La Reserva Natural de Villa Gobernador Gálvez entró por ley en el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Santa Fe. La biodiversidad como tesoro, diversos proyectos intentando avanzar al ritmo del extractivismo y la militancia de los Amigos de la Reserva. Cientos de especies de flora y fauna que habitan en este bosque nativo de cien hectáreas enclavado entre dos ciudades densamente pobladas. Vamos a ver cómo es el reino de VGG.

Fotos: Amigos de la Reserva Natural de Villa Gobernador Gálvez

Desde muy chiquita Flor supo que se dedicaría a la biología. Su admiración hacia las plantas y los animales trazaba un camino de manera temprana. Su nombre, Flor, funcionaba como spoiler. Lo que no sabía en ese momento es que la docencia sería el canal a través del cual pondría en práctica esos conocimientos. La transmisión de saberes y el intercambio con adolescentes es su motorcito. Le gusta el desafío de tender puentes, tejer redes y acercar dos actores que muchas veces aparecen escindidos: las personas y la naturaleza. Es Profesora de Biología y da clases en varias escuelas de Villa Gobernador Gálvez. Pero en su presentación, la pasión aparece antes que el título. “Soy naturalista de alma. En la educación encontré algo hermoso que es poder trabajar de lo que me gusta y acercar a los adolescentes a relacionarse con la naturaleza, que no tengan miedo”. Ese miedo al que se refiere está relacionado con una serie de prejuicios y valoraciones que muchas veces se transmiten desde las infancias. “De chiquitos les dijeron ´a la mariposa sacale una foto y a la araña matala´”. Flor comparte un deseo: “Que las nuevas generaciones se animen a conocer y valorar lo que tenemos en nuestra ciudad que es algo único en Santa Fe”. Eso que es único en Santa Fe se llama Reserva Natural de Villa Gobernador Gálvez.

Entre la Circunvalación y el arroyo Saladillo, la vista aérea del mapa muestra un enorme manchón verde que pivotea entre las ciudades de Villa gobernador Gálvez y Rosario. Casi cien hectáreas de bosque nativo que interrumpen visualmente la monotonía de la metrópoli. Una suerte de tesoro en estado puro. Un pulmón que alberga a más de 300 especies de animales y más de 200 especies de plantas. Esos números se desprenden de los relevamientos e inventarios realizados desde hace años por un grupo de amantes de la biodiversidad que vienen organizándose desde 2015 como grupo auto convocado y que desde 2019 tienen personería jurídica: la Asociación Civil Amigos de la Reserva Natural de Villa gobernador Gálvez.

– Somos medio fanáticos de los animales y las plantas. Venimos relevando hace muchos años-, cuenta Flor. A través de un proyecto de extensión que realizaron desde la Asociación con la Licenciatura en Recursos Naturales de la UNR, el Museo Gallardo y otras instituciones, pudieron sistematizar esos relevamientos. Actualmente hay un herbario en el Museo de Ciencias Naturales Ángel Gallardo de Rosario. La mayor cantidad de especies que fueron avistando y relevando están listadas en una página web:

Cocum, Fireman, Green Cestrum, Dama de Noche, Espina Amarilla y otras 220 especies más de flora fueron fotografiadas, identificadas e inventariadas hasta el momento. Sábalo, Cuis Grande, Pitotoy Chico, Cuervillo de Cañada, Chimango, Halcón Plomizo, Espejitos, Arañas de Quelíceros Alargados. Los nombres de las 400 especies de fauna relevadas van acompañadas de una foto y diversos datos sobre cada una.

 

Dentro de las aves hay más de 130 especies inventariadas hasta el momento. Flor explica que muchas de ellas nidifican y viven en la Reserva, que muchas otras son migradoras y sólo están en ciertos momentos del año y que también están las que buscan un refugio momentáneo a causa de las quemas en las islas del Delta del Paraná. “En muchos casos vemos especies que son más típicas del norte y que están bajando hacia estos lados. Todo el tiempo la naturaleza está siendo modificada. La principal causa de pérdida de biodiversidad es la pérdida de hábitat. Entonces encuentran en la Reserva un refugio”. Flor destaca la presencia del lechuzón orejudo, un animal que no es habitual en las ciudades pero que frente a las quemas del humedal encuentra en la Reserva un lugar seguro.

