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Potrero o fortaleza

  • 25/07/2026
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Los vecinos del barrio Larrea se pusieron en alerta por la cesión precaria de una plaza a una fundación evangélica que pretende extender ahí su institución educativa. El amplio terreno de calle Bolivia al 600 bis tiene una zona de juegos, que se preserva, y una canchita de fútbol sobre la que se proyectan las obras privadas. Los antecedentes de los integrantes de la entidad también generan rechazo en la comunidad.

Por Juan Pablo Darioli especial para enREDando / Foto: Rosario 3

La diferencia entre los jugadores argentinos de fútbol en todo el mundo no viene de una cuidada alimentación ni de la mejor tecnología puesta al servicio de los entrenamientos, sino que proviene de hacer de las carencias una oportunidad. Es cierto, unos pocos llegan. Pero una infancia en el potrero no se recrea ni en el mejor simulador del MIT. Tanto que más de 30 años después, un grupo de no tan jóvenes rosarinos, que nunca jugó profesionalmente, todavía recuerdan dos campeonatos conseguidos en el torneo Área 18 a principios de los 90, bajo la escudería del barrio Larrea y con la canchita de Bolivia al 600 bis como punto de partida.

El potrero está sobre los terrenos donados en 1957 por los siete hijos de Juan Bautista Casasola a la Municipalidad de Rosario para hacer un gran espacio verde que sirva de pulmón a la zona noroeste. Este italiano, llegado desde Udine a la Argentina, había comprado una lonja de tierra para trabajar y, al fallecer, sus hijos cumplieron con el mandato de donar parte de esas tierras para espacio verde y equipamiento comunitario. Estos dos conceptos están en el centro de la polémica y vale la pena explicarlo bien: son dos superficies distintas las que cede Casasola al municipio; una más pequeña, en la manzana delimitada por las calles Ecuador, Juan José Paso, Colombia y French, para equipamiento comunitario y es donde actualmente funciona la vecinal “20 de Junio”, el Centro de Salud “Ángel Invaldi” y el Jardín “Ruidos y ruiditos”; otra estrictamente para la plaza que luego llevará su nombre, más extensa, entre Bolivia, Juan José Paso, Ecuador y French.

Un vecino recuerda que fue hasta el Palacio de los Leones para que se incluya el terreno de Bolivia al 600 bis en el programa “100 plazas” para recibir trabajos de adecuación e instalar juegos. Nunca supo si fue por su iniciativa o no, pero en 1985, el radical Horacio Usandizaga junto a los vecinos inauguran la plaza y descubren una placa de bronce con el nombre de la persona que hizo eso posible: Juan Bautista Casasola. En esos juegos se divirtieron cientos de niños, en esos bancos se miraron a los ojos decenas de parejas y en esos arcos se clavaron al ángulo incontables tiros libres. Hace muy pocas semanas, una cámara de seguridad de una casa lindante mostró como dos personas se colgaban de los caños de uno de los arcos y los forzaban hasta quebrarse. Un acto cobarde y furtivo.

Los papeles de la fortaleza

El 27 de junio de 2024 ingresa al despacho del Secretario de Obras Públicas y Planeamiento Municipal, Arquitecto Eduardo Bressan, un pedido de cesión de un terreno municipal para proyectar la expansión de la Escuela N° 1505 perteneciente a la Fundación “Fortaleza de Sión” (FDS). Argumentan que el actual inmueble que ocupan en calle Baigorria al 2300 es alquilado, que son una sociedad “SIN FINES DE LUCRO” y el objetivo central es “EL BIEN COMÚN”. “Apreciamos y participamos desde nuestro espacio y trabajo en la diaria lucha contra la pobreza, la desocupación, la violencia urbana, la droga, que sostiene como bandera el Señor Intendente Don Pablo Javkin”, agregan como fundamento.

Inicialmente la solicitud apuntaba a un terreno supuestamente baldío en Schweitzer al 7200 donde FDS pretendía construir un establecimiento de dos pisos, con auditorio, cancha de basket techada y cancha de fútbol descubierta, más toda la infraestructura escolar.

