobreza en la ciudad de Rosario” es uno de los ejes fundamentales.

Para el funcionario, pese a las dificultades que presentó la pandemia, Rosario contó con Estado municipal activo: “Fue un año donde el foco estuvo puesto en la presión más básica que tiene que ver con el acceso al alimento y el principal esfuerzo estuvo en la época más dura de la cuarentena. Después, a medida que se fueron flexibilizando las distintas actividades la prioridad fue ir acompañando a los sectores que aún no podían regresar y que habían sufrido la pérdida del empleo”.

Avizorando las complejidades del mes de diciembre, desde el Municipio trazaron un plan que se presenta como una “Navidad solidaria y de cuidados”, que apunta a reforzar la asistencia alimentaria a los sectores que más lo necesitan. A eso se le suma el “Gondolazo”, donde invitan a los clientes de los supermercados a comprar alimentos no perecederos y donarlos al Banco de Alimentos de Rosario, que luego lo distribuirá entre sus organizaciones beneficiarias.

Pero también se plantean líneas de trabajo vinculadas a la economía social. Entre ellas el lanzamiento de un calendario de ferias navideñas, para fomentar la compra de productos a los emprendedores de la ciudad, y la continuidad del programa “Rosario cuida a sus barrios”, con cuadrillas formadas por trabajadores de la economía popular para realizar tareas de mejoramiento en distintos puntos de la ciudad. “Queremos despegar todas las acciones e infraestructura que tiene la ciudad de Rosario en lo social para acompañar a los sectores que han sido los más afectados durante la pandemia”, aseguró Gianelloni.

Desde el gobierno provincial los cañones también apuntan a la asistencia alimentaria. Camilo Scaglia, director Provincial de Desarrollo Territorial de Rosario, confirmó que desde fines de marzo llevan recorridos más de 120 barrios en la ciudad, con más de 220 mil módulos alimentarios, que contienen alrededor de 10 productos, entregados bajo la modalidad “puerta a puerta”.

“Hacemos una logística previa en la cual se define el barrio en que se va a entregar, de acuerdo a la problemática social que se tenga. Esto se hace en conjunto con el Ejército, con organizaciones sociales que aportan también un esquema de voluntariado”, detalló el funcionario que depende del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.

Según confirmó Scaglia, durante diciembre “que históricamente es un mes bastante complejo para todos” los operativos se van a repetir de forma diaria en la ciudad, sumando además un módulo con productos navideños. “El desafío de este diciembre es pasarlo de la mejor forma y que cada santafesino pase bien las fiestas con sus familias, con los requerimientos que la pandemia así determina”, evaluó.

El fin de año que se viene

Desde los distintos niveles del Estado aseguran que se han hecho los esfuerzos para tener un cierre de año en armonía. Desde el gobierno provincial sostienen que el objetivo de cara al 2021 debe ser reconstruir el tejido social a partir de una serie de programas y talleres en oficios que tengan como objetivo final la incorporación al mercado de trabajo de jóvenes entre 18 y 30 años.

“La pandemia nos ha sorprendido. Pero esto se afrontó con una gran responsabilidad de todos”, señaló Scaglia y agregó que es un momento para estar cerca de la gente y escuchar sus necesidades: “El funcionario en este momento, más que nunca, tiene que estar en el territorio y los barrios, así como también el equipo que a uno lo acompaña”.

En tanto, para Gianelloni “es muy difícil de prever el escenario” que se pueda presentar en las próximas semanas. “Fue un año que no tiene comparación con ningún otro. Creemos que hemos hecho todo lo necesario para que el espíritu que prime tenga que ver con la solidaridad y con el diálogo entre todos los sectores. Porque sabemos que hay tensiones que son fruto de la situación social que se está viviendo, y que necesitan que las soluciones se puedan hacer a través del diálogo”, detalló.

Por su parte, desde LIO sostienen que sin el cuarto pago del IFE “va a ser muy difícil” el fin de año, a pesar de que el gobierno adelantó que habrá otras ayudas en su reemplazo: “Ojalá que el Estado materialice todas las iniciativas que vienen anunciado. Algunas medidas que al menos hagan una contención para diciembre, para luego empezar a repensar, en una mesa donde estemos todas las organizaciones, hacia dónde vamos”.

En ese sentido, Frutos ahondó que más allá de las ayudas circunstanciales de un contexto extraordinario, la salida definitiva es “cambiar el modelo productivo” en la Argentina y la creación de fuentes de trabajo. “Están dadas las condiciones para que los que formamos parte de los movimientos de desocupados podamos ingresar al mercado laboral mediante la financiación del Estado. Y nosotros vamos a ir a discutir por ese camino. Me parece que hay condiciones para que Argentina vuelva a crecer luego de la pandemia”.

En la misma sintonía, para Berra el gobierno debe poner la mira en comenzar a resolver los problemas estructurales que tiene la Argentina: “Eso es una tarea no para hacer hoy, sino para hacer anteayer”.  Y la posible llegada de la vacuna puede servir para “sacarnos de la cabeza el problema del coronavirus y realmente empezar a generar los programas que necesita nuestro pueblo”.

“Diciembre siempre es un mes conflictivo porque están las fiestas, es un mes muy sensible para la población. Yo creo que el gobierno va a asistir fuertemente con todo lo que tenga que asistir a los distintos sectores que lo necesitan”, expresó y agregó: “Por lo tanto no me parece que tengamos un horizonte de un diciembre que este en llamas o que este por incendiarse. Pero sí hay una realidad: después de diciembre está enero, y después febrero y así…”.

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