Damián Lescano es el Presidente de la Asociación Civil Amigos de la Reserva. “Soy Licenciado en Biotecnología pero más naturalista que biotecnólogo”. Al igual que Flor, pone la palabra naturalista por delante del título universitario. Probablemente sea esa claridad en las prioridades la que pueda explicar la militancia de tantos años alrededor de este espacio. “Como voluntarios venimos haciendo registros desde 2015 a la fecha”. Cuando Damián describa el terreno de la Reserva dirá que son alrededor de noventa hectáreas, que hay partes que son inaccesibles, que, aunque el bosque que crece ahí no es muy alto, los arbolitos y arbustos espinosos cierran bastante el paso, que la idea es que en un futuro el público pueda acceder por unos caminos que existen hace muchos años, que la intención es que sea un circuito delimitado en un lugar y que otros sectores quedarían sin presencia humana.

“Cuando empezamos como grupo autoconvocado nadie sabía que existía. Era un yuyal. Tuvimos que remar mucho y mostrar muchas imágenes de lo que es para que se empezara a apreciar”

Con respecto a los números exactos del inventario, Damián piensa que no tiene mucho sentido porque son variables. De todas maneras, apunta que de las 220 especies de plantas registradas, unas 50 son introducidas con árboles plantados y malezas europeas que están presentes en nuestros campos desde hace mucho tiempo, como los cardos. “Todo el resto son especies nativas que tenemos tanto de pastizal pampeano como de los bosques de barranca, que es el ambiente que ha desaparecido de toda esta zona”. Si bien del lado entrerriano siguen existiendo, en el sur santafesino estos ecosistemas fueron desapareciendo casi en su totalidad. Esta Reserva es uno de los mayores exponentes. “Respecto a la fauna lo que más se ve son las aves, y tenemos prácticamente todas las especies que se pueden ver en nuestra zona. Siempre aparece algo nuevo. Son números parciales”.

Esos números parciales y estas breves descripciones son sólo un intento por presentar el lugar que recientemente se incorporó por la Ley 12.175 al sistema de Áreas Naturales Protegidas de la provincia. Un diputado socialista, Esteban Lenci, presentó un proyecto en la Cámara de Diputados. Ese proyecto obtuvo media sanción y viajó hasta la otra Cámara, la de Senadores, donde un representante del PJ, Armando Traferri, formuló el pedido para que el proyecto fuera tratado sobre tablas. A favor de la iniciativa expusieron dos senadores, Felipe Michlig (UCR-San Cristóbal) y Alcides Calvo (PJ-Lealtad-Castellanos). Se expusieron los argumentos del proyecto y al momento de votar todos los presentes dijeron que si, que la Reserva de Villa Gobernador Gálvez debía resguardarse y tener un amparo legal a nivel provincial. Esta ley, además de proteger, viene a respaldar el empuje sostenido a lo largo del tiempo de las personas que encontraron en la organización la manera de hacerse más fuertes.

– En principio significa sanar una lucha de tantos años en los que venimos trabajando junto al municipio, guardafauna y vecinos para proteger este lugar donde la biodiversidad de la región se ve representada a la perfección, tanto en plantas, animales, hongos, díquenes y un montón de otros seres vivos muy importantes de conservar, preservar y dar a conocer-. Flor hace hincapié en la sanción de la ley como el símbolo de una lucha ganada. “Con esto no nos tenemos que relajar, pero es una alegría enorme después de tanto tiempo”. Aclara que la victoria le pertenece a todas las personas involucradas en proteger la Reserva. “Hay que seguir cuidando, difundiendo y preservando el lugar porque todavía hay un montón por conocer. Es un paso muy importante para nosotros como Asociación pero también para todos los villagalvenses y el sur de Santa Fe”.

“Contar con una ley provincial da un marco de legalidad bastante sólido. Independiza de los cambios políticos ya que las ordenanzas se pueden cambiar muy fácilmente pero una ley provincial es bastante difícil de derogar”. Así lo analiza Damián Lescano, quien al mismo tiempo destaca la visibilidad que empezó a tener el lugar a partir de la ley. “Pasa a estar en el mapa de la provincia. Como Reserva municipal, aunque sea precariamente, está desde 1995. Pero nadie la conocía. Cuando empezamos como grupo autoconvocado nadie sabía que existía. Era un yuyal. Tuvimos que remar mucho y mostrar muchas imágenes de lo que es para que se empezara a apreciar”.