Con las características antes mencionadas sobre el funcionamiento de la fundación y agregando que los cerca de 250 chicos que asisten, según sus propias palabras, provienen de sectores humildes, asoma la duda por la procedencia de los fondos con los que se construiría semejante edificio. Es más, si de una u otra manera los fondos están justificados, ¿por qué no adquirir un terreno propio sin tener que depender de la cesión precaria que les otorga la municipalidad?

La solicitud del terreno de calle Schweitzer se frustra por la intervención de la Jefa de Departamento Adriana Fraga que desempolvó el decreto del concejo N° 10.626 de 1995 donde en su primer artículo dice que el “Departamento Ejecutivo se inhibirá a partir del presente, de adjudicar, ampliar o ejecutar cualquier obra, u otorgar concesión que signifique un avance sobre las área públi cas verdes y en consecuencia una disminución de área parquizada”. Los terrenos a los que apuntaba FDS fueron donados al Estado local en dos convenios por urbanización destinados a “espacios verdes y equipamiento comunitario”. En la digitalización del expediente, éste mismo documento tiene escrito en lápiz “sugerencia del nuevo lota (cómo subdividirlo)”.

El 18 de septiembre de 2024 entra en la historia el terreno de la plaza de calle Bolivia: el arquitecto Aguirre recorrió y sacó fotos para constatar el estado del terreno y las construcciones residenciales que había en la zona. Así es como, en junio de 2025, se formaliza la propuesta en una carta de la Directora General Laura Del Teglia, quien recomienda ceder la mitad de la plaza correspondiente a la cancha de fútbol y también realizar los trámites correspondientes al cambio de uso industrial al de uso residencial para adecuar lo que sucede de hecho en esas cuadras del barrio Larrea. Si bien todavía quedan muchas pymes y depósitos en la zona, también se ha extendido mayormente la construcción de viviendas familiares, pero la asignación de uso industrial en el Área de Tejido 6-11 prohíbe nuevas construcciones con fines educativos, entre otros.

Es decir, que sin cambio en el uso del suelo no se podría llevar adelante el actual proyecto ni los anteriores que se alegan en el expediente que tuvieron la cesión precaria de la plaza y finalmente no tomaron posesión.

Por último, con las diligencias hechas por los funcionarios y trabajadores municipales, se arma un expediente y se envía al Concejo Municipal el anteproyecto de cesión precaria como un mensaje del Intendente. El ingreso es del 2 de diciembre y dos días después ya está en el recinto de sesiones para ser aprobado. Entre la entrada y la sesión, hubo consultar por el expediente a quien ejerce continuamente como miembro informante del poder ejecutivo en el Palacio Vasallo, el concejal Fabricio Fiatti, a las que éste contestó que todo estaba en regla.

Manos a la obra (de Dios)

A mediados de mayo del corriente año, una pick-up se sube a la plaza, estaciona sobre la cancha de fútbol y empieza a dirigir con señas a un camión que llega para descargar tierra. Esa persona se llama Hugo Alberto Fornero, ex comisario general retirado de la Policía de Santa Fe y actual presidente de la Fundación “Fortaleza de Sión”. Grita unas directivas, deja a los ayudantes trabajando y se va a tocar timbre a las dos casas linderas a la plaza que tienen aberturas en dirección al potrero. Con modos poco gentiles les avisa a los vecinos que ahí se va a empezar a construir y que tienen que cerrar las puertas y ventanas para no afectar la privacidad. La alarma corre por whatsapp en los grupos del barrio y algunos se acercan hasta la plaza. Una de ellas es la nieta de don Casasola, que pregunta qué están haciendo. “Yo lo compré”, dice Fornero. Así se entiende la confusión de las primeras notas periodísticas que hablan de una venta fraudulenta o de una apropiación indebida.

El primer medio de comunicación en registrar el conflicto fue Radio y Televisión Santafesina:

El día que llegaron trabajadores de la Empresa Provincial de la Electricidad a instalar dos postes de luz, a principios de junio, se enteraron por la órden de trabajo, que la posesión de una parte del terreno se la habían dado a “Fortaleza  de Sión”. Los vecinos y vecinas se empiezan a organizar y a hacer escuchar su voz para no perder ese espacio de recreación tan valioso. Formaron un grupo virtual, se compartieron contactos de funcionarios y concejales y les hicieron llegar el reclamo, casi un grito desesperado porque veían como todo avanzaba muy rápido. Ya había cortado uno de los arcos del potrero y tirado montañas de tierra para empezar las obras.