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Sabrina Portillo es ingeniera Química, hizo un post grado en Estudio de impacto ambiental y Magister en Tecnología de los alimentos. Desde hace dos meses es la Coordinadora del área de ambiente en la Secretaría de Cultura y Ambiente de VGG. Algunas de sus tareas cotidianas tienen que ver con las habilitaciones de las empresas, tomar las denuncias de los vecinos, la organización de capacitaciones, el armado del calendario ambiental que lleva personalmente a las escuelas. Pero también debe articular el trabajo entre diversos actores vinculados a lo ambiental. Desde su lugar, también se refiere a la importancia de la ley. “Es un respaldo súper importante para la sociedad, no solamente de Villa Gobernador Gálvez sino de todo el entorno”.

Sabrina dice que la ley “es un registro histórico” y hace la referencia a cuando lxs vecinxs se bañaban en las aguas del Saladillo. Plantea que en ese entonces “era un lugar donde pasaban mucha parte de su infancia y del estar”. Aclara que si bien esas personas probablemente “no tenían los conocimientos científicos”, lo que sí  tenían eran las ganas de que el lugar fuera preservado. Según su perspectiva, hace muchos años que desde diferentes lugares se viene peleando por mantener el terreno de la Reserva. Como mojón destaca la ordenanza de 1995. “Fue muy importante porque marcó el puntapié para todo lo que vino después”.

En el Facebook de la Asociación comparten algunos datos históricos:

En el siglo XX estas tierras funcionaban como campo de entrenamiento militar del Regimiento N° 11 de Infantería.

En 1973 pasaron al estado provincial con el nombre de “Parque Regional” y la margen norte del arroyo Saladillo fue parquizada.

En 1995, la provincia de Santa Fe cedió las 134 hectáreas a los municipios de Rosario y Villa Gobernador Gálvez. El arroyo funcionaba como límite. La mayor cantidad de las hectáreas quedaron a disposición de VGG y ese mismo año se sancionó la ordenanza que la declaraba ´Reserva Ecológica y Área Protegida´. Doce hectáreas se destinarían a uso recreativo.

En imágenes de archivo de la década del sesenta se observa el desmonte y los pocos árboles nativos que fueron construyendo el bosque actual.

Después de algunos avances y atropellos contra este patrimonio natural, la provincia incluyó la totalidad de la superficie de la Reserva en un decreto en el que declaró Reserva Hídrica a toda la cuenca del Saladillo.

En la provincia de Santa Fe los guardaparque y guardafauna trabajan ad hororem, comenta Sabrina. En un momento dependían del Ministerio de Ambiente, después pasaron al Ministerio de Producción y ahora volvieron a la órbita del Ministerio de Ambiente. El diputado Lenci presentó un proyecto de ley para que quienes trabajen de guarparque tengan sueldo, jubilación y otros derechos laborales. Ese proyecto tiene media sanción. En el terreno comprendido por la Reserva trabajan actualmente dos guardafauna: los hermanos Marcelo y Adrián Rodríguez. Sabrina Portillo menciona el trabajo de estas personas muchas veces invisibilizadas. “También vecinos de La Isleta, gente que a lo mejor no se nombra o no se ve en los medios pero que nosotros al ser de Villa Gobernador Gálvez los tenemos presentes”. Sabrina cuenta que el papá de una amiga suya fue uno de los pioneros de la ordenanza del 95. Por eso, a pesar de no estar involucrada en la Reserva, su amiga se emociona al saber que otras personas continúan la lucha. “En un pedacito de su corazón tiene la nostalgia por la lucha de su viejo que en su momento era considerado un loco porque estaba peleando contra monstruos que querían hacer ahí emprendimientos muy grandes”.

Algunos servicios ecosistémicos que aporta la Reserva: liberación de oxígeno, purificación del aire, amortiguación de grandes lluvias, regulación de temperatura y humedad. Estos fenómenos se suman al valor ecosistémico que tiene en sí misma albergando una gran biodiversidad que ya no se encuentra en otros lugares del sur santafesino.