Lograron que la Secretaria de Cercanía y Gestión Ciudadana, Vanesa Di Bene, les proponga una reunión a la que solamente accedieron a ir si recibían al grupo, no a las personas por separado. La reunión no fue lo que esperaban: lejos de un diálogo, los convocaron para escuchar que todas las cartas ya estaban echadas, que nada se podía hacer y que todo resultaría lo mejor para lo que iba a quedar de plaza. Lo más irónico para los vecinos es que les dijeron que ellos “no entendían” y, dado como fueron avanzando las cosas, prefieren seguir sin entender.

Hágase la luz

Toda esta historia venía siendo muy poco transparente para los habitantes del barrio Larrea, que en su día a día poco pueden y quieren prestar atención al papelerío de la Municipalidad y el Concejo. Pero más oscuro se puso todo cuando comenzaron a encontrar respuestas sobre qué era la Fundación Fortaleza de Sión y quién era Hugo Alberto Fornero. En los papeles, el apoderado legal de la institución escolar frente al Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe y anterior tesorero y actual presidente de la fundación propiamente dicha, pero su historia no se reduce a la tarea espiritual o educativa. Su pasado como efectivo de la policía provincial tiene mojones característicos de la fuerza: en la próxima localidad de Funes, lo denunciaron por mandar a robar a pibes y quedarse con el botín; en Rosario, llegó a ser subcomisario de la seccional 7ma, una de las zonas más activas a finales de los 90 y principios de siglo en materia de trabajo sexual, donde las acusaciones llegaron por falsificación de documentación de chicas menores para darle pantalla legal a los locales que gestionaban la prostitución; más cerca en el tiempo, alcanzó el cargo de responsable del Departamento de Logística de la Policía provincial, bajo el mando de Hugo Tongnolli, y se fue apuntado por enriquecimiento ilícito.

Cualquier alma que habita esta tierra tiene derecho a la redención, siempre y cuando se arrepienta de sus actos. Fornero se sacó el uniforme pero no perdió las mañas: recordemos que fue el que se presentó primero en la plaza y mintió diciendo que había comprado a la municipalidad el terreno. Después patoteó a los vecinos para que tapialen las aberturas que dan a la canchita. Los actos intimidatorios contra los vecinos no terminaron ahí, sino que cuando cocinaron un locro comunitario por el 9 de julio a modo de reclamo, lo vieron pasar varias veces en su camioneta, bajar la ventanilla y mirarlos de forma desafiante.

Los vecinos y vecinas siguen organizándose y pensando formas de resistir. Están pensando en festejos por el día del niño, realizar ferias de artesanos, jornadas de acondicionamiento del lugar, celebraciones de fechas patrias, un concurso de muralistas y todo lo que pueda ayudar a visibilizar. Para poner en valor el potrero quieren organizar un torneo “multideportes”. “Hay que plantarse para largo”, dicen y, por ahora, rechazan la vía de la judicialización. Dentro de los canales institucionales, pidieron una reunión con la Comisión de Planeamiento y Urbanismo del Concejo “a fin de exponer con mayor detalle los antecedentes y alcances de la problemática”.

Los concejales Mariano Romero y Norma López avanzaron con sendos proyectos para que el Ejecutivo brinde información, sobre todo el documento donde se acepta la donación del terreno para saber con qué cargos y qué afectación tiene. Otra información interesante que no se conoce es el convenio firmado entre la Municipalidad y la Fundación una vez aprobada la cesión precaria en el Concejo. La clave para desactivar el conflicto está en el artículo 6 de la ordenanza aprobada: “Déjase expresamente establecido que la Municipalidad de Rosario se reserva el derecho de exigir en cualquier momento la restitución del inmueble cedido, libre de toda ocupación por personas y/o cosas, cuando ella disponga, sin derecho por la parte Concesionaria de reclamar indemnización alguna”.

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