El terreno que comprende la Reserva es codiciado, entre otras cosas, por su ubicación estratégica: está pegado a la Circunvalación y a veinte minutos en auto del Monumento a la Bandera. Damián cuenta que la mayoría de los intentos por avanzar sobre estos terrenos se dieron entre 2015 y 2016, antes de que la Reserva tuviera mayor visibilidad. “Como grupo auto convocado aparecimos cuando la gestión de González quería cederle seis hectáreas al Sindicato de la Carne para hacer un camping”. Ese proyecto por el cual el sindicato pretendía pasar a usufructuar la superficie lindera al barrio La Isleta, se cayó por la resistencia ciudadana: vecinxs villagalvenses y rosarinxs, docentes, guardafaunas provinciales y representantes de diversos sectores políticos visibilizaron la protesta y lograron frenar la arremetida. Después llegó el intento de instalar una cancha de golf. “Medio de prepo mandaron máquinas a trabajar”, recuerda Damián. También se intentó poner una guardería náutica sobre el Saladillo.

A pesar de que no se renovaron los intentos de esos proyectos extractivistas en los últimos años, hay un conflicto latente con quienes ya están instalados: algunos clubes de fútbol ubicados sobre la Circunvalación. El diagnóstico de Damián es que la falta de claridad en los límites habilita diferentes intentos por avanzar algunos metros o cambiar el uso del suelo. Por eso, la necesidad de un trabajo de catastro y de zonificación. “El mayor desafío que tenemos en este momento es clarificar los límites a nivel catastral y determinar zonas con el tipo de actividad que se puede hacer en cada una”.

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Algunos de los servicios ecosistémicos que aporta la Reserva tienen que ver con la liberación de oxígeno, la purificación del aire, la amortiguación de grandes lluvias, la regulación de temperatura y humedad. Estos fenómenos se suman al valor ecosistémico que tiene en sí misma albergando una gran biodiversidad que ya no se encuentra en otros lugares del sur santafesino.

Flor, desde su mirada intrínsecamente atravesada por la docencia, apunta hacia la oportunidad que habilita la Reserva para replantear la actual Ley de Educación Ambiental Integral. Pero también para acercar a los y las chicas a la biodiversidad nativa. “Por lo general estamos acostumbrados a hablar de fauna de otros continentes, jirafas, elefantes, leones, y esta es una hermosa oportunidad para acercar a los chicos a lo nuestro”. Además, señala la posibilidad de enseñar problemáticas ambientales y otros temas curriculares que generalmente se enseñan con ejemplos exóticos. “La Reserva es un aula enorme, sin paredes, llena de vida, donde los docentes tenemos la oportunidad no sólo de enseñar biodiversidad sino también de mostrar problemáticas ambientales típicas de grandes ciudades como, por ejemplo, contaminación de cursos de agua, pérdida de biodiversidad, tala o caza furtiva”.

La contaminación del agua del arroyo es algo insoslayable de percibir al visitar la Reserva. Damián explica que es un tema que excede al territorio de VGG y que responde a un problema grande y complejo que afecta a toda la cuenca del Saladillo con los vertidos de las industrias desde Casilda hasta la desembocadura en Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Dentro de los principales aportantes a la contaminación, se encuentran los frigoríficos. Desde Amigos de la Reserva vienen denunciando la contaminación de un pequeño canal que denominan “el zanjón”, un aliviador pluvial que era un antiguo brazo del Saladillo y que fue canalizado como obra hidráulica de la ruta 21. “Hay industrias en la zona del ex frigorífico Matievich que vierten en este zanjón, tiene un olor insoportable, hemos hecho algunos análisis y todos los valores dan fuera de los márgenes legales. El municipio ha hecho controles ahí pero necesitan más recursos para probar la responsabilidad de estas empresas. Hay un proceso judicial que va a llevar años”, comenta Damián.

Un aspecto de valor cultural y paleontológico que rodea al espacio de la Reserva tiene que ver con las barrancas del arroyo en las cuales se han encontrado valiosos yacimientos fósiles de mega fauna. El Presidente de la Asociación señala que esos restos pertenecen a mamíferos que vivieron en el lugar hace algunas decenas de miles de años. “Siempre escuchamos del gliptodonte, que se ve que era muy común en esta zona”. En 2019 un vecino del barrio La Isleta, lindante con la Resera, encontró un yacimiento importante, “una especie de pozo donde caían animales muertos”. En ese pozo encontraron restos de muchos animales como mastodontes y caballos prehistóricos, entre otros. “No hay demasiados recursos destinados para hacer inventarios de la zona y poder conocer la geografía y las fechas de cada capa. Hay un patrimonio muy importante al que no se le está dando el valor que merece”. Damián plantea que la cantidad de material al respecto es suficiente como para hacer un museo específico sobre mega fauna.

A partir de la crisis ambiental con los incendios en el Delta del Paraná y el ecocidio que viene arrasando los humedales, desde la organización empezaron a detectar un interés creciente de la población por conocer y visitar los espacios naturales, entre ellos, la Reserva. Dice Damián: “Ante la tragedia la gente empezó a valorarlo mucho más, a querer conocer e interiorizarse”. A pesar de que les preguntan cotidianamente para hacer visitas al lugar, lo cierto es que la Reserva no está abierta al público de forma regular. Durante un tiempo hubo un problema en el acceso formal en donde se había derrumbado una alcantarilla que cruza el zanjón. Esa obra finalmente fue realizada y ya pudieron ingresar nuevamente para hacer mantenimiento en los senderos existentes. Sin embargo, el lugar no fue habilitado aún para el ingreso del público general. Desde el municipio, argumentan que restan garantizar algunas cuestiones de seguridad previo a habilitar el acceso. A la Asociación es una de las cosas que más les interesa: poder ofrecer al menos una vez por mes una visita guiada.

“La Reserva es un aula enorme, sin paredes, llena de vida, donde los docentes tenemos la oportunidad no sólo de enseñar biodiversidad sino también de mostrar problemáticas ambientales típicas de grandes ciudades como contaminación de cursos de agua, pérdida de biodiversidad, tala o caza furtiva”.

La Coordinadora de Ambiente de VGG explica que en uno de los artículos de la ley se solicita que el Ministerio de Ambiente provincial respalde el plan de manejo de la Reserva que se viene trabajando a través de un convenio con un equipo de trabajo que el municipio armó junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, la Asociación Amigos de la Reserva y guarfauna. “No solamente el municipio tiene que realizar un plan de manejo sino todos los actores que están involucrados. Estos otros actores son los que están trabajando activamente”, aclara Sabrina, mientras cuenta que hace un año empezaron con las tratativas del convenio y que hoy está prácticamente listo para firmarse. Portillo explica que una vez que tengan el plan de manejo podrán realizar diferentes acciones en la Reserva. “Si bien ya salió una ordenanza para hacer visitas al lugar, estamos planificando el convenio y viendo el procedimiento del plan de contingencia que implica las emergencias ante un incendio o accidente que ocurra dentro de la Reserva. Estamos evaluando eso con los bomberos, la parte de Higiene y Seguridad del municipio, los guardafauna”.

Una deuda histórica que la provincia tiene con todas sus áreas naturales protegidas es la falta de presupuesto y personal destinado a estos ambientes. Desde su experiencia en la gestión, Sabrina sabe que hay una constante que suele repetirse en los distintos niveles del Estado: los temas ambientales se ubican últimos en la lista de prioridades. “Siempre hay otras necesidades, es lo urgente. Se ve cómo apagar los incendios pero en realidad tenemos que prevenirlos. Hay que buscar una prevención y una proyección a futuro, no ver lo inmediato”.

Para Sabrina es un orgullo como ciudadana, antes que como profesional, tener este Reserva en la ciudad. “A veces las palabras no son suficientes para describir lo que uno realmente siente”. Cuando intenta sintetizar lo que es la Reserva, Damián elige la palabra santuario: “es un espacio natural tan bien conservado, tan entero y funcional, metido entre dos grandes ciudades. Cada vez que estoy ahí me meto en un lugar tranquilo y me parece una locura estar a veinte minutos en auto del Monumento”.

En la Reserva hay dos especies de tarántulas y en el caso de una de ellas fue el primer registro que se tuvo en toda la provincia de Santa Fe. Haciendo docencia al hablar, Flor explica que son inofensivas, que son muy importantes para los ecosistemas, que se alimentan de otros insectos, que son especies nativas, que viven en cuevas y que por eso es difícil verlas salvo a los machos en época de reproducción. “Es algo súper interesante porque en el sur de Santa Fe no solemos ver tarántulas y en la Reserva hay dos especies”.

Para Flor es clave entender que los humanos somos parte de los ecosistemas, que somos una especie más del reino animal. “Que puedan conocer y oler un espinillo, un algarrobo o ver un gavilán mixto es muy importante para volver a acercarnos a la naturaleza y perder ese sentido de superioridad que nos han ensañado de manera implícita”.

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